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​—¿No estás cansado? Si no es algo importante, mañana…

​—Es importante. Muy importante. Es lo más importante de mi vida —exclamó Luke, cortando las palabras de Theo. Sabía que, si no lo decía ahora, si no se expresaba en este instante, podría arrepentirse para siempre. Tendría que vivir con este peso en el corazón.

​—Theo, voy a ir a Wellharun. No tengo intención de dar marcha atrás con eso.

​—Está bien.

​Su voz carecía de altibajos y su expresión era sumamente serena, pero, como era de esperar, no le sostuvo la mirada. De repente, Luke sintió una punzada de dolor en el pecho, y solo entonces se dio cuenta de que era una reacción provocada por la herida emocional.

​—¿Tienes miedo de que me pase algo allí?

​—…

​—¿Te inquieta? ¿Te preocupa que pueda salir herido?

​Theo no respondió. Se limitó a sustituir su afirmación con el silencio.

​—¿O es que lo que más te aterra es que vuelva a marcharme de tu lado?

​Solo entonces Theo levantó la cabeza. Él, que había evitado mirarlo todo el tiempo, cruzó por primera vez su mirada con la de Luke. En el aire, las pupilas de ambos se entrelazaron profundamente.

​—Tengo miedo. Porque nunca he sido capaz de retenerte.

​—¿Eres tonto? Pues esta vez solo tienes que retenerme. Dijiste que te gusto, ¿no?

​Ante eso, Theo soltó una pequeña risa. Era una sonrisa cargada de cinismo, probablemente dirigida hacia sí mismo.

​—¿Pretendes que espere que me quieras con la misma intensidad con la que yo te quiero a ti? No soy un tipo tan egoísta.

​Ahora que lo pensaba, Theo lo había besado y confesado su amor, pero nunca le había preguntado por los sentimientos de Luke. No le había preguntado si él también lo quería, ni había dicho que esperaba que así fuera.

​Luke tuvo el presentimiento de que, quizás, Theo actuaba así porque preveía inconscientemente que Luke podría marcharse de repente en cualquier momento.

​—Theo, originalmente yo quería vivir dejándome llevar. Tal como dijiste, me sienta mucho mejor vivir en libertad.

​—Lo sé. Y por eso también me gustas así.

​—Leo dice que es porque no tengo apego por nada.

​Desde que escuchó esas palabras de boca de Leo, no había dejado de darle vueltas. ¿Realmente no había ningún remordimiento o apego en su vida? Al reflexionar una y otra vez, surgió una sola cosa. Algo que siempre había ocupado un rincón de su mente, por mucho que se alejara o dejara el ejército.

​—Pero yo también tenía uno… Un apego.

​—…

​—Theo, tú eres mi apego.

​Las pupilas de Theo temblaron por un instante. Por mucho que viviera de forma tranquila y relajada con el aire puro de Caelum, cuidando su jardín y haciendo lo que realmente quería, de vez en cuando se acordaba del Ejército Imperial. Al principio, pensó que era simplemente por la fuerza de la costumbre.

​Sin embargo, al mirar atrás ahora, se daba cuenta de que no era así en absoluto. Lo que Luke recordaba en aquel entonces no era al ejército, sino únicamente a Theo. Se preguntaba si ese idiota de Theo lo estaría haciendo bien, si no sería demasiado duro para él ser el Comandante, o qué expresión tendría mientras trabajaba en ese momento.

​Todo giraba en torno a una sola persona.

​—Te lo dije hace tiempo, ¿verdad? Que yo mismo descubriría qué era esta confusión que sentía por ti.

​—…Sí.

​—¿No tienes curiosidad? ¿Por qué no me preguntas qué es lo que he descubierto de ti?

​Theo miró al suelo un momento y volvió a levantar la cabeza. Luke abrió la boca mientras clavaba la mirada en esas pupilas de un marrón profundo y honesto.

​—Tengo curiosidad.

​Luke se acercó lentamente a Theo. Cuando la distancia entre ambos se acortó hasta quedar apenas a un palmo, Luke se puso un poco de puntillas y besó los labios de Theo. Tras un leve sonido, sus labios se unieron y luego se separaron. El lóbulo de la oreja de Theo se enrojeció al instante. Una emoción indescriptible floreció en su rostro mientras observaba a Luke.

​—Volveré. Y no me haré daño. Regresaré a ti con la operación cumplida, con éxito, así que confía en mí.1

​Antes, se había prometido a sí mismo que, una vez que lograra asentar a Theo en el puesto de Comandante sin contratiempos, se marcharía a Caelum para vivir cómodamente. Incluso cuando dejó Caelum temporalmente para volver al ejército, pensó que, al terminar este asunto, regresaría allí para dedicarse de lleno a su jardín.

​Pero, ¿desde cuándo exactamente habría sido? ¿Desde cuándo dejó de evocar y pensar en esas cosas?

​Ahora, solo quería estar al lado de Theo.

Solo con eso fue suficiente para comprender qué era este sentimiento que lo dejaba sin aliento.

​Expresar sus sentimientos con sinceridad seguía siendo algo difícil y torpe, pero si no lo hubiera hecho ahora, probablemente se habría arrepentido toda la vida. Si se hubiera marchado a Wellharun dejando esta “guerra fría” sin resolver, le habría carcomido la conciencia todo el tiempo.

​Gracias a Leo lo comprendió: lo que Theo temía de verdad y lo que él mismo sentía al pensar en él.

​—Pero esto es bastante vergonzoso. Oye, di algo… Mmph.

​Theo, que se había quedado aturdido, reaccionó. Sujetó la mandíbula de Luke y estrelló sus labios contra los suyos con brusquedad. Mientras sostenía con firmeza la cintura de Luke, lo acorraló contra la pared. Sus piernas se enredaron mientras eran empujados hacia el muro.

​¡Pum!

​En cuanto sus cuerpos chocaron contra la pared, la vibración hizo que el florero que estaba sobre la mesa se volcara con un ruido estrepitoso. El agua, junto con las flores, comenzó a derramarse por la mesa y a gotear sobre el suelo, tac, tac.

​Theo reclamó los labios de Luke con avidez. Lo estrechó con todo su cuerpo, derramando su afecto sobre él, y Luke respondió rodeando su cuello con fuerza.

​—Haa…

​Theo deslizó su lengua por la abertura de los labios que Luke había entreabierto instintivamente para respirar. La unión se hizo aún más profunda. Theo recorrió suavemente la mucosa bucal de Luke con la punta de la lengua, rozando su dentadura perfecta para terminar atrapando y enredando la lengua de Luke. Aquellas carnes rojizas se entrelazaron de forma húmeda, fundiéndose en el aliento del otro.

​Continuaron con un beso feroz, hasta el punto de que la saliva humedecía las comisuras de sus labios. Theo acariciaba con devoción la nuca de Luke con su mano grande, frotando también el lóbulo de su oreja con delicadeza.

​—Ha…

​—Huu…

​Apenas se separaron los labios, un hilo de saliva se extendió largamente entre ambos. A Luke le ardían tanto los labios que soltó una tos falsa para disimular.

​—Decías que no eras un tipo tan egoísta…

​—Sí. Lo siento. Me emocioné tanto que no pude controlarme.

​—Pues sigue haciéndolo.

​—¿Eh?

​—Bésame más. Se siente bien.

​Ante ese comentario tan vergonzoso, pronunciado con una voz de lo más indiferente, Theo se quedó mirando a Luke atónito por un momento. Sin embargo, Luke no hizo más que abrazar a Theo con más fuerza, pegando su cuerpo al suyo.

​—La verdad, es la primera vez que doy un beso así. No sabía que se sentía tan bien. Creo que es porque eres tú, así que rápido, bésame más.

​—Ha…

​Theo soltó un suspiro desde lo más profundo de sus entrañas y se llevó la mano a la frente. Dejando en el olvido la “guerra fría” que había durado varios días, estaba siendo derrotado por completo una vez más por Luke. Se sentía tan feliz de que Luke le hubiera confesado sus sentimientos con sinceridad, y de que ese corazón tuviera la misma forma y el mismo color que el suyo, que le preocupó haberlo presionado demasiado… pero jamás imaginó que Luke reaccionaría así.

​Tanto la vez que se besaron por primera vez fuera de la mansión, como cuando se daban pequeños besos cada vez que tenían oportunidad en el cuartel, Luke siempre se moría de vergüenza y no sabía qué hacer. ¿A dónde se había ido ese chico tímido?

​Bueno, en realidad Luke siempre había sido así. Era un hombre que, una vez que tomaba una decisión, corría hacia su objetivo sin mirar atrás. Expresaba sus pensamientos sin reservas y mostraba sus emociones con honestidad. Seguramente ahora, tras haber comprendido sus propios sentimientos, estaba actuando sin frenos. Siempre pensó que ese aspecto suyo era admirable, pero nunca imaginó que, en este preciso instante, se convertiría en la trampa que lo mantendría prisionero.

​—Oye, ¿qué haces? Rápido.

​—Ejem, Luke… Si seguimos con esto, estaré en problemas.

​—¿Por qué? ¿A ti no te gusta?

​Cuando Luke acercó su rostro todavía más, Theo giró la cabeza por completo, sintiéndose realmente en un aprieto.

​—Es todo lo contrario. Se siente tan bien que es un problema. Por cierto, ¿no teníamos un ambiente romántico hace un momento? ¿Cómo puedes actuar así justo después de declararte?

Luke hizo un “Hmm” pensativo, y se acarició la barbilla. Theo, incluso en medio de aquello, le acomodó con cuidado el cabello revuelto.

​—Bueno, no lo sé. Supongo que simplemente quería estar así contigo, qué sé yo.

​—…

​—Oh.

​Luke se quedó pensando a solas en qué rincón de su ser habían estado dormidos esos deseos oscuros que ni él mismo conocía. Pensó que viviría toda su vida sin saber lo que era el deseo sexual o la excitación, pero al parecer estaba equivocado.

​De repente, su campo de visión se elevó bruscamente. Sus pies se despegaron del suelo y su cuerpo flotó en el aire; Theo lo había levantado en vilo entre sus brazos.

​Theo caminó con paso firme hacia la cama y recostó a Luke con suma delicadeza. Luke sintió el contacto mullido del edredón en su espalda y levantó la vista para mirar a Theo. Su rostro, teñido por un marcado rubor, era tan adorable que no podía apartar los ojos de él.

​Theo se inclinó y depositó un suave beso en la frente de Luke. El rostro de Luke, que llenaba por completo su visión, era tan hermoso que él tampoco podía dejar de mirarlo.

​—Yo también.

​—Ya veo…

​Y esta vez, dejó una huella similar en sus párpados. Deslizándose por el puente de la nariz, Theo continuó uniendo sus labios con ternura una y otra vez.

​—Todo este tiempo yo también quería tocarte así.

​En lugar de responder, Luke extendió los brazos y rodeó con fuerza el cuello de Theo. Como respuesta a ese gesto, Theo volvió a unir sus labios con los suyos.

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12 days ago

Aah, que bonito

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