Después de aquello, Luke terminó con las energías agotadas tras quedar atrapado por esos cuatro y recibir un bombardeo de preguntas de todo tipo. Por suerte, Paul mantuvo la cordura y se dio cuenta de que ya era hora del entrenamiento; de lo contrario, no sé cuántas horas lo habrían tenido allí retenido.
Por fin llegó a la oficina del Comandante. Al entrar, Zion le dio la bienvenida. Al notar los documentos que llevaba en la mano, no dijo mucho y se limitó a informarle que el Comandante estaba adentro.
Fue así como se plantó frente a la puerta de Theo. Al llamar, escuchó su voz familiar. Extrañamente, sintió un rastro de nerviosismo en la mano que sujetaba el pomo. Estaba emocionado y, a la vez, su corazón latía con fuerza.
A través de la rendija de la puerta que se abría poco a poco, apareció su rostro conocido.
—Bienvenido, Luke.
Theo lo recibió con un rostro más radiante que nunca, como si hubiera estado esperando su llegada.
* * *
—Comandante.
Zion buscó al Comandante en su oficina.
—Parece que pronto podremos determinar la ubicación de la base de la organización que se ha dedicado al tráfico ilícito de monstruos en la capital. Los miembros de la Unidad de Investigación Avanzada han localizado el lugar y dicen que se pondrán en contacto con el Cuartel General en breve.
Por mucho que el prestigio del ejército estuviera aumentando, eso no significaba que los criminales desaparecieran. Al contrario, incluso ahora seguían surgiendo personas que cometían delitos utilizando métodos mucho más astutos y sofisticados.
Recientemente, los delitos de tráfico de monstruos habían llegado hasta la capital, por lo que el Cuartel General declaró la guerra a los contrabandistas con total determinación. Últimamente, estos traficantes incluso contrataban a mercenarios magos competentes para sus actividades, lo que hacía que capturarlos fuera cada vez más difícil.
—Entendido. En cuanto suba el informe…
En ese momento, una tenue luz emanó del interior del uniforme de Zion. Él sacó una esfera de cristal de su pecho con naturalidad.
—¡Asistente Zion, informamos desde la Unidad de Comunicaciones! ¡El oficial superior James, de la Unidad de Investigación, ha localizado la base de la organización de tráfico! Ahora mismo…
Sin embargo, no se escuchó el resto de la frase. Mientras tanto Zion como Theo se mostraban extrañados, se oyó vagamente la voz del soldado que realizaba la comunicación hablando apresuradamente con otro compañero.
—¡A-Asistente!
—Habla el Comandante. ¿Ha ocurrido algo? —preguntó Theo, recibiendo la esfera de cristal de manos de Zion.
—Ah, Comandante, es que… ¡Informan que el Capitán Luke ha salido de inmediato hacia la base por su cuenta…!
Zion observó la expresión de Theo con naturalidad. Como era de esperarse, él suspiró y se pasó la mano por el cabello, como si ya hubiera previsto que algo así sucedería.
—Entendido. Transmite la orden de convocar a la 1ª. División en la zona de preservación de maná de inmediato.
—¡Sí, Comandante!
La comunicación se cortó y la luz que fluía de la esfera de cristal desapareció lentamente. Theo se puso su chaqueta y se preparó para salir con su espada colgada a la cintura.
—¿No sería suficiente con enviar solo a la Capitana Roena?
—Luke ha vuelto a actuar por su cuenta, así que tengo que ir a reprenderlo.
Dejando atrás la mirada preocupada de Zion, Theo abandonó la oficina del Comandante dejando solo esas palabras. Tras reunirse con Roena y los soldados de la 1ª. División que ya esperaban en la zona de preservación de maná, se teletransportaron al campamento de los traficantes.
Cerca de la entrada de una montaña de baja altitud al norte de la capital, había una cabaña que parecía prácticamente abandonada.
—Según el oficial James, el sótano de esta cabaña es la base de operaciones.
—Entremos.
Ante la orden de Theo, numerosos soldados se movieron con rapidez. Algunos montaron guardia alrededor de la cabaña, mientras otros partieron a informar a los residentes de la aldea cercana para evitar que sufrieran daños. El resto se adentró en la cabaña junto con Roena y Theo.
Todos seguían a Theo con la guardia alta. Tal como su exterior sugería, la cabaña estaba tan deteriorada que parecía a punto de derrumbarse, pero el patrón del suelo en una de las esquinas era extrañamente distinto. Probablemente era la entrada al sótano, tal como indicaba el informe de la Unidad de Investigación Avanzada.
En ese momento, una fuerte vibración y un estruendo emanaron desde el suelo. Tanto Roena como los soldados detrás de ella se pusieron en posición de combate, tensos, pero solo Theo permaneció imperturbable.
Poco después, la puerta que conducía al sótano se abrió de golpe de manera imprevista. Mientras todos se preparaban para lo inesperado, lo que salió de allí fue una fila de contrabandistas atados firmemente con cuerdas.
—Vamos, suban. Suban de uno en uno, en orden.
Incluso se escuchó una voz familiar que provenía del interior.
—¡Ah, ya entendí! ¿Por qué me empujas tanto?
—¿Qué dijiste? ¿Necesitas otro golpe para entrar en razón?
—No… solo intentaba decir que estoy subiendo lo más rápido que puedo…
Los soldados y Roena, que estaban listos para la batalla, se quedaron atónitos y relajaron la postura ante aquella situación tan imprevista. La escena de los contrabandistas saliendo uno tras otro desde el sótano resultaba, por decir lo menos, bastante cómica.
—¿Oh, Roena? Llegas en el momento justo. Adentro hay unos monstruos…
Luke, que estaba arreando a los traficantes, se dio cuenta tarde de algo: Theo también estaba allí, al lado de Roena.
—Jaja… El Comandante también ha venido. Qué honor que se haya desplazado personalmente para algo así…
—…Luke.
El aire se congeló ante esa voz gélida. Incluso los soldados, que se habían relajado, volvieron a tensarse. Fue tal la tensión que hasta los contrabandistas capturados por Luke se pegaron a la pared, aterrorizados.
—Actuaste por tu cuenta, sin informar y antes de que yo diera la orden.
—Bueno, es que… justo estaba libre en ese momento…
—Es difícil atrapar a todos los contrabandistas a la vez. Por eso la operación debe ser cautelosa. No creo que ignores ese hecho, ¿verdad?
—Lo sé. Por eso me aseguré de atraparlos a todos.
Luke señaló a los traficantes pegados a la pared, quienes se sobresaltaron y empezaron a observar la reacción de los oficiales con miedo.
—Haa… Roena.
—Dígame, Comandante.
—Te encargo la limpieza del lugar. El Capitán Luke, que me siga de inmediato a mi oficina.
Theo abandonó la cabaña primero. Luke, tras recibir un reproche similar de parte de Roena, también se retiró de la zona. En cuanto los dos se marcharon, los soldados soltaron el aire que habían estado conteniendo y se quedaron mirando el lugar donde ambos habían tenido aquel tenso encuentro.
—Cuando dijeron que el Capitán Luke regresaría, pensé que la relación con el Comandante había mejorado bastante.
—Ya ves. Pero parece que no era así, viendo cómo se enfrentaron recién.
—Bueno, antes era posible porque ambos tenían el mismo rango de Capitán. Ahora es distinto. Seguramente el Comandante le va a dar una buena reprimenda por haber salido sin aviso así.
—Seguro que sí. Espero que su relación no vuelva a ser tan mala como antes.
Los soldados de la 1ª. División, que no paraban de murmurar, solo empezaron a moverse a toda prisa cuando cayó sobre ellos el grito de mando de Roena.
Mientras tanto, Luke, objeto de todas las preocupaciones de los soldados, llegó a la zona de preservación de maná y se plantó frente a la oficina del Comandante. Zion parecía haber salido a algún asunto, pues su puesto estaba vacío.
Antes de que Luke pudiera siquiera llamar, la puerta se abrió de golpe y una mano salió disparada para tirar de su muñeca.
—¿Eh? Espera…
Sin tiempo para resistirse, el centro de gravedad de Luke se inclinó hacia adelante y fue arrastrado al interior de la habitación.
—…Comandante, ¿no es esto abuso de autoridad?
En cuanto entró, Luke rio mientras daba palmaditas juguetonas en la espalda de Theo, quien lo abrazaba con fuerza.
—¿Estás herido en algún lado?
—Vamos, no hay forma de que saliera herido contra tipos como esos.
—Luke, ¿acaso eres un experto en preocupar a la gente? Te he dicho mil veces que no actúes solo, porque nunca se sabe cuándo o cómo puede volverse peligrosa la situación.
A pesar de que Luke decía estar bien, Theo estaba ocupado revisando cada rincón de su cuerpo, empezando por su rostro. Al descubrir un pequeño rasguño en el dorso de su mano, soltó un suspiro tan profundo que pareció hundir la tierra. Al ver esa cara de aflicción, como si hubiera visto una herida de gravedad, Luke soltó una risita despreocupada.
—Lo siento. Pero escuché que algunos chicos de la Unidad de Investigación Avanzada habían sido tomados como rehenes por los contrabandistas. Mi cuerpo se movió antes de que pudiera pensarlo.
Ante esas palabras, Theo no volvió a reprocharle nada, pues comprendía perfectamente el sentimiento que había impulsado a Luke a actuar.
—¿Te preocupaste mucho? ¿Tanto como para ir por mí personalmente?
—Sí.
—¿Mucho?
—Siempre estoy preocupado por ti.
Luke tomó las mejillas de Theo y le dio un suave beso. Al hacerlo, el rostro de Theo, que antes estaba cargado de preocupación, se tiñó de un rojo muy leve.
—Te lo digo siempre: no te hagas daño. Y no hagas cosas peligrosas.
—Sí, entendido. Aun así, qué bueno que me volví a enlistar. Puedo disfrutar de estas citas secretas con el Comandante.
—¿Citas secretas? ¿De dónde sacas esas palabras…?
El lóbulo de la oreja de Theo se puso aún más rojo que antes. A Luke le pareció tan tierno y divertido que terminó soltando una carcajada.
—¿Entonces ya debo irme?
—…Quédate un poco más. Todavía falta mucho para que Zion regrese.
Theo aprovechó el momento para permanecer pegado a Luke, acariciando su rostro y su cabello. Curiosamente, sentía que al hacerlo el cansancio acumulado desaparecía y sus energías se renovaban.
—Ah, pensaba ir a Caelum en mis próximas vacaciones. Aunque le entregué el jardín al jefe de la aldea, Chess, sigo algo preocupado.
—Está bien. Entonces yo también pediré mis vacaciones para que coincidan con las tuyas.
Los labios de ambos se entrelazaron profundamente.
Ahora, estar juntos en cualquier lugar era algo natural. Ya no había necesidad de preguntarse “¿por qué?”. Esos momentos de mirarse de frente, sentir el calor del otro y reír juntos se habían convertido, finalmente, en su vida cotidiana.
Y se dice que aquel día, curiosamente, por todo el Cuartel General se extendió el rumor de que Luke había estado retenido en la oficina del Comandante durante mucho tiempo, recibiendo una reprimenda monumental de parte de Theo.
〈Fin〉
Gracias, gracias, gracias 😊 excelente historia!!!! Muchas gracias por compartirla con nosotros…. ❤️❤️❤️ pero como todo lo bueno, llegamos al final… Triste, Pero reconfortante, nos vemos en otra historia 😝😝😝