CAPÍTULO 89

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Callejón de la Muerte.

 

Un extraño callejón con una sonoridad que parece tomada de aquellos callejones de lugares populares que estuvieron de moda en algún momento.

Si algún civil se hubiera visto involucrado por instalar la aplicación del volante solo por diversión, al principio podría confundirse.

Porque el primer lugar con el que se topa, “la gran calle del Callejón de la Muerte”, tiene tantos vendedores ambulantes que incluso puede parecer un animado mercado nocturno.

Pero si uno mira con un poco más de atención…

 

———-

Objetos vendidos confirmados en los puestos ambulantes del Callejón de la Muerte

 

1.- Correa de cuentas:  Una correa compuesta por una cuerda rojiza y cuentas color marfil. Al tocarla deja residuos de sal y ceniza, y la superficie de las cuentas se retuerce y vibra.

Un empleado que tocó la correa posteriormente sufrió durante mucho tiempo, afirmando escuchar constantemente pedidos de auxilio, sollozos y la voz de ■■■. Se recuperó tras un procedimiento de eliminación de memoria a corto plazo.

 

2.- Chicle globo antiguo: Chicle con letras impresas al revés. El globo se infla dentro de la garganta en lugar de fuera de la boca. Se logró retirarlo antes de morir asfixiado.

 

3.- Pantuflas con estampado floral: Un civil que se las probó por la insistencia del vendedor declaró que había fuego, cuchillas y ■■■ bajo sus pies, seguido de ■■■. Posteriormente, desapareció llorando entre los callejones.

 

4.- Marco de fotos: Aparece impresa la imagen de familiares siendo asesinados.

———-

 

Llegado a este punto, cualquiera lo entiende.

«¡Para salir de aquí sano y salvo, lo mejor es no mirar absolutamente nada alrededor!»

Todos los objetos que venden son cosas que una persona jamás podría usar con normalidad, y encima los vendedores llaman activamente a los clientes.

La mejor opción es pasar rápido con cara de desinterés, como alguien que ya tiene un destino al que dirigirse.

Sin embargo, mientras uno se aleja de los deslumbrantes carteles y las luces eléctricas y se adentra huyendo hacia callejones más pequeños, poco a poco comenzará a sentir algo extraño…

Porque no termina.

El callejón se hace cada vez más estrecho, más y más estrecho… hasta que finalmente queda reducido a un ancho por el que ya no puede pasar una persona.

«…Si llegas hasta ahí, estás acabado.»

Sí. Aquí no puedes simplemente caminar sin rumbo y salir del callejón.

Entonces, ¿qué hay que hacer? Es sencillo.

Si recibiste guía para entrar, también puedes recibir guía para salir.

 

Tirin~.

 

«…Empezó.»

Miré la nueva página de evento que había aparecido en la aplicación del smartphone.

 

Evento de caminar diez mil pasos del Callejón de la Muerte

¡No renuncies a tu cuerpo!

Pasos restantes: 10,000

 

Era esto.

El principal culpable de atraer personas a las historias de terror y, al mismo tiempo, el método más ortodoxo y seguro para salir.

Si completas con éxito el evento de «caminar diez mil pasos» de la aplicación, podrás salir de ese callejón.

Solo hay que mirar esto y salir.

…Pero independientemente de lo que piense, el habitante de historia de terror que llevo en el bolsillo simplemente está fascinado con la atmósfera del mercado nocturno.

—Ah, hacía mucho que no veníamos a un lugar así. ¿No son estos sitios difíciles de visitar para un presentador y poder hacer algunas compras?

—¡De vez en cuando también tiene su encanto pasear por un mercado nocturno tan animado! ¿Qué les parece escoger algunos objetos que combinen entre nosotros, amigo?

—¡La calidad no me convence, pero uno o dos artículos como recuerdo no estarían mal!

¡Aaaahhh!

—«…No. Compremos en otro lugar. Tengo que comprarle algo mejor a mi amigo.»

—… ¡Qué conmovedor! Muy bien. Este Brown también pensará en algo que le quede bien a su amigo…

 

Fue entonces.

 

¿Alg0 EsPEcial quE Te pUEDa mostrAR?

 

«¡…!»

Uno de los vendedores ambulantes que apareció de repente me agarró del brazo.

 

PoR AqUÍ hAy ALg0 MeJ0R. DeJa te l0 mueSTro MeJOr. VeN, VAMos dENtro.

 

Detrás del vendedor no había nada.

Ni una puerta abierta, ni una tienda, ni un espacio. Pero el vendedor volvió a decir:

 

vEn, aDElant3.

 

No debes mirarlo.

Solo hay que rechazarlo con tranquilidad y naturalidad, sin mirarle el rostro detenidamente. Apenas logré abrir la boca… Iba a hacerlo, pero antes de eso, el gerente Lagarto sujetó el brazo del vendedor.

«¿…?»

Lo apretó con fuerza. Las pupilas rojas, y de forma vertical, se fijaron en el vendedor. Que se estremeció.

—…

—…

Lentamente, el vendedor desvió la mirada. Luego soltó mi brazo discretamente y empezó a llamar a otro transeúnte como si nada hubiera pasado.

—…

¿Eso… realmente ha funcionado?

Acabo de darme cuenta de algo nuevo. Los lagartos pueden hacer que los fantasmas aprendan modales…

—Gracias.

—Sí.

El exorcismo físico era absurdamente cómodo.

«Ahora que lo pienso, el jefe Lee Jaheon dijo que me daría un equipo personalizado que aumentaba la fuerza física para mí».

Tendré que mencionarlo una vez que termine esto.

 

Por ahora, quizá porque era una amenaza real e inmediata, el jefe Lagarto se abstuvo de dar instrucciones que harían desmayarse hasta al más valiente.

En lugar de eso, dijo una sola cosa.

—Cuando entran cuatro personas o más aquí, lo habitual según el manual es moverse en parejas y, si es posible, revisar callejones nuevos.

¿Hm?

—Noru-ssi, escoja al empleado que lo acompañará.

Ah. Ya veo.

Como aquí, técnicamente, tengo mayor rango que los otros dos, es probable que pensara en enviarme de forma obligatoria a un equipo distinto al suyo para mantener la equidad.

«Qué pena… el poder del Lagarto.»

La comodidad absurda que acababa de experimentar había sido demasiado dulce.

Pero también era algo que ya esperaba. Aun así, al menos había entrado junto al jefe Lee Jaheon, así que, como en la exposición, podría recibir ayuda si algo pasaba.

«¿Así que tengo que escoger con cuál de mis compañeros ir?»

—Hmm. —Dije cortésmente—: Entonces, ya que nos conocemos, ¿estaría bien si voy acompañado del señor Bisonte?

—Sí.

Después de todo, con alguien nuevo presente sería más difícil moverme con comodidad.

«…Sobre todo porque probablemente tenga que confirmar lo del envoltorio de chocolate.»

Además, seguramente esa compañera llamada Kang Ihak también preferiría ir junto al jefe de equipo…

—¡Ay, espere un momento! Si no les molesta, ¿podría ir yo con el señor Bisonte? —intervino Kang Ihak.

¿Eh?

—Después de todo, ustedes dos ya son del mismo equipo, y sería un poco feo que quienes vinimos de apoyo separáramos al grupo. Además, tengo algunas cosas que quisiera comentar con el señor Bisonte…

Kang Ihak le explicó al jefe Lee Jaheon, de manera convincente y sin incomodar a nadie, que “de todos modos no es una historia de fantasmas de alto rango, así que incluso dos empleados nuevos pueden arreglárselas mientras sigan bien el manual”.

—¡Mientras ustedes dos estén de acuerdo, nosotros los compañeros también estaremos bien!

—Sí. —El lagarto asintió—. Muévanse en equipos de tres personas.

—… ¿Eh?

—Noru-ssi, Poni-ssi y Bisonte-ssi. Muévanse en un equipo de tres personas.

Kang Ihak respondió apenas logrando mantener su sociabilidad.

—Eh, se lo agradecemos, pero… ¿No sería un poco peligroso que usted cargara con el riesgo de ir solo, jefe?

—Sí.

—…

Vaya.

Pero una vez que quedó así, ya no había forma de convencerlo.

«¿Un equipo de tres personas, eh?»

Antes de marcharse, el jefe Lee Jaheon se acercó a mí.

—Noru-ssi. —Y de pronto me entregó un objeto—. Presiónelo si ocurre algún problema.

—…

Sobre mi mano cayó un pequeño círculo marrón.

Un botón pequeño. Era algo que ya había usado una vez en el Quiz Show del Martes.

…El equipo de comunicación de la subgerente Eun Haje.

—… ¿Logró ponerse en contacto con la subgerente Halcón?

—Sí. Ayer me pidió que te lo entregara.

—…

Asentí lentamente.

—Gracias.

—Sí.

Y entonces el lagarto desapareció hacia el otro extremo del callejón.

—…Entonces nosotros también avancemos caminando hacia otra zona de este callejón de puestos.

—¡Sí…!

—A-ah, síí.

Yo también comencé a caminar junto a mis dos compañeros.

 

¡No abandones a tu cuerpo!

Pasos restantes: 9130

 

Caminar por aquel largo callejón iluminado por las luces parpadeantes de puestos grotescos mientras uno se asegura de que la aplicación no se cierre consumía más energía mental de lo esperado.

Más aún si no podías relajar la tensión sobre el entorno ni un solo instante.

—Huu.

Jang Heoun intentó levantarse ligeramente la máscara para secarse el sudor acumulado debajo.

Espera.

—Tenga cuidado.

—¡…!

Detuve a Jang Heoun.

—Creo que en este lugar es mejor seguir el manual de anonimato de forma aún más estricta que en otros sitios… Señor Bisonte.

—…Sí. —Jang Heoun bajó lentamente la mano mientras limpiaba sus gotas de sudor.

Uno de los vendedores ambulantes, que lo había estado observando atentamente, volvió a empezar a atraer clientes.

Susurros.

«Huu.»

—-

Los vendedores del callejón muestran una tendencia agresiva a intentar vender mercancías y cobrar el precio por cualquier medio. Para evitar verse arrastrado por ello, no se debe revelar ninguna información personal, algún dato identificativo, ni rasgo físico que pueda convertirse en una debilidad.

En especial, se recomendaba controlar estrictamente cualquier mención o comportamiento relacionado con características humanas reales, residencia o personas cercanas.

—-

 

El manual de la empresa era preciso.

«En el momento en que no cumplas esto, terminarás involucrado pasivamente en sus intentos de captarte.»

Como aquellas personas que estaban merodeando al fondo del callejón.

—Es increíble que existiera un lugar así en este barrio, de verdad.

—¿Eh? ¿Qué es eso? Parece superreal… re, re, re re… ¡¡Real!! ¡Quiero comprar carne!

—¡Sí, es una persona! ¡De verdad! ¡Es humano!

El problema era que ellos no tenían máscaras para ocultar su identidad, ni podrían proteger su información… nada.

—¿Eh? ¿Eh…? ¿Por qué ese señor tiene tres ojos? ¿Eh? ¿Eh? Ah, claro, los humanos originalmente tenían tres ojos. Perdón, creo que confundí algo. Voy a comprarme otro ojo, cariño.

—¡Sí! ¡Cámbialo por una oreja!

Ellos siguieron a los vendedores ambulantes y desaparecieron al otro lado del callejón.

«…Ya es demasiado tarde.»

Así es como desaparecían.

Un horror escalofriante recorrió mi espalda. Pero no podía demostrarlo. Estaba frente a compañeros de trabajo.

En cambio, apreté los dientes y seguí caminando fingiendo tranquilidad.

—Por ahora salgamos de esta calle…

—¡Noru-ssi allí…! — Jang Heoun señaló algo con una mano temblorosa.

Era…

Una “persona” pasando justo al lado nuestro. Un estudiante de preparatoria con rostro inquieto que observaba nerviosamente a su alrededor.

«Mierda.»

—¡Esto…!

Jang Heoun empezó a rebuscar apresuradamente en su bolso y sacó una mascarilla negra de tela. Luego se acercó al estudiante y se la tendió sin previo aviso.

—Ponte esto.

—¿S-sí…?

«¡Eso podría salir terriblemente mal…!»

Intervine de inmediato.

—Tranquilícese. Póngase rápido la mascarilla y, aunque alguien hable a su lado, ignórelo y siga caminando en silencio.

—Qué… ah.

—Procure no mirar demasiado a su alrededor. Debe actuar como si hubiera venido aquí naturalmente a divertirse.

Tal vez el “Corazón Plateado” que llevaba conmigo tuvo cierto efecto, porque el estudiante pareció percibir que algo no estaba bien y terminó aceptando la mascarilla que Jang Heoun le ofrecía.

—No cierre jamás la aplicación del Callejón de la Muerte y complete los diez mil pasos. Entonces podrá salir.

—…

El estudiante, que nos observaba con una expresión mezclada de sospecha, ansiedad y alerta, finalmente se dio la vuelta y echó a correr hacia el lado opuesto.

—¡Ah…!

Jang Heoun pareció querer llamarlo, pero terminó desistiendo mientras observaba el ambiente. El estudiante ya estaba lejos y Kang Ihak simplemente observaba todo con una sonrisa tranquila.

—…

Y creo que también entendí otra razón.

—Eh, pero… —Jang Heoun murmuró con expresión incrédula.

—Lo que llevaba puesto ese estudiante… ¿No era el uniforme de la Escuela Técnica Segwang?

—…

Sí.

En este lugar podían verse muchísimas cosas.

Amigos muertos, familiares desaparecidos durante la infancia, víctimas fallecidas en grandes accidentes, transeúntes vestidos con ropa de los años ochenta… incluso estudiantes de escuelas que no existían en la realidad.

Todos los innumerables clientes, curiosos y… mercancías que habían terminado fluyendo hacia este callejón… pero…

—Aquí es mejor fingir que no ha visto nada, sin importar lo que vea. El manual básico es no llamar la atención.

—Ah. ¡Sí…! —Jang Heoun volvió a respirar hondo—. Lo tendré presente.

—Ay, tampoco hace falta ponerse tan nervioso. Como decía el manual, ¡actuemos como si hubiéramos venido a divertirnos!

Y Kang Ihak tenía razón.

Se recomienda encarecidamente no perder una actitud natural, como si hubiera venido a pasear con conocidos por esta zona comercial.

—Aun así, avancemos sin bajar la guardia.

—¡Sí!

Seguimos caminando entre la multitud intentando no chocar ni llamar la atención.

Tac, tac.

Con cada paso sobre el suelo del callejón, el contador de la aplicación disminuía.

Y en el momento en que cambió la cifra de los miles.

 

¡No abandones a tu cuerpo!

Pasos restantes: 8999

 

Vi un hueco entre los puestos ambulantes.

«Es un pasaje.»

Un camino que conducía a otro callejón aún más estrecho.

Por allí desaparecían los puestos y comenzaban a alinearse tiendas formales que vendían todo tipo de artículos cotidianos…

—Giraremos por aquí.

Fue entonces.

—Ah, entonces vamos a entrar a un nuevo callejón… ¿Qué tal si desde ahora actuamos un poco más naturalmente? —intervino Kang Ihak.

Hmm.

—¿Podría explicar un poco más a qué se refiere?

Kang Ihak sonrió ampliamente.

—¡Aprovechemos la oportunidad de conseguir un botín!

—¡…!

—O sea, hay bastantes registros de exploración donde consiguieron buenos… “objetos” aquí. Así que pensé que también podríamos explorar un poco el mercado. ¡Además, eso sería lo más natural!

Así que quería ir de compras abiertamente.

—¡…! Pero el manual decía que era mejor no hacerlo…

Y Jang Heoun tenía razón. Comprar objetos bajo el criterio de que podrían ayudar en la exploración no está prohibido por el manual, pero tampoco se recomienda.

Todos los riesgos derivados de la compra no podrán ser considerados accidentes laborales.

La última línea sonaba como algo propio de unos desgraciados, pero estaba claro por qué el manual no lo recomendaba.

Porque la probabilidad de hacer compras impulsivas era muy alta.

Cuanto más tiempo caminabas, más conseguía este lugar mostrarte tiendas y productos tentadores.

Y entonces los empleados, poco a poco hipnotizados y perdiendo la razón en este sitio extraño, terminaban comprando cualquier cosa sin importar el peligro.

Aunque el precio a pagar no fuera moneda común. Y aun así, que Kang Ihak sacara ese tema significaba…

«¿Qué está intentando conseguir?»

Definitivamente escondía alguna intención.

—Ah, ¡la política! El show de variedades de la vida cotidiana.

Pero si retrocedes, a partir de ahí se convierte en un documental. No podemos permitir eso. ¡Vamos, Noru-ssi!

«Ay…»

Justo cuando pensé que por fin conocería gente nueva y haría algo de amistad, otra vez terminábamos así…

«No se puede evitar.»

Miré a Kang Ihak y sonreí.

—Hagámoslo.

—¡…!

—Ir de compras suena bien.

—¡Oh! ¡Entonces el supervisor pensaba igual! ¡Como esperaba!

—Sí.

Y levanté la mano señalando tranquilamente hacia una tienda cercana. Precisamente una que yo conocía muy bien.

 

—-

La carnicería de Carne Fresca: Era una tienda donde se exhiben órganos y partes del cuerpo aún vivas. Puede identificarse por las luces rojas y azules, y por el dueño sentado frente al escaparate usando un delantal cubierto de sangre.

—-

 

—…

—…

—Los productos se ven bastante buenos. Entremos rápido.

Comencé a caminar hacia la carnicería.

—¡¿…?!

Bien, esta es la estrategia que se conoce como “no se puede razonar con un lunático”.

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