El manejo rápido de las situaciones era una de las mejores cosas que podía ofrecer el Ejército. Por supuesto, se prolongarían las mismas cuando no estuvieran a su favor, pero no cuando se trataba de un problema grave, como el retiro de un Capitán.
No mucho después de haber presentado su solicitud de baja a Pale, una carta de confirmación llegó directamente a la casa de Luke.
—Justo como lo esperé, fue rápido.
Mientras tomaba té, leyó lentamente el documento que confirmaba que se habían completado todos los procedimientos relacionados con su retiro. El contenido era bastante largo, pero en su mayor parte lleno de formalidades. Incluía una declaración de que cualquier información personal que no fuera esencial para su preservación sería destruida inmediatamente después del retiro y, al final, una severa advertencia de que ninguna información reportada o escuchada en el ejército debería ser revelada al mundo exterior. La información militar, incluso la más pequeña, era un secreto de primera clase en un país, por lo que era algo natural hacerlo.
—Muy bien. Ahora que todo ha terminado, comencemos a prepararnos.
Luke se rió entre dientes antes de terminar de un sorbo todo el té que le quedaba, dejando que el sabor amargo característico de las hierbas se extendiera por su lengua.
Lo primero en su lista de pendientes era poner la casa a la venta. No es que la casa le trajera malos recuerdos, es solo que ni siquiera recordaba haber permanecido el tiempo suficiente como para formar algún recuerdo. Por eso, aunque se trataba de una mansión que él mismo había construido, ni siquiera se encontraba en los registros militares del Ejército. Sin embargo, como era la primera vez que compraba una casa, no podía evitar sentirse un poco nostálgico al irse.
Pero no podía dejar que ese arrepentimiento le impidiera marchar. Luke se ocupó rápidamente del problema de la casa y empacó sus maletas. Estaba pensando en abandonar la capital. Y como planeaba viajar bastante lejos, le pareció ventajoso minimizar el equipaje, por lo que solo empacó los artículos realmente necesarios.
Y ya que planeaba irse a un lugar completamente nuevo, el dinero era lo más importante. Su dinero provenía de su salario como Capitán, de diversas asignaciones de riesgo y de apoyo a las otras formaciones. También recibía diversas recompensas al ganar una guerra. Además, incluso si no utilizaba el tiempo de vacaciones concedido, normalmente podía cambiarlo por dinero.
Es decir, a Luke no le faltaba dinero en el bolsillo. No fue intencional estrictamente hablando, no es que no gastara dinero, es más bien que no podía despilfarrarlo. Mientras otros capitanes podían irse de vacaciones y disfrutar de varios lujos, Luke no tenía tiempo para eso. No tenía tiempo para pensar o disfrutar de nada de eso, ya que estaba ocupado preocupándose por cómo convertir rápidamente a Theo en Comandante y también tratando de igualar sus acciones como rival.
—Esto es muy útil.
Todo en este mundo necesita dinero. Por lo que Luke sintió que había ganado un aliado fuerte en este plan y no dudó en salir de la casa. No había ni una pizca de miedo en dar el primer paso para partir, gracias a eso. Y estaba seguro en su mente, todo era un alivio.
—¡Persona bonita!
Cuando salía de la casa, oyó una voz familiar que venía de algún lugar.
—¿Mmm?
Giró la cabeza y vio que no había nadie en la dirección de donde venía el sonido. Después, Luke bajó la cabeza sólo cuando sintió que algo tiraba de sus pantalones.
—Oh, eres tú.
Luke sonrió. La niñita que había conocido hace unos días le estaba haciendo señas a Luke con una mano, en lo que parecía ser una especie de saludo.
—¿Qué estás haciendo aquí sola? ¿Y tu mamá?
—Mamá se fue de compras. ¡Lia salió a caminar sola!
Su nombre era Lia. Los labios de Luke se curvaron en una suave sonrisa.
—Bueno, Lia. No deberías irte demasiado lejos sola. Juega por aquí, ¿sí?
Lia asintió vigorosamente con la cabeza. Luego, comenzó a mirar fijamente algo. Era la mochila que llevaba Luke.
—Lindo hermano, ¿a dónde vas?
Luke dejó escapar una pequeña risa ante el repentino cambio de título.
—Bueno… Lia.
—¿Sí?
—Esta será la última vez que nos veamos.
—¿Por qué? ¿Ya no quieres ver a Lia?
Los ojos de la niña se abrieron con sorpresa.
—No, no es eso. Me voy a un lugar lejano. No volveré aquí. Por eso hoy es la última vez.
No había necesidad de decirle esas cosas a una niña. Pero por alguna razón, la historia simplemente salió de la boca de Luke. Quizás fue porque realmente pensó que sería la última vez.
—Así que no preocupes a tu mamá y mantente sana.
—Tsk… Qué lástima. Recién nos hicimos amigos.
Lia hizo un puchero haciéndola lucir algo tierna. Sus palabras sobre ser cercanos hicieron que Luke se sintiera raro. Tal vez fue porque últimamente lo había escuchado mucho. Cuando decidía dejar todo atrás, no entendía por qué había personas que terminaban tan conmovidos, no sólo Pale sino también la niña.
Pero Luke sabía que cuando se fuera, no debería mirar atrás y no estaba dispuesto a dejarse debilitar por esas cosas.
—Lia, dame tu mano.
Lia inclinó la cabeza confundida, pero aún así extendió su mano firmemente. Luke rebuscó en el bolsillo delantero de su mochila y rápidamente colocó un botón en la mano de la niña.
—Un regalo de despedida.
—¡Guau! Qué bonito…
En el botón habían formas y patrones pintados que simbolizaban al Ejército Imperial. Era el botón que Luke se había quitado de su primer uniforme, como una tradición exclusiva al graduarse como soldado. La tradición consistía en quitarse el botón durante la ceremonia de graduación y escribir a mano su nombre antes de intercambiarlo con un compañero que fuera preciado para él. Esto como una forma de desearse prosperidad mutuamente.
Pero Luke no tenía a nadie en mente con quién intercambiarlo en ese momento, por lo que lo guardó para él. Le preocupaba dejarlo atrás, así que planeaba llevarlo consigo, pero con la oportunidad en frente, decidió que sería mejor dejarlo con la niña.
—¿De verdad me regalas esto?
—Sí. Piensa en ello como un talismán. Si lo cuidas bien, no te enfermarás ni te lastimarás.
No fue exactamente una afirmación errónea, ya que era una tradición intercambiar botones para desearse buena suerte.
—Entonces ten cuidado.
Luke le dio una palmadita a Lia en la cabeza y luego se levantó lentamente para irse mientras la pequeña niña se despedía de él.
***
Y fue al día siguiente de eso, que Lia se encontró con Theo frente a la casa de Luke cuando regresaba de hacer un recado para su madre.
—¿Y ahora qué haremos? Ayer se fue la persona bonita. ¡Esta casa está vacía ahora! Ya no vive nadie allí.
—…¿Qué?
—El lindo hermano se fue hace un rato.
El rostro de Theo se oscureció.
—¿Él te dijo… a dónde iba?
Una inexplicable sensación de impaciencia surgió dentro de él mientras la niña negaba con la cabeza lentamente.
—No lo dijo. Pero dijo que no volvería. Dijo que se iría lejos.
Theo sintió como si toda la fuerza de su cuerpo se hubiera ido y, mientras él permanecía en silencio, perdido en sus pensamientos, Lia comenzó a hurgar en sus bolsillos, tal vez pensando que no le creía.
—¡No miento! Dijo que este era un regalo de despedida.
Las cejas de Theo se arquearon de inmediato al reconocer el objeto en sus manos. Se trataba del botón que se supone se debía intercambiar durante la ceremonia de graduación.
Theo levantó lentamente el botón y examinó la parte posterior.
LUKE
Y como era de esperarse, el botón tenía grabado el nombre de su propietario.
—¿De verdad?
—…Así es.
El rostro de Theo se arrugó en una mueca. Sus labios estaban tensos como los de un hombre que ha perdido toda su fuerza.
—Disculpe Señor, ¿puedo pedirle un favor?
Lia preguntó con entusiasmo. Los niños generalmente se mostraban amigables delante de las personas tan atractivas.
—De casualidad, el botón… ¿Puedo quedármelo? Por supuesto no estoy obligándolo.
—¿Esto? Pero…
Lia vaciló. Luego asintió con una expresión seria en su rostro, como si hubiera tomado una decisión.
—Está bien. Puedo regalárselo.
—Gracias.
Y fue en ese momento cuando, desde lejos, se oyó la voz de la madre de Lia llamándola.
—¡Entonces ya me voy! ¡Adiós!
Lia corrió a casa y cuando llegó, se rascó la cabeza cuando su madre le preguntó qué estaba haciendo.
—Mamá, el regalo que recibí ayer se lo di a ese hombre de allí.
—¿Eh? ¿Por qué? Dijiste que te gustó el lindo regalo que recibiste.
—Bueno, el Señor parecía un poco triste. Así que solo se lo di.
Lia asomó la cabeza por la rendija de la puerta y miró hacia la casa de Luke, notando que ya no había nadie allí.
Después de conocer a Lia, Theo regresó inmediatamente al Cuartel General del Ejército Imperial y Zion siguió al Comandante que regresó después de exactamente una hora, sin perderlo de vista. Y eso fue nada más porque su estado de ánimo y la expresión de su cara era claramente diferente de cuando había salido. Aunque quería preguntar qué había pasado fuera, no pudo abrir la boca porque podría ser un asunto personal.
—Zion.
Una voz baja y tranquila lo llamó, a lo que él respondió nerviosamente.
—Por favor, dame una lista de personas que serían aptas para el puesto de Capitán de la Unidad Especial.
—¿Eh? ¿Tan pronto?
En la reunión de hoy, Theo había dejado claro que pensaría un poco más sobre el puesto vacante de Capitán de la Unidad Especial. Pero no había pasado ni un día de decir eso cuando recibió otra orden, y ni siquiera Zion pudo evitar expresar sus dudas.
—Fue una decisión impulsiva. No puedo dejar vacante un puesto tan importante durante mucho tiempo. Si esto se alarga demasiado, todos comenzarán a sentirse ansiosos. ¿No se supone que nuestra organización militar debería poder sustituir los puestos libres tan pronto como sea posible?
—Oh, sí… Lo entiendo.
El tono de Theo se volvió un poco más agudo, pero Zion no dijo nada más cuando lo notó. Solo respondió que revisaría rápidamente la lista y abandonó la oficina del Comandante.
Una vez solo en su oficina, Theo continuó revisando los documentos que no había podido revisar durante todo el día.
—Hah.
Pero incluso antes de poder leer el primer informe, se sintió frustrado. Por lo que sacó lentamente el botón de Luke de su bolsillo.
—…
Se quedó mirando el objeto en silencio, luego abrió un cajón y puso el botón dentro. Junto a su propio botón, el cual tenía escrito su nombre en él. El mismo botón que no había podido intercambiar en la ceremonia de graduación.