132

Arco | Volúmen:

No disponible.

Estado Edición:

Editado

Ajustes de Lectura:

TAMAÑO:
FUENTE:

​—Escuchar y confiar en las peticiones de mis leales subordinados es también una virtud de un monarca sabio. Comandante Redrik.

​—Sí, Su Majestad.

​—Autorizaré dicha operación. Yo mismo me encargaré de impartir la orden al Ministerio de Asuntos Exteriores.

​—Se lo agradezco profundamente.

​Luke inclinó la cabeza ante el Emperador siguiendo a Theo, pero por dentro se reía imaginando lo desconcertado que se quedaría el Ministro de Asuntos Exteriores.

​Una vez terminada la audiencia, los tres salieron del Palacio Imperial. Leo, que al parecer había estado bajo una tensión considerable, soltó un suspiro de alivio nada más salir.

​—Realmente nunca se sabe qué está pensando Su Majestad.

​—Leo, aún no hemos salido de los terrenos del palacio. Cuida tus palabras.

​Dentro del Palacio Imperial, no se puede usar magia a menos que se reciba un permiso previo o se trate de una situación de emergencia. Por lo tanto, para usar la teletransportación, debían al menos salir de los dominios del palacio.

​—Ah, por cierto, ¿quiénes se infiltrarán en Wellharun mezclados con la delegación?

​—Lo haré yo.

​En cuanto Luke habló como si hubiera estado esperando el momento, Theo se quedó petrificado.

​—Desde el principio tenía planeado hacerlo yo.

​—Bueno, si es Luke, su habilidad es de fiar —asintió Leo sin darle mucha importancia, pero, por el contrario, el rostro de Theo se volvía cada vez más sombrío.

​—Leo.

​—Sí, Comandante.

​—Regresa primero al Cuartel General. Ve e informa a los miembros de la Unidad de Investigación que el permiso de Su Majestad ha sido concedido.

​—Entendido. Entonces, ¿usted, Comandante…?

​—Tengo algo de qué hablar con Luke a solas.

​Sin embargo, Luke se limitó a mirar fijamente a Theo con una expresión de “es la primera vez que oigo eso”. Leo alternó la mirada entre ambos y, sin olvidar una sonrisa de satisfacción, desapareció primero mediante el teletransporte.

​—¿De qué tienes que hablar conmigo?

Luke siguió a Theo mientras echaba un vistazo a su alrededor. El lugar le resultaba familiar; era precisamente bajo aquel árbol donde, la última vez, había alimentado a un gato callejero mientras esperaba a Theo.

​—¿Que tú irás como infiltrado? No escuché nada sobre eso.

​—Pensaba decírtelo cuando discutiéramos los detalles de la operación.

​Luke ladeó la cabeza, dándose cuenta apenas ahora de que el semblante de Theo no era nada bueno. Parecía estar enfadado, pero Luke no veía ninguna razón lógica para ello. Habían persuadido al Emperador y obtenido el permiso. ¿Cuál era el problema?

​—¿Por qué?

​—¿Qué cosa?

​—¿Por qué quieres ir tú? —Theo soltó un suspiro de frustración mientras se pasaba la mano por el cabello.

​—Al fin y al cabo, es un asunto de la Unidad de Investigación y alguien de nosotros tiene que dar el paso. Esta misión no puede fallar bajo ningún concepto. En ese caso, debe ir alguien con habilidad y con altas probabilidades de éxito, y sabes de sobra que yo soy el candidato ideal.

​—También está Leo.

​—Leo es muy capaz, no es que no confíe en él. Pero creo que lo correcto es que vaya alguien que haya investigado este caso desde el principio.

​Desde lo ocurrido en Caelum, o quizás incluso desde la guerra con Membern, quienes mejor conocían este incidente encadenado eran Luke y Theo.

​—Entonces, yo también iré.

​—¿De qué estás hablando? ¿Crees que en Wellharun no conocen tu cara? Deben de saber perfectamente quién es el Comandante del Imperio. Y aunque no lo supieran, ¿cómo vas a abandonar tu puesto? ¿Quién se encargaría de dirigir al ejército?

​La voz de Luke empezó a teñirse de irritación. Le parecía que, desde hace un momento, Theo se estaba comportando como un niño caprichoso. Pensaba que el Theo de siempre, racional y frío, entendería que él era la persona perfecta para esta tarea.

​Además, su deseo de ir a Wellharun no era solo por eso. Tras haberle asegurado al Emperador que no fallarían, Luke recordaba su posición como colaborador. Era alguien que estaba vinculado al ejército y, a la vez, no lo estaba; un ser que caminaba sobre la línea divisoria.

​Si algo salía mal, quería cargar con toda la responsabilidad él solo para evitar, en la medida de lo posible, que Theo o el ejército sufrieran las consecuencias. Por supuesto, no tenía intención de fallar, pero no podía evitar ponerse en el peor de los escenarios.

​—No me importa.

​—Tú… ¿qué estás diciendo? ¿Que no te importa lo que le pase al ejército? ¿Tú, que eres el Comandante, dices eso? ¿Cuál es tu maldito problema? ¿A qué viene todo esto?

​Luke abrió los ojos de par en par, profundamente sorprendido por las palabras de Theo. No podía creer que el hombre que lo había entregado todo por su carrera militar hasta llegar a la cima estuviera hablando así.

​—Tengo miedo.

​—…

​—Estoy preocupado. Por eso, no puedo dejar que te vayas. No me importa si parezco patético. Si te sucede algo, ¿qué haré entonces? Además, ¿qué hay de tu mano? Ni siquiera podemos garantizar qué pasará o cómo se extenderá esa fuerza impura por tu cuerpo si usas magia, ¿y pretendes que te deje ir así sin más? ¿No lo entiendes?1

​La voz de Theo se crispó ligeramente. Era la primera vez que Luke lo escuchaba desahogarse de esa manera, con una voz cargada de indignación y dolor, por lo que no pudo evitar quedarse desconcertado.

​—No eres el único en la unidad de investigación. Está Leo y están los demás oficiales. Así que no hay necesidad de que tú des un paso al frente.

​—Yo iré.

​—Luke.

​Theo pronunció su nombre en un susurro bajo. Luke sabía perfectamente en qué momentos él lo llamaba así, solo por su nombre. Era una especie de advertencia.

​—Theo Redrik, piensa racionalmente. Esto no es un juego de niños, es un problema del que depende la crisis de la nación.

​Sin embargo, Luke tampoco tenía la más mínima intención de dar marcha atrás.

​—Tú eres el líder del ejército que debe velar por la seguridad del país, y tienes la obligación de superar esta crisis y preservar la paz de la nación. Mira la situación con objetividad. Si me envías a mí en lugar de a Leo, las probabilidades de éxito de la operación aumentarán drásticamente.

​Haciendo a un lado su sorpresa, Luke comenzó a explicarle punto por punto, como si estuviera intentando calmar a un niño.

​—…

​No obstante, ante la mirada de Theo, Luke contuvo el aliento sin darse cuenta. El rostro de Theo se veía profundamente triste. Lo observaba con una expresión de desconsuelo extremo, reprimiendo algo con todas sus fuerzas.

​—Por mirar la situación con objetividad y actuar de forma racional, aquel día… ni siquiera pude detenerte. Y solo después de que te fuiste, me arrepentí.

​¿Se refería a aquel momento en que Luke dejó el ejército sin mirar atrás? El corazón de Luke dio un vuelco ante esa confesión inesperada de los sentimientos más íntimos de Theo.

​—¿Sabes que cada mañana reviso tu habitación?

​—¿Por qué…?

—Me descubro a mí mismo vigilándote, temiendo que vuelvas a desaparecer.

No tenía ni la menor idea. No había forma de saberlo. Luke no supo qué responder y no tuvo más remedio que apretar los labios en silencio.

—Eres alguien que no se deja atar por nadie, eres libre y caminas sin vacilar por el sendero que eliges. Me gustas así. Pero ahora, por primera vez, empiezo a tener miedo de esa libertad tuya.

—…No es que me vaya a morir. Tendré éxito y regresaré sin falta. No te preocupes por tonterías.

«​No, así no». Luke sintió que no debería haber dicho eso. Tenía la sensación de que, en este momento, las palabras que Theo necesitaba escuchar eran otras muy distintas.

​—Mi preocupación… ¿es una tontería para ti?

Luke se sobresaltó. Siguió un breve silencio y, finalmente, fue Theo quien apartó la mirada primero.

—Cierto, eres una persona extraordinaria, así que seguro que tendrás éxito. He estado preocupándome en vano. Lamento haber mostrado una imagen tan patética.

Theo se dio la vuelta diciendo que ya era hora de volver, y su espalda se sintió extrañamente ajena. Luke apretó los puños con fuerza y se mordió el labio.

Curiosamente, no sintió ningún dolor.

* * *

Unos días después, el Ministerio de Asuntos Exteriores envió un documento oficial al ejército. En él figuraba la firma del Ministro, autorizando la infiltración secreta de algunos miembros de la unidad de investigación en la delegación diplomática.

​Leo, al ver el documento, bromeó con desparpajo sobre lo mucho que le debió de haber costado al Ministro estampar su firma.

​—La fecha de salida de la delegación es en dos semanas. Por lo tanto, hoy formaremos el comando especial que llevará a cabo esta operación.

​Luke observó a Theo. Desde aquel altercado frente al Palacio Imperial, Theo no había vuelto a sacar el tema. Su trato hacia Luke era el de siempre, pero la calidez y las atenciones de antes habían disminuido notablemente.

​—El líder del comando será Luke, y los miembros restantes serán Paul, Levi y Jade. Son cuatro personas en total.

​—¡Sí!

​Eran oficiales de alto rango de la 7ª. División, conocidos por estar entre los más capaces. Por su naturaleza, un comando especial no puede contar con muchos integrantes. Además, al tratarse de un movimiento estrictamente secreto, debían pasar lo más desapercibidos posible.

​—Luke.

​—¿Eh?

​Luke se sobresaltó al ser llamado de repente.

​—Sería conveniente que fueras a ver al Ministro de Asuntos Exteriores. Su Majestad dio el permiso personalmente, así que no dirá nada; ve a presentarte sin presiones.

​—Ah, sí.

​—Con esto damos por concluida la reunión. El comando especial debe prepararse a conciencia mientras tanto, y los miembros restantes, incluido Leo, continuarán con la investigación.

​—¡Entendido!

​Theo se levantó lentamente y salió de la sala. Luke intentó seguirlo, pero extrañamente sentía los pies como si estuvieran pegados al suelo. ¿Qué le diría si iba tras él? ¿Que no se preocupara? ¿Acaso se solucionaría todo con solo decir eso?

​—Paul, asegúrate de lograr una gran hazaña esta vez para que te asciendan a Capitán.

​—¿Cómo voy a ascender si no hay vacantes? ¿O es que puedo quitarle el puesto a usted, Capitán?

​—¡Me parece bien! Por favor, quítame este tedioso cargo de Capitán.

​En ese momento, divisó a Leo bromeando con Paul a un lado. Ciertamente, Leo le había dicho que podía acudir a él para pedirle consejo si algo sucedía.

Luke vaciló un momento y luego se acercó a Leo.

​—Oye, Leo.

​—¿Eh?

​—…Tenemos que hablar.

Subscribe
Notify of
guest
1 Comentario
Inline Feedbacks
View all comments
Member
12 days ago

La facilidad con la que este hombre admite sus sentimientos una vez que se ha dado cuenta es admirable jajajaj. Solo tuvo que caer en la silenciosa desesperación

Comentar Párrafo:

Dejar un comentario:

 

1
0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x