La Academia Militar Imperial estaba situada al norte de Twellin, pero fue construida en las escarpadas montañas de las afueras de la capital, lo que le daba la apariencia de ser una prisión que se elevaba sobre vastos terrenos. Debido a que estaba conectada al norte, el área circundante era completamente montañosa y estaba bastante lejos del centro, por lo que, aunque estaba ubicado dentro de la capital, era un lugar completamente aislado de la civilización.
—¡A partir de hoy, todos ustedes son orgullosos cadetes de la Academia Militar! ¡Desde el momento en que pusieron un pie aquí, deben olvidar todo lo que eran hasta ahora!
De pie en el escenario del auditorio, el Director de la Academia Militar comenzó a dar su discurso con las venas del cuello hinchadas de entusiasmo. Habló sobre abandonar su antigua identidad, sobre la necesidad de tener una mentalidad firme para soportar el infierno del entrenamiento que les esperaba, y sobre la disciplina que debían adoptar desde el principio. Las caras de los nuevos cadetes, alineados en formación, comenzaron a teñirse lentamente de pánico.
—Había oído rumores, pero esto resultó ser realmente aterrador.
—No, más bien, ¿podremos siquiera sobrevivir?
Los cadetes suspiraron profundamente mientras imaginaban el infierno que les esperaba.
—¡Entonces, la persona con el mejor puntaje de este año, Theo Redrik, sube al escenario!
Ante el llamado del Director, un hombre que estaba en el medio de la primera fila avanzó con confianza. No había ninguna sensación de tensión en sus acciones de camino al escenario, e incluso su andar era limpio y ordenado, sin detalles innecesarios.
—¿No es él el hijo mayor del Duque Redrik?
—Oh, un soldado de ese gran Ducado. Eso es extraño.
—Pero ya que obtuvo puntuaciones perfectas en todas las secciones del examen de ingreso, definitivamente podría ser un candidato natural.
—Ahora que lo miro en persona, es bastante guapo. ¿Por qué el mundo es tan injusto?
Theo subió al escenario, recibiendo la atención de sus compañeros cadetes y luego de saludar al Director, procedió con su juramento de continuar siendo un gran alumno.
—…Con esto, yo, Theo Redrik y todos los cadetes presentes, nos comprometemos a luchar con todo nuestro corazón por el glorioso Imperio.
Theo naturalmente miró alrededor del auditorio mientras leía la última frase del juramento con naturalidad. Sus compañeros de clase, que habían ingresado junto con él, lo observaban con miradas variadas: algunas llenas de envidia y celos, otras con un leve aire de desconfianza o incluso indiferencia. Y así, Theo sintió una vez más cómo lo prescribían aquellos ojos.
Y entonces llegó el momento de mirar de nuevo.
—…
Había un hombre parado en la primera fila, mirándolo directamente a los ojos. Sus ojos, que se parecían a los colores vivos de las hojas de otoño, brillaban y resplandecían más que los de cualquier otra persona. En su mirada había envidia y celos como en el resto de presentes; pero también había algo más, en algún lugar muy profundo, también había confianza y pasión.
De todos los cientos de personas reunidas en el lugar, él era, con gran diferencia, el único con una mirada tan apasionada.
—…Theo, ¿qué pasa? Ya puedes bajar.
—Ah, sí.
Theo, cuya atención fue robada por un momento, inclinó la cabeza antes de bajar del escenario.
Después de la ceremonia de ingreso, se asignaron de inmediato los dormitorios de cada cadete. Y luego de desempacar toscamente su equipaje, Theo salió de su dormitorio para tomar un respiro, en un intento de prepararse para las clases reales que comenzarían al día siguiente. Mientras caminaba por los alrededores para familiarizarse con el lugar, escuchó una conmoción que venía de algún lugar.
Theo giró involuntariamente y cuando dobló la esquina y asomó la cabeza, vio a tres estudiantes parados juntos. Al ver el mismo uniforme y el mismo color verde de las hombreras, supuso que eran compañeros de clase que habían ingresado a la Academia al mismo tiempo.
—Oye, eres un plebeyo, ¿verdad?
La mirada de Theo se volvió en dirección a la voz.
—Sí. ¿Qué pasa con eso?
Theo vio a un hombre siendo rodeado por los otros tres. Al ver su brillante cabello plateado balanceándose con el viento, Theo lo reconoció. Era la persona de ojos brillantes que le llamó su atención en la ceremonia de ingreso.
—¿Cómo es que ingresó un plebeyo a la Academia Militar? ¿Te estás aliando a una familia noble? ¿Eh?
Era evidente que no se trataba de una situación en la que los compañeros se reían juntos, bromeaban y se animaban mutuamente para esforzarse en el futuro.
Theo estaba al tanto de la situación. La Academia era también un lugar donde se reunían los hijos de las familias nobles que dominaban el Imperio. Y a los ojos de los niños malcriados de esas familias, un plebeyo no sería más que una presa fácil de intimidar.
—Nada de eso. Entré gracias a mis propias habilidades.
—Seguramente apenas lograste aprobar el examen de ingreso. Con una calificación alta quizá pudiste entrar, pero te será bastante difícil sobrevivir aquí.
—¿Qué quieres decir?
Pero el hombre de origen plebeyo no mostró ningún signo de estar intimidado. Rodeado de nobles, fue criticado por sus orígenes e insultado, pero en lugar de estar enojado, parecía extrañamente aburrido.
—Si de ahora en adelante eres mi sirviente, te ayudaré a que tu vida como cadete sea más fácil. ¿Qué dices? Es una oferta bastante buena para un plebeyo como tú, ¿no crees?
La frente de Theo se frunció involuntariamente. Ya no podía quedarse en silencio y solo escuchar como trataban a uno de sus compañeros. Pero cuando estaba a punto de intervenir, de repente oyó una risa.
—¿Qu-Qué, por qué te ríes?
Theo no era el único que estaba confundido. Los hombres que rodeaban al hombre también fruncieron el ceño.
—Oye, déjame preguntarte una cosa. ¿Cuál fue tu puntaje en el examen de ingreso?
Entonces los hombres dudaron antes de responder: 15, 32 y 47. Y de hecho, el examen de ingreso a la Academia Militar era notoriamente difícil, así que incluso si estabas entre los 50 mejores, se te consideraba bastante bueno.
—Ah, ya veo. Entonces, ¿no eres tú quién debería aferrarse a mí en lugar de que yo sea tu sirviente?
—¡¿Qué?!
—Fui el segundo en el examen de ingreso.
Los ojos de Theo se abrieron levemente ante las palabras del hombre de cabello plateado. De alguna manera, ahora entendía la mirada confiada que había visto en el auditorio. En ese momento pensó que era particularmente interesante, pero se preguntaba si esa determinación estaba basada en algo.
—¿Se-Segundo lugar…?
Intercambiaron miradas y tartamudearon sorprendidos.
—Tus padres deben haber trabajado duro para ganar el dinero con el que pagaron tu educación, pero ni siquiera pudiste alcanzar el nivel de un plebeyo como yo. Pobres de tus padres, estarán tan decepcionados.
—¡E-Eso…!
El hombre que lo había estado provocando diciéndole que era un plebeyo y debería ser su sirviente por esa razón, levantó el puño en alto, como si su orgullo hubiera sido herido por esas palabras. Y el hombre de cabello plateado sonrió como si hubiera sabido que esto sucedería, y en lugar de evitarlo, simplemente lo miró aún más fijamente.
—Basta.
Theo, no soportó mirar más y finalmente intervino.
Como sucesor del Duque Redrik y como líder de la clase, no hubo nadie que no reconociera a Theo en toda la Academia, por lo que el grupo que había estado acosando a uno de sus compañeros comenzó a sudar de vergüenza.
—El uso de la fuerza innecesaria está prohibido bajo cualquier circunstancia. ¿Ya lo olvidaste?
El hombre que había levantando el puño en alto se enderezó y tembló. Miró a las dos personas alternativamente, luego se dio la vuelta y salió corriendo.
—¿Estás bien?
La mirada de Theo naturalmente se volvió hacia el hombre de cabello plateado. Aunque lo había ayudado en una situación problemática, el hombre parecía descontento por alguna razón.
—Si no te hubieras metido, podría haber hecho que los expulsen.
—¿Qué?
Theo frunció el ceño de inmediato. La declaración en sí no era difícil de comprender. Simplemente no podía entender la idea de intentar deshacerse de un oponente incluso si tenía que ser golpeado en el proceso.
—¿Eres Theo? El tipo que ingresó con la mejor calificación en el examen de admisión.
—Sí.
—Hmm—, el hombre asintió y se acercó a Theo. Theo no se echó atrás. Tal vez fue porque los ojos con los que se encontró en el Auditorio lo miraban directamente como antes, pero realmente no tenía ganas de correr.
—Obtendré el primer lugar en el primer examen. Y también, cuando nos graduemos, yo seré el mejor estudiante, no tú.
—…
Casi se echó a reír ante el tono arrogante del contrario. No porque no lo considerara un rival. Más bien, fue porque había pasado mucho tiempo desde que se había encontrado con un oponente que se acercara a él solo con sus habilidades en mente, sin tener en cuenta sus antecedentes o registros familiares.
—Entonces ya me voy.
—Espera.
Theo llamó al hombre que intentaba alejarse.
—¿Cómo te llamas?
Cuando Theo lanzó la pregunta, sin cambiar ni un poco la expresión de su rostro, el rostro del otro hombre se distorsionó de inmediato. Fue como si dijera: “¿Ni siquiera sabes mi nombre?” A partir de esa pequeña acción, Theo se dio cuenta de que era una persona con una autoestima y un respeto por sí mismo bastante alto.
—Luke.
—…
—Recuerda mi nombre.
Luego Luke desapareció lentamente de la vista de Theo, el cual permaneció allí mucho tiempo, recordando continuamente el nombre que el otro había dejado atrás.
***
Cuando la luz del sol comenzó a aparecer por el horizonte. Theo, que estaba acostado en su cama, abrió lentamente los ojos. Normalmente se despertaría e inmediatamente haría su cama y se prepararía para salir, pero hoy algo fue diferente.
—…
Quizás fue porque tuvo un sueño que no esperaba tener. O tal vez fue porque en ese ensueño aparecieron fragmentos de recuerdos pasados, que Theo no podía mover su cuerpo con facilidad. ¿Por qué había tenido una visión como esa? Fue un sueño sobre su primer encuentro con Luke detrás de los dormitorios.
—…Era un completo extraño para mí.
Theo dejó escapar un profundo suspiro y apenas logró levantarse de la cama. El comienzo de su día había sido un poco inestable, pero nada cambió. Como siempre, salió después de lavarse bien y ponerse su impecable uniforme. Con la cabeza en alto y la insignia dorada de Comandante prendida en su pecho, Theo abandonó la residencia oficial.
No podía dejar que un sueño inesperado arruinara su día.