Capítulo 124- Las pruebas de Santidad. Parte 4

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La arzobispo Wesker cerró la carta y se frotó la cabeza dolorida. Fue un dolor de cabeza tan fuerte que sintió como si su ojo derecho, que había perdido hace ya tiempo, estaba a punto de salirse otra vez.

No era cosa de uno o dos días que el Santo Emperador diera órdenes repentinas, pero.

“Una santa ¿que surgió de la nada…?” 

No fue una solicitud para verificar que la candidata a santa era en verdad una, sino que se le ordenó que presentara a una persona normal y corriente como una santa digna en tan solo unos días.

—¿Qué piensa Su Majestad de la Iglesia Ortodoxa y del Santo Concilio?

Sin embargo, como era una orden del Santo Emperador, debía de tener una razón tras sus acciones. Wesker, que llegó a esa conclusión y rápidamente comenzó a pensar.

“Primero, encontrar una iglesia rural adecuada, escribir una carta de recomendación, reclutar a un par de testigos que hayan experimentado los milagros de la santa. Después debo convocar a los obispos por la tarde para aprobarlo de forma superficial, y al presentar los documentos al Santo Concilio, también le daré un aviso discreto al cardenal Mayer”.

Era un plan que abandona las doctrinas y las reglas, pero ella y el Santo Emperador habían estado en buena sintonía en este aspecto desde hacía mucho tiempo. A diferencia del cardenal Benitus, que se mantiene fiel a sus principios pase lo que pase, Wesker siempre pone la practicidad en primer lugar.

En los primeros días de su reinado, el emperador solía tener este tipo de incidentes. Y al recordar el rostro del cardenal Mayer, que corría de un lado a otro tratando de arreglarlo todo, aún ahora no podía evitar reírse.

Wesker, caminaba cubriéndose la boca para no reírse, en ese momento vio a una niña pequeña parada en silencio aun lado del pasillo.

La santa Sisley.

Su largo cabello plateado y las blancas ropas sacerdotales. Era una doncella que parecía haber sido creada directamente por Dios, poseía la inocencia y la pureza de todo el mundo mientras estaba ahí de pie sin expresión en su rostro. Miraba fijamente el corredor más allá del cual no podía entrar.

—Santa Sisley.

Ante el llamado de Wesker, Sisley se giró lentamente. Como siempre, sostenía en brazos y con mucho cuidado un pequeño diario.

—…Arzobispa Wesker.

—¿Cómo puedes estar sola en un lugar así? ¿Y qué hay de la Hermana Úrsula?

Se llevó su mano a la frente mientras recordaba a la hermana habladora que debía acompañar a la Santa.

“Incluso la negligencia tiene sus límites, ¿cómo se atreve a dejar la pequeña bendición de Dios en un lugar como este?”

Sisley miró a Wesker con ojos claros y le hizo una pregunta extraña.

—Me enteré por la Sor Úrsula que ha aparecido una nueva candidata a Santa 

—…

—¿Se convertirá en santa?

Ella no preguntó si la candidata era realmente una santa o no. Lo que Sisley preguntaba era si el Santo Emperador le había dado el permiso.

Wesker guardó silencio por un momento, pero luego asintió lentamente.

—Sí, Santa Sisley, parece que así será.

—Entonces, a diferencia de mí, ¿ella tendrá la oportunidad de conocer a Su Majestad el Primer Emperador?

A Wesker le vinieron a la mente las instrucciones que acababa de recibir del Santo Emperador.

«Haz que Seo Yi-seo sea una santa impecable ante el público. Se debe programar su investidura antes de la fiesta de cumpleaños, por lo que se debe de establecer un cronograma para poder hacer la ceremonia y rendir homenaje al sarcófago del primer Santo Emperador».

—… Así será

Tan pronto como escuchó la respuesta, las lágrimas cayeron de los claros ojos grises de Sisley.

Su rostro, que casi siempre era inexpresivo como el de una muñeca, mostró una tristeza tan profunda y dolorosa que incluso Wesker podía sentirla.

—¿Por qué…? ¿Por qué está llorando? —Wesker estaba nerviosa por las repentinas lágrimas de la niña. Se inclinó torpemente y con sus brazos, la envolvió alrededor de los hombros. 

—Arzobispa Wesker, he servido a los ciudadanos con gran diligencia hasta el día de hoy. Hice todo lo posible por el bien de Delcross entonces…¿Por qué Su Majestad aún no me reconoce?

—Santa Sisley…

Wesker miró a la niña que derramaba lágrimas en silencio con el corazón triste.

No sería descabellado que la niña pensara de esa manera. Cuando la Iglesia Ortodoxa intentó por primera vez elevar a Sisley como santa, el Santo Emperador se negó rotundamente. Ni siquiera lo considero.

Si no hubiera sido por la firme voluntad de Sisley, su elevación a santa, nunca habría ocurrido. 

Aunque el Santo Emperador permitió a regañadientes que Sisley fuera elevada a santa, nunca le permitió hacer la audiencia con el [Sarcófajo del Primer Santo Emperador]. Un ritual al que todos los santos debían de someterse.

La joven parecía pensar que era porque su padre no la había reconocido adecuadamente.

—Su alteza Sis… Santa Sisley, no es sólo usted. Su Majestad ha prohibido a todos los miembros de la familia Imperial presentarse ante el sarcofágo, ¿lo sabía, verdad?

Incluso Masain, que ahora tenía el apellido Klanos, tenía prohibido llevar a cabo el ritual. Esta era una medida verdaderamente incomprensible, teniendo en cuenta que, durante el reinado del anterior emperador, toda la familia imperial visitaba la Iglesia de San Bastián como si fuera un evento anual.

Pero como siempre, Wesker suponía que el Santo Emperador tenía alguna buena razón para ello. Por supuesto, no tenía idea de cómo convencer a la niña profundamente deprimida.

—Santa Sisley, ¿no lo sabe? Usted es la preciosa niña a la que Su Majestad abrazó primero. Yo estuve allí ese día. En toda mi vida, fue la primera vez que vi a Su Majestad sonreír con tanta felicidad.

—…

—¿Cómo podría no reconocerla? Eso es imposible. Quizás algún día todos lleguemos a entender las intenciones de Su Majestad. 

Wesker solo pudo consolarla así, acariciando sus hombros durante un largo rato.

*** ** ***

**Punto de vista de Seo Yi-seo**

¿Qué crees que es lo más importante en una novela de fantasía romántica?

Sí, es cierto. Es la existencia de un gran protagonista masculino.

Esta novela también tiene un gran protagonista masculino principal y es ¡El hijo mayor del conde fronterizo del Norte! ¡Un genio espadachín con un encanto frío, el joven maestro Orden Sigsmund!

Es un hombre capaz que lucha contra los enemigos internos mientras descubre los oscuros secretos de su familia, y al mismo tiempo los protege de los enemigos externos que amenazan a su territorio.

Pero, aunque parece indiferente y frío, en realidad es una persona pura que aún guarda en su corazón los recuerdos de su primer amor.

Y pronto, se convertirá en un hombre enormemente obsesionado que se enamora de la santa, de la protagonista femenina.

Ah, solo quería salvar este mundo del peligro, pero es tan difícil cuando el protagonista masculino está obsesionado conmigo y no me deja ir.

—Entonces, ¿cómo es el joven maestro Sigsmund? ¿Hay alguna ilustración o algo similar?

—Es muy guapo.

—¿Eso es todo? ¿Y color de piel? ¿El color de cabello o sus ojos? ¿Es cálido, varonil, guapo o andrógino? ¿Es como una bestia herida y feroz? ¿O como una flor que florece orgullosa en un acantilado?

—…¿Es eso realmente tan importante?

—¿No es obvio? Si se trata de una auténtica fantasía romántica, ¡se deben preparar varias páginas para elogiar el físico del protagonista!

*** ** ***

Los sentimientos de Orden han sido muy complicados últimamente. Aunque estaba ocupado persiguiendo a las fuerzas sospechosas que se escondían en el territorio de Sigsmund, las frías palabras que Amelia le había dicho hace unos días daban vueltas constantemente en su cabeza, perturbando sus pensamientos.

«¿Yo tampoco signifiqué nada para ti? Sé muy bien que hasta el día en que Su Majestad, Padre me sacó de allí, yo era prácticamente una persona inexistente en la casa del Duque».

“No. Absolutamente no, Amel. Yo siempre…”

—¿En qué estás pensando, Lord Orden?

Sobresaltado por la voz que lo llamó, Orden levantó la vista y se encontró con Herman, con su rostro llenó de descontento que le entregaba una pila de documentos.

Herman, es prácticamente la mano derecha de Orden a pesar de que era un subordinado descarado que no era conocido precisamente por su lealtad.

—¿No te apremia el tiempo para estar soñando despierto? Después de la fiesta de cumpleaños, no tendrás la oportunidad de moverte por la capital sin que el jefe de familia se dé cuenta.

Orden se frotó su rostro antes de tomar los documentos.

—De todos modos, tengo una idea aproximada, por lo que debemos de tener algunos avances con la investigación.

 —¿Qué quieres decir? ¿Te refieres a la conjetura de que Scarciapino es el vínculo entre el jefe de familia y el Grupo Milo?

—Eso no es una especulación, ya lo hemos confirmado mediante mi propia investigación.

Herman parecía incrédulo.

—¿Su investigación? ¿Se refiere al incidente de hace un tiempo, cuando persiguió a una pobre señorita que no sabía nada?

—Inocente dices. Era absolutamente despreciable —se burló Orden.

Isabella Scarciapino.

Dicen que es una mujer que domina el mundo social y, en verdad, su capacidad para actuar como una tonta no era algo común.

Obviamente ya sabía que estabas frecuentando a la compañía comercial Milo con el joven Ricardo Scarciapino, pero actuaba como si no recordara nada mientras temblaba.

Orden arrojó sobre el escritorio la pequeña medalla con la que había estado jugando.

Era un pequeño medallón que tenía grabado una tosca araña.

Era una marca siniestra que había estado apareciendo por todo el territorio, y Orden lo estaba investigando en secreto.

Los extraños acontecimientos que ocurrían en el territorio de Sigsmund estaban profundamente relacionados con el Grupo Milo, con quien el jefe de familia había comenzado a tratar años atrás. Y Orden sospechaba que Asein o Scarciapino eran los que estaban detrás de esa compañía.

Luego, hace unos días, recibió una carta del joven Ricardo, junto con este medallón de araña. Era prácticamente una amenaza: que guardaría silencio al respecto, solo sí asistía con su hermana a la fiesta de cumpleaños como su pareja.

Y al ver a Isabella fingiendo ignorancia en el salón de la Misericordia, como si no tuviera nada que ver. Tras eso se convenció. Scarciapino estaba profundamente involucrado en lo que estaba sucediendo actualmente en el territorio Sigsmund. 

—El grabado de araña parecía ser el símbolo de una Iglesia Oscura. Eso fue lo que escuché de un exorcista con el que me encontré personalmente, pero dijo que el Culto del Arrepentimiento ha estado apareciendo con frecuencia en las regiones norte y este últimamente.

Hermann miró la medalla y luego añadió con expresión ligeramente preocupada:

—Lord Orden. Si este incidente involucra a los remanentes de la Iglesia Oscura, será difícil de manejar con nuestras propias fuerzas. ¿Qué tal si pedimos ayuda a los inquisidores o a los exorcistas?

Entonces Orden sonrió amargamente.

—Herman, estamos sospechando de las acciones del jefe de la familia Sigsmund. Si la Inquisición se entera, ¿crees que nuestra familia estará a salvo?

—¿Pero no considerarías que se trata de un informante interno? Si Sigsmund cae, la muralla defensiva que protege el Reino Demonio desaparecerá con él. Dudo que la gente de la ciudad imperial quiera eso. 

—No, es una suerte que pudiéramos salvar nuestra propia vida. La Inquisición sólo castiga a los herejes sin considerar las consecuencias. Ya sea que te arresten como un adorador del demonio o que estés en contra de ellos. La única certeza es que al final, la familia será destrozada.

 —Uf, dije algo imprudente, pero parece que llevará a la peor situación posible. —dijo Herman con un suspiro.

—Habría preferido contactar con el príncipe Logan cuando la expedición de Lilium pasó cerca del territorio. Debió presentir algo.

En ese momento, el príncipe Logan, que regresaba después de completar la eliminación de las bestias demoníacas, solicitó una investigación formal al territorio, pero fue rechazado rotundamente.

—El señor debió de sentirse incómodo con la presencia de las fuerzas punitivas, incluso por un breve periodo en el territorio. Debió de estar vigilando al príncipe Logan todo el tiempo, así que habría sido imposible encontrarse con él sin que fuera descubierto.

—Eso es cierto.

Además, Lilium es una unidad especial de los Caballeros de San Bastián. Nunca se le ocurrió que la famosa y cerrada Iglesia Ortodoxa pudiera ser mejor que la Inquisición.

“Bueno, a juzgar por la falta de respuesta hasta el momento, no parece que el Príncipe Logan haya encontrado ninguna pista particularmente importante.” Pensó Orden.

—Sería bueno que existiera otra fuerza que pudiera ejercer cierta flexibilidad, además de la Iglesia Ortodoxa o la Inquisición…

Mientras Orden murmuraba con un suspiro, Herman de repente sonrió brillantemente como si hubiera recordado algo.

—Ah, por cierto, oí que recientemente se creó una unidad que se especializa en monstruos ¿Lo sabías?

—¿Unidad Especializada en Monstruos?

—Sí. Se dice que está dirigido por el tercer príncipe, y que es una unidad que investiga cosas impuras de manera independiente de la iglesia. No lleva mucho tiempo en funcionamiento, así que no parece estar produciendo grandes resultados.

—El príncipe Morres…

De repente, la imagen de un niño parado junto a Amelia ese día apareció en su mente. Un niño con una extraordinaria habilidad, ojos feroces y una sonrisa algo molesta.

Orden frunció el ceño.

“Quizás tuve un mal comienzo con él. ¿Realmente me ayudará si lo solicito?”

Pero sin tiempo y opciones limitadas, no había otro camino que pedir la cooperación a la Unidad Especializada en Monstruos. Después de mucho pensarlo, Orden finalmente condujo a Herman al anexo administrativo.

Y, de forma sorprendente, el príncipe, que escuchó en silencio la explicación de Orden, levantó una comisura de su boca y sonrió de manera casi siniestra tan pronto como terminó de hablar.

—¿Y sin ofrecer nada a cambio?

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