Capítulo 43: Xita te enseña cómo marcar tu territorio

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Volumen 1: Niño Blanco

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Ya no le quedaba tiempo a Andy para bañarse, y aunque se duchara, no tendría tiempo de secarse. Salir a cazar mojado al frío del campo era básicamente una sentencia de muerte. Así que, al final, salió con todo el olor a orina de cría encima.1

Mientras tanto, el causante del accidente —Louis— estaba feliz de la vida, yéndose a jugar al aire libre con sus padres y sus hermanos.

Blake y Bai tenían la tarea de acompañar a Xita y a otros hombres bestia a recolectar frutos silvestres y plantas comestibles. Ellos también se encargarían de cuidar a cinco crías hembras, cuyas madres estaban en el mismo grupo.

—Esta zona es muy segura —como siempre, Xita actuaba de guía. Pacientemente les explicaba a los tres nuevos miembros cómo estaba distribuido el territorio del clan, en qué lugares crecían los frutos más sabrosos, cómo identificar las marcas dejadas por los miembros del clan y qué significaba cada una…

No solo hablaba para Blake y los demás, sino también para las crías.

Xita era la hermana mayor más veterana del clan, una mamut de larga vida que había heredado mucho más conocimiento ancestral que los demás. La mayoría de los hombres bestia del clan Wash eran jóvenes, y necesitaban el acompañamiento de los mayores para aprender a sobrevivir y servir mejor al clan.

No se podía negar que era una gran suerte tener una joven tan sabia en un clan tan joven.

Eso sí, bajo la enseñanza de esta sabia hermana mamut, los miembros del clan Wash… tendían a parecerse a mamuts también en cuanto a hábitos.

—Miren, estas huellas fueron dejadas por el líder. La tercera marca está más profunda, lo que significa que esta zona es segura. Pero ya tiene unos diez días, así que la fiabilidad baja bastante. —Xita comenzó su explicación adaptándose al terreno, señalando las marcas.

—Aquí hace mucho frío. No hay muchos árboles ni rocas, así que dejamos nuestras huellas sobre el hielo o la tierra. Por eso es importante patrullar más seguido.

—¿Eh? ¿Árbol? ¿Qué es eso? —preguntó un joven hombre bestia.

—Un árbol… es como una hierba muy alta y muy grande. ¡Más alta que nosotros, los mamuts! Y a diferencia de la hierba, los árboles tienen ramas. —Explicó Xita, dibujando un pequeño esquema en el suelo.

—¡Ohhhh! —Para los del clan Wash, los mamuts ya eran los hombres bestia más altos que conocían. Pensar que había algo aún más alto los dejaba maravillados.

—¡Entonces la forma humana de un árbol debe ser altísima! —dijo el mismo joven con admiración.

—¡Los árboles no se convierten en personas! —Xita pinchó su burbuja de fantasía con una risa.

Los árboles… sí pueden convertirse en personas, si les das suficiente tiempo, pensó Meng Jiuzhao en secreto. Según se decía, él mismo tenía algo de sangre de hombre bestia árbol. La prueba: en verano solo lo picaban mosquitos machos, nunca hembras.1

Lo que más le sorprendía a Meng Jiuzhao era que Xita supiera de la existencia de los árboles. Los hombres bestia aquí ya se habían asentado, y aunque él no llevaba mucho tiempo en este mundo, sus padres nunca lo habían llevado muy lejos. Tanto su antiguo hogar como el actual eran regiones heladas y desoladas, donde solo sobrevivían las plantas más resistentes. Las tormentas de nieve hacían imposible la existencia de árboles.

Así que, para alguien nativo de esta zona, era casi imposible saber qué era un árbol.

Meng Jiuzhao había sospechado que este mundo acababa de pasar por un gran cambio climático, entrando en una era glacial. Pero si había árboles, quizás su teoría estaba equivocada. Tal vez simplemente vivían en una región polar y otras partes del planeta eran tropicales.

También podía ser que Xita fuera tan vieja que, cuando era niña, el clima todavía era cálido y con árboles.

Todo eso tendría que investigarlo él mismo cuando pudiera hablar. Quizás entonces podría preguntarle a Xita sobre el mundo exterior.

—¡Ahhh! ¡Cuánto extraño el sabor de la corteza de árbol! —Xita se lamió los labios mirando el árbol que acababa de dibujar en la nieve—. ¡Pero bueno!

¡Hora de hacer algo útil!

—Esta marca ya tiene más de diez días. En nuestro clan, las marcas que tienen más de cinco días se consideran inválidas. Si ves una marca caducada, todos tienen la obligación de actualizarla —explicó.

—Ohhh… —los hombres bestia asintieron con cara de no entender mucho.

—Ahora les mostraré cómo dejar una marca —dijo Xita poniéndose de pie. Se estiró un poco y, de repente, ¡se transformó en su forma original de mamut!

¡Un enorme mamut de unos cinco metros de altura! Incluso más alta que el Holstein que habían visto antes. Su cuerpo estaba cubierto por un grueso pelaje, y en su rostro se curvaban dos largos colmillos. Emitió un rugido suave, levantó su pata delantera derecha, y señaló la zona de su tercer dedo… aunque el pelo lo tapaba casi todo.

Con fuerza, Xita estampó su pata contra el suelo.

¡BOOM!

Un fuerte estruendo resonó y quedó grabada una huella nítida sobre el hielo.

—¡Rughhh! —El mamut giró la cabeza y agitó su trompa para que todos miraran hacia otro lado.

—¿¿¿??? —Meng Jiuzhao tenía cara de “¿qué está pasando?”, y Blake, igual de confundido, lo giró en brazos para mirar hacia otro lado. Entonces, se puso rojo al escuchar el sonido de un sssshhhhh tras él.

—Después de hacer la huella, también hay que marcarla con orina. Así que cuando estén afuera, ¡no malgasten el pipí! Hay que usarlo para marcar las zonas y los límites del territorio —dijo Xita mientras se bajaba de nuevo la falda.

—¡Listo! ¡Ahora es su turno! —le hizo señas a los otros hombres bestia que ya estaban ansiosos. Bajo su mirada, todos se transformaron en su forma original y, junto a la huella de Xita, dejaron sus propias huellas… y sus respectivos chorritos.

—¡Vamos nosotras también! —dijo la madre de una cría hembra, llamando a Blake. Luego, llevó a su hija en brazos, la puso sobre la nieve y, guiándola, le ayudó a dejar una pequeña huella al lado de la de Xita. La cría incluso levantó la patita trasera para soltar unas gotitas de orina, muy ceremoniosa.

Meng Jiuzhao los miraba con la cara verde. Blake y Bai, en cambio, parecían entender muchas cosas.

—Así que cuando papá afilaba sus garras en el hielo no era por tenerlas largas, ¡sino para marcar territorio! —comentó Bai con admiración.

—Y yo que pensaba que papá era un cochino por orinar en cualquier parte. Lo juzgué mal —añadió Blake, asintiendo.1

Meng Jiuzhao: ……

Una vez más, pensó: Esun milagro que estas dos crías hayan sobrevivido hasta ahora.

Al final, Meng Jiuzhao y Louis también fueron llevados en brazos por sus padres para dejar sus propias pequeñas huellas al lado de la de Xita. Así, se formó una fila de más de una decena de huellas de distintos tamaños, como una especie de pintura sobre el hielo.

Más adelante, esta parte del hielo fue preservada al convertirse en parte de un glaciar, y las huellas causaron gran asombro en la gente del futuro: diferentes especies de hombres bestia habían dejado marcas tan ordenadas en un mismo lugar.

La razón detrás de este acto se volvió un misterio para la comunidad científica.

Pero en realidad, no era más que una simple clase práctica de la profesora Xita:

Cómo marcar tu territorio. O(_)O

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18 minutes ago

Pobre león JAJAJAJ

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