Dentro de la oficina, la atmósfera tranquila se agitó de repente cuando la puerta se abrió y apareció un hombre alto, de hombros anchos. Un susurro tenue y bajo se extendió entre las empleadas. Su rostro era cautivador. Un aura imponente se posaba sobre sus rasgos refinados, suficiente para hacer que cualquiera volviera la cabeza al menos una vez.
—Señor, ¿tiene previsto asistir a la cena de la empresa hoy?
Alguien preguntó con cautela y él dio una respuesta breve, sacudiendo ligeramente la cabeza.
—Lo siento. Tengo algunos planes hoy.
Sus palabras se desvanecieron en un suspiro que delataba una clara decepción. Por lo general, las cenas con el jefe suelen ser incómodas, pero con él, el ambiente era excepcionalmente diferente.
Ha Dohyung era un hombre poco sociable pero educado; mantenía siempre cierta distancia, aunque nunca fue descortés.
Sin embargo, ni una sola vez se detuvo en otro lugar después del trabajo. Siempre iba directo a casa.
Habían pocas cosas que la gente sabía sobre él.
Sus padres fallecieron hace mucho tiempo y ahora vivía con su hermano menor, a quien su familia adoptó cuando era pequeño.
No había rumores de que tuviera una amante, por lo que su tranquila vida cotidiana realmente despertó la curiosidad de la gente.
Dohyung vivía en una casa unifamiliar de dos plantas en una calle tranquila a las afueras de la ciudad. Al abrir la puerta, se encontraba un patio con aroma a madera, y las luces siempre se encendían a la misma hora.
Salió del coche, abrió la puerta principal con la llave y, sin dudarlo, se dirigió directamente al sótano. El espacio más secreto y lúgubre de la casa.
Dohyung abrió la puerta del sótano con una llave. Y la escena que vio fue exactamente la que esperaba. En un rincón del sótano, atrapado en una jaula de hierro, Joohan era penetrado implacablemente por dos consoladores, profundamente incrustados en su cuerpo. Los consoladores mecánicos, que se movían constantemente dentro y fuera de la carne elástica y húmeda, repetían el ciclo infernal de obligar a Joohan a llegar al clímax. Una mirada de dolor y placer a la vez, muslos temblorosos y un agujero abierto y húmedo. El cerebro detrás de todo era nada menos que su hermano mayor, Dohyung.
Todavía lo recordaba con claridad. Ese día, hace exactamente un mes.
Aquel día marcaba el vigésimo cumpleaños de Joohan, su mayoría de edad. Dohyung, deseando celebrar el natalicio de su amado hermano menor, preparó personalmente la cena. Una mesa rebosante de platillos cuidadosamente elaborados, dedicados exclusivamente a él.
Dohyung se sentó a la mesa con su hermano menor, sonriendo tranquilamente y hablando con una voz cálida.
—Todo esto… lo preparé yo mismo. Absolutamente todo. Como lo hice especialmente para ti, no dejarás ni un solo bocado, ¿verdad?
—¡Sí, sí, Dohyung hyung! ¡Me lo comeré todo sin dejar nada! ¡Comeré bien!
No sabía si fue porque la comida que Dohyung había preparado estaba deliciosa o porque su corazón era tan cálido, que Joohan disfrutó la cena aún más de lo habitual.
Los ojos de Dohyung se llenaron de alegría mientras miraba a Joohan de esa manera.
—¡Ugh…!
Pero aproximadamente a la mitad de la comida, un extraño calor comenzó a elevarse en el cuerpo de Joohan.
Sentía calor en todo el cuerpo y un hormigueo en las extremidades. Una extraña sensación que brotaba de su interior se filtró por todo su cuerpo, y un deseo inexplicable comenzó a florecer lentamente.
Joohan, que tenía un cuerpo diferente al de los demás desde su nacimiento, lo consideró una debilidad durante mucho tiempo. Y si los padres de Dohyung no lo hubieran acogido, tal vez nunca habría conocido la existencia de unos padres en toda su vida.
Por eso, su propia vagina, que nunca había examinado o tocado adecuadamente, siempre había permanecido silenciosamente oculta.
Esa vagina que siempre había sido así, ahora estaba reaccionando de manera extraña. Incluso estando quieta, los labios vaginales se contraían involuntariamente.
La carne interior se movía como si se retorciera y reptara hacia arriba; desde adentro comenzó a fluir suavemente un líquido vaginal transparente y pegajoso.
Sentía cosquillas en sus paredes interiores, cálidas y húmedas, y cuanto más estimulación recibían, más se contraían por dentro.
Además, incluso los delicados pezones, que nunca había tocado bien, reaccionaban con vergüenza. Aquel miembro pálido y esbelto se erizó lentamente, encendiéndose en rojo desde la base hasta la punta.
Su miembro se había vuelto tan sensible que hasta el más leve roce contra el borde del pantalón lo hacía estremecerse.
—M-Mngh…
Un sonido extraño salió de su boca sin que él lo notara.
Dentro de la vagina, los hilos lisos y en capas estaban enredados y retorcidos. Era un estímulo insoportable, como si innumerables hormigas estuvieran arrastrándose en su interior.
—Ah, hyung… Ugh, de repente mi cuerpo se siente, uhm, extraño…
Joohan estaba jadeando, todo su cuerpo estaba rojo y las puntas de sus dedos temblaban ligeramente más allá del dobladillo de su fina ropa.
Dohyung observaba con calma, apoyando la barbilla en una mano, mientras él se retorcía y colapsaba contra el suelo como si buscara apoyo.
Pronto, aquel hombre que había estado mirando a Joohan sin decir una palabra, levantó lentamente las comisuras de su boca.
Sus labios bien cuidados se torcieron sutilmente mientras hablaba con indiferencia.
—Hyung te puso un poco de medicina. ¿Te sientes bien, hermanito?
Antes de que pudiera terminar de hablar, los ojos de Joohan se abrieron de par en par.
La vergüenza llenó sus ojos, que se habían vuelto aún más rojos mientras exhalaba.
Los ojos de Joohan empezaron a nublarse, perdiendo su enfoque. Sus pupilas se llenaron de un deseo maduro, y su mirada se humedeció con persistencia. Su erección estaba al rojo vivo, y su garganta seca; ardía. Con los labios resecos, buscó la mirada de Dohyung. Entonces, con una voz tan fina como su respiración, preguntó: —Ugh… Hyung… Qué hiciste, q-qué le pusiste… Uh…
Pero aquella voz distaba de ser una pregunta; más bien rozaba la seducción.
Dohyung arqueó ligeramente una ceja mientras una esquina de su boca se curvaba hacia arriba.
—Afrodisíaco, Joohan-ah.
En el ritmo pausado al final de sus palabras y su expresión había una alegría sutil, mientras veía a su hermano menor desmoronarse ante sus ojos.
Y con esas pocas palabras, Joohan se derrumbó por completo.
La extraña sensación que se había estado extendiendo por todo su cuerpo comenzó a tomar forma, y el deseo ardía profundamente dentro de él, más allá de las yemas de sus dedos y su piel.
Todo su cuerpo estaba en llamas, y cada vez que respiraba, el borde de su ropa le irritaba la piel.
Como si no pudiera soportarlo más, Joohan agarró el cuello de su camisa con manos temblorosas y se la quitó.
Su respiración subiendo hasta su pecho, sus pupilas temblando inestablemente y su piel enrojecida: todas estas cosas le decían que Joohan ya había perdido la razón.
—Haa, mnh, ah, ugh…
Joohan envolvió su propio pecho con ambas manos.
Incluso inmóvil, sentía un cosquilleo que le recorría la piel como una corriente eléctrica. Desde los pezones, una sensación punzante se expandía en ondas.
En el momento en que las yemas de sus dedos tocaron su pezón, la pequeña carne se contrajo. Instintivamente, movió los dedos.
Cuando levantó la punta de su pezón y lo frotó con un movimiento giratorio, el color rosado comenzó a tornarse de un carmesí intenso. Los pezones que se erguían de forma lasciva eran regordetes y firmes, y cada vez que sus dedos los rozaban, su cuerpo temblaba.
—Ah… Umh… Aahng…
Los sonidos que salían de su boca ya no eran monólogos.
Una sed crecía en su interior y no podía saciarla con solo frotarse los pezones. Joohan respiró temblorosamente y bajó la mano lentamente.
Su pene, firmemente erecto, sobresalía y se retorcía dentro de su ropa interior.
Así que, con cuidado, deslizó su mano dentro.
—¡Uhm…!
En el momento en que las yemas de sus dedos tocaron la erección, su cuerpo tembló.
Le resultaba desconocido, como si fuera la primera vez que lo tocaba, pero al mismo tiempo, una sensación excitante y sensible se extendió por todo su cuerpo. Tragó saliva, apretando lentamente el tronco de su pene con los dedos. En su cálida y suave palma, el pene se puso cada vez más rígido, y él movió cuidadosamente su mano hacia arriba y hacia abajo en ese estado.
Cada vez que su palma se deslizaba a través del líquido pegajoso, su cintura se balanceaba involuntariamente.
—Mmm… A-ahn…
Aunque fue solo un simple roce, la sensación placentera se extendió de golpe.
La punta del pene tembló y un breve escalofrío se extendió desde el glande.
Cada vez que su mano se movía, se formaban pequeñas gotas de líquido preseminal y se oía un leve sonido de chapoteo.
Pero faltaba algo. Necesitaba un estímulo mayor.
Joohan inconscientemente bajó aún más la mano, tragó saliva y palpó la parte superior de su vagina con los dedos. El clítoris, ya hinchado como si estuviera erecto, tembló levemente al ser tocado por la punta de su dedo. Fue en ese momento, mientras movía la mano con cautela hacia abajo, buscando abrirse paso entre los pliegues íntimos que apenas se entreabrían…
Dohyung detuvo la acción de Joohan con una mano y bloqueó su siguiente movimiento.
—Joohan, ¿cuándo te volviste tan lascivo?
Dohyung sonrió con picardía y bajó la cabeza. Su mirada se abrió paso, escudriñando lentamente el rostro y el cuerpo de su hermano.
—Si es tan difícil de soportar, ¿no crees que debería ayudarte? Si no lo hago ahora, probablemente mueras, ¿verdad?
Al mismo tiempo, Dohyung agarró firmemente las manos de Joohan y las presionó hacia abajo, evitando que se moviera.
Y luego, lentamente, empujó su mano restante dentro de su ropa interior.
La cálida y húmeda entrada de su vagina estuvo inmediatamente al alcance de sus dedos.
Sintió carne suave entre los espacios ligeramente abiertos, y Dohyung se deslizó entre ellos para presionar su clítoris.
Mientras las yemas de sus dedos se deslizaban sobre el líquido pegajoso, las comisuras de la boca de Dohyung se elevaron lentamente.
—Hah, no, hyung… No toques ese lugar…
Joohan intentó girar su cuerpo y escapar, pero no pudo moverse porque ambas manos estaban firmemente sujetas por la fuerte mano de Dohyung.
—Este lugar sigue igual, hermanito. ¿Recuerdas aquella vez?
Dohyung habló en voz baja, casi con un susurro, y recorrió lentamente la vagina de Joohan con los dedos. Al presionar con precisión el punto sensible, el placer se hacía cada vez más profundo.
—Cuando eras pequeño, me enseñaste este lugar.
En un instante, la cara de Joohan se puso de un rojo brillante.
El recuerdo de su infancia llegó a él. Las palabras de Dohyung sobre que no debían tener secretos y Joohan, que no sospechaba nada, bajó obedientemente sus pantalones y una vez mostró su vagina delante de él.
No sabía que todo empezó desde entonces.
La obsesión de Dohyung, su mirada, las yemas de sus dedos… Todo comenzó a adherirse a Joohan con una tenacidad enfermiza.
Aunque Joohan estaba sin aliento por la estimulación cada vez más profunda, tuvo que soportar el placer, temblando en el abrazo de Dohyung.
La sensación de la mano acariciando su clítoris, presionándolo y estimulándolo, se extendió vívidamente por todo su cuerpo.
—¡N-no, hyung, déjame!
—¿No? Pero, Joohan. Tu vagina está tan húmeda que la mitad de mi palma está mojada —Dohyung murmuró tranquilamente y presionó con más fuerza.
Apretó el clítoris con su mano izquierda, lo frotó, lo giró con movimientos circulares y lo estimuló pegajosamente.
El caliente líquido salía de su húmeda vagina y su clítoris, hinchado por el calor, temblaba con cada toque.
—U… Ugh, mngh…
En ese momento, la sensación de tener su clítoris completamente estimulado lo llevó a un repentino clímax. El cuerpo de Joohan tembló violentamente, como si lo hubiera recorrido una corriente eléctrica. Una sustancia caliente brotó de su vagina y un líquido resbaladizo se deslizó por la mano de Dohyung.
—Hah, ah, ahh…
Joohan jadeó en busca de aire y arqueó su cuerpo con placer.
Al mismo tiempo, el pene que tenía delante se endureció aún más, como si estuviera a punto de estallar. El miembro erecto que se alzaba desde su cintura palpita al límite de la excitación, con una gota de fluido ya asomando en el glande enrojecido. En ese instante, la mano derecha de Dohyung lo agarró con brusquedad.
—…¡Agh!
Y de una sola vez, apretó la raíz con fuerza.
Mientras lo presionaba, sosteniéndolo en su mano, semen espeso brotó de la punta del pene.
En cuanto alcanzó el clímax, su miembro se desplomó como un globo desinflado. Aún rojo e hinchado bajo la presión de los dedos de Dohyung, quedó colgando con una flacidez lastimosa, como un fruto exprimido hasta la última gota.
—Haa, ugh, hyung, duele… Huh, malo… ugh…
Después de ser obligado a eyacular, la cara de Joohan se puso roja.
Sus ojos estaban húmedos y entrecerrados, sus labios estaban separados y su respiración era entrecortada.
Una fina capa de sudor se extendía por su piel y su cabello despeinado caía sobre sus hombros.
Su jadeo, su postura retorcida, sus ojos nublados… era como si la hubieran follado tres o cuatro veces en la cama. Todo su cuerpo estaba lleno de un aura obscena, como si su vagina estuviera deseosa de semen.
Esta era la primera vez que Joohan experimentaba algo así.
El clímax que estalló en su pene y el placer que brotó de su vagina lo golpearon al mismo tiempo.
Cuando aquella sensación desgarradora lo envolvió por completo, un placer delirante, tan abrumador que borró toda racionalidad, se apoderó de su cuerpo.
—¿Tan bueno estuvo para mi lindo Joohan?
Dohyung retiró lentamente la mano de la vagina de Joohan con una sonrisa amarga. Un líquido resbaladizo y húmedo fluyó entre sus dedos.
Entonces, puso su mano frente a los labios de Joohan.
—Tienes que limpiar toda la suciedad de las manos de tu hyung.
Dohyung empujó sus dos dedos mojados en la boca de Joohan. Y el líquido pegajoso en las yemas de sus dedos se extendió a la boca de su hermano.
Esos dos dedos presionaron la lengua de Joohan y la movieron hasta llegar finalmente hasta el fondo y presionar el lugar.
Debido a eso, la saliva se secretó profusamente en la boca de Joohan, y fluyó junto a los fluidos vaginales por las comisuras de su boca, creando un brillo obsceno.
—Mgh… Nghm…
Joohan sacudió la cabeza al sentir el sabor salado y penetrante del líquido en su boca. Pero los dedos de Dohyung permanecieron profundamente insertados, sin dar señales de retirarse.
Mientras movía la lengua reflexivamente para sacarlo, Dohyung sonrió y empujó más profundamente.
Aquella leve resistencia, para Dohyung, no era más que una adorable rabieta, y solo servía como excusa para revolver aún más traviesamente el interior de la boca de Joohan.
Dohyung, incapaz de ocultar su mirada cada vez más ardiente, desabrochó el cierre de su pantalón. El cinturón que ceñía su cintura se aflojó, y junto con la ropa interior al descender, reveló el pene que había estado oculto entre sus muslos.
Era realmente abrumador.
El pene, congestionado de sangre, tenía un color rojo intenso, con gruesas venas abultadas sobresaliendo a lo largo.
El pene, erguido como un enorme pilar, parecía difícil de abarcar incluso con ambas manos. Desde la punta del glande, un líquido semitransparente fluía lentamente.
Parecía un monstruo; con solo respirar, su miembro se sacudía hacia adelante, como si estuviera listo para saltar.
Al ver aquello, Joohan contuvo el aliento y retrocedió un paso. Miró a Dohyung con ojos confundidos y susurró:
—Hyung… no, por favor…
Pero Dohyung sonrió lentamente y dijo en voz baja:
—Tus palabras dicen que no, pero, ¿por qué el miembro de Joohan está así?
Su mirada se dirigió naturalmente a su propia entrepierna. Su pene, que se había desinflado un poco, ya estaba erecto nuevamente.
Joohan se estremeció inconscientemente y giró la cabeza. El efecto de la droga en su cuerpo aún no había desaparecido y, por eso, cualquier pequeño estímulo hacía que su miembro reaccionara de inmediato.
Era puro instinto.
Pero cuanto más lo sentía, más complejo se volvía su corazón. Aunque no compartían sangre, nunca lo había considerado alguien que no fuera familia. Lo respetaba más que a nadie y siempre lo había seguido… por eso, este sentimiento se sentía aún más como un pecado.
«No… esto no puede pasar…»
Mientras pensaba eso, su cuerpo temblaba. Lo aterrador era que, solo con imaginar ser atravesado por esa longitud, la parte baja de su vientre vibraba y su coño se retorcía, como si estuviera gorgoteando desde adentro.
En ese instante, Dohyung agarró con fuerza los calzoncillos negros que Joohan llevaba puestos y tiró de ellos.
¡Zas! Con el sonido de la tela rasgándose, la ropa interior, que estaba húmeda, fue destrozada por la mano de Dohyung.
Los calzoncillos quedaron hechos jirones, y Dohyung se llevó el trozo de tela a la nariz. El olor a fluidos impregnados, el intenso aroma a hembra que emanaba de la vagina de Joohan, estimuló sus fosas nasales.
—…Haa.
Dohyung exhaló brevemente y aspiró profundamente el aroma. En ese momento, su miembro latió con más fuerza y gotas de líquido preseminal comenzaron a formarse continuamente en la punta del glande. Aquellos calzoncillos impregnados con el olor corporal de Joohan eran, en este momento, el afrodisíaco más potente para Dohyung.
—Realmente huele delicioso… ¿Tú también quieres olerlo, Joohan?
Dohyung sonrió y acercó la ropa interior húmeda a la nariz de Joohan. El olor a fluidos vaginales, todavía cálido, estaba impregnado con fuerza; Dohyung presionó la tela contra el puente de la nariz de Joohan, obligándolo a inhalar varias veces.
—Conoces este olor, ¿verdad? Acaba de salir de tu coño.
Luego, tomó un puñado de la tela viscosa, que parecía estar empapada en agua en más de la mitad, y la metió en la boca de Joohan. Al taparle la boca con los calzoncillos como si la estuviera sellando, Joohan ni siquiera podía respirar correctamente.
—Si vas a rechazarme, mantén la boca cerrada.
Las comisuras de los labios de Dohyung estaban curvadas suavemente, pero su mirada era gélida.
—De lo contrario, creo que hyung se enojará de verdad, Joohan.
Dohyung se inclinó y sacó el instrumento que había preparado. Era una barra extensora de metal pesada. La fijó rápidamente en la parte interior de los muslos de Joohan, y sus dos piernas quedaron suspendidas en el aire en un instante. De ese modo, el espacio entre las piernas totalmente abiertas de Joohan quedó expuesto crudamente ante la vista de su hermano.
Los labios vaginales seguían húmedos y brillantes, y el clítoris, hinchado y rojo, temblaba levemente como si esperara el toque de Dohyung. Entre la hendidura ligeramente abierta del coño, el flujo vaginal rojizo escurría como un hilo, y la temperatura corporal que subía desde el interior calentaba intensamente la zona entre sus piernas.
Dohyung escaneó lentamente ese lugar desde abajo. Su mirada subía y bajaba desde los muslos, pasando por el pene, el clítoris y la entrada de la vagina. Era una mirada que apreciaba el cuerpo de Joohan de forma lenta y lasciva, como si lo estuviera lamiendo entero con los ojos.
En ese momento, Joohan se sintió aún más caliente por una sensación indescriptible. Aunque solo lo miraba, los lugares donde se posaba la vista de Dohyung hormigueaban como si fueran tocados físicamente. Aquella mirada parecía estar conteniendo el deseo de introducir su verga ahora mismo; el deseo revelado, despojándose de la máscara de “hermano”, era tan salvaje y erótico como el de una bestia.
Dohyung clavó su mirada en Joohan e inhaló lentamente. En ese instante, su miembro saltó con fuerza una vez más. El pene, que ya estaba suficientemente erecto, se volvió aún más rígido y, teñido de rojo por la excitación prolongada, palpitaba como si quisiera empujar su propio cuerpo hacia adelante.
—Haa, Joohan, realmente sabes cómo volver loco a alguien.
Dohyung soltó un suspiro bajo y acercó su boca al oído de Joohan.
—Mira la verga de hyung. Está a punto de explotar por tu culpa. Siento que voy a enloquecer ahora mismo.
Dohyung extendió la mano y tomó un pequeño frasco de lubricante. Tras sonar el clic de la tapa al abrirse, un líquido lubricante, claro y resbaladizo, se derramó lentamente sobre el miembro de Dohyung.
Al contacto con el líquido frío, su miembro tuvo un ligero espasmo. Dohyung deslizó la palma de la mano sobre él, acariciándolo suavemente hacia abajo.
El lubricante se extendió por el eje del pene, recubriéndolo con una capa resbaladiza hasta llegar a la base del glande. Tras aplicarlo en abundancia, hasta el punto de que el líquido goteaba entre sus dedos, Dohyung acercó aquella verga, ya completamente rígida, a la entrada del coño de Joohan.
Entonces, sin un ápice de vacilación, Dohyung empujó la cadera con un golpe brusco y violento.
La punta redondeada del pene erecto presionó con fuerza la entrada de la vagina, abriéndola de golpe, y se hundió directamente en el interior. La membrana que sellaba el paso fue desgarrada sin resistencia, y la sangre fresca, mezclada con el lubricante, se filtró y fluyó a lo largo del miembro hasta lo más profundo de la vagina de Joohan.
Se hundió por completo de una sola vez, y el interior de Joohan se contrajo con fuerza, como si quisiera tragárselo entero. En ese instante, la grosura carnal de Dohyung se sintió con total nitidez. Las paredes vaginales se retorcieron viscosamente mientras el pene subía y bajaba lentamente.
—¡Ugh, hnnngh…!
Joohan quedó sin aliento ante el dolor agudo que lo atravesó desde lo más profundo de su pelvis. En el momento en que se rasgó la membrana de su entrada, un dolor visceral, como si le hubieran arrancado la carne a la fuerza, lo invadió, y sus dos piernas comenzaron a temblar incontrolablemente. El dolor era tan evidente que sus ojos se enrojecieron y se llenaron de lágrimas.
—¡Hnn, ahhh, haah!
El dolor punzante que emanaba de la entrada desgarrada era casi insoportable. Joohan quiso clamar por el dolor por instinto, pero no pudo. Lo que le sellaba la boca era el trozo de calzoncillo que Dohyung le había introducido.
Solo escapaban sonidos de respiración mezclados con sollozos, y esa débil resistencia no fue más que un gemido de deseo a los ojos de Dohyung, como si estuviera en celo. Como una seducción totalmente deliberada.
—Al principio es inevitable que duela. No tengas miedo, pronto te sentirás bien, Joohan.
Dohyung sintió la reacción de Joohan temblando bajo él. Sabía perfectamente que esos espasmos se debían a la entrada recién desgarrada. Sin embargo, no podía comprender plenamente cuánto costaba soportar ese dolor. Aunque ambos eran hombres, Joohan era un chico con anatomía dual que poseía una vagina, por lo que el dolor de romper esa membrana era algo con lo que Dohyung jamás podría empatizar.
Aun así, Dohyung lo consoló susurrando en voz baja, como si intentara hacerle recuperar el aliento. Para calmar aunque fuera un poco su temor, detuvo el movimiento de su cadera y se inclinó cuidadosamente sobre él.
Dohyung presionó sus labios suavemente contra la frente de Joohan, que estaba cubierta de gotas de sudor debido al dolor.
Cuando los temblores del cuerpo de Joohan se calmaron un poco, Dohyung, como si hubiera estado esperando el momento, comenzó a mover la cadera lentamente. El pene rígido entraba y salía deslizándose por el interior del coño recién rasgado. Enterraba la verga profundamente y luego la extraía superficialmente; el movimiento seguía un ritmo brusco pero constante.
El interior de la vagina, donde se mezclaban el flujo y la sangre, estaba resbaladizo y caliente, y el grueso miembro de Dohyung entraba y salía sin encontrar resistencia alguna.
Chlap, chlap. En el punto donde el coño y el pene chocaban, resonaba un sonido húmedo y erótico. Ante aquel ruido húmedo, los rostros de ambos se encendieron y sus corazones comenzaron a latir aceleradamente.
No solo el tamaño de la verga de Dohyung era imponente, sino que sus movimientos eran bruscos y expertos. Con cada embestida, la punta rígida golpeaba directamente un punto sensible oculto en lo profundo de la pared interna.
—Hngh, ah, ah… haa, haa…
El interior del coño, que aún conservaba restos de excitación, comenzó a calentarse lenta y gradualmente con cada movimiento del grueso pene. A medida que era penetrado, una sensación de placer, como una corriente eléctrica extraña que se filtraba a través del dolor, empezó a emerger, y Joohan dejó escapar pequeños sonidos mientras jadeaba.
Cuando la súplica de que fuera más lento llegó a los oídos de Dohyung a través de sus labios temblorosos, este redujo un poco la velocidad de su cadera. Sin embargo, la presión que empujaba las paredes vaginales se volvió más profunda y pesada. Cada vez que el pene de Dohyung presionaba el fondo, el interior del coño reaccionaba con punzadas de placer.
—Hnnng, ah, haaa… ¡hngh, hnnng!
El placer de tocar exactamente ese punto sensible fue, al principio, extrañamente aterrador e insoportable, pero traicionando los sentimientos de Joohan, pronto envolvió todo su cuerpo. Cuando la verga penetró hasta levantar la pared del útero, todo su cuerpo se sacudió y la vagina se contrajo, envolviendo el grueso miembro como si quisiera devorarlo.
—Ha, haa… mnn… ¡hngh, mnn!
Ante aquel llamado mezclado con gemidos, Dohyung sonrió y empujó la cadera aún más profundamente. El placer llegó como una explosión y Joohan se estremeció sin poder siquiera respirar. La ola de orgasmo que emanó del interior del coño cubrió por completo el dolor, dejando solo un placer sucio. Sus piernas cedieron, sus muslos temblaron y su cuerpo se retorció involuntariamente.
—¡Haa, aaa, uuugh, mngh!
Antes de que el gemido terminara, el interior de la vagina expulsó fluidos como si fuera a estallar. Un líquido orgásmico, caliente y espeso, escurrió por el pene. Con un placer frenético llenándole la cabeza, Joohan ya no pudo controlar su propio cuerpo y se entregó totalmente, envuelto por Dohyung.
—¡Hmmgh!
Simultáneamente, desde la parte delantera, semen blanco y caliente salió disparado sobre su vientre. El cuerpo de Joohan, empapado y sacudido, brillaba de forma erótica.
El primer orgasmo tras la inserción fue insoportablemente intenso. Joohan sintió que sus muslos perdían la fuerza y que sus sentidos se derretían. Esa mezcla de dolor y placer se extendió por todo su cuerpo, y el orgasmo, breve pero profundo, lo consumió por completo.
Su rostro estaba ardiente y congestionado, y su mirada se volvió húmeda y desenfocada. A través de sus párpados temblorosos, sus pupilas lucían nubladas, como empapadas en seducción, y el rubor se extendió más allá de sus mejillas hasta llegar a sus orejas. Su rostro, como si estuviera maduro, estaba intensamente encendido.
Como si no pudiera soportarlo más, los gemidos que escapaban lascivamente a pesar de su respiración reprimida continuaron de forma viscosa. El sonido que se filtraba por la boca tapada con los calzoncillos era difuso, pero eso lo hacía sonar aún más seductor.
Sus pezones también se estremecían al ritmo de su pecho, que subía y bajaba rápidamente. Debido a las hormonas de excitación segregadas durante el orgasmo, los pezones estaban congestionados de rojo y firmemente hinchados. Se veía sumamente erótico.
Ante esa postura exuberante que emanaba de cada uno de sus pequeños y sensuales gestos, Dohyung contuvo el aliento por un momento. Incapaz de reprimir su deseo, comenzó a embestir la vagina con movimientos mucho más rápidos.
—Joohan, ahora mismo tu coño está apretando la verga de hyung muchísimo. ¿Te das cuenta?
Dohyung acercó su rostro al oído de Joohan y le susurró, mezclando una respiración baja y lasciva.
Cuando la carne vaginal, que apretaba con fuerza, volvió a abrirse, la cintura de Joohan tembló y giró la cabeza violentamente hacia un lado por reflejo mientras sentía el interior con una sensibilidad tal que su barbilla temblaba, sus gritos contenidos únicamente por los calzoncillos dentro de su boca.
Ante la reacción de Joohan, Dohyung contuvo la respiración un momento y luego soltó una risa baja, satisfecho. Y volvió a hundir la cadera profundamente.
En el momento del impacto, las piernas de Joohan se estremecieron hasta la punta de los dedos una vez más.
Introducía el miembro gigante profundamente y luego lo retiraba ligeramente. Cada vez que penetraba, llegaba hasta lo más hondo del coño, y cada vez que salía, la gruesa verga de Dohyung traía consigo un fluido vaginal blanquecino y rojizo, pegajoso y espeso. Mientras el placer estremecedor continuaba, Dohyung comenzó a embestir rápidamente. Puck, puck. Prolijo y fuerte. Después de follar así durante un buen rato, Dohyung eyaculó su semilla caliente mientras mantenía el pene firmemente enterrado en la vagina.
—¡Ahhh!
Fush. Semen blanco y espeso se esparció dentro del coño. El semen, que estalló en el interior y salió disparado viscosamente, fluyó caliente por las paredes vaginales. Al mismo tiempo que sentía el semen adherirse a las paredes, el vientre de Joohan se encendió como una bola de fuego y su cuerpo tembló violentamente. Mientras la conciencia de Joohan se nublaba hasta casi el desmayo, Dohyung acarició lentamente su mejilla con la palma de la mano.
—Feliz cumpleaños, hermanito. Este es el regalo de hyung.
La risa baja de Dohyung acarició el oído de Joohan.
***
Desde aquel día, la libertad dejó de existir para Joohan.
Dohyung lo mantuvo confinado en el primer sótano de la villa, en una habitación húmeda y oscura rodeada por paredes de concreto. En aquel espacio estrecho y sombrío, a Joohan no se le permitió usar ni un solo trozo de tela; pasaba cada día completamente desnudo.
Su figura, acurrucando su cuerpo deslumbrantemente blanco y juvenil mientras abrazaba sus rodillas y respiraba en silencio, era sumamente desoladora. Sin embargo, a los ojos de Dohyung, el hecho de que ahora fuera un ser que le pertenecía solo a él hacía que esa imagen fuera infinitamente satisfactoria.
Alrededor del cuello de Joohan había un frío collar de metal plateado, y en el centro, el nombre «Ha Dohyung» grabado en una placa de acero brillaba intensamente. Como si estuviera colocando el nombre del dueño en un perro domesticado, Dohyung había dejado una marca clara en su cuello para que ya no pudiera escapar.
Cada mañana, cuando Dohyung salía a trabajar, Joohan era arrojado sin falta dentro de una jaula de hierro sumamente estrecha. Y a partir de ese momento, dos dildos gruesos y largos eran insertados sin excepción en su coño y en su agujero trasero. La superficie de los dildos estaba cubierta de protuberancias blandas y gruesas, distribuidas densamente. Aquellas protuberancias raspaban y frotaban la carne interna cada vez que penetraban, hundiéndose profundamente.
Aquel día también, en cuanto Dohyung cerró la puerta y salió, los aparatos comenzaron a vibrar. Al mismo tiempo que rotaban, una suave corriente eléctrica comenzó a recorrerlo, provocando que, en un instante, ambos agujeros empezaran a humedecerse viscosamente.
—¡Ugh!
Ante la sensación de los dildos fríos penetrándolo, Joohan estremeció todo su cuerpo y alcanzó el clímax rápidamente. Mientras las protuberancias giraban en su interior raspando las paredes y la corriente eléctrica se propagaba por las membranas mucosas, los fluidos estallaron frenéticamente desde ambos agujeros.
Los jugos del coño, espesos y pegajosos, se mezclaron con los fluidos anales y escurrieron en hilos por el surco de sus nalgas.
En poco tiempo, líquidos translúcidos y obscenos goteaban bajo el trasero de Joohan, creando un pequeño charco viscoso en el suelo de la jaula. En medio de aquel espacio lleno de sonidos húmedos, Joohan contenía el aliento mientras sus muslos temblaban sin control.
No sabía cuánto tiempo había pasado. De pronto, se escucharon pasos pausados y tranquilos desde el exterior, y Dohyung abrió de golpe la pesada puerta de hierro del sótano. Ante él se desplegó exactamente la escena que había previsto.
Joohan ya había tenido varios orgasmos intensos. Debido a la repetición de los clímax, su rostro estaba encendido por el rubor y la zona entre sus piernas estaba completamente empapada y hecha un desastre.
Su vello púbico, levemente húmedo, estaba manchado de fluidos vaginales pegajosos, y bajo sus dos agujeros, el líquido translúcido se había acumulado de forma lasciva en el suelo.
—Ahaa, hyung… Mngh, hyung… volviste… Nnnhg.
En cuanto vio a Dohyung, Joohan comenzó a balancear su cuerpo desnudo dentro de la jaula con una suave sonrisa. En su rostro no había rastro de duda o miedo, solo una alegría pura.
—Hyung… ¿Hoy también quieres jugar conmigo como si fuera un simple muñeco sexual…?
Desnudo en la jaula, Joohan levantó la mirada mientras su respiración se volvía agitada. Hoy no llevaba la venda que cubría sus ojos ni la mordaza que sellaba su boca.
Su mirada estaba cargada de un anhelo desesperado. Se mordió ligeramente el labio inferior, reprimiendo a la fuerza el placer que emanaba de sus dos agujeros, que seguían palpitando debido a la corriente eléctrica.
Cuando fue traído al sótano por primera vez, Joohan había llorado y luchado desesperadamente. Se aferraba a los barrotes, suplicándole a Dohyung con voz temblorosa que lo dejara salir, que por favor se detuviera. Mientras se retorcía para intentar escapar, su rostro manchado de lágrimas y mucosidad parecía el de una pequeña bestia lastimera.
Pero ahora, esa expresión había desaparecido.
En el Joohan actual, solo quedaba el instinto.
Hacía exactamente un mes que vivía encerrado en esa jaula en un rincón del sótano de la villa. Cada día era forzado a recibir afrodisíacos para luego ser condicionado de todas las formas posibles, siendo penetrado continuamente mediante los métodos más pervertidos.
Hacía mucho que se había rendido. O mejor dicho, debía decirse que se había habituado a esas sensaciones.
Entre los orgasmos reprimidos y los días en que dildos fríos en lugar de un pene agitaban sus cavidades, Joohan se había derrumbado por completo. Su voluntad, su personalidad y su vergüenza se habían derretido, convirtiéndose en un perro bien adiestrado que solo anhelaba a Dohyung.
Incluso la palabra «hyung» que pronunciaba ahora ya no era la de antes.
No era un término cargado de respeto o afecto, sino el nombre utilizado para expresar la adicción, la obsesión y el deseo hacia el único ser capaz de llenarlo.
Un cuerpo que no podía estar sin Dohyung, un coño que no soportaba la espera si Dohyung no lo penetraba; así, con un cuerpo totalmente domado, Joohan levantó el trasero en la jaula y jadeó.
—…Hyung. Hngh, odio que me penetres con dildos fríos como estos. Yo… hyung, prefiero que tu verga me penetre como si me fuera a desgarrar. Solo cuando tú me follas siento que realmente estoy vivo.
Con los ojos empañados en lágrimas, Joohan abrió lentamente los muslos. La entrada del coño, empapada y viscosa, y el ano, hinchado y rojo, temblaban violentamente. Abrió más las piernas para mostrarle todo a Dohyung. Mientras su cuerpo se sacudía rozando el suelo, volvió a susurrar con la voz quebrada:
—Así que… hyung, ven ahora mismo y fóllame. Hngh, no puedo estar sin ti…
Antes de que Dohyung llegara a casa, Joohan ya había eyaculado varias veces, pero el orgasmo forzado por los aparatos era solo momentáneo; al terminar, solo llegaba un vacío más profundo. Lo que Joohan deseaba era el acto instintivo de reproducción que emanaba del centro ardiente del cuerpo de Dohyung. Quería ser perforado por la carne de Dohyung, no por herramientas frías.
—Ya veo, Joohan. ¿Así que estás ansioso por que la verga de hyung te penetre?
Dohyung sonrió lentamente mientras se paraba frente a la jaula. Los ojos de Joohan ya estaban desenfocados y todo su cuerpo temblaba de anticipación.
—Hoy no pienso abrir la puerta. Así que, si quieres recibir mi verga, levanta el trasero y pégalo a los barrotes. Voy a observar tu coño y tu agujero trasero uno por uno.
—Hnn, sí, hyung… ugh…
Joohan inhaló brevemente y arqueó la cintura hacia atrás. Como una bestia en celo, con todo el cuerpo agitado, levantó las nalgas y presionó su coño y su ano firmemente contra los barrotes de la jaula. Sus nalgas blancas y elásticas temblaron ligeramente al sentir el contacto del metal frío. Sin embargo, abrió más las piernas para exponer su interior.
Los gruesos dildos seguían insertados en ambos agujeros, y los fluidos vaginales y anales goteaban por sus muslos. Mientras la zona entre sus piernas y sus nalgas se humedecía contra la jaula, Dohyung, observando el cuerpo excitado de su hermano, comenzó a desabrocharse el cinturón lentamente.
—Cuando te comportas de forma tan obscena, haces que hyung quiera enterrarse con locura en ti, Joohan.
Dohyung miró fijamente la entrada del coño de Joohan a través de los barrotes. La carne vaginal, que había permanecido abierta por el dildo durante mucho tiempo, había perdido su color rosa pálido y estaba hinchada y roja debido al exceso de excitación.
El agujero, que conservaba las huellas de un deseo prolongado por más de un mes, seguía viscoso, y líquido translúcido goteaba sobre los labios vaginales que palpitaban. Esos labios abiertos se retorcían, apretando el aparato insertado como si quisieran tragárselo.
—Haa, mierda…
Dohyung exhaló con indiferencia, pero no podía apartar la mirada.
Dentro de la jaula, como si fuera consciente de la reacción de su hermano, Joohan arqueó más la cintura y levantó el trasero. El gesto de mover las nalgas suavemente de izquierda a derecha en aquel espacio reducido terminó por destrozar la paciencia de Dohyung.
No era una simple seducción; era la voluntad misma de mostrarle sus agujeros a su hyung. Y la parte baja de Dohyung respondió calentándose abruptamente.
—Realmente haces que sea imposible no penetrarte.
Dentro de sus pantalones, esa zona ya estaba completamente erecta, empujando la tela hacia arriba. Dohyung recuperó el aliento y comenzó a bajarse el pantalón. La verga que sobresalía se hizo evidente, tensando la tela. Como si el deseo se hubiera materializado, su sombra se proyectó frente a la jaula.
—El Joohan que era tan dócil y no sabía nada del mundo… —Dohyung murmuró, como si masticara sus emociones, mientras miraba a su hermano levantar el trasero y jadear en la jaula—. Después de ser desgarrado y domado cada día por la verga de hyung, en tan poco tiempo se ha convertido en un perro en celo. Ahora eres completamente mío.
Ese eco, que podría ser un deseo aún más profundo, estaba formado por un cúmulo de emociones complejas. Aunque exteriormente parecía vivir una vida limpia y perfecta, Dohyung sabía lo peligroso que era este sentimiento sucio y podrido que habitaba en su interior.
Lo que tenía delante ya no era alguien a quien pudiera llamar hermano.
Los muslos blancos, la carne vaginal roja, las nalgas ofrecidas para ser penetradas y la forma en que suplicaba que hyung lo follara; cualquiera diría que era una hembra en celo creada por él.
—Aun así, Joohan.
Dohyung dio un paso más hacia la jaula, reprimiendo un corazón que latía más fuerte que sus palabras.
—Eres tan hermoso derrumbándote de esa manera que hyung no puede soportarlo.
En la voz baja de Dohyung se filtraba una risa impregnada de obsesión. Lentamente, soltó su cintura. Bajó sus costosos pantalones de tela, perfectamente planchados, hasta la mitad del muslo, revelando la lujuria que estaba oculta entre ellos.
A través de la abertura, su ropa interior gris estaba abultada. Y debajo, la masa de carne que había estado presionada contra la tela comenzó a asomarse.
En cuanto sus dedos empujaron la banda de la cintura, un pene de un tamaño irracional saltó hacia afuera con un rebote.
Era una masa de carne abrumadora, con un grosor y una longitud que no tenían comparación con cualquier dildo. Esa verga, con las venas hinchadas, se balanceó hacia el hermano que, encerrado, levantaba el trasero en celo.
Dohyung presionó lentamente la punta de su miembro ardiente entre las nalgas de Joohan. El glande, grueso e hinchado, se deslizó frotando la carne blanca de los glúteos, y el líquido viscoso que emanaba de la punta se impregnó en la piel de Joohan.
El fluido rojo y transparente brillaba mientras escurría por la curva de las nalgas, y Dohyung, como si lo hiciera a propósito, presionó y frotó el glande aquí y allá, untando aquel líquido por toda su extensión.
—Esta es la verga de hyung. Esos aparatos que tenías dentro son solo juguetes. Solo es real cuando me recibes a mí.
Tras decir aquello, Dohyung deslizó el glande por las nalgas, como si estuviera depositando hasta la última gota de líquido sobre él.
En medio de un intenso sonido viscoso, introdujo la mano a través de los barrotes y arrancó de golpe el vibrador que estaba insertado en el agujero trasero de Joohan.
—¡Hnngh!
El lugar donde el aparato había estado insertado estaba rojo, hinchado y jadeando, como si estuviera desesperado por recibir la verga de su hyung. La entrada del agujero palpitaba y se retorcía, mientras el líquido viscoso escurría. Era evidente cuánto lo habían estado penetrando hasta hace un momento.
Dohyung acercó su verga al agujero de Joohan y, sin vacilar, la introdujo de una sola vez. Como la carne interna estaba lascivamente empapada, la caliente masa de carne de Dohyung se deslizó suavemente hasta entrar por completo.
—¡Haa!
Un grito corto mezclado con un jadeo escapó de la boca de Joohan. Aunque ya estaba abierto, el calor y el peso de un ser vivo eran de otro nivel comparados con un dildo. Con cada centímetro que entraba, la carne del ano se contraía apretando el interior, y los fluidos anales volvieron a ser expulsados con un sonido húmedo.
Cuando la verga de Dohyung se hundió profundamente en el agujero trasero, el interior se cerró con fuerza, envolviendo el eje capa por capa. La carne del ano, que al principio había sido desplazada por la presión, ahora palpitaba como si quisiera succionar el pene. Dohyung, enterrado hasta la raíz, agarró la cintura de Joohan e inhaló profundamente.
—Mierda… aprietas jodidamente bien…
Twitch, twitch. El agujero se envolvía alrededor de la verga como si la estuviera succionando, y un calor viscoso se propagó en el interior. Cuando Dohyung retiró la cadera ligeramente y volvió a empujar, la carne anal se adhirió y luego se soltó con un sonido húmedo. El cuerpo de Joohan tembló violentamente.
—¡Hnnng! Me gusta, hngh, hyung… ¡Ahí, ahí me gusta!
Joohan arqueó la espalda y apoyó las manos en la pared. Dohyung no se limitó a embestir la cintura, sino que frotó la parte más profunda del agujero en círculos como un remolino. Cuando la cabeza del pene presionó la pared interna dibujando círculos, la carne interna tembló y pareció hincharse aún más.
Chlap, chlap, chlap. Cada vez que el agujero que apretaba y la carne aceitosa chocaban, el sonido del roce resonaba obscenamente en la habitación. Los fluidos acumulados en el ano escurrían por la base de la verga, y cada vez que el pene y el agujero colisionaban, el sonido viscoso saltaba como agua.
Dohyung apretó con fuerza la pelvis de Joohan y apretaba los labios cada vez que hundía la cintura profundamente.
La sensación del miembro siendo embestido dentro del agujero trasero enviaba descargas eléctricas que llegaban hasta el cerebro. Entre jadeos desordenados, Joohan soltaba gemidos irreales, llegando incluso a empujar su propia cintura hacia atrás.
—Ugh, ahí… en esa parte… penetra más, hyung, hnnng…
—Si tanto lo deseas, lo hundiré más profundo de lo habitual.
Dohyung soltó una risa baja y agarró bruscamente los hombros de Joohan, tirando de él hacia los barrotes. La espalda de Joohan quedó aplastada contra el metal y la carne de sus nalgas se comprimió, sobresaliendo hacia los lados.
Dohyung sujetó aquella carne suave y abundante y hundió la cintura de un solo golpe. El agujero trasero, que debería haber estado hinchado tras tanta estimulación, se abrió nuevamente como si hubiera sido retorcido por la fuerza de la embestida. A medida que el miembro se hundía, Dohyung sintió una especie de pared al fondo; entrecerró los ojos y empujó con fuerza, como si quisiera perforarla.
—¡Ggh…! ¡Ahí, haa, hyung, ahí no! ¡Haa!
Joohan jadeaba mientras retorcía el cuerpo. El interior reaccionó intentando expulsar el miembro con espasmos, pero Dohyung extendió la cadera y hundió su extremidad hasta la raíz. La zona obstruida se abrió y la verga penetró hasta alcanzar el colon.
—¡Hngh, ugh, hyung, hngh, no, haaaang!
Aplastado contra la jaula, Joohan forcejeaba y se retorcía, mientras gemidos donde el placer y el dolor se entrelazaban y escapaban sin cesar de su boca.
Dohyung sujetó la cintura de Joohan con una mano y fijó la otra sobre su espalda contra los barrotes mientras lo follaba. Una estimulación explosiva se propagó desde el interior, y la pared del colon se frotó ardientemente contra el eje del pene. Joohan, sintiendo que todo su cuerpo ardía, temblaba mientras la saliva escurría por su boca.
Dohyung extrajo la verga que había enterrado hasta la raíz y volvió a hundirla violentamente.
Clanc. El impacto fue tan fuerte que la jaula tembló y las nalgas de Joohan dieron un salto. Cuando la verga volvió a alcanzar el colon, golpeando las paredes internas, el agujero trasero apretó y retorció el miembro como si quisiera desgarrarlo.
—¡Haaa, aaa, ugh, hngh, haaaum!
Joohan temblaba contra los barrotes con los ojos llenos de lágrimas. Su interior ya estaba sobrecalentado, al borde de estallar, y cada vez que la verga de Dohyung penetraba, una ola de calor emanaba desde lo más profundo. Fluidos viscosos escurrieron a lo largo del miembro, haciendo que el ano y la carne se pegaran viscosamente.
Cada vez que el agujero, que succionaba con avidez, daba un espasmo, expulsaba líquidos. La punta de la verga de Dohyung presionaba repetidamente la pared interna, propagando una estimulación que casi lo hacía desmayarse. Las piernas de Joohan perdieron la fuerza y temblaron, mientras su cuerpo, colgado de la jaula, se sacudía al ritmo de los movimientos de Dohyung.
Tack. Cuando volvió a golpear la pared interna con fuerza, la cintura de Joohan saltó como un grito. Dohyung, disfrutando de esa reacción, penetró más profundo y con más fuerza.
—¡Haaa, aaa… no, hyung, no, me voy… hngh, creo que me voy, aaaahg!
Joohan, que temblaba aplastado contra la jaula, soltó un grito ahogado y sufrió un fuerte espasmo en la cintura. El interior del ano se contrajo violentamente y una serie de convulsiones eléctricas estallaron en su interior. En el momento en que todo su cuerpo se tensó para luego derrumbarse, Joohan eyaculó.
El orgasmo reprimido brotó como una explosión y todo su cuerpo se relajó, quedando flácido contra la jaula. Sin embargo, el agujero trasero era diferente; apretaba la verga con fuerza sin soltarla. Al sentir cómo el orificio, tras el clímax, mordía el miembro con espasmos, Dohyung frunció ligeramente el ceño.
—Mierda, Joohan, ¿tan rico estaba el pene de hyung? Deja de succionarlo tanto; casi me corro solo con eso. Haah, y eso que aún no he penetrado tu coño.
La sensación de ser succionado hizo que su cintura se moviera involuntariamente. Dohyung puso la mano sobre la espalda de Joohan, que aún temblaba, y la deslizó hacia abajo.
Entonces, shlick, extrajo su pene. Un flujo de líquido salió del agujero trasero como si fuera orina, y la sensación del largo miembro saliendo lentamente se prolongó de forma erótica. En el lugar donde la enorme verga había estado, la entrada destrozada aún no podía cerrarse; la hendidura abierta temblaba y palpitaba lentamente. Era una imagen tan obscena que dejaba aturdido a cualquiera.
Mientras Joohan seguía temblando, incapaz de salir del estado de postorgasmo, Dohyung arrancó bruscamente el dildo que estaba en su vagina. Con un sonido húmedo, el flujo vaginal saltó, y acto seguido, Dohyung hundió su propia verga en ese lugar.
—¡Haaaang!
Joohan arqueó la cintura y gritó al instante. El interior del coño, que aún no se había recuperado del orgasmo, reaccionó violentamente ante la penetración. Cada vez que el miembro hinchado golpeaba la vagina abierta, las paredes se adherían viscosamente, succionando la verga con avidez.
La sensación era como la de unos labios que apretaban con gula. Dohyung empujó su cintura sin vacilar, enterrando la verga hasta el fondo. Y entonces, comenzó a presionar repetidamente la zona sensible y la suave masa de carne situada justo donde llegaba el glande.
Cada vez que golpeaba las blancas nalgas de Joohan, el sonido erótico de la carne húmeda chocando llenaba la habitación.
—¡Ugh, haaa, mnnng!
La verga ardiente de Dohyung frotaba el interior del coño como si quisiera destruirlo, y las paredes vaginales reaccionaron expulsando nuevamente fluidos. El líquido viscoso continuó fluyendo y Joohan se tambaleó ante el placer que ascendía con más intensidad.
Mientras el coño de Joohan era penetrado sin descanso bajo los muslos de Dohyung, expulsando jugos, su lamentable miembro también eyaculó. Semen caliente y espeso brotó, esparciéndose sobre su vientre. El blanco fluido manchó su abdomen húmedo, llenándolo de rastros viscosos.
—Hngh, hyung, no, mi cuerpo está demasiado sensible, hngh… mnnng…
De la boca de Joohan no dejaban de escapar gemidos obscenos y febriles. Incluso después de eyacular y alcanzar el clímax, Dohyung no disminuyó el ritmo de sus embestidas en el coño, sino que penetró con más violencia.
La verga se hundía profundamente en la vagina. Empujando la cintura con fuerza, golpeaba repetidamente la entrada del útero. Con cada inserción que hurgaba en lo más profundo y cada extracción rápida, el flujo vaginal escurría abundantemente junto con un sonido húmedo. Aunque las paredes vaginales intentaban detener el ingreso del miembro, Dohyung lo hundía sin piedad hasta el fondo.
—¡Mngh!
La verga de Dohyung entró y salió violentamente del coño de Joohan decenas de veces más. Y entonces, Joohan alcanzó el clímax nuevamente. Su miembro, que acababa de eyacular, se erigió con fuerza una vez más y disparó semen blanco.
El semen caliente escurrió por su cuerpo, que estaba igualmente encendido, mientras que desde lo profundo de su vagina seguía desbordando un flujo viscoso. Su parte inferior era ya un desastre.
Joohan sintió como si su conciencia hubiera sido expulsada de su cuerpo.
En ese momento, Dohyung soltó un gemido bajo mientras embestía el coño sin descanso. Finalmente, hundió la cintura profundamente y vació todo su semen blanquecino que hervía en la punta de su pene. Todo el calor acumulado fue vertido sin dejar una sola gota en lo más profundo de la vagina de Joohan, y ese calor abrasador pareció quemar el interior del agujero.
—Haa…
Inmediatamente después de eyacular, Dohyung jadeó con el pecho agitado. Todo su cuerpo estaba cubierto de un sudor fino. Su piel estaba húmeda y su mente estaba completamente empapada de excitación.
—…Joohan, no te soltaré jamás. Nunca.
La voz de Dohyung era baja y húmeda, y en su resonancia había una lujuria extrañamente densa. Su mirada hacia Joohan era codiciosa, como la de una bestia hambrienta, con una obsesión grabada que decía que no estaba dispuesto a dejarlo ir.
En lugar del afecto que debería fluir entre hermanos, entre ellos creció un anhelo retorcido que rompía todos los tabúes. Era demasiado obsceno, demasiado perverso. Este amor, al igual que el sótano, jamás podría revelarse bajo la luz del mundo.
Aquel era el único espacio donde el deseo, disfrazado de amor, se despojaba de toda palabra y mostraba su verdadero rostro. Las yemas de los dedos de Dohyung, que recorrían la piel de Joohan, eran suaves.
Su lenguaje era la locura, y el sótano, donde esa locura estaba permitida, era para ambos un santuario y, al mismo tiempo, una prisión.
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