Theo suspiró profundamente al entrar al baño. Al quitarse la ropa, una a una, su torso tenso quedó al descubierto. Las cicatrices que salpicaban su espalda y costados eran prueba de que su vida en el ejército no había sido fácil, pero al mismo tiempo, combinaban a la perfección con sus músculos, tan bien definidos como si hubieran sido esculpidos por un artesano. Sus hombros, tan anchos como el Mar de Rotelli, normalmente firmes y poderosos, hoy colgaban inusualmente débiles y caídos.
Fue porque se sintió realmente extraño al pensar que Luke estaba allí afuera. Fue él quien sugirió que fueran a la posada y se quedaran una noche antes de seguir adelante, pero no tenía idea de que solo habría una habitación. La verdad no le hacía ni pizca de gracia. La idea de tener que compartir no solo la habitación con Luke, sino incluso la misma cama, le revolvía las entrañas. No entendía el porqué, pero su cuerpo ya estaba reaccionando con un rechazo instintivo.
Luke pareció desestimarlo como un inconveniente o el berrinche de un noble, pero era muy diferente a eso. Aunque, ante aquello el pensamiento que le vino a la mente fue: ¿por qué Luke parecía tan indiferente?
Luke parecía conocer bien la posada, así que Theo no pudo evitar preguntarse si había estado ahí antes. E incluso se preguntó si Luke había estado ahí solo o acompañado.
—…Haa.
Cuando sus pensamientos derivaron a territorios peligrosos, Theo negó con la cabeza repetidamente. Estar con Luke hacía que sus ideas se desviaran. Era un mero accidente mental, inevitable, así que no quedaba más que recuperar la compostura.
Theo terminó rápidamente su baño y salió. Había actuado como si hubiera perdido la cabeza antes, así que necesitaba volver a la normalidad.
—Oye.
Entonces, como si hubiera estado esperando la aparición de Theo, Luke apareció de repente ante sus ojos. Theo se sobresaltó, pero fingió que nada había pasado y miró a Luke.
—Mira esto.
Luke extendió la palma de la mano. Ahí , había una criatura peluda que Theo conocía bien, pero el problema era su apariencia.
—…¿Plateado?
A medida que lo había llevado consigo, la criatura peluda había absorbido constantemente los colores de las cosas que la rodeaban y había cambiado en consecuencia. Cuando fue capturado por primera vez, usaba el color de las barras de hierro o de las mesas de madera, cuando acompañaba a Theo, vestía el color de su ropa, y cuando fueron a buscar a los contrabandistas, había usado el color de una antorcha subterránea.
Pero el monstruo que tenía delante llevaba un pelaje de color espléndido y brillante que nunca lo había visto usarlo antes. Plateado. A Theo le preocupaba que no hubiera nada parecido en la habitación en ese momento, pero entonces algo plateado llamó su atención.
—¿Qué te parece? ¿No se ve bonito así?
Era nada menos que el despeinado cabello de Luke. Ahora sabía de dónde provenía ese brillante plateado. Y en cuanto supo toda la historia, las comisuras de la boca de Theo se crisparon peligrosamente.
—Mmm, me preguntaba qué hacías en silencio, ¿y solo estabas sentado allí frotando al monstruo en tu cabello?
—¿Es tan raro? Bueno, aún así tenía ganas de intentarlo.
Lo curioso fue que al monstruo parecía gustarle bastante ese color, e incluso cuando Luke lo sostenía en la mano, sus ojos brillaban sin rastro de miedo.
—Entonces, a partir de ahora, podrás llevarlo en tu cabeza.
—¿Qué?
Las comisuras de la boca de Theo se elevaron ligeramente cuando Luke levantó la voz en un tono incrédulo. Luke, al enfrentarse a esa sonrisa pequeña pero inconfundible, se sobresaltó por un instante. Entonces él extendió lentamente la mano.
—Estoy bromeando.
Theo acarició ligeramente el cabello de Luke, despeinado por haber compartido su color con el monstruo, y lo arregló con cuidado.
—Me parece haber visto que hay un restaurante en el primer piso. Cenemos allí.
—Ah… Sí.
Luke acarició el cabello que Theo había tocado sin motivo alguno. No podían llevar al monstruo, así que lo dejó en la habitación. Si los dos hubieran sido vistos cargando casualmente un monstruo, podría haber causado malentendidos innecesarios entre las personas que los rodeaban.
En lugar de eso, colocó la bola de cristal que Theo siempre lleva cerca del monstruo. Dado que el objeto había sido infundido con el poder mágico de la criatura peluda y almacenado ahí, sí el poder mágico de la criatura fluctuaba aunque sea un poco, Theo podría sentirlo inmediatamente.
Los dos bajaron al primer piso de la posada y se dirigieron al restaurante. En un espacio abierto exclusivamente a los huéspedes, la cena era gratuita. Quizás por eso, las innumerables mesas repartidas por el suelo de madera roja estaban abarrotadas de gente.
Tras tomar una cantidad moderada de comida, los dos comenzaron a comer mientras iniciaban propiamente una conversación.
—¿La Rama Oeste te ha dicho algo importante sobre esos tipos en Fodina?
Según lo que dijo el contrabandista de poca monta que capturaron antes, acerca de los hombres de Fodina, en pocas palabras, “no había información”. Dijo que era un veterano del trabajo sucio, lo que debía significar que tenía una amplia red de conexiones, pero a Luke le pareció un poco extraño que no supiera nada.
—Parece que Calon también ha estado monitoreando recientemente los movimientos de la organización de Fodina. Por eso, dado que la investigación preliminar comenzó hace poco, no hay mucha información.
Aunque las investigaciones sobre criminales comunes suelen estar a cargo de la Guardia, cuando se trata de contrabando de monstruos, el ejército interviene de manera excepcional. Esto se debía precisamente a la presencia del factor ‘criatura mágica’ en dichos casos. Por regla general, aquellos que cometen crímenes organizados suelen actuar con más cautela y discreción que en cualquier otra situación.
Por eso, si estas organizaciones reciben el más mínimo indicio de que el Ejército Imperial está investigando, hay muchas posibilidades de que abandonen inmediatamente su escondite y huyan. Por lo mismo, cuando los militares detectan sus movimientos, primero inician una investigación preliminar exhaustiva y cuidadosa.
—En cambio, los de Laitus son un grupo enorme…
Se decía que eran bastante famosos entre los de su tipo. Quizás debido a esto, la Rama Caelum había adquirido bastante información sobre ellos.
—Me pregunto cuál de las dos será.
Luke miró de un lado a otro entre las dos ciudades marcadas en el mapa, preguntándose cuál de los dos lugares estaba conectada con el monstruo que dormía plácidamente en la habitación de arriba.
—Luke.
—Qué.
Luke estaba absorto mirando el mapa cuando, de pronto, un tazón de sopa apareció deslizándose frente a sus ojos.
—¿No piensas comer?
La sopa de Luke seguía intacta, con la misma cantidad que cuando se la sirvieron al principio, casi sin reducirse. Incluso el pan que había traído apenas tenía un bocado arrancado de una esquina, como si lo hubiera dejado a medias.
—Ah, es que estaba absorto en esto. Y la verdad es que no tengo mucho apetito.
Luke hizo un gesto con la mano diciéndole que no se preocupara.
—Por eso tu cuerpo está tan delgado.
—No estoy tan delgado. Tengo un peso promedio. ¿Qué sabes tú?
—Estás flaco. Me di cuenta la última vez que te cargué.
Luke, por pura costumbre, iba a replicar, pero algo en esa frase le resultó extraño. Inclinó la cabeza, confundido.
—¿Cargarme? ¿A mí?
Theo se estremeció involuntariamente cuando Luke le preguntó cuándo había sucedido eso.
Eso había ocurrido la última vez que Theo se quedó en casa de Luke. Fue cuando Luke, aturdido por el sueño, bajaba tambaleándose las escaleras, y Theo, siguiéndolo con inquietud, terminó atrapándolo en el aire para evitar que cayera. Sin querer, sus brazos rodearon la cintura de Luke, que llevaba ropa tan delgada que el contorno de su cuerpo se percibía con claridad.
—¿Cuándo?
—…Da igual. Deja de decir tonterías y sigamos.
—No, oye… Mmph.
Luke intentó protestar, pero de pronto, un trozo de pan apareció dentro de su boca. Theo había tomado un pedazo de pan que estaba frente a él y se lo había metido directamente en la boca. Como si le estuvieran diciendo: “Basta de hablar”.
—Entonces, Luke, ¿qué piensas?
—¿Qué?
Luke miró fijamente a Theo, pero siguió comiendo su pan. Estaba bastante rico.
—¿Qué lugar crees que es el más probable?
—…Qué preguntas. Por supuesto que este de aquí.
Luke señaló un punto marcado en el mapa. Theo asintió sin mostrar mayor desacuerdo, ya fuera pensando lo mismo o con la intención de seguir su ejemplo. Así que los dos terminaron de discutir cuándo partirían mañana por la mañana.
—Oye, no sé por qué los soldados de hoy en día son tan arrogantes.
Justo cuando estaban empezando a recoger los platos, escucharon la voz áspera de otro huésped sentado en la mesa detrás de ellos.
—Así no dan ganas de viajar.
—Dijeron que estaban buscando a alguien por trabajo, ¿no? Seguro que ellos tenían sus razones.
Su compañero parecía estar tratando de calmarlo, pero el huésped, que parecía estar bastante borracho por la cerveza gratis que le proporcionaba la posada, continuó gritando en voz alta e irritada.
Por lo que se mencionó en esa conversación, el ‘soldado que busca a alguien’ probablemente se refería a uno de los miembros de la Rama Oeste, quienes llevaban días tras la pista del mercenario anónimo. Theo les había propuesto una solución adecuada, por lo que ahora planeaban retirarse del caso. Sin embargo, al parecer, a ese turista no le había hecho ninguna gracia ser interrogado repetidamente por los militares.
—En fin, ¡esos tipos que trabajan a sueldo del gobierno no hacen gran cosa! ¿Por qué es tan importante encontrar a una persona?
Los huéspedes cercanos al turista comenzaron a abandonar sus asientos uno a uno, como si temieran que el conflicto les salpicara. Sin embargo, Luke y Theo permanecieron inmóviles en la mesa, sin siquiera discutir quién debería irse primero. Quizás porque uno había sido soldado y el otro ahora estaba en la cúspide de la jerarquía militar. Por extraño que pareciera, no podían levantar sus traseros del asiento.
—Pero si lo piensas bien, esos tipos ya no son tan activos como antes… Uf, ¿has escuchado que la capital está llena de monstruos últimamente?
—Oye, ¿por qué actúas así? Si estás borracho, mejor vayamos dentro.
—¡Todo es culpa de ese tal Comandante supremo o como se llame! Mientras algunos nos dejamos los huesos trabajando para poder permitirnos un miserable viaje, los niñitos de padres aristócratas se acomodan en sus altos cargos sin esfuerzo…
Por alguna razón, Luke recordó de pronto lo ocurrido en el restaurante de Erhmen la última vez. ¿Una especie de déjà vu? Solo que, mientras aquellos hombres habían intentado criticar a Theo con cierta cautela y límites, este tipo parecía incapaz de distinguir entre lo que se debe y no se debe decir, demasiado ocupado descargando su furia acumulada directamente sobre Theo.
La expresión de Luke se endureció y luego tomó el tenedor que estaba a su lado y se levantó silenciosamente.