—De momento, esta casa se ha vuelto demasiado inmunda. ¿Qué tal si salimos?
Mientras decía eso, me tomó en brazos y bajó al primer piso. Toda esa serie de acciones fluyó de manera tan natural como el agua, incluso cuando mi hermano mayor preparó el equipaje y me preguntó:
—Aún no has almorzado, ¿verdad? ¿Hay algo que quieras comer?
Yo solo pude responder torpemente con cara de estupefacción:
—No, es que no tengo apetito…
Por supuesto, la respuesta de mi hermano fue:
—Aun así, no debes saltarte las comidas.
A punto de asentir por reflejo a las palabras de mi hermano, no fue sino hasta que vi el charco de sangre estancado en medio de la sala que finalmente recobré el sentido.
—¿C-Cómo vamos a comer en esta situación?
Ante esto, Baek Hyun-woo ladeó la cabeza y frunció el entrecejo. Parecía estar preguntando por qué no podíamos comer, lo que me dejó sin palabras. Con la aparición de los zombis, ¿acaso se habían trastocado las leyes del sentido común de este mundo? Cuando abrí la boca para decir algo, a pesar de tener la cabeza sumida en un absoluto caos, él se adelantó, asintió y respondió:
—Cierto, olvidaba que tienes un estómago muy débil…
Ese no era el problema, pero lo decía con tanta serenidad que no me quedaban palabras. ¡El problema era que aparecieron zombis, te digo! Las personas que trabajaban en nuestra casa murieron todas en un instante, ¿y pretende liquidar el asunto diciendo que tengo el estómago débil? Por mucho que a mí me disguste pasar hambre, me resultaba difícil asentir con la misma tranquilidad.
En medio de una confusión a la que se sumaba aún más confusión, mi hermano, que examinaba fijamente el interior de la heladera, sacó pan de molde, lechuga, tomate y cosas por el estilo y comenzó a preparar un sándwich con destreza.
—Aunque los nutrientes se quedan un poco cortos, no se puede evitar. Por ahora, salir de este lugar es la prioridad.
Mientras decía eso, echó una mirada de reojo hacia la sala y puso una expresión sombría. En cuanto nuestras miradas se cruzaron, se apresuró a sonreír, pero fue justo después de que yo fuera testigo de la sombra que se había posado sobre su rostro.
«Ah…».
Recién ahora me doy cuenta de que la mano de Baek Hyun-woo, que cortaba el tomate, estaba temblando incontrolablemente. Claro, era imposible que no tuviera miedo. Se esforzaba al máximo por tranquilizar a su hermano pequeño y me sentí avergonzado de haberlo considerado extraño sin tener eso en cuenta.
Y pensar que con cada oportunidad me quejaba diciendo que me trataba como a un niño… De no ser por esta situación, me darían ganas de encerrarme en la habitación y no salir durante dos días.
—¿Le pongo queso?
—Ah, sí, sí.
Escuchar a Baek Hyun-woo, ya de vuelta a su aspecto habitual, preguntándome con una sonrisa en los labios, me dejaba el corazón intranquilo. Tenía ganas de decirle que no hacía falta que fingiera estar bien, pero vacilaba por temor a herir su orgullo. Además, sabía que aunque él aceptara pacientemente mis palabras, mi «yo» actual no le sería de ninguna ayuda.
Así que, al final, lo único que podía hacer era fingir no notar el miedo que se le había traslúcido fugazmente y no dar voz a mis dudas para que su esfuerzo no fuera en vano.
—Listo, ya está.
No tomó mucho tiempo para que el sándwich fuera colocado bellamente en un plato sobre la mesa del comedor. Incapaz de atreverme a decir que no me pasaría por la garganta, me senté dócilmente y me limité a acariciar el vaso que contenía jugo de naranja.
—Eso sí, tampoco te lo comas demasiado rápido.
—…
—¿Qué pasa? ¿No te gusta? ¿Quieres que te haga otra cosa?
—No, no es eso.
En una situación como esta, no quería convertirme en un niño quisquilloso con la comida. Al responder apresuradamente y tomar el sándwich, Baek Hyun-woo extendió la mano, me acarició el cabello una vez y salió de la cocina diciendo:
—Ve comiendo. Iré a traer el resto del equipaje.
El sándwich que comí con dudas seguía estando delicioso y, sorprendentemente, en cuanto entró la comida, mi estómago empezó a armar un alboroto preguntando por qué recién ahora comía.
Al punto de dejar en ridículo mi pregunta de cómo podíamos comer en esta situación, devoré el sándwich de forma impecable, me limpié la nariz y me tomé todo el jugo. Pensándolo bien, incluso en mi vida anterior, cuando los demás niños decían que sentían como si masticaran arena o que no le sentían ningún sabor a la comida porque parecía plástico, a mí, al menos, el sentido del gusto me permanecía intacto.
Sí, es mejor que morirse de hambre.
No quiero volver a experimentar la muerte por inanición jamás. Me levanté de mi sitio con la intención de recoger el plato, pero pensando que no había necesidad de hacerlo, salí yo también de la cocina.
—¿Terminaste de comer?
—Sí.
—Bien hecho. En un rato, pasados treinta minutos, tómate las medicinas.
Al salir a la sala, el suelo estaba completamente cubierto con mantas. Fingiendo ignorar las telas teñidas de un color rojizo, me dirigí hacia el baño, que estaba abierto de par en par. Preguntándome qué otro equipaje estaría juntando, resulta que estaba recogiendo artículos de aseo personal y toallas.
—… ¿No hay nada en lo que pueda ayudarte?
—Está bien, ve a descansar.
—De verdad…
—Mmm… Entonces, ¿podrías ir a traer algo de ropa para Beom-ho y Yi-tae? De ser posible, varias prendas delgadas.
Mientras yo rondaba por la entrada del baño, él me encomendó una tarea como si no le quedara más remedio, pero yo no pude moverme de inmediato y pregunté bajando las cejas:
—… ¿Estarán bien ellos dos?
—Están bien. Ya conoces la personalidad de esos dos.
—¿No podemos esperar a que vengan mis otros hermanos? Me parece que salir de aquí es más peligroso…
Ante esas palabras, Baek Hyun-woo detuvo la mano por un momento y se giró hacia mí. Sobresaltado, desvié la mirada por reflejo, a lo que él se acercó, me abrazó con cuidado y me dio palmaditas lentas en la espalda.
—¿Tienes mucho miedo?
—… Un poco.
—Si-hyeon, ¿puedes mirar a hyung?
—… Sí.
Al levantar la cabeza a regañadientes, los ojos azabaches de Baek Hyun-woo se curvaron con dulzura.
—Este hyung está ileso, ¿verdad?
—…
—Tampoco tengo sangre ni tengo mordeduras por ningún lado.
Eso es…
—Es verdad, pero…
Dado que venía de afuera, debería haber tenido al menos una mota de polvo encima, pero mi hermano mayor estaba tan impoluto como alguien que acaba de terminar de arreglarse para salir a trabajar. Incluso, aunque no sabía cómo lo había hecho…, a pesar de haber matado a un zombi en mi habitación, no tenía ni una sola gota de sangre encima.
—Estar aquí tampoco es seguro.
Como de costumbre, su mano fría me acarició el cabello con dulzura. Como si quisiera dar prueba de sus palabras, en el exterior resonaron en serie estruendos de origen desconocido y gritos desgarradores. Al encogerme de hombros por el susto, Baek Hyun-woo me cubrió las orejas como para que no oyera, pero aquello solo consiguió ponerme más ansioso.
—Pero el exterior es más peligroso.
—Si-hyeon. —Inclinándose un poco para ponerse a la altura de mis ojos, dijo mientras me acariciaba la comisura del ojo con el pulgar—: No es que vayamos a salir de aquí sin un destino previamente fijado.
—…
—El lugar al que vamos es seguro. La seguridad es estricta, hay comida y no hay otras personas.
—… ¿Existe un lugar así?
—¿Acaso te he mentido alguna vez?
No.
Prefiriendo guardarse las palabras antes que mentir, Baek Hyun-woo siempre decía únicamente la verdad. Cuando negué con la cabeza lentamente, él, como diciendo «¿Ves?», volvió a erguir la postura y me puso otra bolsa en la mano.
—Beom-ho y Yi-tae debieron haber ido directamente hacia allá tan pronto como estalló el asunto, sabiendo que yo iría a buscarte a ti.
—¿Mis otros hermanos también saben dónde queda ese lugar?
—Sí, por supuesto.
—¿Queda lejos de aquí?
—Un poco; aun así, si vamos pensando que estamos de viaje, estará bien.
Al ver que no me decía la región a propósito, parecía ser que había una distancia considerable. Miré fijamente la bolsa que tenía en las manos y dije:
—O si no…, ¿por qué no vas tú solo?
—¿Qué?
Por primera vez, la sonrisa desapareció del rostro de Baek Hyun-woo. Su expresión se endureció hasta quedarse rígida y ligeramente deformada, por lo que no me quedó más remedio que explicarme apresuradamente a modo de excusa.
—Sabes perfectamente que no puedo correr y que tampoco puedo caminar durante mucho tiempo. Aunque tengamos muchísima suerte y lleguemos a ese lugar seguro sin que pase nada…, solo me quedan medicinas para una semana.
—¿Así que me estás pidiendo que te abandone ahora mismo?
—No es que te diga que me abandones…, solo digo que tomemos una decisión de forma fría y racional…
A medida que mis palabras continuaban, la mirada de él se volvía más afilada. Sí, yo también sé que estoy diciendo algo difícil de creer. Sin embargo, a mí simplemente me disgusta estar enfermo; no es que le tenga miedo a la muerte. Los que van a vivir tienen que vivir.
—Con un poco de suerte, puede que las cosas se solucionen en una semana…
—¿Cómo?
—Pues, no sé…, que el país limpie y elimine a los zombis…
—Si se pudiera resolver controlando una sola región, tal vez lo habrían hecho. Pero lo que está ocurriendo ahora no es un problema tan simple ni tan sencillo.
—Pero…
—Si-hyeon.
Baek Hyun-woo me interrumpió sujetándome con fuerza por los hombros. Mirándome a los ojos no para convencerme, sino con la firmeza de quien adiestra a un niño caprichoso, dijo con voz tajante:
—Esto no es algo que haya surgido en una región específica y se esté propagando; está estallando de forma simultánea en múltiples puntos por todo el país.
—… ¿Qué?
Las palabras que fluyeron hasta mis oídos resultaron ser una información no solo impactante, sino imposible de creer.
¿Tiene eso algún sentido? ¿Acaso en las historias de zombis lo habitual no es que se propague a través de algún experimento o por una infección de virus? ¿No será que Baek Hyun-woo está equivocado?
—El mundo que conocías ya no existe.
—…
—Se acabó por completo. ¿Entiendes lo que te estoy diciendo?
Quizá esos pensamientos se me notaron por fuera, porque añadió con una voz un poco más fría, como pidiéndome que reaccionara.
Baek Hyun-woo lo dijo como hermano mayor en el sentido de que ya no podríamos recuperar nuestra vida cotidiana, pero, extrañamente, para mí sonó como si me dijera que saliera de la novela que creía conocer y tomara plena conciencia de dónde me encontraba realmente.
—…
Claro…, esto es la realidad para mí…
Estaba seguro de que lo estaba afrontando adecuadamente, pero parecía que, sin darme cuenta, me había mantenido a un paso de distancia observándolo todo como un mero espectador. El impacto de esa certeza me dejó inmóvil y pasmado, mientras Baek Hyun-woo continuaba hablando rápidamente.
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