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De hecho, Theo nunca tuvo intenciones de tomarse unas vacaciones. Incluso cuando era Capitán de la 1ª. División, renunció a la mayor parte de su tiempo de vacaciones, para dedicarse al Ejército. Y solo porque su posición había cambiado, no era probable que el hábito cambiara. Pero no pudo ignorar las palabras del ayudante que lo asistía y podía verlo de cerca. Por lo mismo, sabía muy bien que esto no era sólo un comentario pasajero, sino algo que había pensado durante mucho tiempo.

Además, Theo también lo sabía. Entre los soldados, un tema recurrente durante los últimos días era sobre el “estado del Comandante”. Incluso el propio Theo se sentía incómodo a veces, así que entendía cómo se sentían sus subordinados al verlo así. Entonces, para aliviar un poco sus preocupaciones, presentó una solicitud de vacaciones.

Así que ahora, por primera vez en mucho tiempo, Theo estaba en Erhmen con otra ropa que no era su uniforme.

Originalmente, había planeado pasar un tiempo tranquilo en su mansión, pero Gwen, el mayordomo principal de la residencia del Duque Redrik, instó a Theo a salir y tomar un poco de aire fresco. Gwen ya había visto el futuro. Theo, quien dijo que se iba de vacaciones y descansaría en la mansión, pronto se encontró encerrado en su oficina sin hacer nada más que trabajar.

—De qué sirve venir solo si no hay nada divertido que hacer—. Theo murmuró suavemente. 

Impulsivamente había ido al lugar que Zion le recomendó, pero cuando finalmente llegó, todo le pareció desalentador. Y ya que no había tenido vacaciones muy a menudo en su vida, había una extraña sensación en poder pasar tiempo sólo y disfrutar sin ningún plan.

Tal vez fue porque nació como el hijo mayor de la familia de un famoso Duque y había estado confinado en la mansión desde que era joven. Después de eso, recibió un entrenamiento exhaustivo como soldado en la Academia Militar, a la cual se le llamaba una prisión sin rejas. Se enlistó justo después de graduarse y había estado avanzando sin parar desde entonces, así que era imposible que no le provocara algo de incomodidad…..

“Quédate cerca de mí y vigílame.”

…Creía que no había nada, pero de pronto un recuerdo vino a su mente. Había seguido a Luke, autoproclamándose su vigilante, hasta la plaza sin ningún plan. Aunque en realidad fue “obligado” por su rol de ese momento. En los recuerdos de Theo, esa experiencia no le parecía tan mala.

“Qué… ¡Oh, sí! ¿Cuando piensas en Heinern no piensas también en esta fuente?”

Había confusión en sus ojos marrones claros mientras miraba torpemente hacia la fuente.

“Mira a este tipo enorme a mi lado. Es un soldado de muy alto rango.”

Había un dejo de travesura en sus ojos cuando calmó hábilmente al niño.

“¿Qué fue eso? Creo que es la primera vez que veo una cara así.”

Había alegría en esos ojos mientras miraba su rostro fruncido después de comer chocolate amargo.

—…

Ahora, Theo se dio cuenta de que ese día sólo había estado mirando el rostro y los ojos de Luke. De lo contrario, no habría manera de que pudiera recordar con tanto detalle lo que vio y lo que sintió en ese momento.

—Ah, qué extraño.

Theo se echó el pelo desordenado hacia atrás. En el Cuartel General del Ejército Imperial, la gente siempre iba bien peinada, dejando al descubierto la frente, pero ahora no había necesidad de ser formal, así que simplemente lo dejó así.

Como ya estaba ahí, decidió dejar de lado sus dudas por un momento y echar un vistazo a su alrededor. Parecía que Zion no lo había recomendado sin razón: Erhmen, a pesar de ser una ciudad cerca de la capital, se sentía completamente distinta al centro donde se alzaba el Palacio Imperial. Como si hubiera conservado los rasgos típicos de una ciudad del sur, el paisaje abierto, el vasto mar extendiéndose ante él y los barcos entrando y saliendo del puerto hacían que su ánimo se refrescara casi sin darse cuenta.

En ese momento un pequeño gato pasó junto a Theo. Tenía un pez en la boca y lo que veía parecía una escena de un cuento de hadas. El gato miró a Theo y luego desapareció en la distancia para continuar su camino.

—¡Dios mío! ¿Dónde demonios se ha metido ese maldito gato?

Y unos minutos después, un hombre se acercó, refunfuñando. A juzgar por su vestimenta, parecía dedicarse a la industria pesquera.

Theo miró hacia donde había desaparecido el gato. El pescado que sostenía en su boca parecía definitivamente robado de la tienda del hombre.

—Debería poner algún pesticida frente a la tienda o algo así. Tsk.

—Esa no suena como una muy buena idea.

—¿Qué?

Theo le entregó una moneda al hombre que estaba pateando el suelo con fastidio.

—Sería una mejor idea empaquetar el pescado por separado después de limpiarlo, para que no se lo roben y se puedan desechar los residuos como corresponde.

—Ah…

El hombre aceptó el dinero distraídamente, mientras pensaba que no era algo tan malo.

—¡Un momento! ¿Por qué me das esto?

—Es el precio del pescado que cogió el gato.

Entonces el rostro del hombre se distorsionó extrañamente.

—Hombre, últimamente he estado viendo a mucha gente extraña.

Entonces, de repente, estalló en carcajadas. Y esta vez la confusión apareció en el rostro de Theo. No le faltaba dinero, y simplemente le había pagado porque pensó que posiblemente si no apaciguaba a ese hombre, enloquecería. ¿Pero era eso algo de lo que reírse?

—¿Qué significa eso?

—Hace unos días hubo alguien que hizo exactamente lo mismo que tú. Alguien que pagó el pescado que se llevó el gato. Lo recuerdo con mucha claridad porque era muy especial.

Theo simplemente asintió con indiferencia ante las palabras del hombre que no dejaba de repetir que estaba sorprendido de que existieran personas así.

—Lo recuerdo bien porque era un joven raro, de cabello plateado y ojos bonitos, pero es sorprendente que un hombre tan alto y guapo hiciera lo mismo.

El hombre dijo que no rechazaría el dinero y le agradeció, luego desapareció en la distancia.

Espera, ¿acababa de decir que era un joven con cabello plateado y ojos bonitos? Tan pronto como Theo escuchó esas palabras, pensó en el rostro de Luke.

Y comenzó a preguntarse si él estaba ahí.

—…¿En qué estoy pensando?

Theo meneó la cabeza y comenzó a moverse nuevamente. Quizás porque era cerca del mediodía, había bastantes personas en lo que parecía ser la calle principal, y la mayoría de ellos estaban ocupados mirando a Theo. Quien tenía un cuerpo alto y musculoso, con un rostro que llamaba la atención bajo su cabello negro.

—¡Oye, chico alto!

Y había alguien que le hablaba alegremente a Theo, a quien todos los demás simplemente miraban en silencio.

—Parece que tuviste un día duro. ¿Qué te parece si entras a comer una barbacoa?

Frente a un establecimiento del que escapaban aromas tentadores, un hombre llamó su atención, instándole a entrar. Aunque no tenía mucha hambre, su entusiasmo por convencerlo prometiéndole incluso una ‘ración para uno’ que parecía para dos, hizo que fuera difícil rechazarlo.

El rostro del empleado del restaurante se iluminó cuando Theo asintió y entró.

—Parece que nuestro Erhmen se ha vuelto bastante famoso. Hay muchísimos jóvenes guapos y apuestos viniendo hoy en día.

El camarero acompañó a Theo a su asiento y le hizo señas con el pulgar al chef que estaba en la cocina, a lo lejos. Mientras seguía distraídamente el camino hacia allí, una mujer que parecía ser la chef inclinó la cabeza ligeramente hacia Theo, con los lóbulos de sus orejas ardiendo. Theo saludó distraídamente a la chef, se sentó en el asiento que le indicaron y pidió algo.

No había muchos clientes sentados en el interior aún, parecía como si acabara de abrir sus puertas. Sólo había entrado porque se lo dijeron, pero el interior y el ambiente del establecimiento eran bastante agradables.

La comida llegó poco después. No había pedido tanta comida, pero había tanta carne en el plato que casi se desbordaba. Y fue cuando Theo empezó a comer que pensó en lo buena que era la comida.

—¡Ahg, ese cliente no ha vuelto desde entonces!

El empleado que había estado intentando con todas sus fuerzas conseguir clientes, ahora se encontraba peleando con un hombre frente a la puerta.

—¿Y qué si regresa? ¡Ustedes prometieron pagar las bebidas!

—¡Nunca dijimos nada parecido! ¡Ese cabrón de pelo plateado y mirada rara nos engañó a todos! ¡¿Cuántas veces tenemos que decírtelo para que nos creas?!

Theo estuvo a punto de levantarse inconscientemente. Estaba dispuesto a dar un paso adelante si era algo que necesitaba atención, pero se detuvo cuando el hombre dijo eso.

Un chico de cabello plateado con una mirada encantadora.

—Bueno, ni siquiera sabemos su nombre, ¡así que no podemos hacer nada!

Los dos continuaron discutiendo.

—Últimamente han habido algunos problemas.

En ese momento, la chef que estaba dentro de la cocina se acercó a llevarle algo de jugo. Probablemente fue un servicio prestado como disculpa por la desagradable experiencia.

—¿Qué pasó?

—Hace unos días, un desconocido llegó a nuestro restaurante y pareció haberse unido a la conversación de nuestros clientes habituales. Pero durante el proceso, surgió un pequeño problema con la responsabilidad de la factura de las bebidas…

La chef sonrió levemente, pidiendo comprensión. Parecía que el establecimiento estaba bastante ajetreado por el ruido que hacían los empleados y los clientes.

—¿Ese extraño tenía el cabello plateado?

—Oh, sí.

—¿Sus ojos eran marrones, grandes y bonitos?

—Sí. Lo recuerdo porque tenía una cara tan… bonita.

Theo dejó el tenedor con un pequeño ruido. Curiosamente, sintió como si algo que había estado invadiendo su corazón inquietantemente durante tanto tiempo estuviera creciendo más y más lentamente.

—Oh, ahora que lo pienso, cuando lo ví pensé que era un soldado.

—…¿Sí?

—La mochila que llevaba era una de la Academia Militar. Mi hermano mayor también se graduó en la Academia Militar, así que la he visto varias veces.

La chef lamentó no haber intentado utilizar eso como excusa para hablar con él, aunque estaba demasiado ocupada para hacerlo. Pero esas palabras acabaron convenciendo a Theo.

—Esa persona… ¿sabes dónde está?

La persona a la que todo esto apuntaba era Luke.

La chef pareció un poco sorprendida cuando le hizo la misma pregunta que el cliente que gritaba molesto desde lejos.

—Bueno… no sé. Pero es probable que fuera a la Posada Vaint. Me pidió que le recomendara un buen lugar donde pudiera alojarse.

Tan pronto como la chef terminó de hablar, Theo se levantó de su asiento de un tirón. Comenzó a correr hacia la parte trasera del restaurante, pasando a las dos personas que todavía estaban discutiendo.

Así, terminó yendo a la Posada Vaint que la mujer había mencionado y preguntó por Luke.

El posadero también lo recordaba perfectamente, diciendo que tenía un rostro impresionante.

—Solo se quedó una noche y se fue. Antes de irse, me preguntó cómo llegar al puerto, así que se lo dije.

Después de eso, Theo corrió de regreso al puerto.

Resumiendo, Luke había pasado por Erhmen por algún motivo, pagó el pescado que el gato robó, dejó que unos ancianos cubrieran la cuenta del alcohol en el restaurante de barbacoas, se alojó una noche en la posada recomendada por la chef y luego partió a algún lugar en barco. Theo procesó mentalmente toda esa información mientras se movía. Aunque siempre actuaba con lógica y planificación, en ese momento corría impulsado por razones que ni él mismo entendía.

Al llegar al puerto, Theo fue a la taquilla, se acercó a un empleado y le preguntó por Luke.

—Lo siento, pero debido a nuestra política, no podemos divulgar la información de los pasajeros que han comprado un boleto de abordaje.

El empleado, que miraba con recelo a Theo, quien recuperaba el aliento después de correr a toda prisa, meneó la cabeza.

—Solo necesito saber a dónde fue.

—Lo siento.

De un momento a otro, Theo comenzó a rebuscar en su equipaje. Allí tenía un documento que indicaba su estatus militar imperial. Si hubiera dicho que quería su cooperación para un asunto militar, quizá habría descubierto lo que necesitaba.

—Pero, ¿por qué preguntas eso…?

El empleado que lo estaba observando hizo una pregunta, algo confundido.

—…

Theo, que estaba revolviendo su equipaje, se detuvo en seco. ¿Por qué preguntaba eso? Ahora que lo pensaba con detenimiento, ¿por qué había corrido hasta ahí, persiguiendo el rastro de Luke?

Desde que se convirtió en Comandante, se sentía atrapado en un espacio oscuro y vacío, casi sofocante. Con el tiempo, esa opresión se transformó en resentimiento, y Theo lo supo por instinto. Ahora, tras escuchar por casualidad hablar de Luke, sintió que quizá, por fin, podría liberarse de todo ese peso.

¿Pero por qué? Todas sus acciones y pensamientos quedaron bloqueados por esa pregunta.

Poco a poco recuperó la cordura. Le resultaba increíble recordar cómo había corrido desde aquel restaurante hasta allí, casi como si estuviera poseído. Pero lo que más le perturbaba era casi haberse aprovechado de su rango militar para asuntos personales. Ya ni siquiera se reconocía a sí mismo.

—Por nada, lo siento.

Salió lentamente del edificio. En ese momento, un barco hizo un fuerte y estruendoso ruido. Theo se quedó mirando fijamente el barco mientras se alejaba, partiendo las olas y emprendiendo su viaje.

El mar abierto y un barco avanzando sin obstáculos por un camino trazado en la inmensidad.

—…Tengo sed.

Todas las emociones que sintió al llegar ahí por primera vez se hundieron bajo ese mar. Y ahora lo único que le quedaba a Theo era una sed enloquecedora.

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