↞ Capítulo 32: Agua Sagrada Yuanqing (Combinado) ↠

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—¿Se conocen?— Li Fenhe se puso alerta al instante, alejándose de Chu Xuyun. —¿Qué propósito tienen al venir a la secta Taiqing?

Chu Xuyun negó con la cabeza, manteniendo su personaje: 

—No conozco a este Señor Inmortal, solo al que se acaba de ir.

Yu Cheng sonrió levemente: 

—¿Ah, sí?

—Mmm— Chu Xuyun asintió exageradamente, como temiendo que Yu Cheng no le creyera, y añadió: 

—Ya que se fue, tampoco debo quedarme mucho tiempo…

Justo cuando giraba para irse, su muñeca fue agarrada con fuerza.

—¿Sigues fingiendo?— Yu Cheng lo jaló contra su pecho, con una sonrisa cargada de significado. —¿A dónde quieres ir, A-Xu?

—¡Claro que de vuelta a…!— Chu Xuyun reaccionó de golpe e intentó empujar a Yu Cheng para negarlo. 

—¡Yo no soy A-Xu, tú eres A-Xu!

Yu Cheng asintió significativamente, mirando a Li Fenhe con desdén: 

—Ya veo. ¿A-Xu no quiere que tu discípulo te reconozca?

Li Fenhe los miraba lleno de duda y sorpresa. Bajo esa mirada, Chu Xuyun no tuvo más remedio que murmurar resignado: 

—¿Cómo me reconociste?

Él claramente se había disfrazado muy bien.

—El aura de A-Xu es diferente al de la gente común. Te reconocí de un vistazo— dijo Yu Cheng sin que su rostro se sonrojara ni su corazón se acelerara.

Chu Xuyun tomó una decisión en secreto. La próxima vez que tuviera la oportunidad, haría que Yu Cheng no pudiera reconocerlo.

—¡Shizun, esta vez realmente eres tú!— Li Fenhe estaba tan emocionado, pensó que ese maldito cortamangas de Yu Cheng jamás abrazaría a alguien que no fuera su shizun. Instintivamente quiso acercarse a Chu Xuyun, pero Yu Cheng, rápido como el rayo, lo agarró por la nuca y lo arrojó a un lado con visible disgusto.

—Lárgate.

Tras insultar a Li Fenhe, Yu Cheng miró a Chu Xuyun y su voz se suavizó: —Quédate, A-Xu. Lo instruiremos juntos. Tras obtener el Agua Sagrada Yuanqing, regresaremos juntos al Palacio Demoníaco.

Tras unos días sin verse, Yu Cheng realmente lo había extrañado.

Mientras pudiera estar con A-Xu, incluso si fuera a una montaña de cuchillos y un mar de fuego, lo aceptaría.

Li Fenhe, con los ojos llorosos y nublados, también se unió: 

—Shizun, quédate. Todos los discípulos te extrañamos mucho, especialmente yo.

—…

A veces, Yu Cheng realmente no entendía por qué cada palabra de Li Fenhe hacía que la gente quisiera matarlo.

Incapaz de resistirse a ambos, Chu Xuyun no tuvo más remedio que aceptar.

Al menos con Yu Cheng aquí, no tendría que comer la comida de la secta Taiqing. Pensándolo así, podía tolerarlo a regañadientes.

Sin embargo, aunque Chu Xuyun también había regresado a la secta Taiqing, la tarea de instruir a Li Fenhe aún recaía sobre Yu Cheng.

La rutina diaria principal de Chu Xuyun era levantarse al amanecer y comer un gran banquete hecho personalmente por Yu Cheng, ir al campo de entrenamiento a presenciar cómo Yu Cheng enseñaba a los discípulos en su lugar, al mediodía comer otro gran banquete hecho personalmente por Yu Cheng, ir al campo de entrenamiento a presenciar cómo Yu Cheng golpeaba brutalmente a Li Fenhe, por la noche comer otro gran banquete hecho por Yu Cheng, escuchar a Li Fenhe llorar diciendo que no quería practicar más espada, consolarle con un par de frases, y luego meterse felizmente bajo las cobijas a dormir.

El entrenamiento de Yu Cheng con Li Fenhe era extremadamente severo, superando incluso al de Chu Xuyun. Al menos Chu Xuyun tenía algo de misericordia, pero Yu Cheng vigilaba que Li Fenhe practicara espadas hasta altas horas de la noche, y al menor error, recibía una paliza con la vaina de la espada.

A menudo, Li Fenhe pensaba que preferiría morir. Ese primer puesto en el torneo de las sectas no valía la pena.

Hasta que, un día antes del gran torneo de las sectas, Li Fenhe logró alcanzar la etapa intermedia de Alma Naciente.

El cielo mostró colores extraordinarios, con resplandores púrpuras.

Li Fenhe, bañado en la energía espiritual del cielo y la tierra, se convirtió en el único cultivador de su generación en alcanzar la etapa intermedia de Alma Naciente.

Su avance atrajo mucha atención en el mundo de la cultivación, e incluso el líder de la secta le envió personalmente un cofre de píldoras preciosas.

Muchos otros vinieron con regalos y felicitaciones, incluido el Señor Inmortal de la secta Lin’an, quien visitó el Pico Fuguang.

El Señor Inmortal Shen Chenzhi, de la secta Lin’an, vivía recluido en las montañas profundas. Chu Xuyun alguna vez cultivó en serio con él, y su amistad era profunda.

Durante este encuentro, Shen Chenzhi vestía una túnica daoísta azul pálido, pero un velo blanco le cubría los ojos. Chu Xuyun no pudo evitar mirarlo dos veces.

Recordaba claramente que, la última vez que lo vio, Shen Chenzhi no estaba ciego.

¿Cómo es que de repente quedó ciego?

—Hace mucho que no nos vemos, Xuyun. Sigues teniendo la misma aura que en aquellos días, aunque, en mi humilde opinión, tu estado mental parece haber cambiado—. Shen Chenzhi esbozó una leve sonrisa y señaló a su joven discípulo para que entregara un regalo.

El joven discípulo miró confundido a Chu Xuyun y no pudo evitar decir: 

—Shizun, este no es el Inmortal Chu.

Shen Chenzhi frunció ligeramente el ceño, desató la vaina de su espada de la cintura y la golpeó suavemente en la cabeza del discípulo: 

—No digas tonterías. Entrega el regalo rápido.

Al ver esto, el corazón de Chu Xuyun dio un vuelco. No esperaba que pudiera reconocer su disfraz: 

—¿Cómo lo supiste?

El nivel de cultivación de Shen Chenzhi era inferior al de Chu Xuyun, así que en teoría, no debería haber podido reconocer su disfraz.

Al escuchar esto, Shen Chenzhi sonrió y, tocando suavemente el velo blanco sobre sus ojos, dijo con calma: 

—Hace tres años, comprendí un nuevo camino daoísta. Se llama ‘El Camino del Corazón Interrogante’. Observo el mundo no con los ojos, sino preguntándole al corazón.

Precisamente por eso, no necesitaba ver el rostro de Chu Xuyun para reconocerlo.

Chu Xuyun lo miró asombrado, y pronto su mirada mostró un rastro de admiración: —¿Cómo se cultiva este camino? ¿Podrías explicarlo en detalle, Chenzhi?

Al ver su interés, Shen Chenzhi sonrió más ampliamente y estaba a punto de explicárselo cuando, de repente, detectó una energía demoníaca maligna acercándose. Su rostro se volvió frío al instante, desenvainó su espada y se lanzó hacia ella: 

—¡Un atrevido cultivador demoníaco se atreve a pasearse por el sagrado suelo de Taiqing!

La punta de su espada no llegó a su objetivo antes de que una mano lo agarrara fácilmente de la muñeca.

—Chenzhi, Yu Cheng no es malvado—. Chu Xuyun miró a Yu Cheng, sabiendo que no podría ocultárselo a Shen Chenzhi, dejó escapar un suspiró. 

—Te ruego que seas misericordioso.

Al escuchar esto, la expresión de Shen Chenzhi cambió ligeramente. Bajó la voz y preguntó suavemente: 

—Xuyun, ¿por qué lo proteges?

No era que no hubiera oído los rumores de que Yu Cheng había secuestrado a Chu Xuyun, pero no creía que Chu Xuyun, con su fuerza, hubiera perdido contra Yu Cheng. Debía haber algún misterio.

—Es una larga historia, pero Yu Cheng no haría daño a nadie—. Chu Xuyun llevó a Yu Cheng, igualmente confundido detrás de sí, protegiéndolo por completo. —¿Podríamos hablar primero del Camino del Corazón Interrogante?

Shen Chenzhi estuvo a punto de preguntar más, pero, pensando que Chu Xuyun no era alguien que confundiera lo correcto y lo incorrecto, no tuvo más remedio que contenerse: 

—Tienes tus razones. No debo entrometerme, pero ten cuidado de que nadie más lo descubra.

—Mmm—. Chu Xuyun suspiró aliviado, volvió su mirada hacia los ojos confundidos de Yu Cheng y le dio un suave golpecito en el dorso de la mano para calmarlo. —Chenzhi es una buena persona. No te preocupes.

Yu Cheng asintió levemente. Nunca había visto al Inmortal Lin’an , pero había oído que este se recluía todo el año, sin involucrarse en los asuntos mundanos. Probablemente no era muy cercano a A-Xu.

—Ya que te interesa, te lo explicaré todo— Shen Chenzhi envainó su espada y habló en voz baja. 

—En aquel entonces, mi cultivación no progresaba. Además, me lastimé los ojos al exorcizar demonios. Por una serie de casualidades, comprendí este camino daoísta. Los cinco sentidos humanos son extremadamente complejos. A veces, perder la vista te permite ver con el corazón lo que normalmente no verías.

Chu Xuyun se estremeció internamente, pensando que el Camino del Corazón Interrogante y el Camino del Silencio eran muy similares. Se apresuró a decir: 

—Yo también practiqué antes el Camino del Silencio, pero recientemente tuve que romper sus preceptos. Es difícil repararlo, así que tuve que abandonarlo.

—¿El Camino del Silencio?— Shen Chenzhi alzó el tono al final, mostrando curiosidad. 

—¿Es ese camino daoísta donde no se puede hablar?

—Sí.— Chu Xuyun asintió seriamente. 

—Pero ya rompí sus preceptos. Empezar de nuevo es demasiado difícil.

—Entonces, ¿has notado algo diferente después de romper el camino?— preguntó Shen Chenzhi con calma. 

—Desde mi perspectiva, tu estado mental ciertamente ha cambiado mucho.

Chu Xuyun estuvo completamente de acuerdo: 

—Sí. Últimamente, mi corazón late muy rápido, especialmente cuando veo a Yu Cheng.

Yu Cheng escuchaba en silencio, pero la sonrisa en sus labios era imposible de ocultar.

A-Xu era realmente sincero e inocente. ¿Cómo podía decirle tan fácilmente algo así a un extraño? Con decírselo solo a él habría sido suficiente.

Shen Chenzhi guardó silencio por un momento, luego tosió levemente: 

—…Ah, entonces es por eso—. Parecía que de repente entendía por qué Chu Xuyun no había matado a Yu Cheng.

—Chenzhi, en tu opinión, ¿puedo seguir practicando este camino?— A Chu Xuyun todavía le gustaba mucho este camino daoísta. Después de todo, lo había estudiado durante años y no quería abandonarlo a mitad de camino.

Shen Chenzhi reflexionó un momento, luego dijo lentamente: 

—El Camino del Silencio es esencialmente similar al Voto de Silencio budista. Podrías practicarlo de la misma manera; no decir palabras obscenas, no mentir y sobre todo, no adular.

Al escuchar esto, Chu Xuyun respiro hondo: 

—Ya veo. A partir de hoy, retomaré el Camino del Silencio.

Yu Cheng volvió en sí de golpe: 

—¿Qué?

—Voy a cultivar el Camino del Silencio, sin decir mentiras, sin decir obscenidades, sin decir adulaciones.

Chu Xuyun estaba seguro de que podía lograrlo, porque nunca había dicho ese tipo de cosas antes.

Al oír esto, Yu Cheng sonrió, como si lo encontrara muy divertido, y de repente se acercó a su oído para preguntar en voz baja: 

—A-Xu, justo quería preguntarte, ¿quién tiene mejor técnica de espada, yo o Ji Lianzhou?

Chu Xuyun: —…

Yu Cheng: —…

—Ya entiendo.

Yu Cheng soltó una risa, encontrando a Chu Xuyun extremadamente adorable.

Su técnica de espada realmente no era mejor que la de Ji Lianzhou. ¿Cómo podía A-Xu ser tan fácil de engañar, decidiendo no decir más mentiras solo por una frase de Shen Chenzhi?

Las personas de corazón puro probablemente son todas así.

Chu Xuyun y Shen Chenzhi hablaron un rato más, admirándose mutuamente, y al separarse fue con gran renuencia.

—Esta despedida probablemente signifique décadas hasta nuestro próximo encuentro. Me preparo para recluirme y ascender. Xuyun, si el destino lo permite, nos reuniremos en el Cielo.

Si no fuera por estas palabras, Yu Cheng hace rato habría querido lanzarlo fuera de la secta Taiqing.

Al anochecer frente a la puerta de la montaña, el sol poniente era como el fuego, mientras las nubes rojas se extendían por diez li.

Al partir, Shen Chenzhi se paró en los escalones de piedra verde y de repente miró hacia atrás a Chu Xuyun: 

—Xuyun, eres diferente a los demás. Naciste para ascender al Cielo. No dejes que el amor te ate. Mis palabras terminan aquí.

Chu Xuyun se quedó paralizado un instante, pero antes de poder responder, la figura de Shen Chenzhi ya había desaparecido.

Detrás de él, Yu Cheng comenzó a arrepentirse de no haber lanzado a Shen Chenzhi directamente.

—A-Xu,— las pestañas de Yu Cheng temblaron casi imperceptiblemente. Bajó la mirada y preguntó en voz baja, como si nada: 

—¿Quieres ascender?

Chu Xuyun miró el sol poniente en el horizonte y negó con la cabeza: 

—Ahora no.

Yu Cheng no sabía qué sentía.

No quería retrasar a A-Xu.

Shen Chenzhi tenía razón. Quizás A-Xu nunca había pertenecido aquí. Ya había derrotado a todos los fuertes de este mundo y debería haber ascendido a la inmortalidad hace mucho. ¿Acaso realmente era él quien había afectado el estado mental de A-Xu, impidiéndole ascender?

—Entonces, ¿cuándo planeas ascender?— La voz de Yu Cheng era serena, apartando la mirada, fingiendo indiferencia. 

—He oído que la ascensión debe ser temprana. En la vejez, no se puede resistir a la tribulación de rayos Celestiales.

Chu Xuyun reflexionó un largo rato, sin notar la expresión de Yu Cheng, y solo murmuró: 

—Lo sé. Lo hablaremos después. Mañana, después de obtener el Agua Sagrada Yuanqing, regresaremos.

Los labios de Yu Cheng temblaron levemente, pero, tras un largo silencio, no dijo nada.

 

⟪ o ..:*☆•• ☆*: .. o ⟫

 

El gran torneo de las sectas se celebraba cada cuatro años, y esta vez la secta Haoqing era la anfitriona.

Ese día, antes de que Chu Xuyun despertara, Yu Cheng ya había tomado el carruaje hacia la secta Haoqing en su lugar.

Cuando Yu Cheng regresó, ya era el mediodía del séptimo día.

Aún no llegaban a la secta, pero la noticia de su victoria ya se había extendido por cada rincón de la secta Taiqing.

Algunos decían que Li Fenhe era realmente el discípulo de Chu Xuyun. Su batalla contra Xiao Ming fue intensa y emocionante, llegando a un punto muerto, pero al final Li Fenhe ganó por un estrecho margen de una espada.

Otros decían que Li Fenhe probablemente se convertiría en el nuevo Señor Inmortal del mundo de la cultivación.

Cuando Li Fenhe regresó a la secta, se preparó un gran banquete en su honor.

Pero cuando Yu Cheng regresó, su expresión no era muy buena.

—Has regresado—. Chu Xuyun estaba sentado en un banquito a la entrada del dormitorio, cultivando. Al sentir la presencia de Yu Cheng, se levantó rápidamente. —¿Por qué no fuiste al banquete de celebración de Fenhe?

—No quería ir—. Yu Cheng apretó los labios, sacó un frasco de cristal multicolor de su ropa y lo colocó en la palma de Chu Xuyun. 

—El Agua Sagrada Yuanqing.

Chu Xuyun abrió los ojos como si hubiera encontrado un tesoro, sosteniendo con sumo cuidado el frasco. Era un tesoro que había buscado durante años sin éxito.

—¡Qué bien!— Chu Xuyun examinó el agua una y otra vez antes de colocarla con extremo cuidado sobre la mesa.

El premio por el primer puesto era una espada legendaria para el discípulo y una botella de Agua Sagrada Yuanqing para el maestro. Gracias a Lianzhou, que viajó mil li hasta el Reino Demoníaco para contarle esto, de lo contrario habría perdido esta agua sagrada y se habría arrepentido toda la vida.

Yu Cheng lo miró en silencio y, tras un largo momento, preguntó lentamente: 

—A-Xu, ¿para qué quieres esta Agua Sagrada Yuanqing?

En el momento en que obtuvo el agua, se enteró por otros de que el efecto del Agua Sagrada Yuanqing era purificar la energía demoníaca de alguien que había caído en el camino demoníaco, permitiéndole volver a ser un simple mortal.

Chu Xuyun, como era de esperar, empujó el agua hacia él, parpadeó y murmuró suavemente: 

—Es para que la bebas. Después de tomarla, ya no serás un cultivador demoníaco.

El corazón de Yu Cheng se enfrió por completo.

Durante todo el camino de regreso, había estado pensando, ¿por qué A-Xu quería el Agua Sagrada Yuanqing? ¿Para convertirlo de nuevo en un mortal?

Pero Yu Cheng no podía hacerlo.

Temía que, al perder su energía demoníaca, volvería a ser como hace años, cuando era incapaz de hacer nada.

Todo lo que tenía ahora se lo debía a su energía demoníaca. Sin ella, ni siquiera podría haber llevado a Chu Xuyun al Palacio Demoníaco, no podría vengar a su madre, y Chu Xuyun nunca habría aceptado casarse con él para proteger a Li Fenhe.

Aunque todos decían que un Señor Inmortal y un cultivador demoníaco nunca podrían tener un final feliz, mientras tuviera este poder, al menos podría mantener a Chu Xuyun a su lado un día más.

Antes, odiaba el gusano Gu en su cuerpo, pero más tarde entendió que, sin él, si hubiera sido un mortal, cuando Chu Xuyun olvidó su promesa, no habría podido ni siquiera tocar el borde de su ropa.

—No puedo beberla.

Yu Cheng se puso de pie, con el corazón enmarañado, y volvió la cabeza hacia Chu Xuyun, solo para descubrir que este parecía ligeramente aturdido. Yu Cheng susurro de nuevo: 

—No puedo beberla ahora. Lo siento.

Chu Xuyun se quedó paralizado un momento, pero aún así extendió la mano para recuperar el agua y explicó en voz baja: 

—No es que desprecie que seas un cultivador demoníaco.

Solo creía que Yu Cheng siempre temía que se fuera porque sus identidades eran diferentes. Si ninguno fuera un cultivador demoníaco, quizás Yu Cheng no se preocuparía tanto por eso.

—Mmm— Yu Cheng sonrió con esfuerzo. —Lo sé, A-Xu. Dame un poco de tiempo.

Solo necesitaba un poco de tiempo.

Solo necesitaba un poco de tiempo. Lo entendería poco a poco, como cada vez que pensó que Chu Xuyun podía dejarlo, como cada vez que vio a Chu Xuyun ser cercano con otros. Lo asimilaría por sí mismo, solo necesitaba un poco de tiempo.

Al escuchar esto, Chu Xuyun se acercó con el corazón apenado e intentó extender las manos para abrazarlo, pero Yu Cheng lo esquivó.

—En el camino de regreso, te traje pollo envuelto en hojas de loto—. Yu Cheng agitó el paquete de hojas en su mano, esforzándose por sonreír. 

—¿No has cenado todavía? ¿Quieres un poco?

Al oír esto, Chu Xuyun tragó saliva, pero se obligó a apartar la mirada del pollo asado.

Lo más urgente era consolar a Yu Cheng primero. Podría comer después, cuando Yu Cheng estuviera de mejor humor.

¿Cómo consolar a Yu Cheng?

Pensó: cada vez que Yu Cheng estaba de mal humor, después del cultivo dual, siempre mejoraba.

Chu Xuyun siguió a Yu Cheng y cerró la puerta del dormitorio herméticamente, sin hacer ruido.

Hacía mucho que no cultivaban juntos, ¡más de diez días! Antes de casarse, Yu Cheng siempre lo hacía con él todas las noches.

—A-Xu, come primero. Quiero salir a caminar…— Yu Cheng solo había dicho la mitad cuando un par de manos se enroscaron alrededor de su cintura. Su cuerpo se tensó levemente, permitiendo que esas manos le desataran el cinturón.

Chu Xuyun lo abrazó con fuerza por detrás, avergonzado de decir directamente lo que quería, las puntas de sus orejas rojas como si fueran a sangrar. Sus manos torpes acariciaron el pecho de Yu Cheng un momento, hasta que sus muñecas fueron suavemente agarradas.

—A-Xu, no necesitas consolarme—. Yu Cheng se dio la vuelta y dejó un suave beso en sus labios. 

—No te preocupes. Saldré a caminar y volveré cuando esté bien.

Chu Xuyun, al ver que no había entendido su intención, hizo una pausa y luego tomó la muñeca de Yu Cheng, guiando su mano para colocarla suavemente dentro de su ropa, sobre su pecho.

¿Por qué se siente igual que cuando practicaba el Camino del Silencio? Hay cosas que quiere decir, pero no puede pronunciar, pero ahora Yu Cheng debería entender…

—¿No te sientes bien?— Yu Cheng frunció el ceño, masajeando lentamente su pecho y murmuró: 

—¿Acaso tu enfermedad anterior no se ha curado completamente? Iré a buscar un médico.

¡Esa enfermedad fue hace tanto tiempo! Ya está completamente recuperado.

Al ver que aún intentaba irse, Chu Xuyun, desesperado, simplemente lo abrazó con fuerza.

—Yu Cheng, no te vayas.

Yu Cheng, como era de esperar, dejó de moverse.

Chu Xuyun alzó la vista hacia él, con el rostro ardiendo: 

—Yu Cheng, quiero practicar la cultivación dual.

Lo había dicho. Finalmente lo había dicho.

¿Yu Cheng lo rechazaría?

Si lo rechazaba, nunca más se atrevería a decir algo así.

Yu Cheng bajó la mirada hacia él, y con sus manos ligeramente frías acarició su cabello oscuro, deslizándose hacia abajo hasta sujetar su cintura: 

—Si practicamos la cultivación dual ahora, podría doler un poco. ¿Podrás soportarlo?

Chu Xuyun parpadeó, confundido: —¿Mm?

Antes de que pudiera comprender lo que Yu Cheng quería decir, ya lo había levantado en brazos y arrojado a las profundidades del suave sofá.

La ropa fue despojada, y un aliento ardiente roció sus oídos. Chu Xuyun descubrió por primera vez que Yu Cheng era tan fuerte que, al sujetarlo, no podía liberarse sin usar poder mágico.

—Espera, espera un momento…

Chu Xuyun había querido primero mostrar algo de afecto, pero Yu Cheng ya había sellado sus labios sin vacilar, silenciando todas las palabras que no llegó a pronunciar.

Mareado por los besos, Chu Xuyun casi olvidó dónde se encontraba cuando, de repente, escuchó la voz de Yu Cheng, suave y tenue como un suspiro.

A-Xu, soy una persona egoísta.

La fuerza bajo él aumentó de repente. Los ojos de Chu Xuyun se entreabrieron ligeramente, y temblando, extendió una mano para cubrir su propia boca, reprimiéndose para no emitir sonidos inapropiados.

—También he pensado en encerrarte para que solo pudieras verme a mí. Quizás solo así me sentiría tranquilo.

Cada palabra que decía era pronunciada con más fuerza que la anterior.

Finalmente, Chu Xuyun entendió por qué Yu Cheng había dicho que podría doler un poco.

—Pero ¿qué debo hacer? Incluso si te encerrara, seguiría sin estar tranquilo.

Yu Cheng apoyó suavemente su frente en la de Chu Xuyun, empapada con una fina capa de sudor, y con una mirada profunda: 

—Porque sé que soy inferior al polvo bajo tus pies. No importa lo que haga, nunca podré alcanzarte. Incluso si no fuera un cultivador demoníaco, no sería digno de estar a tu lado.

Desde que se casaron, había atesorado cada momento con Chu Xuyun.

Como la nieve residual del invierno que vislumbra por casualidad los colores de la primavera; sabiendo que se derretirá al siguiente instante bajo esa luz solar, pero disfrutando codiciosamente de ese breve calor.

Amaba a Chu Xuyun.

Pero nunca podría estar seguro de si Chu Xuyun lo amaba.

Como un ladrón que roba un gato cariñoso; aunque el gato se acurruque afectuosamente contra él, seguirá preocupándose constantemente de que se marche, porque el gato nunca fue suyo.

Desde el principio estuvo mal.

No debería haber secuestrado a Chu Xuyun y llevarlo por la fuerza al palacio demoníaco.

—No es así…— Chu Xuyun estaba a punto de refutar sus palabras cuando los movimientos de Yu Cheng distorsionaron su voz, y no pudo incluso articular una sílaba completa.

—Odio ser así; cobarde, mezquino, sobreestimándome, sin siquiera el valor de volver a ser mortal para quedarme a tu lado.

Una lágrima caliente cayó en la mejilla de Chu Xuyun, quien se quedó paralizado por la sorpresa.

—A-Xu, ¿qué debo hacer?

Los ojos de Yu Cheng estaban completamente enrojecidos, pero aún así alzó las comisuras de los labios para sonreírle a Chu Xuyun. 

 —Dímelo, te escucharé. Te obedeceré en todo.

Chu Xuyun lo miró en silencio durante un largo rato antes de murmurar: 

—Bien. A partir de hoy, te prohíbo que me obedezcas.

Yu Cheng lo miró aturdido mientras Chu Xuyun decía con seriedad: 

—Ahora mismo te ordeno que te apartes de mí.

—¿Qué?— Yu Cheng se quedó paralizado sin entender, las lágrimas aún colgando de sus pestañas.

—¡Apártate!— Chu Xuyun puso su expresión más feroz. 

—Rápido.

El corazón de Yu Cheng se estremeció de dolor. Justo cuando iba a obedecer sumisamente, Chu Xuyun lo agarró por el cuello y lo atrajo de vuelta.

—¡Te dije que no me obedecieras!

Esta vez, Chu Xuyun estaba realmente enfadado.

Yu Cheng pareció comprender parcialmente su intención y murmuró con cautela: —Bien, no te obedeceré.

Era la primera vez que veía a Chu Xuyun enfurecerse de verdad y, para ser honesto, le daba un poco de miedo.

—¿Así que sigues obedeciéndome?— Chu Xuyun frunció los labios con descontento, reflexionó un momento y de pronto dijo: 

—Ya que te gusta obedecerme, ahora quiero ir a ver a Lianzhou. Llévame.

Yu Cheng: —… No.

—Quiero ir y debes llevarme—. Chu Xuyun pareció encontrar gradualmente la clave. Hizo ademán de levantarse de la cama para vestirse: 

—Si te niegas a llevarme, iré solo.

Apenas se había puesto la mitad de la ropa cuando Yu Cheng lo empujó bruscamente de vuelta a la cama.

—Solo esto no puedo hacerlo.— Yu Cheng le tomó la cara y lo besó, casi suplicando: —Pídeme cualquier otra cosa, menos esto, ¿de acuerdo?

Chu Xuyun lo apartó, inhaló levemente y dijo: 

—Muy bien, entonces me casaré con Lianzhou.

Yu Cheng: —¿?

—¿Sabes lo que estás diciendo?— Yu Cheng agarró la muñeca de Chu Xuyun, la levantó por encima de su cabeza y la presionó contra la almohada. Lo miró fijamente, casi rompiéndose los dientes: 

—Imposible. A-Xu. Retira esas palabras.

—¡Me, voy, a, casar, con Lianzhou!

—…

Esa noche quedó grabada en la memoria de Chu Xuyun, fue una noche de insomnio particularmente inolvidable.

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