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Luke, que acababa de mudarse al pueblo, conoció hasta cierto punto a los habitantes del lugar. Los rumores de que un joven atractivo se había mudado desde la capital ya se habían extendido por todas partes sin que Luke lo supiera, y su apodo se había convertido en “Joven Atractivo”.

—Oh, el rancho de Kael es bastante grande.

Luke había estado pasando sus últimos días en el pueblo adaptándose a la vida del mismo. En la capital, solo había vivido en el Cuartel General del Ejército Imperial, pero ahora que tenía un lugar donde establecerse realmente, pensó que sería una buena idea entablar algunas relaciones amistosas con los residentes. Luke tenía una clara comprensión de cómo las malas relaciones con los demás lo afectaron durante su época como soldado.

—¿No crees que es demasiado para que tus padres lo manejen?

—Por eso, últimamente estoy pensando simplemente en heredar el negocio familiar.

Kael se secó el sudor de la frente mientras limpiaba el heno. Cuando Luke se ofreció a ayudar, Kael se negó obstinadamente, diciendo que no podía dejar su trabajo a los invitados.

Desde que se mudó al pueblo, quien más se acercó a él fue, sin duda, Kael. Cuando supo que Kael era dos años menor, su relación se volvió tan cercana que incluso dejaron de usar formalismos al hablar.

Luke se giró y miró el vasto rancho que se extendía más allá. Las ovejas y las vacas pasaban el tiempo tranquilamente sobre la hierba fresca. La mente de Luke también estaba naturalmente en paz con los lentos movimientos de las criaturas.

—Entraré un momento.

—Bueno.

Kael abrió la puerta de la cerca y entró. En ese momento, una oveja que estaba merodeando por los alrededores saltó y golpeó la entrada de la cerca.

—¡¿Oh?!

Antes de que Kael pudiera hacer algo, la oveja salió corriendo por la puerta ahora abierta de par en par, demostrando lo traviesa que era. Kael llegó corriendo, pero el animal ya había abandonado el cerramiento.

Luke, que observaba la escena desde lejos, señaló el camino por donde había corrido la oveja. Y luego chasqueó los dedos. La oveja, golpeó su cabeza en un espacio vacío como si se hubiera formado una pared transparente, de este modo, dejó de moverse.

Afortunadamente, la situación se resolvió cuando Kael salió corriendo detrás.

—Vaya, me alegro de que haya parado tan de repente. Es una alborotadora.

—Sí, qué bueno.

Luke se encogió de hombros.

Después, una vez solucionado el problema, siguió a Kael hasta su casa, donde su madre les ofreció un pastel recién horneado. Ambos padres tenían un carácter encantador, y no paraban de preguntarle a Luke sobre su vida, insistiendo en que pidiera ayuda si la necesitaba. Al parecer, el hecho de que hubiera salvado la vida de su hijo le granjeó bastante simpatía.

Después de llenar su estómago, se despidió para ir a casa. En su mano sostenía el resto del pastel, envuelto. Entonces una ráfaga de viento sopló desde algún lugar, barriendo el pasto y llegando hasta donde estaba Luke.

—¡Guau! ¡Qué bien se siente cuando sopla el viento!

—¿Verdad que sí?

Una brisa fresca, libre de toda humedad, y el estómago lleno. El dulce aroma del pastel aún impregnado en cada rincón de su cuerpo.  De pronto, Luke se preguntó si alguna vez había habido un momento tan pacífico en su vida. La capital, como corresponde al lugar más desarrollado de la civilización, daba la sensación de estar tan abarrotada que resultaba asfixiante. Pero aquí era diferente. Cada lugar donde posaba la vista estaba abierto, despejado, como si ni siquiera permitiera que los malos pensamientos se asomaran.

Cuando vivía aquí de niño, no tenía una muy buena impresión del lugar, pero supuso que era una cuestión de actitud. Ahora que no había nada que lo distrajera, este lugar parecía completamente diferente.

—Si esta paz continúa, no tendré nada más que desear…

¡Bang-!

Mientras Luke sonreía y pedía su pequeño deseo, de repente se escuchó una gran explosión proveniente de una montaña cercana a poca distancia del rancho de Kael.

—¿Uh?

Los ojos de Kael se abrieron de sorpresa.

—¡Dios mío! ¿Qué está pasando?

Sus padres también oyeron el ruido y salieron corriendo de la casa presas del pánico.

—Mamá, no sé. Allá, de repente…

En la dirección que Kael señalaba se elevaban columnas de humo gris.

—Kael.

Luke se frotó la cabeza.

—¿Está cerca la Rama Militar de Caelum?

—Oh, como te dije antes, el área al lado de la plaza es la sede de la rama militar…

El pueblo donde se encontraba, quedaba algo más lejos que cerca de la plaza. Luke se sumió en sus pensamientos. Pero, aun así, la Unidad Mágica podía usar teletransportación. No importaba lo lejos que estuviera, podrían llegar en un instante. Era seguro que aparecerían en cuanto les dieran la orden.

—Pero cariño, ¿no es ahí donde viven Rubén y tu abuela?

—Así es. Será difícil para los ancianos moverse si es una emergencia… ¿Qué demonios está pasando?

Luke se estremeció ante lo que dijeron los padres de Kael. Éstas fueron palabras que simplemente no podía ignorar. Porque la energía que había sentido era definitivamente la de un monstruo.

—Haa. —Luke suspiró mientras fijaba la vista hacia el punto donde se transportaría.

—L-Luke…

Kael casi puso los ojos en blanco por la ansiedad mientras veía a Luke relajarse.

—Kael, si no te importa, ¿podrías llevar este pastel a mi casa?

—Por favor —dijo Luke, dándole una palmadita a Kael en el hombro y colocando el pastel en su mano. Luego el cuerpo de Luke desapareció lentamente. Cuando sus padres preguntaron por Luke que estaba allí, Kael dio una respuesta vaga.

Luke dejó escapar un suspiro de alivio cuando logró llegar con éxito al lugar exacto en donde se elevaba el humo. No era muy bueno con la magia de teletransportación, así que le preocupaba ser transportado a un lugar lejano, pero afortunadamente logró dar con la ubicación exacta.

Luke miró rápidamente a su alrededor. Por alguna razón, el humo era bastante denso. Pero ese no fue el único problema. Enormes manchas de sangre eran visibles por todo el bosque. Luke apretó el puño.

El humo era más denso de lo que parecía desde la distancia. Si las cosas continuaban así, incluso si la sede enviaba un soldado, estaba claro que tendrían dificultades para buscar y explorar.

Luke decidió concentrarse primero en detectar cualquier presencia. En ese momento, sintió un aura humana proveniente de donde el humo fluía con mayor intensidad, y sin dudarlo corrió hacia allí. Su velocidad era tan abrumadora que parecía cortar el viento, dejando atrás hasta el propio humo.

—¡Abuela! ¡Ayuda…! ¡Ugh!

Y a medida que se acercaba, la voz quejumbrosa de alguien se hacía más fuerte. Cuando llegó al encuentro de la persona, vio a un niño que sostenía un pañuelo sobre la boca de una anciana caída en el suelo para protegerla del humo, y que de alguna manera se mantuviera viva.

—¿Estás bien?

Luke se cubrió la boca con la manga y agitó la otra mano como si cortara el aire. Entonces, milagrosamente, el humo que bloqueaba el paso desapareció como por arte de magia. De hecho había usado magia para crear viento.

—Qui-Quién…?

—Solo soy alguien que se mudó al pueblo de abajo.

Luke sonrió tranquilizadoramente ante la fugaz esperanza en los ojos del niño.

—Ah, mi abuela…

—Sí. Está bien ahora…

Justo cuando estaba a punto de decirle que no se preocupara y que todo estaba bien, un sonido escalofriante rasgó el aire detrás de Luke. Era como si unas uñas afiladas arañaran una plancha de metal, helando su nuca al instante. El rostro del niño se ensombreció de golpe. Al verlo temblar de miedo, Luke apoyó una mano contra un árbol cercano.

Shhh-

Del gran árbol imbuido de la magia de Luke, brotaron rápidamente varias ramas, envolviéndose alrededor del niño y su abuela, arrastrándolos hacia atrás. Una pared redonda de madera rodeaba firmemente a las dos personas, protegiéndolas.

Una vez Luke se sintió aliviado, centró su atención en el sonido. La sombra de una figura de al menos dos metros de diámetro se proyectaba a través del humo aún denso.

Cuando Luke agitó el brazo como antes, una ráfaga de humo se dispersó violentamente, revelando la figura de la criatura. El rostro del monstruo con forma humana estaba envuelto en vendas gastadas, y su cuerpo, delgado y retorcido como si solo le quedara el esqueleto, se doblaba de manera grotesca. Pero lo más horripilante eran sus vísceras expuestas: algunos órganos colgaban de su abdomen, arrastrándose por el suelo con un sonido húmedo.

La criatura que descubrió a Luke comenzó a torcer su cuerpo de formas aún más extrañas y a emitir ruidos repugnantes. Debió estar bastante inquieto porque sus entrañas estallaron y la sangre brotó por todos lados. Los árboles que la sangre tocó, se derritieron y emitieron humo, permitiéndole entender cómo había terminado la montaña en ese estado.

Poseía un poder mágico considerable. Si la memoria de Luke no fallaba, aquella criatura probablemente rozaba el rango superior. Su apariencia era tan repulsiva que se decía que los humanos que la enfrentaban caían al suelo, echando espuma por la boca en un espasmo agonizante. Su fama de aterradora no era inmerecida.

—Es perturbador. —murmuró Luke, convencido de haber hecho bien en encerrar al niño dentro del árbol. Con su corta edad, ver aquella criatura habría sido suficiente para dejarle cicatrices psicológicas.

—¿Dejará de ser repugnante al morir?

Luke aplaudió al ocurrirsele una solución adecuada.

***

En ese momento, la Rama Militar de Caelum también se estaba preparando para moverse. El lugar donde apareció el monstruo era un pueblo ubicado dentro de Herba. Además, al escuchar informes de que se estimaba que era un monstruo de alto nivel bastante peligroso, los soldados se trasladaron al lugar con todos los preparativos.

—No tomen el humo a la ligera.

—Probablemente sea producto del poder del monstruo que apareció. A juzgar por los restos derretidos, parece ser algún tipo de ácido, así que tengan cuidado.

—¡Sí!

—No debería haber víctimas…

Calon, el jefe de la Rama Militar responsable del Oeste, se pasó una mano por su roja cabellera mientras murmuraba con gravedad. Avanzaba con precaución al frente de su equipo cuando un subordinado experto en magia de detección hizo un gesto agitando el brazo con un amplio movimiento, alertándolo.

Era la señal de que se había descubierto algo. Calon corrió rápidamente.

—¿Es un monstruo?

El soldado negó con la cabeza mientras Calon susurró suavemente.

—Oh, ¿es un soldado?

Antes de que el soldado pudiera explicar algo, alguien caminó lentamente a través del humo hacia Calon.

—Vaya, menos mal. Casi me muero.

El hombre que llevaba al niño y a la abuela sobre su espalda se sentó en el suelo, riendo sin poder evitarlo, con algo parecido a una estera de paja en su cabeza y Calon ordenó inmediatamente a sus hombres que protegieran a los civiles que habían encontrado.

—¿Le molestaría responder algunas preguntas?

—Ah, para nada.

Calon se agachó frente al hombre. Fue difícil hacer una identificación precisa porque el humo era denso y la persona estaba cubierta con una tela, lo que hacía que su rostro se viera borroso.

—¿Vienen del interior? ¿Viste algún monstruo?

Calon miró la ropa rota y la suciedad esparcida aquí y allá y preguntó.

—Uh, bueno. Lo vi, pero estaba tan ocupado corriendo que no me di cuenta de nada…

Al escuchar que, en efecto, había aparecido un monstruo, Calon dio órdenes adicionales a su equipo para que registraran el área.

—¡Ay, pero un tipo con aspecto de mercenario nos salvó! ¡Incluso derrotó al monstruo!

—¿De verdad?

El hombre asintió vigorosamente. Su suave cabello ondeaba aquí y allá entre el humo. Esas palabras hicieron reflexionar a Calon. El hombre había dicho que un mercenario llegó más rápido que los militares y ya había terminado con el monstruo. Pero si hubiera alguien en ese pueblo que se ganara la vida como mercenario, no sería del todo imposible.

—¿Dónde está ese mercenario ahora?

Entonces el hombre se rascó la cabeza y dio una respuesta ambigua, diciendo que no sabía si había derrotado al monstruo y había abandonado la montaña de inmediato. Si un mercenario realmente hubiera derrotado al monstruo, ya estaría de camino a informarlo a la sede. De esa manera podría recibir la recompensa.

Aun así, algo se sentía extraño.

—¿Recuerdas algo de esa persona? ¿Algo como su apariencia o su nombre?

Últimamente, los mercenarios se esforzaban mucho en promocionarse. Sabían que solo con hacerse famosos conseguirían más encargos, y así ganarían más recompensas; es decir, más dinero. Pero ante aquella pregunta, el joven solo respondió con un torpe: —Pues… no sé.

—…Parece que no sufriste heridas graves. Debió ser un monstruo bastante peligroso, qué suerte tienes.

La mirada aguda del jefe de la Rama Militar de Caelum estaba fija en la cabeza del chico. Y como si hubiera percibido esa mirada, el joven agarró con fuerza el sombrero de paja que llevaba puesto.

—Oh, ahora que lo pienso, creo que escuché su nombre…

—¿Cuál era?

En ese instante, se vio cómo la nuez del hombre se movía al tragar. Sus pupilas giraron de un lado a otro, como si rebuscara en su memoria. —Hmm —dijo en voz baja. Al fin pareció recordar, y sus labios se entreabrieron temblorosos.

—¿Sebastián?

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