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A continuación, Cheng Jin y los demás fueron a ver al profesor Si Buming. Él también conocía a Han Bin, aunque solo de vista; no tenían la cercanía que existía entre Han Bin y Zhao Zi.
Tras escuchar el motivo de su visita, el profesor los recibió con mucha cordialidad. A diferencia de Zhao Zi, un académico puro, Si Buming sabía moverse muy bien en el terreno de las relaciones personales. Ya era subdirector del hospital y, según se decía, tenía muchas probabilidades de convertirse en director cuando el actual se jubilara.
El rostro del doctor se ensombreció.
—Song Qiyuan era un estudiante amable y brillante. No consigo entender cómo pudo sucederle algo así… ¿por qué precisamente a él?
—Profesor, ¿la medicina gástrica que tomó Song Qiyuan también era del Hospital Huiren? —preguntó Cheng Jin.
—Eso no lo sé con certeza, pero lo más probable es que sí —respondió.
Cheng Jin continuó haciendo preguntas. Notó que Si Buming miraba con cierta impaciencia el teléfono que había sobre su escritorio. Le sorprendió: cuando habían llegado, el profesor estaba atendiendo una llamada, pero la había colgado en cuanto los vio.
Cheng Jin lanzó una mirada aparentemente casual hacía You Duo y, de pronto, exclamó alarmado:
—¡You Duo! ¿Qué te pasa? ¡Estás muy pálido!
You Duo tenía el rostro completamente blanco, el cuerpo balanceándose como si fuera a desplomarse en cualquier momento. Han Bin se apresuró a sujetarlo, pero aun así You Duo se deslizó lentamente hacia el suelo.
Cheng Jin, presa del pánico, gritó:
—¡Profesor, venga rápido! ¡Mire cómo está!, ¡¿qué le ocurre?!
Si Buming también se sobresaltó y acudió de inmediato. Tras una rápida revisión, frunció el ceño.
—Estos síntomas… —dudó—. ¡Tenemos que llevarlo enseguida a la sala de emergencias!
Ni siquiera él podía determinar de qué se trataba en ese momento. Al ver que los ojos de You Duo se iban en blanco y que estaba a punto de echar espuma por la boca, entró en pánico. Cuando fue a llamar a alguien, You Duo se aferró con fuerza a la manga de su chaqueta, como si se tratara de su último salvavidas.
Han Bin apremió:
—Profesor, ¿dónde está la enfermería? Tenemos que llevarlo ya.
Si Buming y Han Bin, uno a cada lado, sujetaron a You Duo y se apresuraron hacia la enfermería.
Cheng Jin se dirigió de inmediato al escritorio de Si Buming. Tomó su teléfono y anotó rápidamente los contactos recientes. Tras pensarlo un segundo, sacó la tarjeta SIM y copió la agenda completa en su propio móvil. Luego echó un vistazo alrededor.
Sobre la mesa había una revista, aparentemente hojeada por el doctor instantes antes. Cheng Jin la abrió al azar y descubrió una página doblada. La examinó con atención: el autor del artículo era Song Qiyuan.
Rápidamente, Cheng Jin fotografió la portada con su móvil. En ese momento escuchó pasos acercándose por el pasillo. Sin perder tiempo, dejó todo tal como estaba.
Salió al pasillo y se dirigió a un profesor que pasaba por allí.
—Profesor, disculpe, ¿sabe dónde está la enfermería? El profesor Si y mis compañeros fueron hacia allí hace un momento.
—Baje por las escaleras y gire a la izquierda —respondió el hombre.
—Muchas gracias. ¿Puedo saber su apellido? El profesor Si Buming salió con tanta prisa que dejó la oficina sin cerrar. ¿Podría ayudarme a vigilarla un momento?
—Mi apellido es Wang. No se preocupe, estaré atento desde la oficina de enfrente —aceptó sin dudar.
—Muchísimas gracias, profesor Wang. Entonces me voy. Hasta luego.
Cheng Jin salió corriendo.
Cuando llegó a la enfermería, el estado de You Duo ya se había estabilizado. Yacía tranquilamente en la cama.
—Profesor, ¿qué le ha ocurrido exactamente? —preguntó Cheng Jin, aún sin aliento.
Si Buming dudó un instante antes de responder:
—Se parece bastante a una crisis epiléptica. Lo mejor sería llevarlo a un hospital para hacerle un examen completo.
Cheng Jin quedó atónito.
—¿Epilepsia…? ¿Cómo es posible…?
Si Buming le dio unas palmaditas en el hombro.
—No es seguro todavía. Habrá que esperar a las pruebas para confirmarlo.
—Entiendo… —Cheng Jin forzó una sonrisa, aunque su rostro seguía tenso—. Profesor, gracias por su ayuda hoy. Salió con tanta prisa que no cerró la oficina; le pedí al profesor Wang, de la oficina de enfrente, que la vigilara.
—¿Profesor Wang? —Si Buming se quedó pensativo—. La oficina de enfrente es la del director Wang.
—¿Eh? —Cheng Jin puso cara de vergüenza—. Entonces he sido muy descortés… Con las prisas no pregunté bien.
—No pasa nada, el director Wang no se lo tomará a mal —dijo Si Buming—. Yo también me marcho ya. Si necesitan algo, vengan a buscarme en cualquier momento.
—De acuerdo, muchas gracias, profesor.
Cheng Jin acompañó a Si Buming hasta la salida. Luego regresó junto a Han Bin y miró a You Duo, que permanecía inmóvil en la cama.
—¿Y ahora qué le pasa exactamente? —preguntó en voz baja.
Han Bin dijo:
—El médico acaba de ponerle una inyección de sedante.
Cheng Jin guardó silencio durante dos segundos.
—Entonces que duerma un rato.
Bu Huan, Yang Simi y Xiao An salieron del edificio de la residencia femenina. Xiao An, entusiasmada, dijo:
—Profesor Yang, es increíble, sabe tantísimas cosas. ¿Ha estudiado psicología?
Yang Simi volvió a mostrar esa expresión inexpresiva de siempre.
—Autodidacta.
Bu Huan los miró con resignación.
—Ay… Ahora el problema es que tenemos que informar de inmediato a la oficina. Necesitamos que nos asignen una identidad real como profesor y alumno de psicología; si no, cuando nos descubran será un lío.
Xiao An seguía pegada a Yang Simi, preguntando de todo. Ahora había descubierto que ese Yang Simi de rostro impasible no daba nada de miedo.
Al ver que nadie le hacía caso, Bu Huan no tuvo más remedio que llamar, cabizbajo, para informar de la situación a sus superiores.
Regresaron al coche y vieron que Cheng Jin aún no había vuelto, así que comenzaron a escuchar la información que llegaba desde los dispositivos de escucha que habían dejado en las residencias estudiantiles. Al bajar del coche habían activado la grabación, de modo que todas las conversaciones dentro de los dormitorios habían quedado registradas para revisarlas después.
Bu Huan puso la grabación del dormitorio masculino. De dentro salieron varias voces:
—¿Un psicólogo? ¿Por miedo a que tengamos un trauma psicológico?
—¿Qué trauma va a haber? Yo creo que la escuela teme que alguno de nosotros haya sido quien drogó a Song Qiyuan.
—No digas tonterías, si alguien con malas intenciones te oye…
—Bah, ¿y qué? Decirlo no mata a nadie…
—Aunque pensándolo bien, últimamente a nuestra clase le pasan demasiadas cosas. Hace unos días fue lo de la familia de Liao Shishen, y ahora esto…
—No es lo mismo. Lo de Liao Shishen fue su familia. Además, él ya era bastante callado; con lo de su casa ahora… quién sabe cómo estará…
Mientras escuchaban, vieron por la ventana que Cheng Jin se acercaba con You Duo a la espalda, acompañado de Han Bin. Todos bajaron del coche y fueron hacia ellos.
—¿Qué ha pasado? —preguntaron.
Cheng Jin dio una explicación general. Xiao An ladeó la cabeza.
—Entonces… ¿You Duo fingía estar enfermo? Parece que hoy todos hemos demostrado una actuación perfecta.
Bu Huan contó con detalle todo lo que habían vivido en las residencias y añadió:
—Ya he informado a la oficina. Wei Qing dijo que vendrá enseguida.
Cheng Jin miró a Yang Simi y sonrió.
—Doctor en psicología, luego tendremos que escuchar con calma cómo desplegaste esa actuación perfecta.
Xiao An suspiró con pesar.
—Qué lástima que lo de ustedes no se haya grabado.
Cheng Jin solo sonrió. No dijo que llevaba una grabadora en el bolsillo; en cualquier caso, lo suyo no tenía mucho que escuchar.
Wei Qing llegó pronto con su gente. Frunció el ceño al verlos.
—A partir de ahora, este lugar queda bajo nuestro control. Pueden marcharse —dijo, indicando que subieran a otro coche.
Bu Huan preguntó:
—¿Y lo que tenemos en nuestro coche…?
Estaban en pleno proceso de escucha.
—Todo eso no cumple con la normativa. Nos encargaremos de ello. También iremos a retirar los dispositivos de escucha de las residencias —respondió Wei Qing con el rostro serio.
Yang Simi desmontó directamente la cinta ya grabada, se la guardó en el bolsillo y bajó del coche para subir al otro.
El rostro de Wei Qing se tornó verde de rabia, pero aun así se contuvo y no dijo nada.
De regreso, seguía siendo Bu Huan quien conducía. Le habría encantado que alguien se ofreciera voluntariamente a hacerlo, pero, por desgracia, no había ni una sola persona tan considerada.
Yang Simi le pasó la cinta a Cheng Jin, quién la tomó y sonrió.
—Para cosas como recoger una cinta ya está Bu Huan. ¿Para qué fuiste tú?
Bu Huan se quedó en silencio.
Ese día, había sido tratado como mano de obra barata y simple figurante.
Yang Siming miró a Cheng Jin con expresión inocente.
—Dijiste que querías escucharla.
Cheng Jin sonrió.
—Sí. La escucharemos al volver.
Horas más tarde, You Duo por fin despertó en el banco del despacho. Xiao An lo vio y le preguntó:
—¿Tienes hambre? Te perdiste el almuerzo, pero te trajimos comida. ¿Quieres que te la caliente?
You Duo miró el reloj: ya eran las seis.
—No hace falta. Comeré luego. Creo que es mejor cenar con ustedes. Es la primera vez que me inyectan un sedante.
También era la primera vez que dormía varias horas en un banco de oficina bajo la mirada de decenas de personas; no quería sentarse allí solo a comer en pleno horario laboral.
Bu Huan se acercó.
—Chico, todo en la vida tiene su primera vez.
—Entonces… ¿hay avances? ¿Dónde está Cheng Jin? —You Duo miró alrededor, sin ver tampoco a Yang Simi.
—Han ido a casa de Liao Shishen. ¡Por fin tenemos un sospechoso! —respondió Xiao An.
—¿Liao Shishen? —el cerebro de You Duo empezó a funcionar a toda velocidad, rebuscando información—. También era compañero de clase de Song Qiyuan y hacía prácticas en el Hospital Huiren. Pero sus padres tuvieron un accidente de tráfico hace dos meses; él estuvo ocupado cuidándolos, y hace una semana fallecieron. Pidió permiso para encargarse del funeral. ¿No se había descartado ya su implicación?
—Es una historia larga. Que te la explique Bu Huan. Yo tengo que volver a revisar si en los ordenadores de mis “hermanos mayores” hay algo útil —dijo Xiao An, regresando a su puesto.
El troyano que había dejado en los ordenadores del dormitorio masculino se había replicado por toda la red local; ahora podía acceder a cualquier ordenador de ese edificio.
Bu Huan sirvió un vaso de agua, se sentó y empezó a contarle a You Duo el estado actual del caso.
Después de volver de la universidad de medicina, habían revisado los números de teléfono copiados del móvil de Si Buming. El contacto más reciente era el padre de Song Qiyuan. Además, en el escritorio de Si Buming había una revista con un artículo firmado por Song Qiyuan. Xiao An investigó en internet y descubrió que se trataba de una publicación que recientemente había despertado bastante interés en el ámbito médico.
En el artículo había un apartado dedicado al estudio de distintas toxinas, con una gran cantidad de datos. Ese tipo de resultados solo podían obtenerse mediante numerosos experimentos, pero en los registros de uso del laboratorio no figuraba ninguna entrada a nombre de Song Qiyuan.
Wei Qing envió a alguien a preguntar en los dormitorios. Ninguno de sus compañeros sabía qué experimentos hacía Song Qiyuan ni sobre qué trataba su artículo. Decían que era un estudiante de notas bastante normales. Según ellos, quienes más acudían al laboratorio eran Liao Shishen y Hong Fei, que llevaban tiempo realizando distintos experimentos. Al parecer, algún profesor les había dado las llaves del laboratorio.
Tras verificarlo, se confirmó que había sido Si Buming quien les había facilitado las llaves. Él declaró que eso era algo habitual y que no imaginó que tuviera relación con el caso, por lo que no informó a la policía. También afirmó que sabía que Song Qiyuan había escrito un artículo con cierto impacto, pero que a este no le gustaba llamar la atención y no lo había divulgado, así que era normal que pocos lo supieran.
Wei Qing interrogó a la novia de Song Qiyuan, Guo Lei, quien tampoco sabía nada sobre la publicación del artículo. Además, hasta ese momento no habían logrado contactar con Hong Fei. Una universidad extranjera había aceptado su solicitud, y en breve se marcharía al extranjero, así que últimamente había pedido permiso y regresado a su ciudad natal.
Por otra parte, a partir de los registros de libros que Liao Shishen había tomado prestados durante el último año y de la información proporcionada por otros profesores, se pudo confirmar que meses atrás sí había realizado investigaciones relacionadas con diversas toxinas. Sin embargo, no existía ninguna prueba de que Song Qiyuan hubiera participado en ese tipo de experimentos.
Liao Shishen era natural de la ciudad. Vivía en la residencia universitaria, pero los fines de semana siempre regresaba a casa. Su familia era completamente normal. No obstante, dos meses antes, cuando sus padres salieron a hacer unas gestiones, el taxi en el que viajaban sufrió un accidente de tráfico. Era de noche; un vehículo que circulaba delante perdió un enorme rollo de cable de acero, de aproximadamente metro y medio de diámetro. El taxi chocó contra él. El conductor murió en el acto; los padres de Liao Shishen quedaron gravemente heridos y fueron ingresados en la UCI del Hospital Popular. Finalmente, no sobrevivieron. La fecha de fallecimiento fue el 6 de octubre.
Tras una nueva ronda de preguntas, algunos trabajadores del Hospital Huiren afirmaron haber visto a Liao Shishen en el hospital los días 11 y 13 de octubre.