Capítulo 1 — Emparejamiento inesperado

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Capítulo 1 — Emparejamiento inesperado

—¿”Parejas por contrato”?

Zhuo Yiran echó un vistazo al título de la notificación de WeChat que le habían enviado y lo leyó en voz alta sin darse cuenta.

Gu Yao asintió y le explicó:

—Es una actividad de emparejamiento. Te inscribes y el sistema automáticamente te asigna una pareja amorosa, de lo virtual a lo presencial.

—No me interesa —Zhuo Yiran miró de nuevo la firma del boletín al pie del anuncio y, con frialdad implacable, rechazó la idea—. ¿Las actividades del consejo estudiantil tienen tan poca gente? ¿Es por eso que tienen que arrastrar a sus amigos para llenar los cupos?

—¿Quién dijo que falta gente? Los inscritos son un montón. Yo solo soy considerado contigo —Gu Yao lo intentó convencer con paciencia—. Ábrelo y llega hasta el final, seguro que te interesa.

Zhuo Yiran lo miró. Su expresión tenía un aire sincero pero con un toque misterioso y tentador.

Aunque los dos eran beta, a diferencia de Zhuo Yiran, que era un “beta de hierro” despreocupado y directo, Gu Yao siempre había sido mucho más atento. En los seis meses que llevaban como buenos compañeros de habitación y hermanos de confianza, ya conocía al dedillo las preferencias de Zhuo Yiran.

Gu Yao no era del tipo que exageraba, así que, al hablar con semejante seguridad, consiguió despertarle la curiosidad.

Volvió a abrir el anuncio y descubrió que era justo como había imaginado. En las universidades estaban de moda este tipo de actividades de emparejamiento, siempre con el mismo esquema.

Si había algo novedoso en la suya, era el pomposo lema que le habían puesto: “Amar no depende del género.”

En otras palabras, el sistema no tomaría en cuenta el género al emparejar. Así que un alfa no necesariamente terminaría emparejado con un omega, ni un beta con otro beta.

Y aunque en esta era de igualdad de género y libertad amorosa las parejas “mixtas” ya no eran una rareza, pero el atractivo del alma difícilmente podía superar los instintos innatos. Bajo la influencia de las feromonas, este tipo de relaciones seguía siendo minoría.

Ese supuesto “amar no depende del género” no era más que un truco moderno para atraer la atención. En esencia, seguía siendo un aburrido juego de amor.

Zhuo Yiran lo despreciaba por completo.

Ni hablar de relacionarse con alpas u omegas que ni siquiera sentía que pertenecieran a su mismo mundo, en realidad ni siquiera le interesaban los betas.

Objetivamente, Zhuo Yiran había sido alguien adorado desde pequeño. Su buena apariencia, sus notas sobresalientes y sus dotes atléticas eran virtudes que en un alpa quizá no serían nada especial, pero que en un beta, que se suponía debía ser común y corriente, lo convertían en alguien inevitablemente llamativo.

Desde la primaria había sido un bocado codiciado, cargando con títulos como “El dios beta” o “El alfa entre los betas”. La mayoría de sus pretendientes eran betas, pero tampoco faltaban omegas dispuestos a desafiar sus propios instintos para declararle su amor. Pero Zhuo Yiran nunca aceptó a nadie.

No era por orgullo; simplemente tenía las cosas claras: cada etapa de la vida tenía lo suyo. Aunque ya estaba en la universidad, su carrera no era nada ligera y además tenía muchas actividades extracurriculares, así que no tenía tiempo ni intención de andar enredado en asuntos románticos.

Por supuesto, también podía ser porque nunca había encontrado a alguien que realmente le hiciera latir el corazón.

En resumen, el supuesto “parejas por contrato” no despertaba en él el menor interés.

—¿Y por qué crees que me interesaría en esto…? —sus dedos se deslizaron velozmente por la pantalla—. ¡La madre…!

—¿Qué tal? —La reacción de Zhuo Yiran hizo que Gu Yao sonriera de medio lado.

Los ojos de Zhuo Yiran, que hasta hace un instante se mantenían serenos, de pronto brillaron al ver la pantalla.

Allí aparecía un par de zapatillas deportivas de marca, modelo de pareja.

Ningún aficionado al baloncesto podía resistirse a unas buenas zapatillas. Y Zhuo Yiran, aunque pasaba de los bellezones, amaba las zapatillas como si fueran su vida.

Lo mejor era que las que aparecían al final del anuncio no eran unas simples zapatillas de marca, sino la edición limitada que  la marca lanzó  apenas unos días atrás.

En el país no había canales de compra, la preventa se había hecho en el extranjero y mediante sorteo. Con una cantidad extremadamente reducida y una participación masiva, los que lograron comprarlas eran uno entre miles.

Al día siguiente de la venta, los revendedores empezaron a ofrecer supuestos cupos a diez veces el precio, pero la mayoría resultaron ser estafas de depósitos. Aun así, la gente seguía cayendo y el valor de esas zapatillas no paraba de inflarse: ahora eran prácticamente imposibles de conseguir.

—Una exalumna que ya se graduó y ahora trabaja en la sede de la marca nos regaló un cupo interno —explicó Gu Yao—. En el consejo estudiantil decidimos usarlo como premio del evento.

Gracias al recordatorio, Zhuo Yiran bajó la vista a las condiciones del premio: “Primera pareja en nivel de compenetración.”

Lo de “nivel de compenetración” ya lo había hojeado antes: se refería, básicamente, a las interacciones entre la pareja, dicho de forma clara, a demostrar afecto. Al final habría también una votación y, tras evaluar varias etapas, elegirían a la pareja con mayor compenetración…

Pero todo eso no importaba. Lo importante eran las zapatillas limitadas.

—¿Te convencí? —rió Gu Yao.

—Demasiado —Zhuo Yiran de inmediato cambió de opinión, sus ojos brillaban. Tras pensarlo un instante, volvió a preocuparse—. Pero… si finjo ser pareja de alguien solo por las zapatillas, ¿no es como estafar?

—… ¿Qué cosas piensas? —Gu Yao abrió los ojos sorprendido—. El evento que hemos organizado con tanto esfuerzo no es para que vengas a robarte el premio.

—Entonces, ¿para qué me lo cuentas? —Zhuo Yiran estaba desconcertado.

—Para que participes con seriedad —respondió Gu Yao—. A lo mejor no solo te llevas las zapatillas, ¡sino también a la belleza!

Zhuo Yiran frunció el ceño, algo preocupado.

—Ya sabes que no quiero tener una relación. —Y luego se le ocurrió algo más—. Además, ¿y si me emparejan con alguien que no sea beta?

—Pues… prueba con un alfa u omega —Gu Yao sonrió otra vez—. Total, ya se ve que los beta no te llaman mucho. A lo mejor tu orientación ni siquiera es hacia ellos.

—¿No me conoces? —Zhuo Yiran replicó molesto—. Soy un recto de hierro.

—Era broma —dijo Gu Yao—. De todos modos, la probabilidad de que te emparejen con un alfa u omega es muy baja.

Y no le faltaba razón: alfas y omegas eran una minoría en la población y, bajo el influjo de las feromonas, casi siempre encontraban pareja en cuanto llegaban a la adultez. Las relaciones estables se formaban pronto, así que entre los solteros que se inscriben en ese tipo de actividades, la gran mayoría eran beta. 

Pero si justo él tenía la mala suerte de emparejarse con otro género…

Un omega aún podía tolerarse. Serían algo más delicados, pero con las condiciones de Zhuo Yiran, aparte de no poder satisfacer ciertas necesidades especiales, no veía demasiada incompatibilidad. Además, solo era una actividad. Ni de broma se desarrollaría nada más.

Pero si era un alfa… y más aún un alfa hombre… eso ya se sentía un poco… Raro.

Zhuo Yiran volvió a mirar la imagen de las zapatillas en la pantalla.

Al diablo. Al fin y al cabo, solo era un juego pasajero, ¿para qué pensarlo tanto?

Incluso si resultaba ser un alfa, a lo mejor el otro también participaba solo por las zapatillas.

Tras una rápida batalla mental, Zhuo Yiran decidió de inmediato abrir el formulario de inscripción que estaba al final del anuncio.

Rellenó rápidamente los datos básicos, personalidad, aficiones, etc  y al final apareció un campo de “tipo ideal”.

Beta, mujer.

Preferiblemente una chica guapa.

No es que juzgara por la apariencia, pero en esta era dominada por lo visual, ser atractivo era una ventaja natural y le facilitaría ganar votos en el evento.

Aún sin tener pareja a la vista, Zhuo Yiran ya estaba calculando cómo alcanzar el primer puesto.

Claro que no podía escribirlo tan crudamente. Tras pensarlo, escribió:

“Dulce, bondadosa, tranquila y elegante.”

Aunque no sabía cuán inteligente era el sistema de emparejamiento, al menos había llenado la casilla con la típica descripción de una diosa popular, conservando así el último orgullo de su “rectitud de hierro beta”.

“Su formulario se ha enviado con éxito. El sistema pronto le asignará una pareja por contrato.”

Amithaba—

“El sistema, de acuerdo a sus requisitos, ha emparejado con éxito a su pareja exclusiva. Por favor, revise en el boletín oficial.”

Zhuo Yiran no esperaba que el proceso fuera tan rápido. A la mañana siguiente ya había recibido el mensaje.

Solo de pensar en esas codiciadas zapatillas de edición limitada, el corazón le latía desbocado.

Cerró los ojos y rezó con fervor: Chica beta, chica beta.

Entonces, con cautela, abrió la lista recién publicada de “parejas por contrato”.

Y justo entre más de cien parejas, su nombre apareció en la primera línea.

Pero en cuanto vio el nombre al lado de su corazón rojo, su pulso se detuvo en seco.

Notando lo extraño de su reacción, Gu Yao se asomó a la pantalla. En cuanto vio el nombre, sus propios ojos se abrieron como platos.

—… ¿¡Eh!?

Había pedido con fe a una chica beta, la opción más probable… y le había tocado el único e improbable…

Un guapo alfa masculino.

Justo el único detalle que no quería.

El destino no se lo había tomado a la ligera.

—¿Lu… Lu Chen? —tras asegurarse de que no estaba alucinando, Gu Yao seguía incrédulo—. ¿Ese Lu Chen?

—… ¿Qué otro Lu Chen podría ser? —El rostro de Zhuo Yiran palideció.

El eterno número uno de la Facultad de Economía y Gestión, capitán del equipo de baloncesto de primer año, la leyenda viviente con “rostro angelical y aura de CEO”, “dios de ensueño” y “primer amor nacional”…

En resumen: el ser querido por todos, el Mary Sue definitivo. Lu Chen de la clase S de Economía y Gestión.

No era que Zhuo Yiran quisiera memorizar tantas descripciones empalagosas, pero resulta que… ese chico era su compañero de clase. Aunque hasta ahora no habían intercambiado ni una sola palabra.

Algo comprensible, pues Zhuo Yiran había cursado su primer semestre en una clase normal y solo este semestre lo habían transferido a la clase S. Apenas llevaban pocas semanas de curso, no conocía bien a todos sus compañeros, pero Lu Chen era de esos personajes que todos en la facultad conocían, imposible de ignorar.

Lo que nunca imaginó era que justo él sería su pareja asignada.

—¿Lu Chen también necesita participar en algo así? —preguntó Gu Yao con sorpresa—. ¡Pero si es famoso como “el francotirador de orientaciones”!

…Vaya, otra frase nueva de arcoíris que nunca había oído antes.

La comisura de los labios de Zhuo Yiran se contrajo sin poder evitarlo.

—¿”Francotirador de orientaciones”?

—En pocas palabras, significa que delante de él la orientación sexual deja de ser un problema —explicó Gu Yao—. Los seis géneros se rinden ante su encanto.

Zhuo Yiran giró la cabeza para mirarlo.

—¿Y tú caíste rendido ante él?

Gu Yao lo miró a los ojos y negó en silencio.

—Yo tampoco —Zhuo Yiran suspiró largamente. Tras un momento de silencio, dudó—. ¿Y si mejor me retiro de la actividad?

—¿Qué dices? —Gu Yao lo empujó—. ¿Ya olvidaste por qué te inscribiste?

—Por las zapatillas —al mencionarlo, a Zhuo Yiran le dolió el corazón—. Pero… con Lu Chen, ¿cómo se supone que voy a…? ¡Espera!

De pronto cayó en la cuenta de algo y miró a Gu Yao.

—¿Quieres decir que él también lo hizo por las zapatillas?

Gu Yao le devolvió una mirada de “pobrecito hijo tonto”:

—Él es del equipo de baloncesto, ¿recuerdas?

La decepción del rostro de Zhuo Yiran desapareció al instante, sustituida por un brillo radiante en los ojos.

—¿Entonces los dos buscamos lo mismo? ¡Un dúo perfecto!

—Así es —Gu Yao bajó la vista a los comentarios de la publicación y no pudo evitar sonreír—. Mira, tus fans de pareja ya se están organizando.

Zhuo Yiran, incrédulo, parpadeó y volvió a abrir la notificación de hace un momento. En la sección de comentarios, efectivamente ya abundaban los mensajes:

“¿Los primeros? ¿Lu Chen y Zhuo Yiran? ¿El Lu Chen de la Facultad de Economía y Gestión junto con Zhuo Yiran?”

“¡El alfa supremo y el beta más alfa, los dos príncipes de la facultad, necesito esto YA!”

“El amor no entiende de géneros, el centro de estudiantes no me mintió.”

“Alfa masculino y beta masculino… si ellos dos se enamoran, eso sería atracción de almas más allá de los instintos de feromonas. ¡AWSL, vuelvo a creer en el amor!”

“Tantos inscritos y justo terminaron emparejados… ¡eso es destino! ¡Cásense ahora mismo!”

“La boda ya está lista, que los protagonistas pasen al altar.”

“Aunque los beta tienen baja fertilidad, ¡no es imposible! ¡Tres años y ya tienen dos hijos, vamos LuZhuo!”

Zhuo Yiran no pudo seguir leyendo.

Muy a menudo sentía que, por no ser tan depravado, estaba fuera de sintonía con este mundo.

—¿Qué clase de barbaridades son estas? —dijo, lamiéndose con incomodidad la muela trasera—. ¿Y comentarios así pasan la revisión?

—Eso refleja las sinceras bendiciones y ardientes expectativas de las masas hacia ustedes —Gu Yao sonrió con tranquilidad, como siempre.

Zhuo Yiran suspiró de nuevo. Solo podía consolarse pensando en el lado positivo: si con solo anunciarse ya tenían tanta popularidad, los votos no serían un problema.

Mientras se esforzaran un poco en “actuar” como pareja, el primer lugar estaría prácticamente asegurado.

—En fin, ya que tenemos el mismo objetivo, hablaré con Lu Chen para ver cómo fingimos ser novios sin que resulte tan… —Zhuo Yiran buscó la palabra—. Incómodo.

—¿De verdad piensas fingir? —Gu Yao sonó decepcionado—. Eso es demasiado poco sincero.

—¿Y qué otra cosa podría hacer? —Zhuo Yiran se encogió de hombros con resignación.

—Podrías intentar cultivar sentimientos con el alfa-dios —susurró Gu Yao—. Quién sabe, tal vez el papel se vuelva realidad.

El rostro de Zhuo Yiran se oscureció.

—Estás pensando en cosas peach.

—¿Tres años y dos hijos? —La voz de Gu Yao se hizo aún más baja, pero insistió con terquedad

Zhuo Yiran: “…”

NOTAS DEL TRADUCTOR.

高級彩虹屁 (gāojí cǎihóng pì)

→ Literal: “halago arcoíris de nivel alto”.

→ Significado: una forma exagerada y sofisticada de adulación, un cumplido excesivo pero creativo.

取向狙擊 (qǔxiàng jūjī)

→ Literal: “francotirador de orientaciones (sexuales)”.

→ Significado: alguien cuya belleza/encanto es tan fuerte que trasciende las preferencias sexuales; independientemente de tu orientación, terminarías atraído.

鋼鐵直 (gāngtiě zhí)

→ Abreviado de “鋼鐵直男” (hombre recto como el acero).

→ Se refiere a un heterosexual muy seguro de sí mismo, casi rígido en su identidad.

cp粉 (cp fěn)

→ Fans de una “couple pairing” (pareja ficticia o real).

→ Personas que disfrutan emparejar personajes/individuos y apoyan esa relación.

絕世蘇a (juéshì sū A)

→ “Un A (alfa) absolutamente su (fascinante, atractivo, carismático)”.

→ El término “苏 (su)” se usa en fandoms para describir personajes irresistiblemente atractivos y con carisma abrumador.

b中之a (B zhōng zhī A)

→ “El A entre los B” (el más alfa de todos los betas).

→ Se refiere a alguien beta que destaca tanto que parece tener la presencia de un alfa.

awsl

→ Acrónimo chino de internet: “啊我死了” (ā wǒ sǐ le) = “¡Ah, me morí!”.

→ Se usa como fangirleo, cuando algo es demasiado lindo/emocionante.

你在想peach (nǐ zài xiǎng peach)

→ Juego de palabras con la pronunciación inglesa de peach, que suena a “屁事 (pìshì)” o también hace referencia a 🍑 (emoji de trasero).

→ Equivale a decir “estás pensando en cochinadas / en cosas indecentes”.

三年抱倆 (sān nián bào liǎng)

→ “En tres años, ya con dos hijos en brazos”.

→ Expresión usada en tono de broma para presionar a una pareja ficticia a casarse y tener hijos pronto.

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