Después de que Zheng Juncheng y Qiao An se marcharan juntos del apartamento, He Yishu se quedó solo sentado en el sofá reflexionando. A juzgar por la situación actual, era evidente que Zheng Juncheng tenía ciertas intenciones hacia Qiao An, pero la reacción de este último parecía la de alguien que aún no había caído en la cuenta.
Aunque, por lo general, Qiao An no rechazaba las invitaciones de Zheng Juncheng, la mayoría de las veces pensaba que el otro solo quería hablar de asuntos serios, por lo que no veía motivo para negarse. Visto así, el que estaba en una posición más pasiva entre los dos resultaba ser Zheng Juncheng.
En las relaciones amorosas suele existir una etapa de transición sutil. Casos como el suyo con Adrian, una pareja ya consolidada desde hace tiempo, no eran lo habitual. Pensando en esto, He Yishu decidió no darle ninguna pista a Qiao An.
Además, había una razón importante para tomar esa decisión: Qiao An acababa de atravesar un fuerte impacto emocional proveniente de su familia. Si en ese momento aparecía una relación amorosa, dadas las características de su personalidad, era fácil que se perdiera en ella, lo cual terminaría siendo injusto para ambos.
Por otra parte, la perspectiva de He Yishu era distinta a la de Qiao An. Si antes de iniciar una relación pasaban más tiempo llevándose bien, He Yishu también podría observar mejor qué clase de persona era realmente Zheng Juncheng, para evitar que Qiao An saliera perjudicado en el futuro.
Tras aclarar sus ideas, He Yishu dejó el asunto de lado. Como ya era bastante tarde, no fue a buscar a Adrian; comió algo sencillo y regresó a su dormitorio para descansar.
Pensaba que, ya que no tenía nada que hacer, podría pasearse un rato por la red virtual y ver hasta qué punto había crecido su lista negra. Sin embargo, apenas se recostó, Adrian se puso en contacto con él.
He Yishu abrió directamente la videollamada y bromeó:
—No nos vemos desde hace nada y ya me extrañas, ¿eh?
—La verdad es que sí te extraño, pero también tengo algo muy importante que decirte —respondió Adrian, después de admitirlo, con un giro serio.
Al ver la expresión grave de Adrian, He Yishu también se puso serio.
—¿Ha ocurrido algo?
—El Imperio Interestelar creó hace tiempo una institución dedicada al estudio de la estructura de la fuerza mental humana y a su mejora. Aunque por ahora el aumento de la fuerza mental adquirida no puede lograrse mediante la tecnología científica, esta investigación nunca se ha detenido, ya que el fortalecimiento de la fuerza mental es de gran importancia para toda la humanidad —explicó Adrian brevemente antes de ir al punto clave—. Hace algunos años, el Instituto de Investigación de Fuerza Mental desarrolló una poción bebible. Durante los experimentos se observó que tenía un efecto extremadamente estimulante sobre la fuerza mental y que existía la posibilidad de incrementarla. Sin embargo, tras administrarla a voluntarios, se descubrió que la poción destruía directamente el dominio mental de la persona, con un efecto completamente opuesto a los datos experimentales.
He Yishu escuchó en silencio, sin hacer comentarios.
—Debido a los efectos de la poción, el dominio mental de la primera tanda de voluntarios fue destruido por completo; no hubo ni un solo superviviente —continuó Adrian con tono solemne—. A partir de entonces, todas esas pociones fueron destruidas, y esta sustancia fue clasificada como artículo de prohibición especial de máximo nivel. Ninguna institución puede, bajo ningún propósito o razón, continuar investigando o fabricando esta poción. Si se descubre alguna infracción, se aplicará el castigo más severo del Imperio Interestelar: cadena perpetua. Y justo ahora, recibí una notificación de mi padre: la esposa de He Chengkun, Lu Na, obtuvo una dosis de esta poción a través de su hermano mayor.
Al oír esto, He Yishu frunció profundamente el ceño.
—¿Por qué medio obtuvo el hermano de Lu Na esa poción?
Tratándose de un objeto de prohibición especial, el control debía de ser extremadamente estricto; una persona común no tendría forma de conseguirlo.
Adrian respondió:
—El hermano de Lu Na trabajaba en el Instituto de Investigación de Fuerza Mental y participó en este proyecto. Tras la cancelación del estudio, fue trasladado a otro grupo de investigación.
He Yishu guardó silencio un momento y luego esbozó lentamente una sonrisa burlona.
—Así que ella planea usar esa poción conmigo, ¿no?
—Eso mismo me preocupa —asintió Adrian—. Por eso te avisé de inmediato después de recibir la notificación de mi padre. Mi idea es que, dado que Lu Na y su hermano aún no saben que el asunto ha salido a la luz, aprovechemos para arrestarlos y evitar que te causen cualquier daño.
Ese enfoque era, sin duda, el más seguro. Mientras existiera esa poción, siempre habría una posibilidad de que He Yishu resultara herido, algo que Adrian no permitiría bajo ninguna circunstancia.
Sin embargo, tras un breve silencio, He Yishu preguntó:
—Dijiste que es una poción bebible. ¿Eso significa que solo hace efecto si se ingiere por vía oral?
—En condiciones normales, sí —respondió Adrian—, pero no se puede descartar por completo que, si entra al cuerpo por otros medios, no cause daño alguno. —Al escuchar la pregunta de He Yishu, ya había adivinado algo y no pudo evitar advertirle—. Sé que tienes tus propias ideas y las respetaré, pero el requisito previo es que no sufras ningún daño. De lo contrario, me será imposible estar de acuerdo con tu decisión.
—No te preocupes, no soy alguien que ignore su propia seguridad —respondió He Yishu, mirándolo de forma tranquilizadora—. Solo pienso que arrestarlos directamente sería un castigo demasiado leve. Por supuesto, si hubiera que cambiar el plan, siempre sería con mi seguridad personal como base. Si eso no puede garantizarse, no actuaré de forma imprudente.
Una poción capaz de destruir directamente el dominio mental de una persona era, sin lugar a dudas, un método extremadamente cruel. El hecho de que Lu Na quisiera usarla contra él demostraba claramente su intención de arruinarle la vida por completo. ¿Cómo iba He Yishu a dejarla ir tan fácilmente?
En cuanto al hermano de Lu Na, He Yishu podía encontrar vagamente algunos recuerdos sobre él en la memoria del dueño original del cuerpo. Según esos recuerdos, parecía un hombre educado y de temperamento suave, que nunca había puesto en aprietos de manera evidente al dueño original. Sin embargo, ahora había entregado esa poción a Lu Na. He Yishu no creía que él ignorara a quién pensaba Lu Na aplicarle la droga, por lo que tampoco merecía perdón.
Al pensar también en He Tingting, que últimamente no le había causado problemas y parecía carecer por completo de presencia, He Yishu no podía asegurar que ella no supiera nada de este asunto.
—Entonces, ¿qué planeas hacer ahora? —preguntó Adrian con un suspiro suave.
—Tal vez tengamos que molestar a tu padre —dijo He Yishu—. Para garantizar mi seguridad, debemos vigilar de cerca el paradero de esa poción, sin dejar ningún margen de error—. Tras abordar primero la preocupación principal de Adrian, continuó—. Ya que Lu Na quiere usar la poción conmigo, mejor usarla con He Tingting… o incluso con He Xiaochen. De ese modo, Lu Na se llevará una gran “sorpresa”, ¿no?
Ir a prisión sin más no era nada. Cargar con una culpa interminable e imborrable y luego pasar el resto de la vida en la cárcel, eso sí sería el mayor tormento para Lu Na.
Para personas como Lu Na y He Tingting, He Yishu no sentía en absoluto que sus pensamientos fueran incorrectos. Frente a quienes intentaban por todos los medios torturarlo, e incluso destruirle la vida, si llegaba a sentir compasión o misericordia, eso sí que sería realmente aterrador.
La postura de Adrian era bastante similar a la de He Yishu. Lo único que le preocupaba era la seguridad de He Yishu; en cuanto a los demás, no le importaban en lo más mínimo.
Sobre esa base, Adrian reflexionó un momento y finalmente suavizó su actitud.
—Hablaré primero con mi padre. Si es viable, te avisaré.
—Gracias. Pero no te pongas en una situación difícil por mi culpa —dijo He Yishu, rodando sobre la cama y sonriendo—. Esto no es más que un capricho personal. Si realmente no es adecuado, no tienes que ceder solo porque se trate de mí.
Adrian miró de reojo la cintura ligeramente descubierta de He Yishu y luego volvió a fijar la vista en su rostro.
—¿Por qué no fuiste a cenar con Qiao An?
Aunque ya había pasado un rato, era evidente que He Yishu no podía haber terminado de cenar tan rápido como para estar ya acostado.
Así que He Yishu le contó de pasada lo ocurrido hacía un momento:
—Zheng Juncheng probablemente siente algo por Qiao An, por eso se le acerca de manera tan evidente, pero Qiao An aún no parece haberse dado cuenta. Creo que la personalidad de Zheng Juncheng se parece bastante a la tuya. Quién sabe cuándo esos dos tendrán un avance real en su relación.
—La personalidad de Zheng Juncheng no se parece a la mía —replicó Adrian. Aunque no le interesaba la situación de esos dos, no olvidó defenderse—. Cuando me di cuenta de que me gustabas, lo dejé muy claro. Tú también lo notaste, ¿no?
—Sí, sí, sí, tú eres mucho más directo que él. Hasta por esto te pones celoso… ¿qué debería decirte? —He Yishu rió ante la reacción de Adrian—. Pero de repente pensé en algo: aunque hasta ahora no nos hemos encontrado con Qiao An en la competición, a medida que el número de participantes vaya disminuyendo, tarde o temprano nos enfrentaremos a ellos.
La respuesta de Adrian fue directa:
—No perderemos.
—Entonces yo seguro que no usaré las cartas de caracteres chinos. Ahí dependerá de ti —dijo He Yishu. No conocía demasiado la fuerza de Zheng Juncheng, pero estaba claro que no podría usar cartas de caracteres chinos contra Qiao An; por lo tanto, en ese enfrentamiento, la clave sería la fuerza de Adrian frente a la de Zheng Juncheng.
—No te preocupes, conmigo aquí —respondió Adrian con total confianza, levantando ligeramente la barbilla. Tras pensarlo un poco, añadió con consideración—: El resultado en la competición no afectará la amistad. No tienes porqué preocuparte.
He Yishu charló y rió un poco más con Adrian antes de colgar la comunicación.
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