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El Comandante tenía sus propios aposentos privados, por lo que no vivía en un dormitorio general como sus subordinados. Y para Theo, su propio espacio era todavía nuevo y desconocido. El aire de la mañana estaba un poco húmedo y había mucha niebla así que parecía que no haría buen tiempo el resto del día.

Se dirigió a la zona de entrenamiento, dispuesto a realizar el suyo de cada mañana. Aunque se había convertido en jefe, la actitud de Theo no cambió mucho.

Al analizar las acciones de los Comandantes anteriores, se podían identificar dos patrones claramente definidos. Por un lado, estaban los Comandantes que si el asunto no era grave ni especial, optaban por no participar en el campo de batalla, pero aún así, dirigían desde la retaguardia con una estrategia meticulosa y visionaria. Por otro lado, existían quienes, impulsados por un espíritu indomable, participaban directamente en el campo de batalla, tomaban la iniciativa, dirigían a sus subordinados y sometían al oponente por la fuerza.

Bale era un comandante que se caracterizaba por ser parte del primer grupo, y su predecesor era parte del segundo.

“Theo, ¿has pensado en qué tipo de Comandante quieres ser en el futuro y cómo quieres liderar este Ejército Imperial?”

Theo recordó la conversación que tuvo con Bale cuando se convirtió en Comandante.

“No pienso renunciar a ninguno de mis subordinados.”

Ante esas palabras, Bale estalló en risas, diciendo que uno solo se volvía codicioso en momentos como ese. Fue una declaración difícil de entender, pero no era una fanfarronería vacía.

No tenía intención de renunciar a nada. Ni a demostrar una estrategia excepcional liderando desde la retaguardia, ni a avanzar al frente con una fuerza imparable que nadie pudiera igualar. Por eso, no podía permitirse quedar atrapado o distraído por el sueño que había tenido la noche anterior.

Mientras continuaba caminando con ese pensamiento en mente, vio el campo de entrenamiento frente a él. Se dirigía al lugar que utilizaba a menudo cuando era Capitán de la 1.ª División, cuando por alguna razón escuchó un ruido desde adentro. Era muy raro que alguien utilizara el campo de entrenamiento a esa hora de la mañana, ya que no era el horario habitual de entrenamiento.

No, más bien, en el Ejército Imperial, no había nadie más que usara el campo de entrenamiento tan temprano aparte de él y Luke…

Theo se quedó en blanco por un momento y luego rápidamente abrió la puerta.

—Ah, Comandante.

Leo se secó el sudor de la cara con una toalla y saludó cortésmente a Theo, el cual recobró el sentido rápidamente. Sabía que era imposible que Luke estuviera ahí y no podía entender en qué diablos estaba pensando.

—Creí que vería el sol salir por el oeste antes de ver al Capitán Leo haciendo su entrenamiento matutino.

—Eso es demasiado cruel. Comandante.

—Puedes hablar conmigo cómodamente. Solo somos dos aquí de todos modos.

Theo no era un hombre que hiciera amigos, ni en su División ni en el Ejército Imperial en general. No sólo no era la persona más sociable, sino que además no creía que esas cosas fueran muy importantes. Pero eso no significaba que no hubiera nadie con quien se sintiera cómodo.

Aunque Leo había nacido en un poderoso y prestigioso marquesado, era diferente de los nobles comunes que estaban ocupados presumiendo de sus antecedentes familiares. Era un hombre generoso y tranquilo, con poca vanidad y ambición. Estaba claro que no sólo Theo, sino cualquiera lo evaluaría de esa manera.

—No, es solo que bebí demasiado en el último banquete, así que subí de peso, ¿no te parece? Estoy seguro de que mis subordinados se burlarán de mí si se enteran, así que no tengo más remedio que salir al amanecer cuando no hay nadie.

Leo suspiró profundamente y se dio una palmadita en el estómago. Incluso a través de la ropa fina, sus abdominales bien definidos eran claramente visibles. Theo tenía curiosidad por saber de dónde venía el rumor sobre su supuesto aumento de peso, pero no estaba lo suficientemente interesado como para molestarse en preguntar al respecto.

-¿Está bien decírmelo a mí? ¿Qué pasa si se lo digo a los miembros de la 7ª. División?

—¿Eh? ¿Les vas a decir?

Leo hizo una expresión frustrada como si no hubiera pensado en eso. Entonces Theo tomó una de las espadas de práctica que estaban a un lado y la arrojó frente a él.

—Si me ganas en un combate de entrenamiento, lo mantendré en secreto. Además, estoy seguro de que te servirá para hacer ejercicio. ¿Qué opinas?

—Jaja—, Leo recogió su espada con una mirada de disgusto en su rostro.

—Por favor, tómatelo con calma…

Entonces las espadas de los dos hombres comenzaron a chocar en el aire.

—Ha… Haa, esto es realmente demasiado… ¿No te dije que fueras con calma?

Después del entrenamiento, el sudor corría por el rostro de Leo como si hubiera sido empapado por la lluvia. Por otro lado, Theo parecía muy tranquilo, no muy diferente de cuando llegó.

—¿De verdad? Lo siento, pero en realidad no estaba peleando en serio.

—…Eso es aún más impactante.

Leo rió sin ganas y bebió un poco de agua para humedecer su garganta seca, mientras que Theo se sentó a un lado para recuperar el aliento. Leo lo miró y rápidamente volvió a hablar.

—¿Cómo va la búsqueda para llenar la vacante de Capitán de la Unidad Especial?

—Le pedí a Zion que seleccionara a aquellos que fueran dignos de ascender a Capitán. Y creo que elegiré alguno de ellos cuando la lista esté completa.

—Ya veo.

Leo asintió.

—He estado pensando que… Tal vez Luke tenía todo esto en mente.

Theo dejó de secarse el sudor con la mano al oír lo que decía Leo.

—¿De qué estás hablando?

—Creo que llevaba mucho tiempo pensando en abandonar el Ejército si no llegaba a ser Comandante.

Theo estaba sumido en un mar de pensamientos. En el momento en que se anunció al próximo Comandante, Luke abandonó el Ejército sin vacilar, como si hubiera estado esperando esa señal. El hecho de que su renuncia se gestionara en secreto y que el proceso administrativo se completara con rapidez, facilitado por su antiguo subordinado, no era casualidad, sino que solo demostraba una increíble y meticulosa planificación.

—Supongo que tienes razón.

Se sintió como un tonto por pensar que Luke continuaría con él en el ejército.

—¿Sabías que Luke abandonó la capital?

—¿Cómo lo sabes?

—Después de enterarme de que Luke se había retirado, me puse a investigar personalmente para intentar convencerlo de volver. Pero él ya se había ido de la capital.

La Unidad Especial en sí podía no parecer importante debido al pequeño número de miembros que tenía, pero era una fuerza esencial para el Ejército Imperial. Y algunas personas creían que el éxito de la operación dependía de cuán activos fueran.

Y desde que Luke fue designado como líder de la Unidad Especial, la tasa de éxito de las operaciones militares aumentó enormemente. Leo no pudo evitar sentirse preocupado porque el puesto de alguien tan capaz de repente quedó vacante. Por supuesto, había muchas personas capaces en el Ejército Imperial, pero se preguntaba si podrían encontrar a alguien para reemplazar a Luke de inmediato.

Leo también pensó en que si la razón por la que dejó el Ejército no era gran cosa, podrían tratar de buscarlo para intentar convencerlo, pero cuando escuchó de su Comandante que ya había vendido su casa y se había ido de la capital, se dio cuenta de que su renuncia no había sido una decisión impulsiva.

—Pero, Theo, ¿tú también sabías de eso? Que Luke se había ido.

Theo asintió brevemente.

—¿Cómo?

—…Yo también fui a su casa.

Los ojos de Leo se abrieron ante la historia inesperada. El hecho de que fuera el propio Theo y nadie más quien tomó esas medidas fue un tanto sorprendente.

—¿Por qué fuiste a buscarlo?

Leo también planeaba buscarlo e insistirle en que regresara a liderar la Unidad Especial, diciéndole que, si no estaba, la carga de trabajo de los otros capitanes podría aumentar, y eso no le gustaba. Pero ese era el caso de Leo. Theo, por otra parte, con su personalidad tan tranquila y siendo además un rival con quien solía pelearse, no habría ido a buscarlo por esa razón.

—…

Theo, que normalmente respondía a las preguntas con facilidad, esta vez se quedó callado. Sus profundos ojos negros hacían difícil adivinar lo que estaba pensando.

—No había ninguna razón en particular.

Después de un breve silencio, una extraña respuesta salió de la boca de Theo. Leo no pudo evitar asentir, sintiendo que no debía hacer más preguntas.

—¿Entonces dónde crees que está Luke y qué está haciendo?

Leo soltó un quejido y se levantó de su asiento para estirar su cuerpo. El amanecer comenzaba a aparecer lentamente fuera de la ventana de la sala de entrenamiento.

—No lo sé con certeza.

—Con el tipo de personalidad que tiene, probablemente se fue a algún lugar lindo para vivir sin ser molestado.

Leo sonrió y se despidió después de decirle a Theo que lo vería más tarde durante el entrenamiento. Antes de irse, también se aseguró de saludar correctamente al Comandante.

Theo, que había estado pensando en la conversación que acababan de tener, también se preparó para irse de inmediato.

Luke se había ido y ya no era un soldado del Ejército Imperial. Así que ya no había motivo para preocuparse ni pensar más en ello.

***

—¡Todos, entren! ¡Ha aparecido un monstruo! ¡Todos, por favor, vayan a resguardarse a sus camarotes!

Cuando uno de los tripulantes del barco gritó exaltado, los pasajeros que disfrutaban del paisaje en la cubierta, respirando el aire fresco, comenzaron a gritar y correr hacia el interior del barco. La atmósfera pacífica y tranquila se transformó en un caos al instante.

—¡Qué estás haciendo! ¡Es peligroso estar allí!

Un miembro de la tripulación le gritó a un hombre que todavía estaba sentado en una mesa en la cubierta, con una larga capa que llegaba hasta el suelo.

—Vaya. Sí que soy desafortunado.

—¿Qué?

—Tuve que pensar mucho antes de decidirme a gastar mi dinero para embarcarme en un bonito barco. Y de la nada aparece un monstruo.

—De qué estás hablando ahora…

En ese momento, fuertes olas se estrellaron contra el barco y todo comenzó a temblar violentamente. El marinero de alguna manera lograba mantener el equilibrio, apoyado contra la pared, pero el hombre que se levantó de la mesa parecía sorprendentemente tranquilo.

—¿Puedo hacerte una pregunta?

—¿Q-Qué…?

—¿Hay alguna recompensa por lidiar con los monstruos que aparecen en la ruta? Algo como un embarque gratuito de por vida o algo así.

El marinero se quedó mirándolo fijamente ante sus palabras, sin comprenderlas en absoluto. Estaba terriblemente confundido, no sabía cómo este pasajero podía llegar a hacer una declaración tan absurda en una situación tan riesgosa.

En ese momento, olas de formas extrañas comenzaron a formarse en la superficie del mar cerca del barco, y pronto el agua formó un gran remolino que se elevó.

—¡Aah!

Aunque el aterrorizado marinero emitía sonidos incomprensibles, el hombre de la capa permaneció tranquilo.

—Apenas estoy disfrutando de mi retiro y ya tengo problemas.

El marinero, que estaba agachado en el suelo con la cabeza cubierta, levantó lentamente la cabeza. La capa que llevaba el otro hombre cayó a un lado del marinero y un brillante cabello plateado agitado por la brisa del mar, quedó descubierto ante el sol.

Luke, quien acababa de arrojar su equipaje, miró al monstruo con molestia.

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