Capítulo 163- Tormenta. Parte 4

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[Te mostraré algo divertido].

Con las palabras del Santo Emperador, que tenían un tono de diversión, frente a los ojos de Seong-jin apareció algo que brillaba con luz blanca.

Como una figura lisa y de contornos aerodinámicos lo seguía mientras agitaba la cola con un pequeño estremecimiento, al principio Seong-jin pensó que se trataba de un pez del tamaño aproximado de un antebrazo. 

—[Esto se llama ‘Imagen mental’].

—[¿Imagen mental?]

—[Cuando una idea se concreta, se manifiesta hasta en una forma tangible así. Esto no es algo que se vea fácilmente en cualquier lugar. Quizá sea una buena oportunidad para ti].

Esa cosa parecida a un pez parecía moverse completamente a voluntad del Santo Emperador. Nadaba muy cerca de Seong-jin para que pudiera observar bien, moviéndose a su alrededor.

“¿Eh? ¿Pero esa forma que tiene?”

—[¿Sabes qué es?]

Entonces otro pez apareció cerca de los pies de Seong-jin. Luego otro, y otro. En total cinco peces, rodeados de una luz blanca, nadaban saltando tras ellos.

En ese momento, Seong-jin comprendió qué eran esos peces.

“…¿Espina de plata?” 1

Era difícil identificarlos claramente debido a la luz brillante, pero las cosas que agitaban como colas eran claramente guardas y empuñaduras de espadas bien formadas.

Sin embargo, al voltear la cabeza, la Espina de Plata original estaba atada correctamente al cinturón del Santo Emperador.

—[Se parecen exactamente a la Espina de Plata pero…]

Entonces el Santo Emperador emitió una ligera vibración, como si se estuviera riendo en voz baja.

“¡Así que eso es una imagen mental!”

Seong-jin comprendió dos cosas.

Primero, que la imagen de la espada que nadaba tras ellos era una proyección de un objeto familiar para el Santo Emperador. Él estaba imaginando cómo su Aura Blade formaba un brillo alrededor de la Espina de Plata.

Y segundo…

“Parecen un banco de salmones nadando contra la corriente en un río caudaloso…”

En otras palabras, en la mente de ese hombre, la Espina de Plata ya era un salmón verdadero.

Se quedó mirando perplejo las espadas chapoteantes cuando el Santo Emperador volvió a hablar.

—[Bien. Ahora que sabes qué es, observa cómo funciona.]

En ese instante, los cinco salmones…,no, las espadas de plata giraron la cabeza al unísono y dispararon hacia los monstruos a una velocidad impresionante.

¡Zaaaac!

Atravesaron volando todo el espacio con el que se cruzaban.

Al pasar por el despacho se convirtieron en un único haz de luz.

Bajo el cielo azotado por el aguacero, en un relámpago blanco y, en el negro universo, en un cometa que arrastraba una larga cola tras de sí.

Brillaban una y otra vez.

Las espadas, que recorrían rápidamente un espacio tras otro, acabaron por chocar contra los cuerpos de los monstruos, que retrocedieron horrorizados para esquivarlas, y explotaron en ese mismo instante.

¡Boom! ¡Pum! ¡Pum!

Todo el mundo vibró violentamente por la sacudida. 

Los monstruos, severamente golpeados, emitían sonidos extraños que no se sabía si eran gritos o gruñidos de molestia.

¡Kraaaak!

“Ah… “

¡Así que todos esos estallidos que oía desde antes eran obra de él!

Mientras los monstruos titubeaban, el Santo Emperador se alejó rápidamente y le preguntó:

—[¿Comprendes ahora el proceso de creación, movimiento y funcionamiento de una imagen mental?]

—[Mmm… más o menos.]

Seong-jin tenía una vaga idea del principio de esta técnica. Era algo menos racional y más intuitivo.

—[Entonces, ¿quieres intentarlo?]

“Hmm, espadas voladoras, ¿eh?”

Seong-jin trató de imaginar mentalmente un Cascanueces. La hoja de acero endurecido, volando en línea recta como un misil. En ese momento, una débil barra gris apareció y desapareció ante sus ojos.

“¿Eh? Quizá no sea tan difícil después de todo.”

“Bien, vamos a intentarlo así.”

Seong-jin intentó concentrarse al máximo. Los monstruos rápidamente volvieron a perseguirlos, pero él ni siquiera los miró, seguro que su padre haría que los esquivará.

¡Zas!

La cosa que agarraba los tentáculos, apenas capaz de acortar la distancia, disparó rápidamente docenas de patas.  

Desde lejos, esos tentáculos parecían suaves anémonas sumergidas en el agua, pero al acercarse recordaban troncos enormes por su grosor y fuerza.

Era un ataque terrible que destrozaba todo el espacio que tocaba, pero el Santo Emperador esquivó con facilidad las numerosas patas moviéndose con agilidad.

¡Kruaaang!

Mientras corría de un lado a otro buscando oportunidad, la bestia negra intentó morderlo con sus afilados colmillos. Sus enormes dientes, casi tan altos como Seong-jin, goteaban magia negra. Si atrapaban el cuerpo, sin duda lo despedazarían sin forma alguna.

Entonces, el Santo Emperador dio un salto espacial sujetando a Seong-jin. De repente, el cielo negro se abrió con una lluvia torrencial a su alrededor.

¡Tack

Las fauces de la bestia los persiguieron y cerraron violentamente la mandíbula. 

Pero, tras esquivar con total tranquilidad aquellos colmillos, ya se encontraban volando bajo un silencioso cielo estrellado. 

La evasión continuó con distancias ajustadas, pero para el Santo Emperador todo eso era sólo práctica. Estaba esperando silenciosamente a que Seong-jin comprendiera algo por sí mismo.

—[No tiene que ser un arma necesariamente. Sólo piensa en lo que te sea más familiar.]

Al ver repetirse sin sentido la aparición y desaparición de la barra gris, el Santo Emperador le dio una pista con delicadeza.

“Hmm, algo familiar…”

Seong-jin que seguía colgado, apoyó la mano en su barbilla pensativo.

—[¡Kraaak! ¡Qué molesto es!]

El grupo de tentáculos abajo, agitó los que le quedaban con frustración. En comparación con la bestia, que tenía forma de animal, su movilidad era pobre y había recibido bastante daño al recibir los golpes de cuatro de las cinco espadas.

—[El rey de Delcross no es nada fácil.]

Aunque confiaba en no haber bajado la guardia, Codicia no pudo evitar reconocer que sus preparativos habían sido insuficientes. 

El Santo Emperador, obligado por la causalidad, además de las restricciones del Acuerdo en los últimos años, no podía ni siquiera realizar la simple acción de ‘cortar directamente’. 

Por eso ellos creían que bastaría enfrentarlo con sus manifestaciones de imágen mental.

Pero el rey de Delcross era hábil con métodos indirectos. En vez de hacer algo directamente, lanzaba sus proyecciones que golpeaban eficazmente a sus enemigos.

Aunque la imagen mental era una espada pequeña y no muy letal, parecía tener voluntad propia, persiguiéndolos y causando explosiones menores. En comparación con el poder de la manifestación que trajeron, el daño era pequeño. Pero, aunque fuera un ataque débil, si no podían contraatacar y sólo recibían golpes, la historia sería diferente.

Si pasaba la noche así, el resultado de la batalla sería claro.

[Además, algo me inquieta…] —Codicia frunció el ceño mirando al muchacho que colgaba del Santo Emperador.

El chico estaba tranquilo, con los ojos cerrados murmurando algo, pero extrañamente, Seong-jin emitía una energía inquietante.

[¿Qué demonios está haciendo ese?] —Siembra recogía los tentáculos mientras murmuraba desconcertado. 

Él también sentía esa extraña energía.

Codicia pateó con fuerza una dimensión mezclada y gritó:

—[¡Ese es un ser Preparado! ¡No sería raro que desencadene algo! ¡Estate alerta!]

En ese momento, una pequeña chispa apareció frente al chico.

“Algo pequeño. Fácil de imaginar. Pero si le daba al enemigo, podía ser letal”.

Cuando Seong-jin abrió los ojos, una pequeña llama de color rojo oscuro ondeaba frente a él. Parecía un fragmento del alma del Rey Demonio, o quizás una llama de Gehena.

Miraba la llama con fascinación mientras el Santo Emperador la observaba y asintió.

—[Bien, parece adecuada.]

—[¡Ja ja!] 

Seong-jin sonrió orgulloso. Era la primera proyección clara que hacía de una imagen mental.

“Estoy satisfecho, desde ahora te llamare Rey Demonio N.° 2”

—[Entonces, ¿qué piensas hacer ahora con eso?]

—[¡Lo lanzaré contra el enemigo!]

—[Bien]

“¡Bien! ¡Vuela, Rey Demonio N.° 2!” 

Seong-jin le ordenó con entusiasmo a la llama.

Sin embargo, quizás debido a que la imagen era muy diferente del misil que había imaginado al principio, el Rey Demonio N.°2 de Seong-jin no voló tan elegantemente como los salmones del Santo Emperador.

La pequeña llama que cayó tambaleándose como una pelota mal lanzada.

Afortunadamente chocó con un tentáculo ondulante de uno de los monstruos que se acercaba.

Era demasiado pequeña y, además, no era un ataque amenazante como los cortes que lanzaba el Santo Emperador, así que claramente el monstruo estaba desprevenido, pero el resultado fue inesperado.

En el momento en que esa pequeña llama tocó.

¡Furururuk!

De repente, brotó un intenso fuego rojo oscuro que rápidamente se extendió hacia los tentáculos superiores del monstruo, devorándolo poco a poco. Como si fuera la misma llama del Gehena que devora todo en un instante.

—[¡Aaaah! ¿Qué es esto?]

La anémona, desconcertada por el fuego que no se apagaba fácilmente, se detuvo y empezó a agitarse de manera frenética.

—[¡Qué inútil! ¿Qué estás haciendo que no lo apagas rápido?] —preguntó con incredulidad Codicia que pasó a su lado.

—[¡No! ¡Esto es raro! ¡No se apaga! ¿Qué demonios es esto?] —gritó Siembra con voz angustiada mientras se debatía envuelto en llamas.

Los enormes grupos de tentáculos ardían y lanzaban chispas brillantes por todas partes, formando un espectáculo impresionante.

Mientras disfrutaba complacido de aquel espectáculo de fuego, el Santo Emperador soltó un elogio.

—[Lo has hecho bien.]

—[¡Ja, ja, ja, ja!]

“¿Verdad, que sí, padre?”

Mientras Seong-jin sonreía lleno de satisfacción, el Santo Emperador dirigió una rápida mirada a su alrededor antes de decir: 

—[Ya va siendo hora de regresar. Hemos perdido más tiempo de lo que esperaba. Al enemigo que queda lo eliminaré de un solo golpe.]

—[¿De un solo golpe?]

“¿Qué es lo que va a mostrarme ahora?”

Seong-jin brilló con expectativa, y el Santo Emperador asintió.

—[Sí, gracias a esto, la causalidad ya es suficiente.]

Y en cuanto terminó de hablar Seong-jin abrió los ojos como platos y contuvo la respiración. Cientos, no, miles de peces aparecieron de repente a su alrededor, rodeándolos y empezando a nadar.

Ante aquel majestuoso y hermoso espectáculo, Seong-jin permaneció boquiabierto.

Los salmones blancos y brillantes se movían en paralelo, pero coordinados, como si fueran un solo organismo gigante. O tal vez ellos mismos eran una ola plateada de luz, y ellos nadaban en ese mar luminoso.

Y al cabo de un momento.

—[¡Vayan!]

Con esa orden corta, aquella pacífica escena terminó.

¡Zwaaaac!

Como si fueran cientos de misiles crucero disparados a la vez, las espadas plateadas cambiaron de dirección y se lanzaron en avalancha contra los monstruos.

Ver aquellos haces de luz blanca, que parecían poseer cada uno voluntad propia, cruzando y saltando el espacio en todas direcciones mientras trazaban cientos de trayectorias distintas, era un espectáculo verdaderamente extraordinario.

Y todas ellas, sin dejar ni una sola, impactaron contra el perro negro y la anémona marina.

¡Fwaaash!

Una luz blanca cegadora estalló desde todos los puntos de impacto.

“¡…!”

Seong-jin cerró los ojos con fuerza, preparándose para el impacto siguiente. Pero extrañamente no sintió el golpe esperado. Todo quedó silencioso sin ninguna explosión.

Al abrir los ojos sigilosamente, se encontraron ya en una pendiente montañosa bajo una llovizna.

El Santo Emperador, tras lanzar cientos de misiles contra los monstruos, había escapado a otro espacio fragmentado antes de que explotaran.

“¿Estará bien así? ¿No deberían verificar qué pasó con esos monstruos?”

—[Una vez que el impacto se ha producido, el resultado ya está determinado y no puede cambiar. A estas alturas, probablemente no habrá quedado de ellos ni siquiera una forma reconocible. Ahora solo nos queda salir de aquí.]

El Santo Emperador dijo esto mirando la cara atónita de Seong-jin, luego lo dejó suavemente en el suelo y esbozó una leve sonrisa.

—[Ahora que lo pienso, en cierta ocasión te dije que examinaría tu esgrima.]

Después de que el Tribunal de Herejía quedará en ese estado, el Santo Emperador le pidió que trajera su espada a su siguiente audiencia. El problema fue que, con la preparación del cumpleaños y el trabajo en la Unidad Especializada en Monstruos, tanto el Santo Emperador como Seong-jin habían estado ocupados al mismo tiempo, de modo que apenas habían tenido oportunidad de hacerlo. 

El Santo Emperador sacó la Espina de Plata de su cintura y, apuntando lentamente hacia adelante, continuó:

—También esta será una buena oportunidad. Graba bien en tu mente la trayectoria que está a punto de recorrer.]

La hoja de salmón o mejor dicho, la Espina de Plata, brilló, y un rayo de luz comenzó a extenderse hacia adelante.

—[El camino de la espada siempre debe ser lo más simple posible. Pero no es lo mismo para todos.

El aura blanca y brillante se alargó hasta el tamaño de un cascanueces. Pero Seong-jin sintió que la punta de la espada era tan larga que no podía verla.

Y aquello no era extraño.

En el espacio donde la espada alcanzaba en el mismo instante en que uno lo concebía con el pensamiento, si esa espada estaba apuntando al confín del mundo, entonces ya había llegado a ese límite. 

—[Al final, incluso tú llegarás aquí por tus propios medios. Así que experimentar esto una vez de antemano tampoco será algo malo.]

Y entonces.

Sin ninguna señal previa. Ni siquiera con un sonido de algo rompiéndose. El mundo frente a ellos se partió en un instante.

Notas del Traductor

  1. La espada del Nate es ‘Espina de Plata’ el nombre original antes de que le pusiera Salmón
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