Continuaba con aquellos pensamientos que no sabía si eran excusas o consuelo personal, cuando, en un momento dado, los alrededores se quedaron en silencio. ¿Ya está bien? ¿Ya puedo abrir los ojos? A juzgar por mis sensaciones, parecía que apenas habían transcurrido unos tres minutos, ¿será así? Mientras dudaba con los párpados temblándome levemente, escuché un sonido misterioso que hacía: dkkk-dkk.
¿Qué demonios era ese sonido otra vez? Pareciera que algo estuviera caminando… No, ¿está gateando? No lo sé. Sea lo que sea, con los ojos cerrados soy la clase de ser humano que se aterrorizaría incluso si pasara un perro. Bien, abramos los ojos al contar uno, dos, tres.
Uno, dos…
Antes de llegar a tres, los brazos que aprisionaban mi cuerpo se aflojaron suavemente. Temblando ligeramente mientras me aferraba con más fuerza al borde de su ropa, una mano enorme que se sentía más caliente que de costumbre me acarició la mejilla despacio y me dio unos toques suaves para tranquilizarme.
—Está bien, ya puedes abrir los ojos.
Mis oídos seguían ensordecidos, pero aun así la voz de Baek Hyun-woo, que se escuchaba débilmente, no se diferenciaba en nada de la habitual. ¿De verdad está bien? ¿Y si abro los ojos y Baek Hyun-woo está cubierto de sangre? ¿Y si le falta un brazo o una pierna? ¿Y si tiene quemaduras graves?
—Tienes que mirar a tu hyung. —Como si hubiera leído esos pensamientos, me apuró con voz risueña para calmarme—: Mirándote bien, resulta que no eres un bebé, sino un cobarde.
… ¿No parece que solo quiere burlarse de mí? Sé que soy asustadizo, pero francamente ahora me parecía una injusticia. Cualquiera se aterrorizaría en una situación como esta. Lo increíble sería no estarlo.
Como sea, reuní hasta la última gota de valor que me quedaba y levanté los párpados.
Lo primero que entró por mis ojos fueron unos ojos tan azabaches que no se les veía la pupila a pesar de recibir la luz del sol de frente; lo siguiente que comprobé fue su cara sonriendo con dulzura.
—… Hyung, ¿estás bien?
—Claro.
Baek Hyun-woo me pellizcó la mejilla sin hacer daño, me soltó y erguí la parte superior del cuerpo. Solo entonces, dado que él me había cubierto herméticamente con todo su cuerpo, eché un vistazo a mi alrededor; y la ciudad, que estaba intacta hace tan solo un momento, simplemente había desaparecido.
—… ¿Eh?
No es una metáfora ni un juego de palabras: literalmente, la ciudad desapareció. Sentí cómo la sangre de todo mi cuerpo se me iba hacia los pies por el impacto y eché a andar.
Lo único que quedaba era un cráter tan gigantesco que resultaba imposible calcular su profundidad.
—¿Qué… qué pasó…?
¿Tiene esto algún sentido? Para decir que cayó algo, no había ni hollín ni escombros. ¿Entonces se hundió la tierra? No, de haber sido así, no habría soplado aquel aire tan abrasador. Y, aunque la tierra retumbó, no sentí que se sacudiera.
—Yo tampoco lo sé bien.
Baek Hyun-woo, acercándose a mi lado, me rodeó los hombros, cambió suavemente la dirección de mi cuerpo y me levantó en brazos en un santiamén. Pese a que mi vista se invirtió en un segundo, no tenía ánimos ni para decirle que me bajara o que me daba vergüenza. El impacto era tan abrumador que apenas alcanzaba a entreabrir los labios.
—Aun así, de momento tenemos que movernos.
—Hyung…
—Parece que te has asustado mucho… Cierra los ojos y contemos lentamente hasta cincuenta.
Ante sus palabras, como poseído, cerré los ojos y empecé a contar internamente desde el uno. De no hacerlo, sentía que verdaderamente enloquecería.
Uno, dos, tres…
—Ya que las cosas se han puesto así, será mejor evitar la mayoría de las ciudades.
… Diez, once, doce…
—Dejando de lado quedar atrapados, si sigues presenciando cosas así, solo se te va a amargar el corazón.
… Diecinueve, veinte…
—Por eso, nuestro Si-hyeon no debe preocuparse por el mundo ni por cosas inútiles…
…
—… Entonces, ahora duerme bien.
Y, cuando recobré la conciencia de nuevo, estaba acostado sobre la cama sumamente confortable de un hospital.
* * *
Lo primero que vi al abrir los ojos fue un humidificador del que salía vapor. No solo eso, sino que en la mesita de noche junto a la cama había flores en plena floración, lo que me hizo dudar por un segundo de si habría tenido un sueño muy vívido.
Sin embargo, al incorporarme y mirar sin pensar más allá de la ventana, al comprobar que el pueblo no era más que un páramo, cerré los labios de golpe. El mundo al otro lado del cristal estaba tan negro y muerto que hasta el aire cálido que flotaba dentro de la habitación se sentía extrañamente fuera de lugar.
Era casi para preguntarse con extrañeza cómo demonios lograba conservarse un lugar así. ¿Acaso alguien había convertido este hospital en un búnker? ¿O es que, por pura suerte, no había entrado ni un solo zombi? Fuera cual fuera el caso, con tal de que este fuera un lugar 100% seguro, me daba igual.
Recordando la escena que había visto antes de dormirme, bajé de la cama. Todavía no podía creer que una ciudad tan enorme hubiera desaparecido en un abrir y cerrar de ojos.
Primero los zombis y, ahora, la ciudad evaporándose. ¿Qué demonios está pasando en este mundo? No se me ocurría ni una excusa y ni siquiera podía imaginarlo, por lo que lo único que aumentaban eran mis suspiros.
A todo esto, ¿dónde se habrá metido Baek Hyun-woo? Doblando el pantalón de la bata de hospital que me quedaba un poco grande y se arrastraba, abrí la puerta de la habitación.
—Ah, ¿dormiste bien?
Chac, trac, junto con el sonido de la puerta al abrirse, la amable voz de Baek Hyun-woo se coló en mis oídos. Él estaba limpiando una especie de masa roja en el pasillo hecho un desastre y, por un momento, pensé que me fallaban los ojos o que esto era un sueño.
—Todavía está sucio, así que no salgas y vuelve a cerrar la puerta.
—Ah, sí, sí.
Como no se diferenciaba en casi nada a lo que decía cuando usaba la aspiradora en casa, asentí sin darme cuenta y cerré la puerta. Clap, solo entonces mi mente, que parecía desconectada, espabiló de golpe.
No, un momento… ¡Lo que mi hermano acababa de limpiar no era polvo!… ¿Sino una persona?
Chac, trac, al volver a abrir la puerta, Baek Hyun-woo, que acababa de arrojar lo que sostenía en la papelera, preguntó con voz intrigada:
—¿Qué pasa?
Las vísceras que no alcanzaron a entrar del todo en el basurero se estaban desparramando hacia afuera, pero él se limitó a colocarle la tapa con total naturalidad y preguntó nuevamente:
—¿Tienes hambre?
—… Ah, no, eso no.
—¿Entonces?
—Eh… Solo me preguntaba qué era lo que estabas limpiando recién…
—Ah, esto. Un zombi.
Baek Hyun-woo se encogió de hombros y dio unos golpecitos secos a la tapa, haciendo que el basurero se tambaleara ligeramente. ¿Qué? ¿Por qué se mueve? Aterrorizado, retrocedí por reflejo y encogí la cabeza, a lo que él sonrió para tranquilizarme y dijo:
—Es porque la parte superior del cuerpo todavía está viva. Por lo que veo, si no les revientan la cabeza, de una u otra forma siguen vivos.
—… Ya veo, ¿no te has lastimado?
—Claro que no. ¿Te estás preocupando por tu hyung?
Esa mirada suya, como si me encontrara enternecedor, me hizo sentir cohibido sin motivo. En una situación así, ¿no es lo normal preocuparse? Aun así, mientras lo pensaba, me preguntaba si tenía sentido preocuparme por mi pulcro hermano mayor, tan distinto al pasillo arruinado por los restos de los zombis. ¿Cómo demonios logra mantenerse en un estado tan impecable?
—Quédate adentro, ¿sí? Enseguida te traigo comida y las medicinas. Te explicaré la situación actual en ese momento.
Ante su insistencia, no me quedó más remedio que asentir y cerrar la puerta. A diferencia del pasillo, donde el hedor a sangre era insoportable, en la habitación flotaba un suave aroma a flores.
Tal vez debido a que esa discrepancia era demasiado grande, se sentía tan ajena a la realidad que rayaba en lo irreal. Me sentía como si estuviera participando en un escenario bien montado o en una obra de teatro.
Rascarme la cabeza un par de veces hizo que, en lugar de sentarme en la cama a esperar dócilmente a mi hermano, me dirigiera hacia la ventana.
El pueblo al otro lado seguía siendo atroz. Las carreteras estaban llenas de autos semidestruidos, las calles estaban tan sucias que era más difícil encontrar un lugar intacto, y reinaba un silencio inusual.
Aunque no era una ciudad, tampoco era un pueblo precisamente pequeño. Parecía del tamaño de una comarca o municipio, pero ¿cómo era posible que hubiera tanto silencio? Sin embargo, lo que era aún más extraño era la gran cantidad de formaciones parecidas a telas de araña que había por todas partes.
Decía «parecidas a telas de araña» y no simplemente telas de araña debido a su desmesurada escala. Aunque el hospital en el que me encontraba no era tan grande, a juzgar por la altura debía de tener unos tres pisos y, aun así, las telarañas blanquecinas que cubrían el espacio entre el suelo y los edificios eran claramente visibles.
Incluso si se tratara de una casa abandonada por mucho tiempo, no llegaría a ese extremo. Para eso se habrían necesitado al menos varios años. Además…
—…
¿Qué demonios son esos capullos?
Me froté los ojos con fuerza, intentando enfocar. Por mucho que intentara negarlo, las masas blancas adheridas a las paredes de los edificios no desaparecían. Estaban pegadas con firmeza y eran tan gruesas que impedían ver su interior, pero de algún modo la idea de que lo que había dentro eran personas no se me iba de la cabeza. O quizás zombis.
Parecía que no solo había zombis, sino también otros monstruos. Pensar en ello hizo que, por reflejo, recordara a los monstruos con los que había estado, tensándome tanto que la garganta se me cerró por completo. Al ver aquello, una idea cruzó por mi mente: tal vez el mundo hubiera acabado de esta manera precisamente por mi culpa.
Pero yo no me había cruzado con esto a propósito ni me había metido aquí sabiendo lo que pasaba; simplemente, había muerto y, al despertar, había nacido como el hermano menor de los protagonistas masculinos de una novela, así que sentir culpa por esto tenía algo de injusto.
De todos modos, me intrigaba saber cómo demonios había llegado mi hermano hasta aquí. ¿Habrá visto al monstruo que dejó el pueblo así? Me gustaría que me contara su aspecto, aunque fuera de lejos. Así al menos podría saber si era o no exactamente el mismo bicho que había aparecido en el lugar donde yo vivía.
O tal vez eran los mismos monstruos con los que vivía.
… Aunque eso no iba a pasar.
Fuera lo que fuere, albergaba la esperanza de que lo que estuviera dentro del capullo de ese monstruo fuera un zombi. Si era así, se explicaría por qué no se veían zombis en las calles y por qué Baek Hyun-woo estaba limpiando un zombi partido por la mitad dentro del edificio. Un depredador natural de los zombis… Suena genial con solo imaginarlo. Claro que si se trataba de un monstruo que se tragaba cualquier cosa sin distinción, la cosa se pondría mucho más complicada.
—¿Por qué estás de pie en lugar de sentarte?
Mientras pensaba en esto y aquello, junto con el sonido de la puerta al abrirse, Baek Hyun-woo regresó a la habitación del hospital. En sus manos llevaba una bandeja de comida que, claramente, debía de haber sido utilizada en el hospital y, sobre ella, se encontraban apetitosamente servidos panceta de cerdo asada, setas, hojas de verduras y arroz.
—Ven aquí, comamos primero.
¿De dónde demonios habrá sacado todo eso? Aunque dijéramos que tuvo suerte al conseguirlo, ¿cómo logró cocinarlo? Dejando de lado la enorme cantidad de preguntas que me surgían, mi cuerpo, al oler la comida, pedía a gritos devorar aquello cuanto antes.
—No me gusta darte carne desde la mañana, pero… el almuerzo de ayer no fue nada saludable y, encima, te saltaste la cena por estar durmiendo.
—… ¿Tanto tiempo estuve dormido?
—Te moviste mucho, era lógico que estuvieras cansado.
Baek Hyun-woo colocó la bandeja sobre una pequeña mesa redonda, me hizo una seña con la mano y continuó hablando:
—Al almuerzo comeremos kimbap, ¿y para la cena quieres que te haga lo que más te gusta, mi Si-hyeon? ¿O hay algo en específico que quieras comer?
—¿Si te lo digo vas a poder preparármelo todo?
—Por supuesto.
Por supuesto, pensé que era una broma y quise dejarlo pasar con una sonrisa, pero la voz de mi hermano, respondiendo mientras asentía, se escuchaba bastante seria.
—El simple hecho de que el mundo se haya destruido no significa que vaya a dejar de darte lo que quieras comer. Así que, sea lo que sea que desees, dímelo todo. ¿Entendido?
—Ah, sí, sí.
La voz de mi hermano al decir eso era tan firme que, sin darme cuenta, no me quedó más remedio que asentir con la cabeza en señal de afirmación. Sin embargo, Baek Hyun-woo no tenía intenciones de dejar pasar el asunto así como así; mientras se sentaba enfrente y me ponía la cuchara en la mano, no dejó de hablar:
—Si-hyeon, para tu hermano, cuidarte es el mayor placer de la vida.
—…
—Si tú me pides disculpas o te tragas tus deseos por andar midiendo el ambiente pensando que no estamos en la situación adecuada para eso, para este hyung no hay nada más horrible que eso.
—Pero si por hacer eso mueres o te lesionas, yo…
—Baek Si-hyeon.
Dado que la voz con la que pronunció mi nombre se había vuelto grave y baja, guardé silencio dócilmente y miré de reojo con cautela. Baek Hyun-woo frunció el entrecejo como si estuviera enojado, pero en cuanto nuestras miradas se cruzaron, suavizó la expresión en sus ojos como si no le quedase más remedio.
—Tu hermano no va a morir jamás ni se va a lesionar tampoco, así que tú no tienes por qué preocuparte por nada. ¿Entendido?
—…
—Tienes que responder.
—… Sí.
—Qué buen chico.
La mano que me acariciaba la cabeza era suave, pero fría. Como la intención de que no volviera a sacar un tema como este en el futuro era demasiado evidente, dejé escapar un largo suspiro en silencio.
Exigirle saber por qué intentaba cargarlo todo él solo era algo para lo que me conocía demasiado bien como para hacerlo. Dejando de lado si mi cuerpo era débil o no, era miedoso y tampoco es que fuera especialmente listo. Hablando con franqueza, incluso yo me veía a mí mismo como a un sujeto al que hay que cuidar, no como a alguien en quien se pueda confiar.
—Vamos, ahora come.
Por lo general, en una situación como esta, la carne no debería saber bien o debería sentirse pesada en la garganta, pero lejos de no tener apetito, estaba deliciosa.
Maldita sea, en este plan ni siquiera puedo quejarme diciendo que estoy preocupado y que no puedo comer nada. Ante la insistencia de mi hermano, hasta me preparé un envoltorio de lechuga y me llené la boca mientras lo miraba de reojo.
—¿Está rico?
—Sí.
Al ver que no forzaba una sonrisa, sino que se alegraba de verdad sonriendo de par en par, hasta me dio por pensar: «¿Acaso las cosas que vi en casa fueron solo imaginaciones mías?».
—Si no tienes nada especial que quieras comer, cenemos sushi. Ya he conseguido ingredientes frescos, así que no te preocupes.
… Definitivamente, no eran imaginaciones mías.
O tal vez el hermano mayor se había adaptado a una velocidad asombrosa.
¿Acaso no se supone que el mundo se está destruyendo de verdad en este momento?
Mientras comía, miré por la ventana varias veces y, cuando alterné la mirada por quinta vez entre la ciudad muerta y Baek Hyun-woo sonriendo ampliamente, tomé una decisión.
—¿Ya terminaste de comer? Comamos postre. Espera un momento.
¡Sí, simplemente dejaré de buscarle lógica a esto!
* * *
¿Acaso no decían que todas las aflicciones y adversidades provienen del interior? Qué razón tenían. Es increíble lo en paz que se queda la mente desde el momento en que dejé de pensar.
—Cuando llegué a este pueblo no había nadie, aunque sí unos pocos zombis…; pero como te dije antes, estaban todos descuartizados, así que lo único que hacen es retorcerse.
—Ya veo.
El postre resultaba ser un gelato de manzana que no sabía de dónde lo habría sacado. Mientras comía afanosamente a cucharadas y asentía, Baek Hyun-woo sacó un pañuelo, me limpió la comisura de la boca y continuó con su cariñosa explicación:
—Además, conseguí la medicina que tomas.
—¿Estaba aquí?
—Sí, tuvimos suerte. Por lo menos, durante dos meses no tendrás que preocuparte.
Esas sí que eran excelentes noticias. Ante mi suspiro de alivio silencioso, me dedicó una mirada que parecía decir: «Te dije que no te preocuparas»; a lo que yo, un poco descolocado por la vergüenza, dejé la cuchara y pregunté:
—¿No viste nada más?
—¿Nada más? ¿Cómo qué?
—Es que afuera había muchas cosas parecidas a telas de araña… Y me preguntaba si aparte de los zombis no habrá otra cosa.
Ante mis palabras, Baek Hyun-woo frunció ligeramente el entrecejo y ladeó la cabeza.
—Mmh, ¿la verdad es que no lo sé bien? A juzgar por lo tranquilo que ha estado todo hasta ahora, no creo que sea un gran peligro. No te preocupes.
—Entendido.
—Ahora, tómate las medicinas.
Solo había cambiado el lugar, pero la rutina no se diferenciaba en casi nada de la vida que llevábamos en casa. Estar así me hacía sentir realmente como si estuviéramos de viaje, tal como había dicho antes Baek Hyun-woo.
—Bien hecho.
Aunque solo me había tomado la medicina, su mano me acarició la cabeza de la misma manera de siempre, como si se sintiera orgulloso de mí por haber logrado una gran hazaña.
—Nos iremos mañana por la mañana, así que descansa bien hasta entonces. En lo posible, no salgas.
—¿Y tú, hyung?
—Yo tengo que dar una vuelta por los alrededores. Puede que haya supervivientes o tal vez otros objetos útiles.
¿Aventurarse solo por este pueblo tan sombrío? Miré por la ventana con cara de pocos amigos. El cielo estaba cubierto de nubes oscuras, como si fuera a caer un aguacero en cualquier momento.
—Parece que va a llover… ¿Estarás bien?
—Si llueve es casi mejor.
—¿Por qué?
—Amortigua el sonido y disimula el olor.
Parece que los zombis de este lugar tienen el oído y el olfato sensibles. Bueno, me dio por pensar que los zombis siempre han sido así. Como fuera, Baek Hyun-woo mostraba una actitud tan ligera como si saliera a dar un paseo, por lo que yo también pronuncié palabras propias de un día cualquiera:
—¿Y si te resfrias? Por las noches ya empieza a hacer frío.
—¿Alguna vez me has visto enfermo?
—… La verdad es que no.
Pensándolo bien, mis hermanos mayores ni siquiera pillaban un resfriado común. Es más, cuando Beom-ho volvió con la cara hecha un desastre, ni siquiera frunció el entrecejo. Al no encontrar ningún argumento para rebatirle, me rasqué la nuca mientras Baek Hyun-woo se ponía un impermeable y decía:
—Te lo repito: no salgas bajo ninguna circunstancia. Si te aburres, ponte a leer un libro.
—¿Qué crees que soy, un niño pequeño?
—Tengas la edad que tengas, a los ojos de este hyung, sigues siendo un niño.
Incapaz de responder nada ante semejante firmeza, lo miré de reojo con disconformidad, a lo que él se encogió de hombros con aire desenfadado. Sabía perfectamente que me molestaba que me tratara como a un niño y, aun así, el hecho de que actuara así me confirmaba que tenía malas intenciones o que le divertía tomarme el pelo. O tal vez ambas cosas.
—Aun si oyes ruidos extraños, no salgas.
—Que ya lo sé.
—Lo mismo digo aunque escuches que te llamo.
Eso acaba de sonar como una advertencia bastante extraña.
Cuando arqueé una ceja pidiéndole una explicación, respondió como si no fuera gran cosa mientras se ataba los cordones de los zapatos con firmeza:
—Solo es por si acaso.
—También podrías estar llamándome para pedirme ayuda.
—¿Yo? ¿A ti?
—… Nunca se sabe.
Aunque sé que es de los que preferiría resolver las cosas solo antes que pedir ayuda aun si le cortaran un brazo, al verlo reaccionar así no pude evitar devolverle exactamente sus propias palabras.
—Eso jamás va a pasar, así que no te preocupes y descansa.
Al decir eso me acarició el cabello con ímpetu, luciendo un rostro lleno de orgullo por lo adorable que le parecía.
—Procura ir con cuidado y volver sano y salvo.
—Tienes que darme un beso.
—¿Qué?
Cuando aparté su mano refunfuñando, Baek Hyun-woo se dio un par de toques en la mejilla y agachó la cabeza. De verdad que no sabía decir si era su hermano menor o su hijo. De no ser porque no conservo recuerdos de antes de ser adoptado, habría sospechado al menos una vez si no sería un hijo que tuvo por error cuando era joven.
—Rápido.
—Está bien.
Pero eso era harina de otro costal. En una situación como esta, no podía ser tan despiadado como para echarlo de la habitación solo por vergüenza, así que le planté un beso en la mejilla obedientemente. A diferencia del beso rozado de siempre, esta vez presioné mis labios con fuerza como estampando un sello, haciendo que la boca de Baek Hyun-woo se entreabriera de par en par, rozando el éxtasis.
—¿Hoy qué día es, eh? ¿Acaso es el cumpleaños de tu hermano?
—Si dices cosas raras, la próxima vez no te lo daré.
—¡Es que me gustó demasiado!
Dicho esto, sostuvo mi rostro con firmeza entre sus dos manos y vertió sobre mí una auténtica lluvia de afecto. Muak, muak, muak, aquellos sonidos vergonzosos resonaron por toda mi frente, mis mejillas y cada rincón de mi cara; y yo, que hacía un esfuerzo por aguantar, no pude soportarlo en el momento en que su calor me tocó los labios y le asesté un puñetazo en el pecho.
—¡Ah, de verdad! ¡Hazlo con moderación!
—Es que nuestro Si-hyeon es demasiado lindo, no lo puedo evitar.
—Por mucho que sea, ¡¿a quién se le ocurre besar en los labios a su hermano?!
—¡Claro que se puede! ¿Acaso un hermano mayor no puede darle un beso a su hermano menor si le parece adorable?
—¡No! ¡A mí no me gusta!
—¿Por qué no te gusta? ¿Acaso no te gustan los besos de tu hermano?
—¡Ah!
Sin embargo, a pesar de mi feroz resistencia, Baek Hyun-woo terminó estampando sus labios contra los míos dos veces más.
—¡Ya vuelvo! ¡Gracias a Si-hyeon, este hyung está lleno de energía!
Aunque quería enfadarme, al oírlo decir eso mientras sonreía como la persona más feliz del mundo, tampoco podía recriminarle nada. En fin, qué más da un simple beso.
Clap, al mismo tiempo que la puerta se cerraba, me quedé sin energías y me desplomé en la cama.
—¿En qué casa los hermanos ya mayores se andan dando besos?
Refunfuñando y quejándome en voz alta sin motivo, en el fondo deseaba que regresara pronto.
«Odio tener que esperar…»
Ya me tiene harto estar encerrado en un lugar mirando fijamente hacia afuera. Y más aún si estoy solo. «Llega antes de que salga el sol; si no, la próxima vez iré contigo sin excusas». Lanzándole una amenaza que Baek Hyun-woo no tenía forma de escuchar, me acurruqué profundamente bajo las cobijas.
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