Gracias a las meticulosas entrevistas e instrucciones de Theo, pronto fue designado un nuevo líder para la Unidad Especial. Dylan Mayvar, un miembro de alto rango de la 3ª. División. Entre los cinco con mejores calificaciones, Dylan tuvo la mayor cantidad de logros en someter monstruos y en actuar en el campo de batalla, y sobre todo, también era una persona talentosa que rápidamente ascendió al rango medio a una edad temprana debido a sus destacadas habilidades.
Hubo otra razón por la que Theo lo eligió después de mucha deliberación. En primer lugar, su principal estilo de lucha era la alta movilidad, como correspondía a un miembro de la Unidad Especial, y los tipos de magia que podía usar también tendían a priorizar la velocidad. Otra razón fue que mostró el mayor entusiasmo durante la entrevista cara a cara. El ascenso de Dylan fue aprobado por la mayoría de los nueve miembros, con tres en contra y seis a favor. Y así, el nombramiento del nuevo Capitán de la Unidad Especial se realizó sin problemas.
Después de que incluso la vacante inesperada se llenó con seguridad, la mano de obra militar finalmente recuperó su estabilidad y equilibrio. A medida que Theo se fue adaptando gradualmente a su posición como nuevo Comandante y los puestos vacantes volvieron a estar llenos, el Ejército Imperial se fue volviendo gradualmente más estable. Gracias a eso, Theo también pudo dejar de lado sus preocupaciones.
Pero poco después, esa sensación de alivio pareció pura ilusión.
—Recientemente se han reportado frecuentes apariciones de monstruos en las montañas que rodean la Capital.
La voz baja de Theo se escuchó por toda la Sala de Conferencias. Originalmente, las reuniones militares se celebraban como máximo una vez por semana y como mínimo una vez cada dos semanas, con solo los capitanes presentes. Y según el protocolo, se celebraba una gran asamblea mensual donde se revisaban los temas previamente consolidados junto al Comandante.
Pero tan pronto como Theo asumió el cargo, cambió la forma en que se llevaba a cabo esta reunión. Se eliminó el concepto de la gran asamblea y, en su lugar, se estableció una reunión semanal bajo la dirección del Comandante. Es decir, ahora Theo debía asistir personalmente a cada reunión de capitanes.
La razón por la cual hasta ahora se había utilizado el método anterior era para reducir la carga de trabajo del Comandante. Como jefe de una organización con un gran número de personas, podría haber sido complicado para el Comandante manejar todos los puntos de la agenda de la reunión uno por uno. Por esto mismo, en la junta general se discutían y organizaban fundamentalmente los distintos puntos de la agenda y solamente aquellos sobre los que valía la pena informar y solo los asuntos que debían tratarse con mayor importancia.
Pero Theo cambió el método original, aparentemente sin importarle la creciente carga de trabajo que recaería sobre él.
—Se dice que aparecen con especial frecuencia en montañas de baja altitud.
—Sí. Según los datos reportados, la mayoría de los monstruos que aparecen son de nivel bajo o medio. Afortunadamente, todavía no se ha observado la aparición de monstruos de alto nivel.
Roena, Capitana de la 1ª. División, añadió más explicaciones.
—El nivel de los monstruos no es gran cosa para el público en general. Para ellos, sea cual sea su nivel, son solo objetos de miedo.
Para aquellos que no podían controlar la magia o tenían la capacidad de derrotar monstruos, todos eran iguales, sin importar si eran de un nivel inferior o superior.
—¿Cuál es el alcance de los daños reportados?
—Afortunadamente, hasta el momento no ha habido muertos, pero hay informes de que unas 10 personas resultaron gravemente heridas. Según los reportes, todos los monstruos que atacaron eran de nivel intermedio y las personas heridas fueron aquellas atacadas tan pronto como aparecieron los monstruos.
Esta vez, Leo continuó con la explicación. Agregó que la baja altitud de la montaña fue directamente responsable. Ya que, por lo general, era fácil para la gente común entrar en esas montañas y, a la inversa, también era fácil para los monstruos bajar a los pueblos.
—Dylan.
—¡Sí!
Theo, que había estado escuchando en silencio, llamó al nuevo líder del escuadrón estrella con voz fría. Dylan tragó saliva con fuerza mientras respondía con una voz llena de espíritu.
—¿No tienes nada que decir después de escuchar este informe?
—Eh…
Se rascó la frente torpemente, quizás porque era una pregunta inesperada. Las miradas sobre él eran pesadas. Leo suspiró suavemente, mitad con lástima y mitad con fastidio, mientras observaba al nuevo Capitán entrar en pánico y siendo incapaz de responder adecuadamente.
—Cuando se trata de subyugar monstruos, la respuesta temprana es muy importante.
Leo abrió la boca con la intención de ayudar a Dylan, quizás porque sentía más lástima que otra cosa.
—Esto es especialmente cierto cuanto más alto es el nivel del monstruo. Cuanto más alto es, mayor es su inteligencia y más fuerte se vuelve su percepción de los humanos como presas o como objetos de abuso.
—¡L-Lo tendré en cuenta!
Esto era coherente con el hecho de que todas las lesiones reportadas actualmente fueron causadas por monstruos de nivel intermedio. Dylan tragó saliva con fuerza.
—Esto es, probablemente, algo de sentido común que todos aprenden en la Academia Militar.
Entonces, una voz lúgubre se coló abruptamente en el incómodo silencio que había dentro. El tono indiferente de Theo dejó sin opción a Leo y a los demás capitanes más que sorprendidos. Si hubiera sido su yo habitual, primero habría dicho algo cálido, como “Presten más atención a partir de ahora.” o “Sé que es difícil al principio, pero sigan esforzándose.” Ya que normalmente, era alguien con ese tipo de carácter y no era una persona que empezará lanzando reproches fríos como “¿Cómo es que no sabes algo tan básico?”.
—¡L-Lo siento!
Theo meneó la cabeza mientras suspiraba.
—No. No llevas mucho tiempo como Capitán, así que habrá momentos más difíciles. No lo digo como un regaño, así que, por favor, no lo tomes a mal.
—¡Sí!
Afortunadamente, el propio Theo pareció preocuparse por sacar a colación el tema primero, y continuó con algunos consejos cálidos. Sin embargo, no olvidó ordenarle a los demás capitanes que ayudaran a Dylan a adaptarse bien. Miles le dio una palmadita reconfortante en el hombro a Dylan, seguramente como cuando era miembro de su División.
—Entonces, ¿alguien tiene alguna opinión sobre cómo abordar este problema?
En ese momento, la Sala de Conferencias quedó inquietantemente silenciosa. Las cejas de Theo se fruncieron por un momento antes de que Leo levantara la mano con cuidado.
—Creo que sería buena idea empezar formando unidades de centinelas en las zonas donde los monstruos aparecen con más frecuencia.
—¿Qué tal formar una unidad compuesta principalmente por aquellos que son buenos en la magia de exploración?
La siguiente en dar su opinión fue Roena. Pero después, nadie sugirió otro método. Cuando la mirada de Theo cayó sobre los capitanes que tenían la boca fuertemente cerrada, ellos también comenzaron a mirar hacia otro lado, como si hubieran sido descubiertos.
—¿Alguien tiene algo que decir sobre las sugerencias de Leo y Roena?
—…
Era una escena familiar desde hacía tiempo. Durante las reuniones, los únicos que expresaban opiniones sobre los temas importantes eran Roena y Leo. Pero entre ellos, el más apasionado…
“Creo que ese método podría funcionar.”
“Eso es demasiado ineficiente para ser factible. El coste de la operación tampoco puede ignorarse.”
“¿A eso ahora le llamas una opinión? Lo que digo mientras duermo suena más plausible.”
No era otro que Luke.
El escenario que vio cuando era Capitán de la 1.ª División y el nuevo escenario que veía ahora siendo el Comandante eran completamente diferentes. Recordó vagamente cómo Bale solía decir en las reuniones: “Las opiniones diferentes siempre son bienvenidas”. Ahora podía entender bien sus palabras.
—Como sugirieron ustedes dos, formaremos una fuerza de centinelas compuesta principalmente por soldados de nivel medio expertos en magia de exploración. Empezaremos enviandolos desde la montaña con el mayor número de apariciones de monstruos reportadas.
Los capitanes escucharon en silencio la voz de su Comandante, que se había vuelto ligeramente más pesada.
—Pero eso no garantiza que no aparezcan monstruos en otros momentos. Que no hayan atacado ayer no significa que no salgan hoy. Así que pensaba colocar las herramientas de detección mágica de manera apropiada. Además, se emitirá una alerta de peligro, prohibiendo temporalmente la entrada de residentes hasta que la zona se estabilice.
—E-Eso suena bastante bien.
Ante esto, Miles asintió, apretando el puño. Los otros capitanes que estaban a su lado también asintieron pasivamente.
—Como era de esperar de usted, Comandante…
—¿De verdad crees que no hay ningún problema en el plan?
Theo interrumpió los halagos de Miles y preguntó.
—¿Eh? Bueno, no creo que haya algún problema…
Miles miró a Seth, sentado frente a Theo, como si pidiera ayuda, pero él giró la cabeza fríamente.
—La montaña que ahora es el problema no es escarpada, sino tierra fértil donde crecen bien hierbas y frutas. Así que debe haber gente que se gana la vida allí recolectando recursos.
Por supuesto, si simplemente daban la alarma y hacían que fuera imposible acercarse, como dijo Theo, el sustento de alguien podría verse amenazado.
Pero no había nadie en la sala en ese momento para señalarlo.
—Es un problema que se puede resolver si se piensa un poco. Luke lo habría señalado sin pensarlo dos veces…
Theo, que estaba hablando con la mano en la frente como si estuviera frustrado, de repente dejó de hablar. Cuando levantó la cabeza con sorpresa, algunos de los líderes tenían expresiones incómodas.
—…Proporcionaremos algunos suministros militares cerca de la montaña donde emitiremos la orden de restricción.
Después de organizar las cosas así, Theo se levantó de su asiento. Y una vez salió de la Sala de Conferencias, los capitanes dejaron escapar el aliento.
Theo entró en la Oficina del Comandante y revisó una vez más las actas que Zion había preparado. Pero luego comenzó a preguntarse por qué había dicho el nombre de Luke en ese momento.
—En qué estaba pensando.
En el momento en que Theo suspiraba profundamente, algo inusual en él, la bola de cristal exclusiva del Comandante sobre su escritorio emitió una señal de comunicación.