El ramo de flores le tapaba la vista. Aprovechando ese momento, Luke giró rápidamente la cabeza. ¿Era de verdad Theo a quien acababa de ver? ¿O solo alguien que se le parecía? Sin embargo ese rostro no era precisamente común, así que si había alguien que se le pareciera, eso no tendría sentido.
Además, por su voz, su tono y su forma de hablar, era sin duda Theo.
Entonces surgía otra pregunta. ¿Por qué estaba ahí? No podía haber ido a buscarlo. Desde que dejó el ejército, había mantenido en secreto a dónde iba y dónde vivía. No se le ocurría ninguna respuesta adecuada.
—¿Vas a seguir así?
Theo le quitó el ramo de flores a Luke. Gracias a eso, su campo de visión, que había estado intentando ocultar, se despejó.
—Ah, claro.
Luke siguió sonriendo con torpeza, se sacudió la ropa y se levantó del suelo. Woods, desde lejos, parecía estar dormido, tan quieto como un ratón muerto.
—¿Por qué estás aquí?
Luke finalmente alzó la voz. Theo miró de reojo el ramo de flores que tenía en la mano y enseguida volvió a levantar la cabeza. Incluso bajo el oscuro cielo nocturno, el color púrpura de las flores y el cabello plateado de Luke se veían con especial claridad.
Ese rostro que no veía desde hacía bastante tiempo, no había cambiado mucho. Theo apretó ligeramente el ramo de flores con la mano y respiró hondo, de forma que solo pudiera oírse él mismo.
—¿No es un poco exagerada tu actitud para dar la bienvenida?
—¿Qué dices? ¿Cuándo te he dado la bienvenida? Dame eso.
Luke extendió la mano para tomar el ramo, pero Theo lo esquivó levantando la suya rápidamente. Frustrado por la diferencia de altura, lo miró fijamente preguntándose qué estaba haciendo, pero Theo, como siempre, permaneció impasible sin cambiar de expresión. Por desgracia, Theo era más alto, así que, aunque se pusiera de puntillas y estirara el brazo, era imposible que alcanzara el ramo.
—Quitar lo que se ha regalado va contra toda decencia.
—En primer lugar, nunca te lo di.
—Si tanto te interesa saber por qué he venido aquí, ¿por qué no me lo preguntas directamente?
—¿Qué? —Luke frunció el ceño y giró la cabeza hacia donde Theo había desviado la mirada. Allí vio a Pale, inquieto.
Ah, ahora estaba claro que algo había pasado. Era difícil no darse cuenta al verlo allí parado, como un cachorro mojado por la lluvia.
—Pale, no te quedes ahí. Ven aquí.
—Sí…
Cuando Pale se colocó junto a Luke, Theo miró alternativamente a ambos. Era evidente que los dos se habían visto envueltos en algo desagradable en el ejército. Luke decía que había sido por motivos operativos, pero lo cierto es que había obligado a su subordinado Pale a hacer algo que no era muy agradable. De hecho, Pale incluso había dicho antes que no le agradaba Luke.
—¿Se han reconciliado?
—¿Reconciliado? Lo llamé para que me ayudara con algo. Casualmente, este chico había venido a pasar unos días aquí.
Luke ocultó hábilmente el hecho de que Pale había utilizado sus vacaciones para venir a visitarlo a un lugar tan lejano. De lo contrario, podría parecer que se llevaban demasiado bien.
—Le has dado trabajo y le has pedido que informe sobre un monstruo en tu lugar.
Así que era por eso. Luke suspiró ligeramente y se pasó la mano por el pelo. Al ver a Pale inquieto a su lado, mirándolo con cautela, Theo comenzó a preguntarse si había entendido mal la situación.
—He venido a verte por ese asunto. No es por motivos personales.
—Sí, sí, claro. Entonces entremos. No nos quedemos aquí afuera.
Si se quedaban así delante de la casa, podían llamar la atención de la gente que aún deambulaba por los alrededores. Además, Theo era claramente un forastero y tenía un rostro bastante llamativo.
Estaba a punto de volver hacia la mansión, cuando junto a la puerta divisó a un borracho completamente ebrio, dormido. Debía de tener frío, porque incluso en sueños cruzaba los brazos y se frotaba, dando un espectáculo lamentable.
—Mmm, Luke… Ven aquí…
La expresión de Luke se endureció. Una desagradable sensación de repugnancia le subió por los pies, como si tuviera un insecto trepando por ellos. De todos modos, estaría tan borracho que no lo recordaría, así que ¿no debería aprovechar y raparle la cabeza? O quizá no estaría mal dejarlo incapacitado para que no pudiera beber alcohol de nuevo.
—Ca…Capitán. Yo me encargaré de llevarlo.
Pale, que se dio cuenta de la expresión asesina de Luke, se apresuró a intervenir. Gracias a eso, Luke recuperó la cordura y le indicó a Pale la dirección de la casa del jefe de la aldea Chess. . Pale se alejó arrastrando al perro que aún no había recuperado el sentido.
Luke miró de reojo a Theo y entró en la casa. Ya dentro, Theo echó un vistazo mientras miraba fijamente la nuca de quien caminaba delante de él.
—¿Es tu novio?
—¿Qué?
Luke abrió la puerta del salón y alzó la voz, sorprendido. A pesar de haber dicho algo bastante desagradable, Theo parecía muy tranquilo.
—Si se muestran tan cariñosos fuera de casa, deben de tener una relación bastante especial, ¿no?
Luke se preguntó qué estaba diciendo, pero supuso que se refería al comportamiento molesto de Woods. Theo, que no sabía lo borracho e idiota que era ese tipo, podía malinterpretarlo al verlos desde lejos.
Luke no respondió de inmediato y se limitó a mirarlo en silencio, lo que hizo que las cejas de Theo se arquearan ligeramente.
—Hasta dormido te estaba buscando. ¿No crees que deberías aprender a elegir mejor a la gente que te rodea?
—Oye, pues ve y díselo tú mismo.
Luke entró en la sala de estar con Theo, refunfuñando entre dientes. Señaló el sofá que había a un lado y le dijo que se sentara, y cuando estaba a punto de salir de nuevo…
Agarró el pomo de la puerta y lo giró, pero la vieja puerta de madera chirrió y, justo cuando estaba a punto de abrirse, se cerró de nuevo. Por alguna fuerza física.
¡Pum!
Una sombra se proyectó sobre la puerta. Theo se había acercado por detrás y empujó la puerta que estaba a punto de abrirse, cerrándola de nuevo. Luke, sorprendido, se giró lentamente.
Theo lo miraba desde arriba. Si hubiera que señalar una diferencia respecto a antes, sería apenas un cambio en la inclinación de sus cejas. Su complexión física era mucho más imponente que la de él, y como además estaba bloqueando la puerta con el brazo, parecía haberlo atrapado contra su pecho sin escapatoria.
—¿Qué…Qué pretendes? ¿Quieres pelear?
—Responde.
—¿Eh?
—Aún no has respondido.
Luke frunció el ceño, como si no entendiera.
—¿De verdad estás saliendo con él?
Entonces Luke, que entendió la pregunta de Theo, soltó un quejido de resignación.
—¿Estás loco? ¿Quién saldría con un borracho matón como ese? Mis ojos todavía funcionan bien.
Entonces, la fuerza abandonó lentamente la mano de Theo. Las cejas, que se habían fruncido, se separaron y recuperaron su forma original.
—¿Y qué has visto antes? Woods, ese tipo es un hombre. Un hombre.
¿A quién se le ocurriría preguntar si era su novio, si salía con él o si tenían algo especial? Luke le golpeó la mano con brusquedad, apartándola de un manotazo.
—Voy a por té, quédate aquí y no causes problemas..
Luke abrió la puerta de nuevo y salió. Theo observó el espacio vacío que dejó atrás, luego desvió la mirada hacia las llamativas flores púrpuras. Permaneció inmóvil, pensando en las palabras de Luke. ¿Acaso no era posible sentir eso, incluso entre hombres?
—No hay mucho para beber.
Luke dijo que no quedaba nada de té y dejó un poco de café sobre la mesa, diciéndole que se tomara eso.
—Bueno, ahora explícame qué ha pasado.
Theo dejó con cuidado el ramo de flores a su lado. Le contó que había ido a la sede de Caelum para inspeccionarla y que, mientras estaba allí, se había encontrado con Pale, que había ido a reportar la aparición de un monstruo. Luke, que ahora conocía toda la historia, se llevó las manos a la cabeza y suspiró con resignación.
La sede de Caelum también era competencia del Comandante. Sin embargo, Luke nunca pensó que Theo pudiera acudir a la sede en cualquier momento. Normalmente, el Comandante no se desplazaba personalmente a menos que se tratara de un asunto muy urgente o de gran importancia.
—Si has venido hasta aquí, debe haber un asunto bastante importante, ¿no?
—No puedo hablar libremente con personas ajenas al ejército sobre asuntos internos.
Las palabras de Theo lo hicieron sentir un poco incómodo. Lo que había dicho, claramente marcaba un notable límite entre lo que podría saber.
—Entonces, ¿cómo supiste que fui yo quien descubrió lo del monstruo, y no Pale?
Le había explicado a Pale con todo detalle cómo debía hablar y cómo debía disipar las sospechas si surgían. Aunque era un tipo tímido, hacía bien lo que se le pedía.
—Respondió de forma extraña a la pregunta sobre qué tipo de ataque usó para capturar a la criatura.
Luke se había olvidado esa parte. Ahora entendía. Pensó que lo había preparado para cualquier cosa que levantara sospechas, pero esa pregunta lo pilló desprevenido.
Pale era un tipo que hacía bien lo que se le pedía. Pero por el contrario, eso significaba que no era capaz de hacer bien lo que no se le ordenaba o lo que no se le informaba. Además, su adversario en esta ocasión era excepcional. No era nadie más que el mismísimo Comandante, Theo Redrik. Pale tampoco esperaba que ese tipo apareciera de repente, así que seguro se puso nervioso. Resultando así, una confesión completa por parte de Pale a Theo.
—Entonces, es mi turno de preguntar. ¿Por qué no informaste tú mismo del monstruo que capturaste y enviaste a Pale?
Por supuesto, lo hizo porque no quería tener nada que ver con el Ejército Imperial. Una vez cumplida su misión, había tomado la decisión de despedirse definitivamente de ese odioso lugar.
—Bueno, porque era una molestia. No era un monstruo de alto rango, sino de bajo rango, ¿por qué tendría que haber ido yo?
—¿Por eso le ordenaste a tu subordinado que mintiera?
—Él dijo que lo haría.
Como dijo Theo, no le gustaba la idea de que Pale tuviera que mentir, pero había circunstancias que no podía ignorar. Pale lo sabía y quería ayudar a Luke, así que aceptó sin dudarlo, por lo que no tuvo más opción que aceptarlo. Sin embargo, para un tercero que no supiera nada, podía parecer que Luke seguía utilizando al soldado para sus propios fines.
Pero, aun así, eso ya no importaba. Theo pertenecía al pasado, y el Luke de aquellos tiempos había sido el villano. Nunca esperó volver a verlo, pero ahora que estaba ahí, no había razón para comportarse de manera distinta frente a él.
¿No era eso lo que había dicho Pale? Que Theo parecía decepcionado con él por haber abandonado el ejército sin permiso. No había necesidad de cambiar esa impresión. Después de todo, no existen villanos que de repente se vuelven buenos al llegar al final.
—Tú…
En ese momento, Theo habló con cautela.