Capítulo 13: Un corazón resucitado

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Cuando recibió la llamada de Qin Yiyu, Zhou Huai se quedó atónito.

—¿Audiciones? ¿Para qué preguntas?

—Solo voy a echar un vistazo.

—¿En serio?

—En serio, ¿por qué te mentiría? Solo voy a mirar.

Ese era realmente el plan inicial de Qin Yiyu. Llevaba gorra y mascarilla, con ese papel empapado de pintura en el bolsillo, de pie al final de la multitud, sintiéndose como si estuviera en otro mundo.

Era la primera vez que venía a la Isla de los Sueños como espectador.

La banda de apertura tardaba en salir. En el escenario, el presentador terminó sus aburridos comentarios y empezó a explicar las reglas, lo que puso ansioso a Qin Yiyu.

Pensó que después de tanto tiempo de autoexilio ya se habría acostumbrado, que ya lo habría superado. Pero el cuerpo y espíritu son honestos, y cada segundo allí era como una muerte por mil cortes.

Su último live permanecía vivo en su mente. Antes de la actuación, Rincón Desordenado ya estaba destrozado por dentro. Habiendo sido traicionado por los compañeros con los que convivía día y noche, traicionado por su padre, y tras una violenta discusión con su madre.

Cuando se enteró en el backstage de que su madre había tenido un accidente automovilístico, interrumpió directamente la actuación. Tras colgar el teléfono, se marchó sin mirar atrás, conduciendo bajo la lluvia torrencial hacia el hospital.

Recuerdos fragmentados estallaron en su cabeza, como los vidrios roto de la ventana del coche en aquel entonces. Esos restos brillantes parecían haberse clavado en sus ojos, doliendo hasta ahora.

Aquí viene otra vez, el sonido de la ambulancia.

Qué ruidoso.

—Oye, ¿estás bien?

Zhou Huai miraba a su amigo a un lado. Él sabía mejor que nadie lo doloroso que era para Qin Yiyu estar allí.

Ese lugar era su punto de partida en esta industria y el lugar donde lo perdió todo.

Su mirada se deslizó por el perfil de Qin Yiyu hasta detenerse en su mano colgante. El tatuaje que rodeaba sus dedos lo había hecho él mismo. En aquel entonces Qin Yiyu bromeaba despreocupadamente sin quejarse ni una vez del dolor. Por el contrario, fue él quien sosteniendo la aguja cada pinchazo le resultaba doloroso.

¿Por qué quiso venir de repente? ¿Qué lo provocó?

Qin Yiyu tardó un segundo en girarse hacia él. Sus ojos sonreían y muy casualmente dijo: —Estoy perfectamente bien.

Dicho esto, volvió la vista al escenario: —Qué novedoso, así que esto es lo que se siente estar aquí abajo.

Sus pensamientos vagaron entre la multitud enfurecida.

Empezó a preguntarse cuándo saldría Nan Yi, cómo serían los compañeros que había elegido, qué canción cantaría. Con semejante talento, seguramente tendría muchos temas originales impresionantes, y causar sensación no sería ningún problema para él.

¿Cuándo escribió esa línea de bajo para ese demo? ¿Cuánto tiempo le tomó? ¿Eran sinceras las palabras escritas al dorso de la partitura? ¿Qué decía la línea cubierta por la pintura?

¿Por qué cavar tres pies bajo tierra para encontrarme? ¿Por qué tanta insistencia?

Y si era tan insistente, ¿por qué se presentó de todas formas a la competencia sin mí?

Basta. Qin Yiyu detuvo el flujo caótico de sus pensamientos.

No debería haber bebido antes de venir.

¿Cuándo terminará de hablar el presentador? Meter a un presentador en un Livehouse era realmente ridículo.

—A continuación, demos la bienvenida a la primera banda concursante, que también será nuestra banda de apertura de hoy.

Aquí vienen.

Qin Yiyu levantó la cabeza, mirando hacia el escenario aún sin luces.

Supo que era Nan Yi desde el primer segundo, incluso solo viendo la figura de su silueta entre las sombras.

Esta vez no llevaba el bajo con el que fue a su casa, sino un bajo rojo de cinco cuerdas ideal para géneros pesados.

—¡Su nombre es… Sternstunde!

Esas palabras volaron hacia él como flechas afiladas.

Qin Yiyu frunció el ceño. Su nuez de Adán subió y bajó y con ella, el tatuaje oculto bajo el cuello de su chaqueta: Sternstunde.

¿Era una coincidencia?

En ese momento, incluso empezó a creer en el destino.

Por aquel vistazo fugaz en un festival de música, él sobre el escenario, se hizo ese tatuaje por un par de ojos que lo miraban desde abajo. Y ahora, el que estaba abajo era él, y el dueño de esos ojos había formado una nueva banda con el nombre de su tatuaje.

En un mundo tan grande, con miles de millones de personas, parecía que el cielo había bebido demasiado y los había elegido a ellos dos para atar un nudo desalineado.

Hace diez minutos, todavía luchaba contra traumas del pasado, hasta el punto que, cuando escucho las palabras “Corazón de león” de la boca de Nan Yi, una mitad de su cuerpo tembló y la otra quiso huir.

Ese fue el primer capítulo que escribió en el rock.

¿Por qué precisamente esa canción?

Con un dolor de cabeza desgarrador, Qin Yiyu no lograba entenderlo. La aparición de esta persona parecía imprudente, irrumpiendo sin miramientos en su presente estancado, pero pensándolo bien, cada paso que daba dio justo en el blanco. Él mismo se había ido acercando paso a paso, y aunque se resistía, el destino ya lo había traído inexplicablemente hasta aquí.

¿Quién era él realmente? ¿Qué es lo que realmente quería?

No podía ordenar sus pensamientos. La razón le hacía querer darse la vuelta y marcharse, pero en el instante en que Nan Yi empezó a cantar, instintivamente se detuvo y se quedó.

Nan Yi deconstruyó su canción con destreza, usando su propia frialdad y melancolía de los dieciocho años para interpretar su imprudencia juvenil.

Era un genio, Qin Yiyu no pudo evitar suspirar. Si tuviera que elegir a una segunda persona para cantar su canción, solo podría ser Nan Yi. Nadie más serviría.

Pero por alguna razón, viéndolo desde el mar de gente conmovida por él, y siendo rodeado con admiración, pensó en aquella noche lluviosa de hacía poco.

Aquel Nan Yi parecía más vivo.

—Xi-ge me envió un mensaje— Zhou Huai sonrió acercando el teléfono frente a Qin Yiyu—. Dijo que el chico que toca el bajo definitivamente se volverá famoso.

Apenas terminó de hablar, todo el Livehouse se sumergió repentinamente en la oscuridad. La actuación se interrumpió y el entusiasmo se desplomó, convirtiéndose de golpe en escepticismo y pánico.

Sin saber por qué, en la mente de Qin Yiyu resonó la última línea de la canción.

Esa frase que conectaba el otro y se repetía una y otra vez, ahora parecía una insinuación, una guía.

Una mano le hizo una señal.

Como si le dijera de nuevo: Te necesito.

Levántate y ven a tomar mi mano.

Los diversos ruidos en la oscuridad tejieron una red asfixiante. Qin Yiyu sintió que se ahogaba y como si estuviera poseído por espíritus, se quitó la mascarilla y se abrió paso entre los hombros agitados de la multitud, avanzando con dificultad.

Su mente estaba en blanco, dominada por algo invisible. ¿Alcohol? ¿O esa mano?

La mano que tocaba, la mano que escribió la partitura y aquellas palabras.

Aquí vienen. Las frases del dorso de la partitura aparecieron de nuevo en su mente, revoloteando frente a sus ojos como polillas.

[Nunca lanzaste este demo, supongo que quizás fue por el bajo.

Incluso si la versión oficial nunca se publique, espero que en tu corazón pueda llegar a completarse. Porque siempre he sentido que escribiste esto para alguien muy importante para ti. Solo quiero llenar el vacío en tu corazón.

En realidad, después de tocar esa línea de bajo frente a ti, el resultado dejó de importar, porque de repente descubrí que lo que más deseaba no era que te unieras a mi banda, sino…]

¿Sino qué? ¿Qué era exactamente lo que la pintura ocultaba?

¿Qué quieres?

Qué molesto.

Tenía que preguntárselo en persona.

Qin Yiyu levantó la cabeza y miró directamente a la persona en el escenario. La otra parte también parecía estar mirando, con esa misma expresión fija, observándolo como a una presa.

En el instante en que apretó esa mano, como cenizas que vuelven a arder, cada poro de su cuerpo se estremeció. La última capa de su caparazón se resquebrajó, cayendo tras él junto con esa gorra.

Una vez que pisas el escenario, muchas cosas se vuelven instinto. Ya no era un inútil deformado por el trauma, sino una estrella del rock. Llevaba el rock en los huesos, y eso nadie podía cambiarlo. Una sonrisa, una línea, era suficiente para hacerlo estallar todo.

¿Qué tormenta mediática desataría la reaparición de una estrella solitaria silenciada por tanto tiempo? ¿Qué pensarían? ¿Qué dirían?

¿Izarán banderas para expulsarnos locamente?

Qin Yiyu sostenía el micrófono en la mano, con una expresión de indiferencia y rebeldía, como si su mente vagara en otro lugar.

[Lo siento, no puedo oír lo que dicen las hienas]

Apoyó una mano en el suelo, se levantó y regresó al lado del bajista. Le pasó un brazo por el cuello, acercó el micrófono frente a ambos y comenzó a cantar junto a él, meneando la cabeza.

[¿Vivir significa ser pisoteado una y otra vez?]

[¿Necesito tu permiso para enloquecer?]

Para él, cantar era tan sencillo como dormir.

[Es imposible escapar del aplastante engranaje de la línea de montaje]

[La salida del destino es solo otro precipicio]

Alzó la mano derecha en alto, señalando de un lado a otro en el aire, manipulando con facilidad a la multitud abajo. Cuando llegó la parte que antes solía ser el coro para los fans, extendió el micrófono hacia el público sin importarle en absoluto si eran sus fans o no.

De todos modos, se sabían la letra. Cantemos juntos.

[¡Salta! ¡Grita!]

[¡No vivas como una marioneta!]

Después de escuchar el estruendoso coro, Qin Yiyu asintió varias veces con una sonrisa, como si estuviera satisfecho. Luego, al darse la vuelta, vio a Zhou Huai.

Casi lo olvida.

Un segundo antes de subir al escenario, esta persona le gritaba: “¡¿Te has vuelto jodidamente loco?!”. Sin embargo, ahora estaba ahí, a un costado del escenario, con una cara muy nerviosa, sosteniendo otro micrófono en la mano. Lo insultaba entre dientes llamándolo “imbécil”, pero aun estiraba la mano para pasárselo.

Cierto, le había arrebatado el micrófono a Nan Yi. Realmente era un cabrón.

Pero ese chico, Nan Yi, seguía sonriendo.

¿Era esta la primera vez que veía sonreír a esta persona? Resultaba que tenía unos colmillos afilados y su sonrisa era tan infantil, tan hermosa.

Entre los espacios vacíos de la voz, el potente riff del bajo llenaba el espacio, elevando la emoción en sintonía con la batería. Qin Yiyu se desplazaba por el escenario siguiendo el ritmo. Caminó hacia el extremo izquierdo, tomó el micrófono de la mano de Zhou Huai y volvió a colocar el anterior en el soporte.

Al mismo tiempo que se lo devolvía a Nan Yi, le lanzó una mirada.

Tú cantas la parte que sigue.

[La mediocridad es el castigo más cruel]

[Me niego a limar mis colmillos]

¡Estas dos líneas parecen escritas para él! Qin Yiyu miraba fijamente los colmillos que se revelaban cuando cantaba, pensando emocionado.

Al segundo siguiente, se dio cuenta de que hacía mucho, mucho tiempo que no se sentía tan emocionado.

La tira de luces del techo se encendió de nuevo, deslizándose hacia el escenario como un meteorito, lo que también despertó a los numerosos espectadores que seguían atónitos por la sorpresa.

—Cierto, la votación. Tengo que recuperar el voto de hace un momento.

—¡No importa, aunque sea un desperdicio, tengo que votar otra vez!

Zhao Nan observaba a las cuatro personas en el escenario con una ligera curva en su boca. Este voto era para Nan Yi, incluso si Qin Yiyu no hubiera subido habría vuelto a votar por él. Pero la doble sorpresa solo aumentaba el peso de ese voto.

¿Habría sido planeada la aparición de Qin Yiyu? A juzgar por la sorpresa inocultable en los rostros del baterista y el tecladista, probablemente no.

Podía sentir claramente que, tras la entrada de Qin Yiyu, el estado de Nan Yi había cambiado. Ya no era solo una actuación, sino que empezaba a disfrutarlo todo. Incluso, a través de sus sonrisas involuntarias, Zhao Nan pudo vislumbrar la apariencia que un chico de dieciocho años debería tener.

Después de dos estribillos, Nan Yi se alejó del micrófono y abrazando su bajo, se volvió hacia el lado de Chi Zhiyang. Con su acompañamiento, inició un solo de bajo. Comparado con su técnica sólida pero fría del principio, ahora parecía fusionarse con el instrumento en un solo cuerpo, mostrando un groove incomparable.

—El bajista es demasiado sexy…

—¡Solo por este bajista, creo que la versión modificada es mejor que la versión original!

Las luces del público debajo del escenario volvieron a encenderse, extendiéndose sin cesar en medio de las olas frenéticas.

Después del solo, el sintetizador añadió un nuevo tono metálico, agudo y frenético, mezclándose con las frecuencias bajas como llamas que surgen de una cueva de hielo. Junto a los golpes cada vez más salvajes de la batería, empujaron esta actuación en vivo a una nueva cima.

A pesar de nunca haber ensayado, Nan Yi y Qin Yiyu parecían poseer una química natural. Incluso las armonías eran orgánicas, una voz indiferente y fría, la otra loca y ardiente, ambas perfectamente equilibradas.

Los redobles de la batería se volvían cada vez más intensos. Chi Zhiyang añadía fills como un loco; su chaqueta vaquera ya se le había caído a medias, colgando apenas de sus codos, y su trenza se habían soltado, cayendo sobre sus hombros.

—¡El baterista terminó con un peinado nuevo!

—¡Demasiado genial…! ¡Estos cuatro son la combinación perfecta!

El ritmo acelerado de la batería oprimía la respiración. En el espacio oscuro, el oxígeno escaseaba cada vez más, y la racionalidad de todos se comprimía al máximo, hasta que cualquier ligero roce, podría hacer saltar chispas. En ese punto crítico, Nan Yi miró a Qin Yiyu. Con solo una simple indicación visual, este comprendió de inmediato y señaló hacia adelante con la barbilla.

Ambos avanzaron un paso al unísono y se subieron simultáneamente a los altavoces, uno a la derecha y otro a la izquierda. Uno cantaba con el brazo en alto, mientras el otro tocaba el bajo, balanceándose al ritmo.

Los insultos y las dudas fueron sepultados por gritos ensordecedores. Cada persona, como un fiel devoto, alzaba las manos siguiendo el ritmo, saltando, gritando y rugiendo con ellos, abandonando toda resistencia, desahogando sus emociones, transformándose de humanos a bestias.

[¿Quién espera que me esperes?]

[¿Quién se preocupa de que te preocupes por mí?]

[¿Quién necesita que me necesites?]

[Rendir la voluntad es la verdadera decadencia]

[No esperes que cadenas oxidadas encadenen a un león]

El mar de luces color magenta iluminaba el rostro de Nan Yi entre el humo difuso. Qin Yiyu miró hacia allí y vio su sonrisa intermitente, el vaivén de su cintura, su cabello agitándose y su cuerpo fundido con el bajo. Después de tantos años, por fin, volvía a sentir su propio corazón.

Golpeaba con tal violencia contra su pecho que parecía querer escapar de este caparazón.

Sudando y jadeando, cantó con una sonrisa.

[Este corazón sigue vivo]

[¡Ven e intenta destrozarme!]

La violencia de la batería se estabilizó gradualmente, como gotas de lluvia.

Como si murmurara para sí mismo, Qin Yiyu repitió esta línea una y otra vez hasta llegar al final. Esta era la calma tras la tormenta.

Durante la segunda mitad, no miró abajo del escenario ni por un segundo. Mantuvo la vista fija en Nan Yi. El sudor empapaba sus pestañas, dándole una sensación de picor y visión borrosa, pero a través de la luz y el humo, estaba seguro de que Nan Yi también lo miraba. Sus ojos ardían, con dos llamas inextinguibles en sus pupilas claras.

En ese instante, Nan Yi pareció regresar a hace seis años, cuando Qin Yiyu fue expulsado del escenario sin poder terminar la canción. Curioso por la letra restante, por saber cómo terminaría Qin Yiyu aquella canción, la buscó en internet y la escuchó a altas horas de la noche hasta el día siguiente. En aquel entonces, la canción tenía menos de cien comentarios y la escuchó en bucle una y otra vez. Hasta que grabó la última frase en su corazón, como si fuera un veredicto del destino.

Y ahora, estaba aquí de pie, cantándola junto a Qin Yiyu.

[Jamás me conformaré]

[Incluso si muero, resucitaré]

Los gritos de “encore” de abajo hicieron que Qin Yiyu sintiera que había pasado una vida entera.

En medio de la confusión, apareció una figura familiar abajo, aplaudiendo entre la multitud emocionada, levantando las manos y llevándolas a la boca para gritarle con todas sus fuerzas.

—¡Qin Yiyu! ¡¿Ves como si has resucitado?!

Al mirar con atención, ah.

Era él mismo a los 16 años.

En un parpadeo, la figura cambió de apariencia, mostrando un par de ojos que jamás olvidaría en toda su vida.

—¡Eres el mejor! —

Un grito del público rompió la alucinación.

Qin Yiyu despertó del sueño y por instinto, miró a su lado. Nan Yi estaba allí y le dedicó una leve sonrisa.

Pum, pum. Pum, pum.

Quizás esa fuera la verdadera razón de su resurrección.

Fin, reverencia, retirada, salida del escenario… Durante el proceso, esos gritos frenéticos no cesaron ni un momento, casi ahogando la voz del presentador. Apenas entraron al backstage, Chi Zhiyang se abalanzó y apretó a Nan Yi, en un abrazo fuerte y lleno de emoción.

—¡Es nuestra primera actuación! ¡Fue increíble! ¡¿Viste cuántas pulseras se encendieron abajo?! ¡Mierda, ni siquiera puedo hablar claramente ahora!

Yan Ji también se acercó y le dio un abrazo a Nan Yi, diciendo con una sonrisa:

—Antes de subir al escenario, Xiao Yang dijo que sin importar qué pasara después, él definitivamente sería la primera persona en abrazarte, así que solo puedo conformarme con el segundo lugar.

Chi Zhiyang se le enrojecieron las orejas al instante.

—¡No soy tan cursi! ¡¿Y quién te dio permiso de llamarme Xiao Yang?!

—¿Y cómo prefieres que te llame? ¿Xiao Chi? ¿Zhiyang?

—¡Ah, deja de llamarme así, cállate! ¡Se me puso la piel de gallina!

Escuchando su conversación, Nan Yi pensó con cierta diversión que Chi Zhiyang no había sido realmente el primero en abrazarlo.

Su mirada pasó por encima de la línea de sus hombros hacia Qin Yiyu, que no estaba muy lejos.

No se sabía cuánto había bebido esta persona, pero al terminar de cantar ni siquiera podía mantenerse en pie y se dejó caer directamente sobre él. Con el bajo de por medio, Nan Yi extendió los brazos y lo atrapó, como una reacción instintiva.

Este era su primer abrazo. ¡Qué extraño!, pensó parado en el escenario con las luces apagadas.

—Estás borracho.

Todo su cuerpo ardía.

—No—. El instinto de un borracho era negarlo rotundamente.

Bueno, sin estar borracho habría sido imposible que viniera. Nan Yi intentó enderezarlo y con una voz baja dejó escapar casualmente: —No te arrepientas cuando estés sobrio.

Para su sorpresa, Qin Yiyu lo oyó, y lo escuchó muy claramente.

—Ahora mismo estoy sobrio.

Nan Yi abrió los ojos de par en par.

Qin Yiyu habló con cierta dificultad: —No, ¿por qué no me esperaste?

Tras decir esto, comenzó a toser violentamente hasta salir del abrazo de Nan Yi, encorvándose a la mitad.

Con retraso, Nan Yi respondió suavemente: —Ya te he estado esperando mucho tiempo.

Había demasiado ruido. La siguiente banda ya se preparaba para subir, por lo que era evidente que no había escuchado esta frase. Qin Yiyu detuvo su tos de repente y huyó hacia el backstage, directo hacia un enorme bote de basura negro, donde terminó vomitando.

Nan Yi estuvo a punto de echarse a reír en ese momento.

Ya habían pasado diez minutos y aún no regresaba. Seguía allí, encorvado y apoyado contra la pared. Nan Yi tomó una botella de agua, la abrió, se acercó y le dio un toque en el brazo con ella.

Qin Yiyu ni siquiera levantó la cabeza, y estiró la mano, pero no para tomar el agua, sino para sujetar su muñeca.

Este se quedó paralizado.

—La última frase, ¿qué fue lo que escribiste? —Qin Yiyu clavó la mirada en sus ojos.

Nan Yi no reaccionó de inmediato, pero pronto, un papel fue golpeado contra su pecho.

Al ver la pintura roja en el papel, primero se sorprendió, pero recordando al grupo de matones que encontró el día que devolvió el paraguas, lo comprendió todo. Sin preguntar de dónde salió la pintura ni por qué tenía curiosidad, Nan Yi sin rodeos, dijo directamente la respuesta.

—Lo que más deseo no es que te unas a mi banda, sino que el tú del futuro no tenga arrepentimientos.

Los arrepentimientos duelen demasiado.

Al escuchar esto, el brillo en los ojos de Qin Yiyu parpadeó.

Sus pestañas demasiado largas, dándole problemas, causándole picor e incomodidad; extendió la mano para frotarse, se frotó hasta que el contorno de sus ojos se puso rojo y húmedos.

Poco después, bajó la mano y esos ojos rojos y brillantes miraron fijamente a Nan Yi, con la honestidad y confusión propios de un borracho.

—Es imposible que las personas no tengan arrepentimientos.

—Lo sé, es una cuestión de más o menos.

Es solo un deseo, pensó Nan Yi. No todos los deseos se cumplen.

—Sí, más o menos… —murmuró Qin Yiyu repitiendo estas palabras. Unos segundos después, levantó la cabeza y le sonrió a Nan Yi. Esa sonrisa finalmente se superpuso con la que Nan Yi recordaba. Desinhibida, como si no temiera en absoluto a lo desconocido del mundo.

Muy parecido a él en su juventud.

Añadió: —Así que vine esta vez, supongo que tengo un remordimiento menos.

Aprovechando que aún estaba borracho, Nan Yi lo miró a los ojos, algo poco común en él.

—¿Por mí?

Qin Yiyu sacudió la cabeza, sonrió y abrió los brazos para darle a Nan Yi un abrazo más formal y real. Sintió el pum, pum, pum, pum de su propio corazón, o quizás el de Nan Yi, fusionándose en una resonancia, en la que nadie podía distinguirlos.

—Por nosotros.

 

✦· ─ · ‧₊˚♪ 𝄞₊˚  · ─ ·✦

El autor tiene algo que decir:

A continuación, advertencia de letra super larga:

 

Corazón de León

(Cover by: Sternstunde)

Letra: Qin Yiyu

Composición: Qin Yiyu

Interpretación: Sternstunde

Arreglo: Nan Yi / Yan Ji

Bajo: Nan Yi

Teclado: Yan Ji

Batería: Chi Zhiyang

Todos los derechos para la interpretación final: Zhi Chu

 

Nacidos en la jungla de hormigón y acero

Aquí se forjan con corazón productos en cadenas

Diferentes corazones, mismo molde

Cortados en formas idénticas

Desecha el excedente, crea tragedia

Todo el día en función continua

Aprieta, comprime, sincopa, maqueta

Palpitantes son enviados a la fábrica de piezas

Ataca, muerde, lucha, resiste

Lástima que tenga un corazón demasiado salvaje

Desollando la hipocresía

Tragando el crudo deseo

Nunca aprendí a rendirme

Mi instinto salvaje aún no ha sido domado

Dijiste: “¿No puedes dejar de estar tan loco?”

“Aquí nadie da la bienvenida a los locos”.

Jaja…

Lo siento, no puedo oír lo que dicen las hienas

¿Vivir significa ser pisoteado una y otra vez?

¿Necesito tu permiso para enloquecer?

Es imposible escapar del aplastante engranaje de la línea de montaje

La salida del destino es solo otro precipicio

¡Salta! ¡Grita!

¡No vivas como una marioneta!

La mediocridad es el castigo más cruel

Me niego a limar mis colmillos

¿Quién espera que me esperes?

¿Quién se preocupa de que te preocupes por mí?

¿Quién necesita que me necesites?

Rendir la voluntad es la verdadera decadencia

No esperes que cadenas oxidadas encadenen a un león

Este corazón sigue vivo

¡Ven e intenta destrozarme!

Jamás me conformaré

Incluso muerto, resucitaré

 

(Omití las partes repetidas, pueden usar su imaginación para rellenar)

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