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El posadero lo explicó muy amablemente. Dijo que era una suerte que aún quedara una habitación libre hoy, ya que había muchísimos turistas. Pero el rostro de Theo se endureció visiblemente al saber que tenían que compartirla.

—¿De verdad solo hay una habitación? Aunque sea pequeña, no importa…

—Entonces por favor denos esa habitación.

Antes de que Theo pudiera terminar su pregunta, Luke, que estaba detrás de él, se inclinó hacia delante. El posadero, más que nunca, parecía encantado de haber podido ocupar la única habitación restante y le entregó la llave. Luke la tomó y subió las escaleras.

—Espera, Luke.

—¿Por qué?

—¿Escuchaste… lo que acabo de decir?

La voz de Theo era inusualmente tímida. Luke agarró el llavero y lo hizo girar en el aire.

—¿Qué cosa? ¿Que solo hay una habitación?

—Sí.

—Lo escuché. Yo también tengo oídos.

Al preguntarle por qué hacía una pregunta tan obvia, el rostro de Theo se contrajo de una forma aún más peculiar y Luke se preguntó si de verdad le disgustaba tener que compartir una habitación.

—Oye, de todas formas solo nos quedaremos una noche, así que ¿qué importa?

En realidad, no era difícil entender su postura. Theo seguramente había vivido y comido en el lujoso y espacioso alojamiento exclusivo para el Comandante en el Cuartel General. Además, antes que soldado, ese tipo era el noble heredero de una familia ducal. No era de extrañar que la idea de quedarse en una posada pública, compartiendo habitación con extraños, no le entusiasmara.

—Entiendo que es incómodo, pero ten paciencia.

Al fin y al cabo, durante la Academia Militar, los entrenamientos de campo y las simulaciones de combate lo obligaron a acampar más veces de las que hubiera deseado. Y durante la guerra o las campañas contra monstruos, no fueron pocas las noches que pasó en barracas miserables. Comparado con eso, tener cuatro paredes y una cama era casi un lujo. Luke estuvo a punto de soltarle un “¿Así que el soldadito ahora elige dónde dormir?”, pero se mordió la lengua.

—Subamos ahora.

Incluso el dueño que acababa de mostrarles su habitación, así como los demás huéspedes que los rodeaban, miraban extrañados a las dos personas que se habían detenido frente a las escaleras.

Luke se giró primero y subió las escaleras sin ninguna preocupación.

—Haa…

Theo suspiró profundamente mientras se frotaba la cara. Como había dicho Luke, ya no podía hacer nada más. Total, solo sería una noche, y en medio de una investigación, ponerse a discutir si la habitación era individual o doble resultaba hasta ridículo.

Pero Theo se topó con otro problema al llegar.

—…Luke.

—Ahora qué.

—¿Soy el único que ve una sola cama?

Era precisamente la distribución de la habitación. Para ser una posada de apariencia humilde, el interior estaba bastante limpio. Aunque la habían alquilado apresuradamente, Theo no había imaginado que fuera tan estrecha, pero parecía suficiente para pasar la noche los dos. No entraban corrientes de aire y la calefacción funcionaba bien, así que pensó que el dinero pagado por la habitación no era un desperdicio, hasta que se dio cuenta de eso.

—Qué te pasa. Es obvio que solo hay una.

Theo no esperaba que sólo hubiera una cama. Además, en contraste con la habitación, que era más espaciosa de lo esperado, la cama no era particularmente grande. Aunque técnicamente cabían dos personas, era obvio que no sería cómodo para dos hombres corpulentos.

—¿Todas las posadas son así?

—Vaya, se nota que eres un joven noble mimado. Las habitaciones baratas siempre son así.

Si fuera una habitación buena y barata, las camas también serían amplias y habría lugares con hasta dos camas, pero este lugar estaba ubicado en el centro de la plaza. Como era un lugar donde los turistas eran la clientela principal, no se debía esperar ese nivel de calidad.

A pesar de la lógica explicación de Luke, Theo seguía frunciendo el ceño con gesto incómodo, clavando la mirada en la cama con desconfianza. «¿Qué demonios le parece tan inaceptable?» pensó Luke, hasta que al seguir la dirección de su mirada, la razón apareció frente a sus ojos: solo había una cama.

«Me pregunto si es porque no quiere dormir en la misma cama que yo.»

Había mucha gente que se sentía incómoda compartiendo la cama con otros. Aunque Theo le había pedido ayuda en la investigación porque necesitaba sus habilidades, estaba claro que, si tuviera que definir su relación en términos de “buena” o “mala”, esta se inclinaba decididamente hacia lo segundo. Tener que dormir en la misma cama con alguien con quien no te llevas bien… Bueno, era normal que a Theo le resultara desagradable.

Luke, como ya se imaginaba cómo sería la posada y que solo habría una cama, no se sorprendió mucho… pero si no lo hubiera sabido, el golpe habría sido mucho más duro.

—Sí. Entiendo cómo te sientes.

—¿Qué?

—No te preocupes, puedo dormir en el suelo con una manta.

Luke se quitó su capa y la colgó en una pared, mientras pensaba en que un pequeño sacrificio no haría daño a nadie. Pero era demasiado pedirle a un joven noble y Comandante responsable del poder militar de este país que durmiera en el suelo.

—Entonces voy a lavarme.

Luke entró al baño, dejando a Theo parado allí aún procesando la situación. Sumergiéndose en la vieja y desgastada bañera, Luke alivió la fatiga del día. El agua caliente lo envolvió por completo, y la sensación de calor penetrante extendiéndose por cada rincón de su cuerpo fue casi hipnótica.

Sólo había pasado un día desde que comenzó a investigar con Theo, pero parecía que había pasado una semana entera. Además, era extraño que el tiempo, que había transcurrido tan lentamente cuando estaba solo, parecía volar ahora que estaba con Theo.

—Pero no sé si esto está bien.

Había jurado no volver a verlo jamás cuando dejó el ejército. Y sin embargo, no solo se habían reencontrado, sino que ahora incluso trabajaban juntos. No imaginó que aquella decisión firme como un muro de acero pudiera quebrarse con tanta facilidad.

—….

Luke sumergió la cara a medias en el agua. En la superficie humeante, burbujas brotaban como sus pensamientos inconclusos. Pero esos pensamientos ya carecían de sentido. Después de todo, ya le había prometido a Theo que lo ayudaría, y era cierto que sentía sutil curiosidad por ese monstruo. Por ahora, solo esperaba que esto no se agravara.

Toc toc-

Luke estaba terminando y a punto de salir cuando de repente oyó que llamaban a la puerta del baño. Como Theo era el único en la habitación, se secó rápidamente, se vistió y abrió la puerta.

—¿Qué pasa?

—….

Luke tenía una toalla blanca cubriendo su cabello al no haber tenido tiempo de secarlo bien por las prisas. Por eso, una o dos gotas de agua cayeron al suelo. Y la persona que llamó a la puerta simplemente guardó silencio cuando le preguntaron qué pasaba.

Lo único que llenaba el espacio entre ellos era el sonido de las gotas que chocaban contra el suelo y el pequeño ruido de Luke frotándose la cabeza con la toalla.

—Theo.

Al no obtener respuesta, Luke se acercó instintivamente. En cuanto lo miró de cerca, Theo se estremeció y retrocedió.

—¿Vas a lavarte también?

—Ah…Sí.

Luke se apartó de la puerta del baño, pero Theo seguía actuando raro. El muy tonto, que supuestamente estaba esperando para lavarse, se quedó quieto en el mismo lugar como si estuviera en trance. Desde antes su comportamiento había sido extrañamente tenso, así que al final, Luke solo pensó que ese tipo también debía estar agotado.

Finalmente, después de que Luke le preguntara si quería entrar nuevamente, Theo desapareció. Luke negó con la cabeza y se dirigió a una mesa redonda de madera cerca de la ventana.

—Ah.

Y coincidentemente, el otro huésped que llegó con ellos estaba sentado ahí.

—Pip…

La criatura peluda estaba sentada en la mesa, mirando por la ventana, y su pelaje se erizó tan pronto como sintió la presencia de Luke. El pelaje, que había sido del mismo color que la ropa que vestía Theo porque había estado en sus brazos todo el tiempo, ahora se había transformado en el color de la madera de la mesa.

—Viéndolo de esta manera, realmente tienes una habilidad asombrosa.

Luke aprovechó la oportunidad para sentarse en una silla y observar a la criatura con detenimiento. Se agachó y miró fijamente sus grandes ojos, provocando que la criatura comenzara a temblar.

—Oye, no tengas miedo, no te voy a lastimar. ¿Qué vas a hacer sin fuerza contra esa desconfianza?

—¿Pih?

—¿Sabes? En la vida, lo más importante es la confianza. ¿Entiendes?

Así comenzó, de la nada, un sermón sobre filosofía de vida. Luke, frente a un monstruo de bajo nivel, se lanzó a explicar con entusiasmo las cosas que él consideraba cruciales en la existencia. “Si te asustas, el enemigo te subestima”, “si muestras determinación, ya tienes medio camino ganado”. “En una pelea, lo más importante es el primer golpe”… Mientras soltaba su discurso con fervor, el monstruo, que al principio no hacía más que temblar, poco a poco empezó a escucharlo con atención y los ojos bien abiertos.

—¿Pero realmente puedes cambiar a todos los colores?

Luke arrancó una flor del jarrón que estaba sobre la mesa. Acercó los pétalos de un rosa intenso a la criatura, y pronto su pelaje se tiñó del mismo tono de rosa.

Entonces, Luke extendió los dedos. Al instante, una tenue corriente púrpura surgió de ellos. El monstruo se sobresaltó y comenzó a temblar de nuevo, pero el color de su pelaje no cambió a morado. Parecía que solo reaccionaba a los colores de objetos con formas fijas.

Entonces, como si de repente se le ocurriera una idea tonta, los labios de Luke se curvaron en una sonrisa. La bestia se tambaleó hacia atrás, pero las manos de Luke fueron más rápidas.

Mientras sostenía al monstruo en sus manos, su rostro se veía más feliz que nunca.

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