Capítulo 32: El corazón se agita…

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Volumen 1: Niño Blanco

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El corazón se agita, el rostro se pone pálido y solo quiere retroceder.

¿Así se siente enamorarse?

Yha sentía que el corazón le latía a mil por hora, ¡era como si no pudiera respirar! Sentía el sudor frío correrle por la espalda y las piernas le temblaban tanto que apenas podía mantenerse en pie.

Con un leve mareo, Yha extendió una garra y se apoyó como pudo en la mesa.

En todos estos años, aún no había pasado por su primer celo, así que comenzó a recordar lo que su papá le había dicho sobre los síntomas al ver a alguien que te gusta: ¡mejillas rojas, corazón acelerado y ganas de lanzarse encima!

¿Eh?

¿Por qué en su caso era corazón agitado, cara pálida y ganas de salir corriendo?

Sin darse cuenta de que tenía delante a una auténtica bestia, Yha logró reprimir sus impulsos de lobo lascivo con una fuerza de voluntad admirable. Decidió seguir intentando coquetear con el bello desconocido.

—Aún… aún no les he preguntado sus nombres —dijo, sintiendo que sus piernas estaban tan blandas que lo mejor sería sentarse para no arruinar su imagen.

—Yo… me llamo Em —respondió el joven, que al descubrir que ese hermano de aspecto amable era en realidad un lobo, ya no se mostraba tan animado como al principio.

—¿Cuál es tu forma original? —preguntó Yha con desinterés.

—Soy de la tribu del conejo de nieve… y no puedo transformarme —la voz de Em fue bajando cada vez más.

—Oh —una respuesta esperada. Yha no tenía el menor interés en él. Registró su nombre de forma apresurada y se giró hacia Bai y Blake.

—Me llamo Blake, y él es Bai —dijo Blake mientras miraba con curiosidad cómo Yha usaba una rama para grabar algo en una piedra. La curiosidad era innegable. Aprovechando que Blake se inclinaba hacia Yha, Meng Jiuzhao también asomó la cabeza para echar un vistazo.

Fue entonces cuando se dio cuenta: ¡este clan ya tenía escritura! ¡Y también sabían dibujar! Por ejemplo, con el recién registrado Em, Yha había usado carbón para trazar unos garabatos en una tablilla de piedra, y al lado incluso había un dibujo más o menos representativo de un rostro.

Aunque… ese dibujo era demasiado abstracto: ¡una torta plana con tres semillas de sésamo! ¡Ni siquiera tenía nariz!

—¿Blake y Bai…? Vaya, qué nombres tan bonitos —¡nombres de bellezas, conseguidos! El corazoncito de Yha estaba rebosando de emoción.

—¿Cuál es su forma original?

—La misma que él —respondió Bai, señalando a Em.

—¡Lo sabía~! ¡Qué maravilla! —pensó Yha, encantado. En la tablilla, escribió bien grande en la sección de género: Tribu del conejo de nieve】【 Femenino.

Y así, sin enterarse de nada, Blake y Bai fueron etiquetados como femeninos.

Con suma dedicación, Yha buscó una nueva ramita y se puso a escribir con gran cuidado los nombres de las bellezas. Luego, con toda la seriedad del mundo, les hizo un retrato: ojos enormes, boquita pequeña y una melena suelta de lo más encantadora…

¡Oh, cielos! ¡Ese carbón negro era totalmente incapaz de reflejar ni una milésima de la belleza del rostro de sus amores! Ya decidió que tenía que buscar pigmentos azul y verde para poder colorear los ojos. Como no los tenía a mano, dejó los ojos en blanco por ahora.

Blake, en silencio, observaba con atención cómo Yha registraba sus datos. Cuanto más miraba, más se alarmaba.

¡Ojos grandes (porque no estaban pintados), boca pequeña (igual que los cachorros Kantas) y ese extraño mechón de pelo (aunque Yha en realidad intentaba dibujar una melena elegante, ¡pero fracasó TT)!

¿¡Acaso este tipo podía ver su forma original!? Un sudor frío le recorrió la espalda.

Cuando volvió a mirar a Yha, Blake lo vio como alguien de profundidad insospechada.

(Meng Jiuzhao: ¡Papá, estás totalmente equivocado! ¡Ese tipo simplemente no sabe dibujar nada!)

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