* * *
—Mmh, pensé que lo había consolado bien… ¿Por qué mi pequeño se habrá puesto tan malhumorado?
Si Baek Si-hyeon ignoraba una cosa, era que Baek Hyun-woo no era humano y que, además, mientras sus hilos estuvieran conectados a un lugar, no importaba qué tan lejos estuviera: podía enterarse de todo lo que sucedía allí como si estuviera justo a su lado presenciándolo.
—No creo que se haya puesto así solo porque nos besamos un poco… ¿Acaso sigue ansioso?
Baek Hyun-woo se cruzó de brazos y ladeó la cabeza. Aunque lo había observado desde niño, su hermano pequeño resultaba difícil de entender justo cuando parecía que ya lo comprendía. ¿Será porque es humano?
—¿Tú qué piensas, eh? Tú, que fuiste humano, deberías saberlo, ¿no?
A diferencia de la actitud relajada con la que hablaba, como si estuviera pidiendo consejo, el sujeto que recibía su mirada ofrecía un espectáculo francamente dantesco. Quien estaba colgado boca abajo, completamente envuelto en hilos blanquecinos, era un zombi al que solo le quedaba la cabeza. Para ser precisos, de la cabeza para abajo le habían deshuesado la carne y las vísceras, dejando únicamente la estructura ósea.
—Está bien que se apoye en mí porque siente ansiedad…, pero me preocupa que se vaya a enfermar por el estrés. Eso no es algo que se pueda resolver con medicinas… Y manipular su mente me da miedo, no vaya a ser que se me pase la mano y lo vuelva loco.
—Kkureuk… kkureureuk…
Ante sus murmullos, el zombi abrió y cerró la boca entreabierta repetidamente, pero se encontraba en un estado en el que era incapaz de emitir un sonido entendible y mucho menos de responder. Baek Hyun-woo soltó un suspiro exagerado y ladeó la cabeza.
—En fin, no tiene caso ponerme a hablar con un cadáver.
Tan pronto como hizo un ligero gesto con la mano, como espantando un bicho, la cabeza del zombi explotó sin esfuerzo. De los fragmentos destrozados que revelaban un interior rojo como el de una sandía, salieron arrastrándose unos insectos del tamaño de un pulgar, cuya apariencia era bastante peculiar.
A primera vista, su aspecto podría confundirse con el de una araña. Sin embargo, a diferencia de una araña común, eran de un color negro azabache y tenían varios ojos grandes y rojos incrustados en el lomo. En el lugar donde debería estar la cabeza, un manojo de tentáculos apelotonados ocupaba su sitio.
Y la cosa no acababa ahí: sus patas largas y puntiagudas tenían múltiples articulaciones, de cuyas coyunturas entraban y salían constantemente protuberancias y ganchos de formas irregulares.
Aquellas criaturas treparon rápidamente por el cuerpo de Baek Hyun-woo y se introdujeron por su boca y sus oídos. Entre ellas, algunas intentaron colarse por sus ojos, pero él las atrapó con la mano y las hizo rodar como si fueran juguetes.
—¿Bajo qué principio demoníaco se moverán?
Hagan lo que hagan, si a los zombis no les revientan la cabeza, no mueren. En verdad, desde la perspectiva de Baek Hyun-woo, era un fenómeno incomprensible.
—Qué dolor de cabeza.
Un apocalipsis zombi… era algo que ni siquiera Baek Hyun-woo había imaginado. Por supuesto, haciéndose pasar por humano, él también consumía diversos medios de entretenimiento. Cuando salían monstruos o fantasmas, los veía con interés pensando que estaban bastante bien logrados, pero en lo que respecta a las historias de zombis, se limitaba a admirar la imaginación de los humanos.
Así de absurda resultaba esta situación. Hasta para un ser no humano era algo sobre lo que pensaba: «Es imposible que algo así pase» y se reía antes de dejarlo ser; pero como ocurrió en la realidad, imagínense lo descabellado que le resultaba.
—Ojalá los chicos averigüen la causa rápidamente.
Tsk, Baek Hyun-woo chasqueó la lengua mientras lanzaba al aire y atrapaba una y otra vez a la criatura que retenía en su mano. La criatura pataleaba y gemía como pidiendo que se detuviera, pero él abrió la boca sin prestarle la menor atención:
—Bueno, muchachos, terminemos antes de que salga el sol… porque no puedo ganarle a la terquedad de mi hermano menor.
Baek Hyun-woo añadió eso e hizo un gesto con la mano e inmediatamente los insectos que salieron de entre las sombras se dispersaron con rapidez por todo el pueblo.
Mientras sus arácnidos se desplazaban afanosamente por el pueblo recopilando información, el primer lugar al que entró Baek Hyun-woo fue una tienda de ropa.
Se debió a la idea de que, como el clima se estaba volviendo cada vez más frío, sería buena idea abastecerse con anticipación de ropa abrigada. Aunque fabricar ropa no era algo difícil para él, no podía permitirse el lujo de desperdiciar en esa tontería este valioso tiempo en el que estaban los dos solos.
—Esta no me gusta, esta tampoco… Mmh, esta no está mal.
Pero como tampoco su plan era elegir cualquier cosa, Baek Hyun-woo, examinado minuciosamente como un comprador cualquiera, apartó un par de prendas para usar de inmediato y metió absolutamente todo lo demás en una bolsa, dejándola en el suelo.
—Llévatela.
Tan pronto como cayó la orden, uno de los arácnidos que estaba agazapado debajo del mostrador se acercó perezosamente. Su aspecto era muy similar al de las criaturas que se habían dispersado por el pueblo, pero la diferencia radicaba en que tenía varios ojos más, todo su cuerpo relucía como si estuviera engrasado y su tamaño era cercano al de un perro grande.
La criatura se montó sobre la bolsa, la sujetó con firmeza usando dos de sus patas y salió de la tienda haciendo un chasquido continuo con sus articulaciones. Desapareció de su campo de visión en un abrir y cerrar de ojos, pero a Baek Hyun-woo no le importó y se dirigió a otro lugar.
El segundo lugar fue un supermercado y el tercero, una librería. En el supermercado se movilizaron cerca de treinta arácnidos. Incluso las criaturas que al principio trabajaban en silencio, al momento en que Baek Hyun-woo dejó la cuadragésima bolsa, llegaron a mirarlo con ojos que parecían decir: «¿Otra vez?».
—No se puede evitar. Para los humanos, los productos de primera necesidad son importantes.
Diciendo eso mientras guardaba una vajilla de distintos tipos, a los arácnidos no les quedó más remedio que moverse afanosamente en vez de perder el tiempo quejándose. Al menos, lo afortunado fue que lo que se llevó de la librería no fueron libros, sino difusores que solo se vendían allí. Fue al salir de la librería, tras haber soltado información que los insectos no tenían el menor interés en saber, como que a Baek Si-hyeon le gustaba especialmente ese aroma, cuando ocurrió…
—¿Mmh? Huelo a un humano.
Pensaba que ya no quedaba nadie vivo en el pueblo. Baek Hyun-woo se acarició la barbilla y miró hacia abajo a sus arácnidos. Al reprenderlos en silencio preguntándoles si no habían revisado minuciosamente, las criaturas parpadearon rápidamente con los ojos incrustados en sus lomos como si tampoco entendieran la razón.
—En fin, iré yo mismo a ver.
Si se hubiera quedado totalmente inmóvil en un solo sitio sin moverse, era comprensible que no lo hubieran detectado. ¿Qué tan cobarde será como para empezar a moverse recién ahora? Deseando que no fuera alguien demasiado ruidoso, Baek Hyun-woo se dirigió hacia donde venía el olor a humano, deteniéndose frente a una floristería.
Acurrucada entre una gran variedad de flores y plantas, la mujer parecía ser la dueña del local. Gracias a que se había quedado inmóvil entre flores de aroma bastante intenso, los zombis no parecieron notarla. Que su olor se estuviera filtrando ahora probablemente se debía a que abrió la puerta para mirar el alrededor.
—Mmh.
Flores, ¿eh…?
La mente humana es frágil, por lo que se estresa tanto si se mueve mucho como si no lo hace. En el caso de Baek Si-hyeon, a diferencia de otros humanos, le gustaba quedarse durante mucho tiempo en su hogar, pero eso no significaba que no saliera para nada al exterior. ¿Acaso no solía dar un paseo por el jardín al menos una vez al día diciendo que necesitaba tomar el sol?
Pensándolo bien, la guarida que habían preparado era suntuosa, pero tenía un toque sutilmente desolado. Por lo tanto, en su nuevo refugio también hacía falta un espacio donde su hermano pequeño pudiera cambiar de aire y refrescar la mente. Murmurando que parecía no tener cualificación como tutor por haber caído en la cuenta de esto recién ahora, Baek Hyun-woo entró a la tienda.
Ting, tan pronto como resonó el campanilleo jovial de la puerta, la dueña inhaló aire con fuerza y se tapó la boca. La sombra que se filtraba desde detrás de una maceta enorme temblaba de una manera lastimosa, por lo que Baek Hyun-woo no se acercó precipitadamente y habló con la voz más suave posible:
—Señora, quisiera hacerle una consulta.
De lo asustada que estaba, la maceta se bamboleó con un golpe seco y se ladeó hacia un lado. La mujer sujetó a toda prisa la maceta que se caía y asomó la cabeza sigilosamente. Tenía el rostro y los ojos completamente hinchados, muestra de lo aterrorizada que había estado.
—¿Una p-persona?
—Sí, soy una persona.
Ella miró hacia arriba con rostro atónito y luego echó un vistazo a su alrededor. Preguntándose si acaso no habría tenido una pesadilla terrible o si no estaría viendo alucinaciones… Sin embargo, pronto comprendió que albergaba vanas esperanzas; se le desencajó el rostro y, sobresaltándose, volvió a mirar a Baek Hyun-woo.
A juzgar por cómo retrocedía dando pasos vacilantes, no parecía tener la menor intención de alegrarse simplemente por cruzarse con alguien de su misma especie.
—¿Usted cómo…?
—Pasaba por aquí y entré por un momento. Por casualidad, ¿se le da bien cultivar plantas?
—¿Q-qué?
—No hace falta que sea algo gigantesco. Es para decorar un pequeño parterre o un sendero de paseo.
Al hablarle exactamente como un cliente que pasaba de visita, la mujer dejó a un lado la guardia y, con rostro desconcertado, asintió y respondió:
—Eso no es difícil, pero ¿por qué…?
—Ah, ya veo. Por cierto, ¿cómo se llama?
—… Kim Hee, Kim Hee-yeon.
—Perfecto. Señora Kim Hee-yeon, cuento con usted de ahora en adelante.
—¿Eh, qué? ¡¿Qué significa esooo?! ¡Aaargh! ¡Un m-monstruo!
Kim Hee-yeon apenas tuvo tiempo de poner cara de desconcierto ante una conversación que le resultaba imposible de seguir. Con un sonido sordo, lo que cayó del techo fue un monstruo gigantesco con un aspecto similar al de una araña.
Aquel monstruo, un poco más grande que un ser humano, también se movía siguiendo las órdenes de Baek Hyun-woo. En su lomo, una estructura que se asemejaba a unas costillas se abría y cerraba repetidamente como si estuviera respirando, y en el lugar donde debería estar el rostro, un manojo de tentáculos enredados como un ovillo de hilo se retorcía. Los ojos estaban incrustados densamente sobre su superficie.
Cuando Kim Hee-yeon echó a correr gritando, la criatura se giró hacia Baek Hyun-woo como preguntándole qué debía hacer, a lo que él chasqueó los dedos con una sonrisa en el rostro.
—¡Hyaaak!
De inmediato, de cada rincón de la floristería salieron disparados insectos del tamaño de un pulgar que envolvieron a Kim Hee-yeon. A pesar de parecer hilos que se romperían con solo tironear un poco, eran tan resistentes que le inmovilizaron las extremidades en un abrir y cerrar de ojos.
Pum, Kim Hee-yeon cayó de nalgas contra el suelo soltando un par de lágrimas, pero Baek Hyun-woo no mostró ningún remordimiento. Simplemente, se puso en cuclillas frente a ella y la miró a los ojos.
—Allá hay otras personas que llegaron antes, así que preséntese y llévense bien.
—¡Buaaaa, sálveme, por favor…!
—Ah, como son del mismo barrio, tal vez los conozca. Son el médico y la enfermera que trabajan en el hospital del cruce.
—¡Yo no tengo nada! ¡Es la verdad!
—No grite tanto cuando salga. Si los zombis nos persiguen, nuestros chicos se moverán para que no nos alcancen y, entonces, podría marearse. Eso solo iría en perjuicio de la señora Kim Hee-yeon, ¿no cree?
—¡No quiero, no quiero, aah! ¡No te acerques! ¡Aaah!
Entretanto, la enorme araña que se había acercado a su lado recogió a Kim Hee-yeon, que estaba despatarrada en el suelo. Con sus largas patas le sujetó la cintura con cuidado, la acomodó sobre su lomo, la sujetó con firmeza usando la estructura similar a costillas y embarró encima un líquido viscoso que salía de sus tentáculos.
—Un momento, ¡un momento! ¡Un momento!
—Entonces, nos veremos pronto.
—Sálvenme, ¡aaaaargh!
Baek Hyun-woo, que le abrió la puerta personalmente, agitó ambas manos en el aire de forma juguetona como un empleado de parque de atracciones que despedía a un cliente en un juego mecánico. Por supuesto, Kim Hee-yeon, tumbada y colgada de espaldas, no tenía forma de ver aquello.
Shaaa…
Y, justo cuando su grito se distanció por completo, empezó a llover. Ah, vaya, ¿debió haberle puesto un impermeable? Baek Hyun-woo salió de la floristería sonriendo. Si recibía la lluvia con toda la cara, le resultaría difícil gritar, así que al bicho que transportaba a Kim Hee-yeon le resultaría incluso más cómodo.
Revisó minuciosamente cada rincón por si había más humanos escondidos, pero lo único que salía a su paso eran zombis. Ver cómo el pueblo se había quedado desierto tan rápido le hizo pensar que este lugar quizás había sido uno de los puntos de origen del brote zombi.
—No es momento para entusiasmarse pensando en tenerlo todo para nosotros solos.
Baek Hyun-woo dejó caer las cejas y soltó un suspiro. Supo que las cosas andaban raras desde la primera vez que aparecieron los zombis, pero al recorrer los alrededores buscando información, sintió aún más la gravedad de la situación. Se sintió como un estúpido por haber estado temblando de alegría pensando en viajar a solas con Si-hyeon.
Aun así, si este era uno de los puntos iniciales, podría obtener al menos una pequeña pista. Pensando así, volvió a ponerse en marcha afanosamente.
—Vaya, vaya…
Sin embargo, tras dar vueltas durante varias horas, no obtuvo ni una sola pizca de información significativa. No había ni un olor extraño ni nada fuera de lo común. Si acaso, lo único que le llamaba la atención era…
—¿Tú qué piensas?
Ante la pregunta de Baek Hyun-woo, el arácnido montado sobre su hombro parpadeó. Significaba que no lo sabía.
—Yo opino lo mismo —respondió él mientras levantaba ligeramente una prenda tirada en el suelo y luego la soltaba.
La tela gris, de textura gruesa y áspera, correspondía a una prenda con forma de vestido entero que tenía cremalleras largas en la espalda y en las mangas. Lo singular era que la cremallera de la manga estaba hecha para poder subirse hasta el hombro, y la de la espalda, si se bajaba del todo, llegaba a separar la prenda por completo.
Ciertamente, era una vestimenta con un propósito específico, y Baek Hyun-woo sabía para qué solían usarse prendas de ese tipo.
—No es algo que debería estar en un lugar como este.
Pero por si acaso, pensó que sería mejor recordarlo. Baek Hyun-woo se grabó en la mente desde la textura de la tela hasta las costuras, la forma de las cremalleras y el peculiar aroma que conservaba la prenda, antes de emprender su regreso al hospital.
¡Kuuu-rooong!
Justo cuando entraba al vestíbulo y se quitaba el impermeable, un estruendo capaz de rasgar los oídos retumbó desde el cielo. Vaya que cae con ganas, ¿acaso estará llegando un tifón fuera de temporada?
… O tal vez sea la voluntad de Madre.
Baek Hyun-woo frunció el ceño y levantó la mirada hacia el cielo. El soplo del viento presagiaba algo nada ordinario.
Por lo visto, habría que posponer la partida programada para mañana. Aunque un tifón o un tsunami no representaban la más mínima amenaza para Baek Hyun-woo, su frágil hermano pequeño podía coger un resfriado con tan solo mojarse un poco.
«Entonces no quedará más remedio que pasar tiempo a solas en un espacio cerrado». Baek Hyun-woo se sacudió ligeramente el cabello mojado y tarareó una melodía mientras dirigía sus pasos hacia la habitación del hospital donde lo esperaba Baek Si-hyeon.
* * *
«¿Por qué no viene?»
Tras haber estado dando vueltas en la cama durante un buen rato, me levanté sobresaltado por el ruido de la lluvia y, cuando empezaron a retumbar los truenos, directamente me puse de pie junto a la ventana para vigilar el exterior.
Por supuesto, por mucho que mirara, no se veía nada a excepción de los breves instantes en que relampagueaba; aun así, era mejor que quedarse sentado sin hacer nada. Si tan solo funcionara el teléfono, podría llamarlo para preguntarle dónde estaba o cuándo volvería.
Pero tampoco era un buen plan abrir la ventana y ponerme a gritar, así que, mordiéndome los labios sin parar, caminaba de un lado a otro frente a la ventana con la mente hecha un lío, cuando de pronto escuché pasos que venían por el pasillo.
¿Será mi hermano?
Claro que es Baek Hyun-woo, ¿quién más podría ser si no es él?
A pesar de pensar así, por alguna razón no lograba estar seguro, tal vez debido a las palabras que me había dicho antes de irse. Los pasos que se acercaban progresivamente eran pesados y producían un chapoteo característico de la ropa empapada de agua.
A medida que la presencia se aproximaba más y más, el corazón me latía desbocado y me brotó un sudor frío. Aunque no hacía frío, mi cuerpo no dejaba de temblar irremediablemente.
En ese momento, cayó un rayo tan potente que parecía haber amanecido de golpe. Deslumbrado por un instante, fruncí el ceño y, al mismo tiempo, vi la sombra del ser que estaba de pie al otro lado del pasillo.
—…
¡Kuuu-rooong!
Aquello no era un ser humano. Aunque fue un milisegundo y no pude verificarlo bien, tenía una figura que bajo ninguna circunstancia podía calificarse de humana.
Sintiendo cómo se me erizaban todos los vellos del cuerpo, eché un paso hacia atrás por puro reflejo. ¿Qué hago? ¿Qué se supone que deba hacer? ¿Cuándo va a llegar mi hermano? No, si mi hermano llega a toparse con ese monstruo en el pasillo…
Toc, toc.
En ese instante, me mareé.
—Si-hyeon, voy a entrar.
No era ni un zombi ni un monstruo. En el momento en que reconocí esa voz suave y afectuosa, se me aflojaron las piernas. Me desplomé en el suelo en ese mismo instante, sin tiempo ni de responder. La poca energía que me quedaba se me esfumó como si hubiera sido barrida de golpe, hasta el punto de que ni siquiera podía respirar bien.
Sin haber podido articular ni una sola palabra y con los hombros caídos, la puerta se abrió y Baek Hyun-woo se acercó a toda prisa con rostro desconcertado; se hincó de rodillas y me sostuvo la cara con delicadeza entre sus dos manos.
—¿Qué pasa? ¿Estás bien? ¿Ocurrió algo?
—… P-Pensé que el que estaba afuera no eras tú.
—¿Escuchaste un ruido extraño?
—No…
Negar con la cabeza fue todo lo que pude hacer. Como si se hubiera dado cuenta de mi estado de inmediato, Baek Hyun-woo no me hizo más preguntas y le dio prioridad a trasladarme a la cama.
Luego, me sobó con suavidad la mano que no paraba de temblar. Sin saber bien qué había pasado, habló intentando consolarme diciéndome una y otra vez:
—Tranquilo, tu hermano ya está aquí, ¿sí?
Y fue recién entonces cuando logré responderle con voz tenue que había visto algo raro cuando cayó el rayo.
—Tenía una forma extraña, así que pensé que era un monstruo…
—Seguro se mezclaron las sombras de las cosas que hay puestas en el pasillo.
Solo tras escuchar sus palabras me di cuenta de que estaba hiperventilando por la tensión extrema. Aunque me había propuesto dejar la mente en blanco, parecía que mi naturaleza cobarde era algo inevitable. Siempre he sido más miedoso que los demás, pero aun así en mi niñez… no, en mi vida pasada, juraría que no era para tanto… Se ve que aquel incidente que me provocó la muerte me dejó un trauma demasiado profundo. Haa, solté un suspiro de alivio dejando caer los hombros, y mi hermano me acarició la espalda.
—Debí haber llegado un poco antes, lo siento.
—Si es por lo cobarde que soy, no te preocupes. Además, está lloviendo más fuerte de lo que pensaba…
—Es verdad, y también hay truenos.
Respondiendo casi en un susurro, Baek Hyun-woo se acercó a la ventana, corrió minuciosamente la cortina que estaba un poco entreabierta y volvió a mi lado. Apagó la luz de noche que apenas estaba encendida para distinguir el frente, me empujó levemente de los hombros para acostarme y me arropó con la cobija de forma natural mientras decía:
—Por lo visto, va a ser difícil que salgamos mañana temprano.
—¿Por la lluvia?
—Sí. El río debe de haber crecido mucho.
Aunque dijera que era por el río, en realidad sabía que era por mi culpa. Este cuerpo enfermizo que se resfría a la menor brisa fría no tenía forma de atravesar semejante aguacero a salvo.
Sin embargo, en lugar de exteriorizar esa realidad, asentí con la cabeza para darle a entender que lo comprendía.
—Cierra los ojos.
—…
—Rápido.
A pesar de que no entraba nada de luz y no debía verse nada, Baek Hyun-woo me apuraba dándome palmaditas en el pecho como si lo estuviera viendo todo. Sin embargo, aunque cerré los ojos, me resultaba imposible conciliar el sueño. Tras dar varias vueltas en la cama por el sonido de la lluvia que se volvía cada vez más violento, al final no me quedó más remedio que volver a levantar los párpados.
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