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—Luke, —Theo agarró su mano y lo detuvo —déjalo así.
—…¿Esto no te molesta?
Luke dejó caer su tenedor sin darse cuenta, produciendo un sonido cuando este golpeó la mesa de madera.
Era natural que los que tenían relativamente poco sintieran celos y resentimiento hacia los que tenían mucho. Y el huésped de ahora probablemente también se quejaba así porque tenía envidia de la fama, el poder y la riqueza de Theo, en lugar de albergar algún resentimiento hacia él, a quien ni siquiera conocía tan bien como para juzgarlo.
Pero eso no significaba que todo su comportamiento fuera justificable. Criticar a alguien era una cosa, pero menospreciar los esfuerzos que ni siquiera comprendía, mientras se autoengañaba presentándose como una ‘buena persona’ y ‘víctima inocente’, era simplemente reprobable.
—No es cuestión de si esto me molesta o no.
—¿Entonces?
—Puede que no sea una figura tan importante como el Emperador, pero dirijo una organización crucial para este país. Que los ciudadanos del Imperio me insulten y critiquen es, en cierto modo, algo esperado. Pero no puedo responder a cada uno de ellos.
Las palabras de Theo no estaban erradas. Quienes ostentaban poder debían usarlo apropiadamente para beneficio de quienes no lo tenían. El principio era que la responsabilidad es inherente a lo que se tiene. Además, independientemente del buen o mal desempeño de sus líderes, era su propio pueblo quien los criticaba constantemente.
Pero ¿no se enojaría cualquiera si escuchara como hablan mal de él en su cara? Entonces, ¿por qué estaba Theo tan tranquilo? Luke incluso se preguntó si Theo en realidad podía tener sentimientos.
—Así que, si ibas a hacer algo, detente. Nos iremos después de esta noche de todos modos.
Theo se levantó lentamente y agregó que no quería hacer un gran alboroto.
—En realidad no estaba intentando hacer nada…
Es cierto que cogió el tenedor y se puso de pie, pero fue una acción que el propio Luke hizo sin darse cuenta.
—Me alegro. Además, ¿no es incluso bueno para ti?
—¿Qué cosa?
—Que esa gente me insulte. Si lo piensas, como tú estás del lado de los que me odian, supongo que te sentirás satisfecho, ¿no?
Aquél huésped estaba criticando ahora a Theo, el “Comandante Supremo”. Aunque superficiales, aquellos comentarios ácidos, provenientes de personas que ignoraban cómo Luke y Theo habían sido rivales disputando ese mismo puesto, debían sonar como música para los oídos de Luke.
Theo se giró primero, llevando su plato vacío y dirigiéndose a las escaleras. Luke también se dirigió hacia el área de devolución, llevando su plato y vaso.
Y mientras pasaba por la mesa del huésped que todavía estaba maldiciendo Theo y alterándose, Luke rápidamente levantó el vaso de agua que sostenía y lo volteó. En ese momento, el agua, que todavía llenaba más de la mitad del vaso, cayó con fuerza justo sobre la cabeza del huésped.
—¡Ah! ¡Qué demonios!
El invitado, sobresaltado, se puso de pie de un salto y alzó la voz. Theo, que esperaba a Luke en la escalera, se estremeció.
—Oh, ¿qué hice? Se me resbaló la mano…
Luke puso su mejor expresión de disculpa, pero el huésped, empapado hasta los huesos, lo miró con una mezcla de incredulidad y furia. La ira que antes se dirigía a Theo ahora parecía a punto de estallar contra Luke. El rostro del hombre se enrojeció, luego palideció, contorsionándose como un puño. Theo incluso hizo ademán de intervenir, pero afortunadamente, uno de sus acompañantes lo detuvo a tiempo.
—Ya te dijo que fue un accidente. Por favor déjalo y volvamos a nuestras habitaciones.
—Lo siento mucho, señor. Pero ya que está empapado, ¿por qué no aprovecha para refrescarse?
—¡¿Qué?! ¡Oye! ¡Ven aquí! ¿Qué acabas de decirme?
Su compañero, ya harto de la situación, agarró con fuerza al hombre que seguía armando escándalo y lo arrastró escaleras arriba. Al menos uno de los dos tenía la cabeza fría, lo cual era un pequeño consuelo. Luke, tras deshacerse fácilmente del borracho, se dirigió entonces a uno de los empleados del comedor de la posada.
—Disculpe. Si me da algo para limpiar, yo me encargaré de limpiar el suelo.
—No se preocupe, yo me encargo.
El empleado parecía estar secretamente agradecido con Luke por ahuyentar al borracho, mientras sonreía alegremente y agitaba la mano.
Y desde la distancia, Theo observaba sin perder de vista cada movimiento de Luke.
—¿Qué pasa? ¿No subiste?
Luke le lanzó un comentario sobre por qué estaba ahí parado como una estatua frente a las escaleras, y luego subió a la habitación.
—Luke, ¿qué te pasó?
Theo también lo siguió a la habitación y enseguida le preguntó por qué actuaba así. Luke sabía que era un tipo anticuado, así que supuso que haría preguntas enseguida.
—Se me resbaló la mano.
—Lo vi todo. Volcaste el vaso de agua a propósito.
—…Estoy de acuerdo hasta cierto punto con lo que dijiste antes.
Luke se sentó frente a la mesa y, con suavidad, acarició el vientre de la criatura mágica que roncaba plácidamente. Antes de salir, le había arrancado unos cuantos pelos al esponjoso animal y los había dejado sobre su barriga. Para su sorpresa, el pelaje seguía manteniendo su brillante color plateado.
—Pero sigue siendo molesto.
—¿Por qué?
¿Por qué estaba molesto? La respuesta era simple.
—Eres el Comandante y un soldado. Es natural molestarse cuando un borracho cualquiera, que no sabe nada, te critica cuando tú eres el primero en arriesgarte por la seguridad del Imperio. Yo también fui militar y…
Luke no podía expresar con palabras algo más complejo de lo que decía. La razón de su enojo era la misma que la del restaurante en Erhmen. Estaba enojado porque parecía que sus esfuerzos por llevar al protagonista al final de la historia y ponerlo en esa posición también estaban siendo menospreciados.
Pero hoy era distinto.Su ánimo se había hundido en un lodazal de confusión, mucho más que aquella vez. Todo empezó cuando vio cómo Theo, frente a los insultos del huésped, no mostraba la más mínima emoción. Solo aceptaba el ataque en silencio y seguía adelante.
—Tú fuiste quien me ganó el puesto. Así que, si alguien te dice que no sabes hacer tu trabajo, es natural que te sientas herido. ¿Y no sería más apropiado que te criticara alguien como yo?
Pero como no tenía otra manera de expresar sus sentimientos, Luke primero formuló la explicación más plausible.
—¿Estás diciendo que sólo aquellos que están calificados pueden criticarme?
—Sí. Además, ese tipo casi me hace sangrar los oídos. Si no le hubiera echado agua encima al final, me habría molestado tanto que no podría dormir hoy.
Hablaba en serio. Era bastante inusual ignorar a alguien sin educación que les gritaba a todos en un restaurante, provocando que se fueran. Theo rio entre dientes, entendiendo el comentario.
—Y Theo. En realidad, no te odio tanto.
—…¿Por qué?
Era natural que Theo pensara así, pero eso era más bien un comportamiento que había mostrado solo superficialmente para cumplir fielmente con su papel de villano. Por supuesto, ahora no le gustaba nada que, después de haberlo convertido en Comandante, de repente se obsesionara con una extraña investigación y lo arrastrara con él con amenazas.
—En unos meses se cumplirá casi un año desde que dejé el Ejército, pero aún no me he dejado llevar por esos sentimientos.
Aún así, no podía revelar todo honestamente.
—¿Y si no me odias?
—¿Eh?
—Si no me odias, ¿entonces qué?
Theo le dirigió esa pregunta con la mirada fija en él. Incluso las manos de Luke, que habían estado acariciando mecánicamente el pelaje del monstruo, se detuvieron por un momento. Solo había querido decir que no lo odiaba tanto como para alegrarse al escuchar a otros hablar mal de Theo como si quisieran matarlo, pero no esperaba que la conversación tomara este rumbo.
—Luke.
Al quedarse callado y perdido en sus pensamientos, Theo de pronto lo animó a continuar.
—Bueno…
¿Cuál era el antónimo de “no odiar”? ¿Querer? Entonces, ¿acaso apreciaba a Theo como un amigo y antiguo compañero? Pero no podía responder a esa pregunta a la ligera. Porque, en realidad, ellos nunca habían sido amigos ni tampoco compañeros cercanos.
Sinceramente deseaba que a Theo le fuera bien. Aunque el motivo principal por el que lo apoyó a convertirse en Comandante fue para poder disfrutar del resto de su vida sin obstáculos después de ver el final, también tenía el deseo de que ese chico, que era el protagonista, se sentara en el lugar que le correspondía. Se podría decir que tenía cierto apego en ese sentido, pero había algo más y era difícil definir aquello en una sola palabra.
—B-Bueno, aún no lo he pensado claramente.
Luke eligió esa respuesta, su comodín infalible para evadir cualquier pregunta. También era una forma de cortar de raíz los interrogatorios persistentes de Theo.
—…
Al oír esa respuesta, Theo permaneció en silencio, como si estuviera absorto en sus pensamientos. Luego, como si por fin hubiera comprendido algo, asintió.
—Bien, deja de hablar y duérmete. Mañana tenemos que madrugar.
Luke se levantó bruscamente de su asiento, intentando aliviar la incomodidad del ambiente. Tomó una manta del cajón superior, luego una almohada de la cama y la colocó en el suelo.
—Luke, está bien. Duerme arriba.
Cuando Theo dijo que dormiría en el suelo, Luke se negó, haciendo un gesto con la mano. ¿Cómo iba a dejar que el Comandante durmiera en el suelo? Ni de broma. A pesar de haber pasado por durísimos entrenamientos en la academia militar y batallas que los habían moldeado como soldados, había una diferencia insalvable entre ellos: uno era de cuna noble, y el otro, un plebeyo. La adaptación no era igual para ambos.
—Bien. Yo soy quien está pidiendo que me acompañes en la investigación, así que déjame tener al menos eso en mi conciencia.
Aunque Luke quería rechazarlo, como Theo ya se había bajado al suelo, no tuvo más remedio que subirse a la cama.
Las luces de la habitación se apagaron de repente y el silencio se apoderó de ella al instante. Lo único que entraba en la habitación era la luz de la luna que se filtraba suavemente entre las cortinas viejas.
Luke cerró los ojos sobre la cama, extrañamente amplia para una sola persona. Pero, a pesar del agotamiento de su cuerpo, el sueño no llegaba. Intentó cubrirse por completo con la manta, incluso contó ovejitas, pero nada parecía funcionar.
Y entonces entendió por qué: sus sentidos, que deberían haberse rendido al descanso, estaban concentrados en un solo lugar. Sin poder evitarlo, lanzó una mirada furtiva hacia el extremo inferior de la cama. Entre las sombras, apenas distinguía la silueta de Theo, dormido de espaldas.
Ahora que lo pensaba, ni siquiera en los entrenamientos de campo de la academia militar habían estado en el mismo equipo. Era una práctica común separar a los primeros y segundos puestos de la clase al formar los grupos. Además, incluso en el ejército, los alojamientos se asignaban por rango y el del Comandante estaba aparte.
Luke se quedó mirando fijamente la espalda de Theo, dándose cuenta de que nunca antes habían dormido juntos en la misma habitación.
—…Oye, Theo.
Y finalmente, unos 20 minutos después de que se apagaron las luces, Luke habló primero.
—¿Te dormiste?
—No.
Sabía que no podría conciliar el sueño tan fácilmente en ese suelo duro.
—Oye. Me preocupas tanto que no puedo dormir para nada. Solo sube.
—…
—Aunque sea incómodo, aguanta solo una noche. Durmamos juntos aquí.
Ante las palabras de Luke, los amplios hombros de Theo se estremecieron notablemente.

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