«¿Qué estará haciendo Theo ahora?». Como últimamente habían estado juntos todos los días, el vacío se sentía mucho más grande. Al menos era un alivio haber recibido este botón. No es que se sintiera ansioso por estar lejos de Theo, pero tener esto parecía llenar un poco ese sentimiento de soledad.
Luke observó de nuevo su mano derecha, la cual jugueteaba con el botón. Había pasado bastante tiempo desde que se hirió y se había aplicado ungüento con constancia, por lo que la herida había cerrado mucho, pero eso era solo en apariencia. Si no lograba disipar la energía mágica impura que entró a través de esta mano, no solo no podría volver a vivir como mago, sino que no sabía qué más podría pasarle a su cuerpo.
Había convencido a Theo diciéndole que él era el más apto para esta misión debido a sus habilidades, pero, en realidad, también deseaba resolver el problema de su mano herida por sí mismo. Además, no iba con su personalidad quedarse sentado esperando a que alguien más le resolviera la vida.
—Me siento un poco mal por Theo.
Infiltrar secretamente a una persona herida en territorio enemigo era prácticamente lo que estaba haciendo, por lo que ahora comprendía de nuevo cuán difícil debió ser para Theo tomar la decisión de permitir esta misión.
«Así que, como sea, tengo que tener éxito». Mientras Luke reafirmaba su determinación, se escuchó un golpe en la puerta. Luke, sin preguntar quién era, dijo que pasara.
La puerta se abrió lentamente y Paul entró. Ya le había dicho de antemano, mientras les asignaban los alojamientos, que desempacara todo y fuera a buscarlo a su habitación.
—¿No tuviste problemas?
—Sí.
Luke arrastró una silla y la colocó frente a él.
—Primero, planeo quedarme al lado del Ministro de Asuntos Exteriores para vigilar al Príncipe. Mientras tanto, quiero que tú y Levi se dividan para investigar fuera del Palacio.
Pensaba aprovechar el hecho de que se les permitía circular libremente siempre que no hubiera una agenda oficial.
—Aunque quiero creer que el líder de Nox está cerca del Palacio, debemos estar preparados en caso de que no sea así. Por favor, realicen una investigación encubierta sin llamar demasiado la atención. Ah, y traten de averiguar más sobre el Príncipe también.
—Se refiere al príncipe Heath, ¿verdad?
Luke asintió. No podía descartar la posibilidad de que, incluso si por un azar del destino no lograba atrapar al líder de Nox, pudiera descubrir algo a través del Príncipe.
—No creo que pase, pero si por casualidad te encuentras en una situación peligrosa, vuelve a mí sin mirar atrás. Yo me encargaré de solucionarlo.
Ante esas palabras, por alguna razón, las comisuras de los labios de Paul temblaron. Parecía incluso tímido, como si alguien le hubiera hecho una confesión romántica.
—¿Qué es esa cara?
—¿Eh? No, nada… es solo que usted es muy confiable, señor Luke. Nuestro Capitán suele ser más de los que crean problemas en lugar de salvarnos de ellos…
Luke recordó a Leo, quien siempre andaba con una sonrisa relajada que no parecía la de un soldado. Si se trataba de él, era muy capaz de hacer algo así.
—En fin, me esforzaré al máximo.
—Bien.
—Ah, ya es hora de ir a cenar.
—Yo me saltaré la cena hoy.
Entonces, Paul negó enérgicamente con la cabeza. No se detuvo ahí, sino que intentó agarrarlo del brazo para arrastrarlo, lo que hizo que una expresión de desconcierto brotara naturalmente en el rostro de Luke. No iba a morir por saltarse una comida, pero Paul estaba siendo demasiado desesperado.
—¿Acaso alguien te ordenó que te aseguraras de que coma?
Era una broma, pero Paul se sobresaltó. Al verlo reír con torpeza, como si le hubieran dado justo en el clavo, Luke tuvo la certeza: realmente alguien le había dado esa orden.
—¿Quién fue?
—Es que… fue el Comandante.
El nombre que salió de la boca de Paul no fue otro que el de Theo.
—¿Theo?
—Sí. Me lo pidió encarecidamente. Me dijo que, mientras cumpliera la misión en Wellharun, por favor me asegurara de que al menos comiera bien.
Luke soltó una tos seca sin darse cuenta. Jamás imaginó que él llegaría al extremo de pedirle algo así a un subordinado.
—El Comandante dijo que existía la posibilidad de que el señor Luke se saltara las comidas si le daba pereza, ¡y realmente tenía razón!
Paul asintió mientras recordaba que Luke acababa de decir que no cenaría. «Vaya…», pensó Luke, resultaba asombroso cómo Theo estaba al tanto de detalles tan minuciosos.
—Vamos rápido. Es una orden del Comandante, de nadie más, así que debo cumplirla sin falta.
—Está bien, está bien. Iré a comer, ¿contento?
Sintiéndose innecesariamente avergonzado, Luke salió de la habitación junto a Paul.
* * *
La cantidad de tributos enviados por Heinern era tan abrumadora que se podría haber construido una torre con ellos. Al ver aquello, Luke pensó en el excéntrico Emperador de Heinern; después de todo, sabía que Wellharun solo había enviado unas hojas de té como tributo la última vez.
Dada la personalidad de Cedric, no respondería con un “ojo por ojo” enviando poco solo porque ellos enviaron poco. Más bien, su intención debía ser darles una lección de humildad enviando muchísimo más para que se sintieran cohibidos.
—Realmente, siempre estamos agradecidos con el Imperio Heinern.
Luke observaba el rostro del Príncipe mientras este revisaba los tributos. En ese momento, el ministro de Asuntos Exteriores y el Príncipe estaban sentados frente a frente en la sala de estar manteniendo una charla. Detrás de ellos, Luke permanecía de pie en su papel de escolta del Ministro.
—Los tributos enviados por Wellharun la última vez fueron tan exiguos que incluso me siento apenado.
—¿Apenado? Cómo van a importar los tributos. Lo importante es el deseo de fortalecer nuestra alianza, ¿no cree?
Luke contuvo una burla interna ante las palabras aduladoras del Ministro. Pensó en cómo ese hombre solía despreciar tanto a los soldados como a sus subordinados en el día a día.
—Como sabe, la situación actual del Imperio no es muy favorable —dijo Heath.
Ante esas palabras, Luke recordó los informes de la investigación de Leo. Claramente decían que estaban asfixiando al pueblo subiendo impuestos y destinando todo el apoyo a la fuerza militar. Verlo mentir con tanta naturalidad le recordó a Luke, una vez más, que no debía fiarse de las apariencias.
—¿Cómo está Heinern últimamente? —preguntó Heath, dejando su taza de té.
—Heinern no es muy diferente de Wellharun —respondió el Ministro, zanjando el tema con evasivas. No podía jactarse de lo bien que vivían frente a alguien que decía que su propio país no pasaba por un buen momento.
—Jajaja, es usted muy modesto. He oído que Heinern está fortaleciendo cada vez más su poder militar…
Luke apretó el puño inconscientemente. Bajo ese tono que fingía ser irrelevante, la intención de ponerlos a prueba era transparente.
—Realmente me pregunto cuál es el secreto detrás de eso.
—¿Qué secreto podría haber en el entrenamiento de soldados? El mérito de hacer prosperar a una nación recae más bien en los intelectuales, ¿no le parece?
Incluso en este lugar, el Ministro dejó entrever sus convicciones sin reparos. Bueno, a estas alturas Luke ya estaba tan acostumbrado que ni siquiera se enfadaba.
Tras las palabras del Ministro, Heath no profundizó más en ese tema y cambió de conversación. Parecía querer evitar que surgiera cualquier sospecha si seguía insistiendo.
La charla continuó un poco más. Luke permaneció en su lugar con la esperanza de obtener alguna información, pero más allá del interés de Heath por el poder militar de Heinern, no hubo mucho más que rescatar.
Luke, juzgando que la conversación ya no tenía ninguna sustancia, le envió una sutil señal al Ministro de Asuntos Exteriores. Al notar la señal, el Ministro, ocultando como pudo su rostro de desaprobación, dejó que Luke se retirara. Ante la explicación del Ministro de que no había necesidad de mantener al escolta allí todo el tiempo, Heath tampoco pareció darle mucha importancia.
Al salir de la sala de estar, Luke echó un vistazo al largo interior del Palacio Imperial. Definitivamente no era tan grande como el Palacio de Heinern.
«¿Estará el líder de Nox dentro del Palacio? Si es así, ¿dónde se oculta?». Benji y Hays habían dicho que era un experto en el disfraz, así que cabía la posibilidad de que estuviera bajo la apariencia de otra persona.
Incluso si no lograba encontrar al líder de Nox, deseaba obtener cualquier prueba que fuera de ayuda. Su deseo era infiltrarse en el despacho del Príncipe y registrarlo todo, pero eso era su último recurso.
Aprovechando que ahora tenía permiso para entrar al Palacio Principal como escolta, Luke echó a andar para recorrer los diversos rincones del lugar. Ante los sirvientes que trabajaban en el Palacio, pasaba saludando con total naturalidad. Al llevar puesto el uniforme del Ministerio de Asuntos Exteriores, los empleados sabían que era parte de la delegación de Heinern y no sospecharon nada extraño.
Luke se movió con rapidez, examinando la estructura general del Palacio. Se sentía interiormente decepcionado al no notar nada inusual, cuando de pronto su mano derecha empezó a punzarle. Su mano reaccionó de forma particular frente a las escaleras que subían al último piso del Palacio. Luke alternó la mirada entre su mano herida y la parte superior de las escaleras. Definitivamente, una corazonada distinta a las anteriores le recorrió la nuca con un escalofrío. Lo que más le inquietaba era que ese presentimiento apuntaba en una dirección nefasta. Y justo cuando iba a dar un paso, se escuchó una voz a su lado.
—¿Sucede algo?
No era otro que el asistente, Dante. Se acercó a Luke manteniendo en los labios una sonrisa que se asemejaba a la de su señor.
—Ah, lo lamento. El Ministro de Asuntos Exteriores me pidió que me retirara porque deseaba conversar tranquilamente con el Príncipe, pero terminé perdiéndome.
Dante observó a Luke por un momento antes de asentir levemente.
—Parece que es la primera vez que viene como parte de una delegación.
—Así es. El miembro que originalmente iba a venir como escolta no pudo asistir por razones inevitables, así que vine yo en su lugar.
Dante había soltado una frase que daba en el clavo, pero Luke le devolvió el golpe con una mentira fluida y natural.
—Si es la primera vez que visita el Palacio de Wellharun, es comprensible que se desoriente. Venga, sígame. Lo guiaré de vuelta al palacio anexo.
—Se lo agradezco mucho. Me ha salvado.
Luke rio con ganas de forma deliberada mientras se rascaba la nuca. Al alejarse de las escaleras, volvió a grabar aquel lugar en su memoria una vez más. Esa sutil sensación seguía adherida a él, negándose a desaparecer. Sin embargo, Luke apartó la mirada rápidamente antes de que Dante pudiera percatarse.
Y entonces, alguien asomó la cabeza desde una esquina cercana. Una silueta observó fijamente las espaldas de Dante y Luke hasta que ambos desaparecieron a lo lejos.