51

Arco | Volúmen:

No disponible.

Estado Edición:

Editado

Ajustes de Lectura:

TAMAÑO:
FUENTE:

Tras ocuparse de los asuntos urgentes, Theo se dirigió al Caelum, donde se encontraba la Rama Oeste. Optó por no llevar compañía innecesaria. A Zion, su asistente, le ordenó quedarse en su puesto y como alguien que conocía las labores del Comandante mejor que nadie podía estar preparado ante cualquier eventualidad.

Normalmente, cuando el Comandante estaba fuera de servicio, el Capitán de la 1ª. División asumía temporalmente el mando del ejército, de acuerdo con la Ley Militar. Roena, que sucedió a Theo como Capitana de la 1ª. División, era una soldado más confiable que cualquier otro, por lo que Theo abandonó el Cuartel General sin problemas después de dejarle solo un breve mensaje.

—La plaza está llena de vida.

—Es porque es época de festivales.

El soldado que salió a recibir a Theo desde la sucursal occidental sonrió torpemente y comenzó a explicar apasionadamente la historia del festival, diciendo que era bastante famoso entre los festivales locales. El agente sudaba profusamente, como si nunca hubiera imaginado que se le asignaría la tarea de guiar al Comandante.

—La sucursal está solo a unos pasos más adelante.

A medida que avanzaban hacia el interior, la atmósfera ruidosa se iba calmando gradualmente. A lo lejos, podía ver la familiar bandera del Ejército Imperial. El color púrpura, simbólico del Ejército, ondeaba sin cesar bajo el cielo azul claro.

—¡Todos, firmes!

Al entrar en las instalaciones de la sucursal, se oyó una voz fuerte desde el interior.

—¡Saludos al Comandante!

Los miembros del escuadrón, alineados en perfecta formación al ritmo del canto de Calon Weild, líder de la Rama Occidental y su Capitán, levantaron los brazos en sincronía. Theo también se detuvo frente a ellos e imitó el saludo. Cuando bajó la mano, los soldados, como si estuvieran unidos por un hilo invisible, pegaron los brazos a los costados con un golpe seco.

—Creí haberte dicho que no era necesario hacer todo esto.

—No hay otra forma de hacerlo.

Ante las palabras de Theo, Calon añadió que ya que el Comandante venía, ¿cómo no iba a saludarlo adecuadamente?

—Entonces vamos adentro.

Cuando Theo tomó la delantera, la fila se dividió exactamente en dos. Cruzaron el camino con calma y entraron al edificio con decisión.

—Por cierto, hace bastante tiempo que no nos vemos.

Theo entró en la oficina de Calon y se sentó mientras él hablaba. Aunque la rama y el cuartel general estaban estrechamente conectados como una sola unidad militar, en realidad estaban a cargo de áreas diferentes y, a menos que hubiera una guerra nacional, rara vez interactuaban entre sí.

—Sí. ¿Cómo ha estado, Comandante?

—Soy el mismo.

En ese momento, el soldado que había guiado a Theo entró con cuidado y puso el té en la mesa. Con solo oler su refrescante aroma, parecía un té de menta común y corriente, pero el regusto era muy suave. Era un té bastante cautivador para el paladar, con un dulzor moderado que no era excesivamente picante.

—¿Qué tal sabe?

—Bien. No parece una infusión cualquiera.

—Estas son hojas de té que solo se cultivan en Caelum. Se obtienen de una flor llamada Swendy, que es muy difícil de cultivar. Es un artículo muy difícil de encontrar en estos días, pero escuché que la cosecha se ha asegurado recientemente.

Theo asintió lentamente. Los pétalos en forma de corazón que flotaban en el té se empapaban lentamente con el agua hasta hundirse. 

—Vayamos al grano.

Calon asintió y se sentó frente a Theo.

—Recibí un informe de que el número de subyugaciones de monstruos de alto nivel en la Rama Oeste ha disminuido. Al mismo tiempo, también escuché algunos rumores.

—¿Quizás sobre un mercenario peculiar…? ¿Se refiere a eso?

Calon abordó el tema con cautela, como si ya lo hubiera adivinado. Leo dijo que quizá no fuera información precisa, pues se la había oído a un comerciante, pero si Calon lo había mencionado así, parecía que no era un rumor del todo falso.

—Me gustaría saber más sobre ese mercenario.

—Escuchamos de él por primera vez después de que sometió a un monstruo de alto nivel que apareció en las montañas cerca de una aldea ubicada dentro de Herba.

Calon relató los hechos con una voz monótona, sin altibajos. Aquel día, habían acudido al lugar tras prepararse exhaustivamente ante el informe de la aparición de un monstruo que escupía sustancias corrosivas. Pero al llegar, el monstruo ya había sido exterminado. En ese momento, asumieron que el mercenario responsable iría a reclamar la recompensa en la base militar, pero por extraño que pareciera, nunca se presentó.

—Desde entonces hubo cuatro casos más similares.

Cuando eran informados de la aparición de un monstruo de alto nivel y salían al ataque, todo lo que encontraban frente a ellos al llegar, era el cadáver del monstruo ya sometido, y la persona responsable no estaba por ninguna parte. Si lo mismo sucedía más de una vez, era razonable suponer que no se trataba de una coincidencia sino de un acto intencional.

—En todas esas cinco subyugaciones, nadie se acercó a reclamar el dinero de la recompensa.

—Un mercenario sin rostro…

No era casualidad que lo llamara así. Theo se pasó la mano por la barbilla, pensativo. Los mercenarios solían actuar por las generosas recompensas que ofrecía el ejército. De hecho, abundaban los casos en los que, ansiosos por obtener aún más dinero, intentaban acabar con bestias de un nivel superior al que podían manejar, terminando por perder la vida en el intento. Que alguien matara a un  monstruo y luego rechazara cualquier tipo de recompensa era, sin duda, algo desconcertante.

Por supuesto, uno podría preguntarse si este era un tema que Theo debería abordar personalmente. El mercenario no hizo nada malo, y matar a un monstruo de alto nivel en realidad ayudó tanto al Imperio como a la nación. Pero como sus acciones eran tan inusuales, algo se sentía extraño y no podía simplemente ignorarlo.

El hecho de que fuera capaz de matar a un monstruo de alto nivel tan rápido antes de que llegaran los soldados significaba que era increíblemente hábil, y en realidad, incluso dentro del Cuartel General, el único que podía moverse tan rápido era Luke…

—…

Theo acercó su taza de té a sus labios, intentando disipar el rostro que nuevamente surgía en su mente.

—¿No hay ninguna información sobre su aspecto?

La pregunta de Theo fue acompañada del sonido de su taza de té golpeando el platillo.

—En los cuatro casos recientes, no hubo testigos. Sin embargo, en la primera subyugación, alguien sí vio al mercenario.

—¿El monstruo del incidente en aquella aldea?

Calon asintió y colocó el papel que sostenía frente a Theo. Era un retrato dibujado a mano. Era un rostro completamente común, con ojos redondos y pecas dibujadas bajo el pelo que le cubría completamente la frente.

—Conseguimos esto de algunos aldeanos que recibieron ayuda del mercenario sin rostro en la aldea donde apareció el primer monstruo. Esto se basa en el testimonio de uno de los hombres.

Theo examinó lentamente la pintura, pero se detuvo cuando vio el nombre escrito debajo.

Sebastián

—…¿Es este el nombre del mercenario?

—Sí. Normalmente, los mercenarios dan sus nombres a quienes los ayudan o salvan, para que la ciudadanía los conozca. Ese es el nombre que escuchó el hombre.

Theo frunció el ceño al instante. Calon cerró la boca rápidamente, mirando la cara que ahora parecía estar pensando profundamente en algo.

Hace unos meses, una criatura apareció en las rutas de transporte marítimo. Y quién mató a esa bestia según el informe de la Guardia Costera tenía un nombre: Sebastián.

Era un nombre común, fácil de repetirse, así que no parecía extraño. Sin embargo, había otra coincidencia más allá del nombre: al igual que ahora, ese tipo también había escondido su rostro sin seguir el protocolo cuando Theo llegó aquel día. En su mente, la silueta de aquel individuo con capa surgió con claridad.

Había una alta probabilidad de que se tratara de la misma persona. Parecía seguro que no se trataba de un asunto común. Mientras Theo reflexionaba profundamente, llamaron a la puerta.

—Adelante.

—Disculpe.

Era Benjamin, el soldado que guió a Theo antes y le sirvió té, y quien servía como mano derecha de Calon ahí.

—¿Qué sucede?

—Disculpe la interrupción. Señor, hemos recibido un informe sobre un supuesto monstruo de bajo nivel…

Mientras Benjamin hablaba, Theo levantó lentamente la cabeza.

—Si ha llegado un informe, ¿por qué no organizan una unidad y salen? Estoy teniendo una conversación importante con el Comandante ahora mismo.

No había necesidad de reportar todos y cada uno de los monstruos de bajo nivel.

—Es que… es algo inusual.

—¿Qué es inusual?

—La persona que lo reportó vino en persona. Y trajo al monstruo.

Ante el informe de Benjamin, Calon y Theo abrieron los ojos con sorpresa.

—Creo que debería verlo personalmente.

—Comandante, ¿podría esperar un momento?

Calon inclinó la cabeza y pidió comprensión, Theo dudó por un momento, luego se levantó rápidamente de su asiento al mismo tiempo.

—Yo también iré.

Aunque ambos parecían desconcertados, nadie allí podía detener su decisión. Theo salió lentamente de la habitación tras ellos. La oficina de Calon estaba en el segundo piso, mientras que todas las áreas accesibles al público se concentraban en el primer nivel, un diseño estándar replicado en todas las sedes.

Mientras bajaban lentamente las escaleras siguiendo a Benjamin, escuchó una voz humana que venía de una de las habitaciones.

—Estaba caminando por el bosque y lo encontré por casualidad. Era tan lindo que al principio pensé que era un animal, pero mientras más lo miraba, más extraño me parecía…

Un hombre que parecía ser el informante estaba sentado frente a uno de los soldados, explicando algo con gran atención, incluso gesticulando. Pero, de alguna manera, la figura detrás de él le resultaba familiar.

Al entrar Calon, el soldado que lo estaba cubriendo se levantó de un salto. Y en cuanto Theo entró en la habitación, el que parecía ser el reportero también se giró hacia la puerta.

—…

Y entonces sus miradas se encontraron en el aire.

—…¿Pale?

—Co-Comandante…

Frente a Theo no había nadie más que Pale. Vestido de civil en lugar de su uniforme militar, se levantó de un salto del asiento, con los ojos desorbitados como un conejo y la boca abierta, quedándose petrificado en el acto.

—¿Por qué estás aquí?

Calon y Benjamin los miraron uno a uno, sin comprender cómo se conocían.

—¿Lo conoce?

—Sí. Es miembro de la Unidad de Administración del Cuartel General del Ejército Imperial.

El rostro de Pale palideció aún más mientras Theo explicaba. Entonces, el soldado que había estado escuchando la explicación de Pale desde hacía un momento, ladeó la cabeza.

—¿Eres un soldado? ¿No me dijiste antes que solo eras un turista que vino a divertirse?

—Ah, sí…

Pale tragó saliva con un sonido tan fuerte que resonó en la habitación. Sudaba abundantemente, como si hubiera ingerido algo extraño, y comenzó a moverse inquieto. Sus gestos, que decían a gritos que ocultaba algo, hicieron brillar los ojos de Theo con aguda sospecha.

—Pale, ¿qué pasó?

Subscribe
Notify of
guest
0 Comentarios
Inline Feedbacks
View all comments

Comentar Párrafo:

Dejar un comentario:

 

0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x