—¿Es mi culpa otra vez?
A pesar de la reprimenda, Theo simplemente sonrió. Luke lo fulminó con la mirada mientras caminaba, pero sus acciones no podían considerarse inapropiadas.
Si la persona que había orquestado esto era realmente un mago, era muy probable que hubiera notado su presencia en el momento en que Luke y Theo entraron en la mina. Cómo sabía utilizar magia de barreras, bastante difíciles de romper, debe haber sentido la energía mágica de ambos mezclada en el ambiente desde hace un buen rato.
En esa situación, incluso si hubieran intentado desactivar la barrera con delicadeza, no habría sido más que una pérdida de tiempo. Además, sin conocer el estado del hermano menor de Ángela, retrasar el proceso habría sido peligroso.
Aún así, Luke tenía dudas, así que se paró junto a Theo y preguntó:
—Pero si seguimos así ¿y todos huyen? ¿No fue por algo similar que tuvimos que dejar ese extraño juego de roles en Cornium?
—Aunque el oponente fuera un mago, esto es una mina. Si se esconden dentro, les será aún más difícil encontrar una ruta de escape. E incluso si la hubiera, este lugar está lejos del centro de la ciudad, así que, si estalla una batalla, no causará ningún daño a los habitantes.
Ante las palabras que fluían con tanta soltura, Luke no tuvo más remedio que asentir con la cabeza. Aunque decía que fue por instinto o que se le ocurrió en el momento, en realidad, la historia demostraba que incluso en ese breve instante, Theo había actuado pensando y sin perder ni un ápice de su racionalidad.
—Por cierto, definitivamente puedo sentir la magia de otra persona.
—Yo también.
Si antes solo percibían la energía de las Gelu, el espacio interior oculto por la barrera ahora se sentía completamente diferente. De algo estaban seguros: los vínculos mágicos no evocaban nada particularmente positivo.
Los dos hombres aceleraron el paso. El interior no era muy diferente del exterior. De hecho, era aún más peligroso y caótico, casi impidiéndoles avanzar.
En ese momento, un extraño sendero lateral les llamó la atención. Una entrada pulcramente tallada dentro de la mina, sin ningún rastro de artificialidad. Sin decir palabra ni mirarse, los dos entraron rápidamente.
—¡Theo, allá!
De repente Luke gritó y señaló hacía adelante. Unas columnas negras y siniestras atravesaban el espacio en una cuadrícula apretada, como barrotes de prisión.
—S-Sálvame… por favor sálvame…
Y entonces, una voz débil llegó desde adentro. Theo y Luke se agacharon frente a los barrotes. Quizás intuyendo la presencia de otra persona, el hombre arrastró su cuerpo exhausto hacia adelante, apoyándose en los barrotes del pilar y presionando su rostro contra ellos.
Cabello color zanahoria, pecas en ambas mejillas e incluso una ligera cicatriz en la comisura derecha de la boca: todas estas eran las características físicas que Angela había descrito para su hermano menor, Bruce.
—No te preocupes. Venimos a rescatarte a petición de Ángela.
—¿M-Mi hermana…?
—…Theo.
Theo estaba a punto de correr al rescate cuando Luke lo agarró con fuerza de la manga. Curioso, levantó la vista, pero en lugar de explicarle, Luke acercó el orbe circular que flotaba sobre su cabeza. Era la esfera mágica que Theo había creado para iluminar la oscuridad al entrar.
Luke tocó la esfera con el dedo, inyectándole un poco más de su magia. Las llamas se intensificaron ligeramente, su poder se intensificó. Esto aumentó la cantidad de luz que llegaba al área circundante. Fue suficiente para ver la entrada al pasaje lateral por el que habían entrado e incluso el interior tras las rejas que dividían la pared.
—…
—…
Detrás de Bruce, que había estado oculto en la oscuridad, había numerosos cadáveres.
Todos los cadáveres estaban en un estado idéntico, como si hubieran muerto de la misma manera. Sus rostros, demacrados y tan delgados que los huesos se marcaban claramente y las extremidades visibles fuera de la ropa presentaban el mismo aspecto. Su apariencia, con la piel seca como arena quebradiza, recordaba inevitablemente a pétalos de flores marchitas y deshidratadas, a los que se les hubiera extraído toda la humedad. Algunos de ellos, quizás debido a la prolongada exposición al gélido ambiente, tenían la piel teñida de rojo y de un tono azulado o amoratado de manera grotesca.
Eran señales de congelación.
Ciertamente, estas no eran muertes comunes. Eran muertes brutales causadas por algún factor externo. La mirada de Luke se enfrió al concluir que alguien los había asesinado brutalmente.
—¡M-Miren detrás de ustedes!
Bruce gritó, reuniendo todas sus fuerzas. Dos sombras más se acercaron por detrás. Dos guardias que solían patrullar la prisión alzaron sus espadas simultáneamente sobre las cabezas de Luke y Theo.
—…
Pero se vieron obligados a detenerse antes de siquiera poder blandir sus espadas. Una larga lanza de hielo sobresalía del suelo, apuntando directamente a sus cuellos. Los guardias tragaron saliva, presentiendo instintivamente que cualquier movimiento, el más leve, haría que la lanza les atravesara la garganta.
Luke se puso de pie lentamente. Theo, que había percibido su presencia desde el momento en que entraron, giró la cabeza para mirarlos con expresión fría.
Los hombres, paralizados por sus miradas y gestos, no pudieron hacer más que gemir. Solo al enfrentarlos así, sus instintos animales comenzaron a gritar: eran hombres poderosos a los que no debían ni podían enfrentarse.
—¡Ugh…!
Luke agarró a uno de los dos guardias por el cuello.
—¿No eres tú el cerebro detrás de esto?
Luke ladeó levemente la cabeza. Sus ojos castaño claro, visibles a través de su cabello plateado y desordenado, brillaban con intensidad. Eran más seguros y brillantes que las llamas mágicamente conjuradas por Theo, pero con una diferencia: la intención asesina que bullía en su interior.
—¡Ustedes… ¡Ugh! ¡Qué… quiénes son…!
La persona a la que Luke tenía agarrada por el cuello, como si aún intentara resistirse, le sujetaba las manos y retorcía su cuerpo de un lado a otro.
—Respuesta equivocada. Pregunté dónde está tu jefe.
La voz traía un frío tan gélido como el aire de allí. Theo no interrumpió el interrogatorio de Luke; en su lugar, examinó los barrotes que retenían a Bruce.
—No siento ninguna magia en ti. Así que date prisa y responde.
Luke comenzó a ejercer presión lentamente. Un frío glacial empezó a apoderarse del cuello del tipo, como si lo estuviera estrangulando y comenzó a congelarse.
—Si no quieres terminar con el cuello roto, será mejor que hables.
El rostro del guardia, paralizado aún más al oír el ominoso chirrido, se transformó al instante en pánico. De repente, comprendió que tal vez se dirigía al otro mundo y sus labios temblaron.
—S-Si te adentras más y giras a la derecha… hay otro espacio… ¡Ah! A-Allí… en ese lugar…
Luke, aparentemente harto, arrojó al hombre contra la pared. Este se estrelló contra la pared y cayó al suelo, con fragmentos de roca desprendidos. Sus ojos se pusieron en blanco, perdiendo el conocimiento por el impacto.
El hombre restante, que temblaba aún más al ver el espantoso destino de su camarada, no fue la excepción. Luke le propinó una fuerte patada en el estómago, estrellándolo contra la pared opuesta. En cuestión de segundos, el guardia, ahora en el mismo estado que su camarada, emitió un gemido inentendible y cayó de cabeza al suelo.
Aunque detrás de él retumbaban estruendosos choques y derrumbes y el polvo volaba por todos lados, Theo observaba los pilares negros que hacían de barrotes con total indiferencia y rostro sereno. Incluso mientras se libraba una batalla tras de él, aunque era una lucha tan unilateral que apenas podía llamarse “batalla”, Theo siquiera parpadeaba y se mantenía concentrado en su tarea. Bruce lo miró de reojo, con evidente curiosidad.
Había cierta confianza en esa actitud. La convicción de que quien lo respaldaba cumpliría sin esfuerzo el rol que le había sido asignado.
—¿Cómo está, Theo?
Luke se acercó, echando hacia atrás su cabello plateado.
—Esto también parece ser un tipo de magia de barrera, como la que vimos antes en la entrada. Sin embargo, parece ser un tipo de magia menor que la que destruí.
—Entonces rómpela ahora mismo…
Luke, que estaba a punto de decirle que se ocupara de la persona del interior, no pudo más que callar. Para romper el hechizo de barrera, era necesario liberar un nivel determinado de poder mágico e impactarlo contra esta, tal como había hecho Theo momentos antes. Sin embargo, dentro estaba Bruce, quien corría el riesgo de verse arrastrado por la fuerza desatada para destruir el sello mágico de la barrera. No solo eso, detrás de ellos yacían esparcidos innumerables cadáveres que aún no habían podido recuperar adecuadamente.
Si la explosión los alcanzara, esos cadáveres indefensos probablemente volarían en pedazos, lo que dificultaría identificar a quiénes pertenecían. Probablemente eran los residentes que habían desaparecido recientemente en la aldea sin dejar rastro.
—Theo, ¿no eres mejor que yo con la magia de barrera?
—Aun así, no tengo suficiente talento para liberarlo sin problemas.
—Tienes una gran capacidad analítica, así que intenta resolverlo. Mientras tanto, yo vigilaré.
La frente de Theo se frunció levemente mientras veía a Luke relajarse frotándose las manos aquí y allá.
—Ni siquiera sabemos qué clase de persona está detrás de esto todavía, así que es peligroso ir solo.
—Entonces, ¿deberíamos quedarnos aquí y romper la barrera? Probablemente ya haya notado nuestra intrusión y no se quedará de brazos cruzados.
Había que entablar combate con el mago para distraerlo. Si luke lograba capturarlo y dejarlo completamente incapacitado, el hechizo se rompería naturalmente.
Además, era peligroso para ambos entrar en combate mientras Bruce aún estuviera vivo. Podría haber muchos otros miembros de la organización dispersos por ahí.
—Además, nuestro objetivo no es sólo salvar a la gente.
—…Te alcanzaré pronto.
—Está bien.
Luke asintió y corrió rápidamente hacia la entrada del camino lateral. Luego, siguiendo las instrucciones de uno de los guardias, corrió derecho por el camino relativamente ancho. Con cada paso, el aura siniestra se intensificaba. Era como una señal.
Y en la esquina derecha, tal como había dicho, se podía ver un camino que giraba hacia la derecha. Incluso ese espacio, anormalmente despejado, parecía haber sido abierto artificialmente.
Luke dobló rápidamente la esquina. Ante sus ojos apareció un espacio circular, muy parecido al que albergaba la prisión de Bruce. Sin embargo, era mucho más grande. Se parecía a los refugios cavernosos que solían usarse como escondites en guerras pasadas.
Luke siguió adelante, con los nervios tensos, pero pronto chocó con algo contundente y se vio obligado a detenerse.