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Luke, al ver la elegante vestimenta y la postura pulcra del hombre, reconoció inmediatamente que era el mayordomo que administraba la mansión.
—Gwen.
—Gracias por su esfuerzo al venir.
Cuando Gwen les hizo una seña a los que estaban a su lado, los sirvientes corrieron de inmediato y tomaron el equipaje que Theo llevaba en ambas manos.
—Encantado de conocerle.
Después de saludar a Theo, se acercó a Luke e inclinó la cabeza respetuosamente.
—Soy Gwen, el mayordomo jefe de esta Mansión del Duque Redrik. Me aseguraré de que no le falte nada durante su estancia, así que confíe en nosotros.
Luke no pudo evitar sentirse un poco nervioso por el saludo tan formal. No esperaba que lo arrastraran hasta allí.
—No tienes que ir tan lejos. Solo necesito un lugar donde descansar mientras termino mis asuntos en la capital…
A duras penas tragándose las palabras de que fue el joven maestro quien lo trajo sin previo aviso, Luke negó con la mano, pero Gwen no cedió fácilmente. Desde tiempos inmemoriales, ha sido la misión del mayordomo jefe, e incluso de todo el personal doméstico, asistir en cada movimiento y promover la comodidad en la vida de los miembros de la familia para evitarles cualquier inconveniente.
Incluso si era un invitado que ellos traían, no había excepciones en la dedicación. A los ojos de Gwen, Luke era, sin duda, alguien a quien debía atender con el máximo cuidado.
—E-entonces, quedo en sus manos.
Finalmente, Luke cedió primero. Sintió que si no daba una respuesta, seguiría detenido allí. Como era de esperar, con esa única frase, Gwen mostró una sonrisa extremadamente satisfecha y señaló la mansión.
—Entonces, pasen, por favor. Les acompañaré dentro.
Mientras seguía sus pasos, Luke se rascaba la cabeza preguntándose si esto estaba bien. Pensándolo bien, el mayordomo principal parecía haber sabido de la visita de Luke desde el principio. El propio Luke no tenía idea de que lo llevarían allí.
—Theo.
—¿Mm?
—Tú…¿tenías pensado traerme a tu mansión desde el principio?
Theo evitó la mirada de Luke. Al analizar sus acciones, lo único que le vino a la mente fue: «Me han engañado».
—Luke, piénsalo. Ahora eres un colaborador que ayuda oficialmente con los asuntos militares. A cambio de usar ese poder, tengo la obligación de apoyarte por completo para que no tengas inconvenientes mientras estés en la capital.
Luke entrecerró los ojos y miró a Theo. Estrictamente hablando, aún no había obtenido oficialmente la autorización de colaborador del Ejército Imperial. Como siempre, para todo se necesitaba un procedimiento. Pero al escuchar al Comandante del ejército hablar de esa manera, le resultaba difícil encontrar algo sospechoso.
—…Está bien. Por mi parte, no tengo ninguna razón para negarme.
Cuando Luke asintió, Theo suspiró aliviado. Para ser una excusa que se había inventado a toda prisa, era bastante plausible y perfectamente coherente.
De hecho, en cuanto Theo terminó de hablar con Zion, se conectó de inmediato con el ducado de Redrik. Solo dio una instrucción: debían prepararse para la llegada de un distinguido invitado que se alojaría en el ducado esa noche.
Y la razón por la que había dado esa orden no era solo el “apoyo” que había mencionado antes. Por alguna razón, ya no podía imaginar estar separado de Luke. O quizás, lo que ocurría era que no quería siquiera imaginarlo.
Theo, ante la mirada aún recelosa de Luke, eludió su vista con una tos fingida.
—Guau, la residencia de un Duque es realmente diferente.
Luke, que había entrado en la mansión, miraba a su alrededor con la boca abierta.
Las paredes color beige de tono bajo parecían despejar de golpe su vista, acostumbrada a la oscuridad de la noche. Las decoraciones doradas bordadas aquí y allá presumían a más no poder de que aquella no era una mansión cualquiera.
Al cruzar el pasillo, se extendía una gran alfombra de color azul en el centro, flanqueada por una amplia escalera que conducía al piso superior. La forma de la barandilla, los adornos superiores de la misma, las pequeñas estatuas de piedra colocadas en los descansos… todo emanaba una atmósfera única. Desde la escalera, lo primero que uno veía al entrar en la mansión, todo era espléndido; era, literalmente, la imagen misma de una residencia aristocrática.
—Le guiaré a la habitación de invitados del segundo piso, Señor Luke.
—Ah, sí.
—Una vez se haya instalado, también le daré una explicación sobre la residencia.
Luke se encontraba en la situación de tener que depender de esa mansión por un tiempo indeterminado, pero, con sinceridad, no creía necesario llegar a conocer la estructura de la residencia ducal.
Sin embargo, ahora que ya estaba dentro, su forma de pensar había cambiado, ya que sin duda era tan grande que seguro se perdería sin importar a donde intentara ir.
—Gwen, sobre eso.
—Sí, Su Excelencia.
—Yo me encargaré.
—¿Disculpe…?
Gwen, que subía las escaleras para guiar a Luke, intentó disimular su vergüenza con una leve sonrisa. No entendía bien lo que decía Theo.
—Yo le mostraré la mansión a Luke. Luke, ¿te importa?
—Como quieras.
Gwen, que se encontraba entre los dos, miró alternativamente a Luke y a Theo antes de asentir con la cabeza. Si se atendía a su deber, lo correcto habría sido recomendar a Theo que descansara, pues debía estar cansado del largo viaje. Sin embargo, al vislumbrar una sutil y inexplicable felicidad que emanaba del rostro de Theo, Gwen decidió permanecer en silencio y observar la situación.

* * *

—¿De verdad tiene que ser tan grande la mansión? Si me muevo demasiado, me perderé.
—Lo entiendo. Me perdí un par de veces cuando era joven.
Luke lo había dicho medio en broma, pero Theo, de pie junto a él, se lo tomó muy en serio. Añadió que desde que se perdió vagando por la casa de niño, causando problemas a los sirvientes, Theo había estado intentando memorizar la distribución y la geografía de la mansión, aunque eso significara aprendérsela de memoria.
Al oír eso, el pensamiento que tuvo fue: «Theo es Theo». Aunque no lo parezca, en el fondo era una persona muy orgullosa.
—¿No se encuentra el Duque Redrik? —preguntó Luke cuando, tras recorrer el primer y segundo piso, acababa de subir al tercero.
—Así es. Su salud no es buena, y en este momento no está en la capital. Se fue al sur para reponerse.
Por un lado, pensó que era un alivio no tener que andar con cuidado ante nadie, ya que solo estaba Theo en la mansión. Pero entonces, una duda repentina le asaltó.
—Entonces, ¿quién se ocupa normalmente de los asuntos familiares?
Pensó que valía la pena preguntar, pero extrañamente, en lugar de recibir una respuesta, sintió una mirada de reojo. Efectivamente, Theo miraba fijamente a Luke.
—¿Qué? ¿Hice una pregunta rara?
—Oh, no es eso. Creo que es la primera vez que sientes curiosidad por algo sobre mí.
Los dos recorrieron naturalmente el tercer piso mientras conversaban.
—¿Ah, yo hice eso?
—Sí. En el ejército imperial solo te interesaba saber cuánto había entrenado, qué logros había conseguido, cosas así.
Al mencionar que solo se había enfocado en eso y nunca había hecho preguntas personales, Luke no pudo hacer más que quedarse callado.
En ese entonces, no era que no sintiera curiosidad por Theo, sino que tenía un objetivo mucho más importante: cumplir fielmente el papel de villano que se le había asignado y llevar al protagonista al desenlace lo antes posible. Además, cada encuentro con él era como villano y rival, así que no estaba en posición de preocuparse por cosas tan triviales.
—Supongo que es cierto…
Theo sonrió levemente mientras Luke se rascaba la mejilla en señal de acuerdo.
—Gwen me ayuda mucho con los asuntos familiares. Como mayordomo principal, tiene una relación mucho más larga con el ducado que yo. Es leal y capaz, así que he recibido mucha ayuda.
Theo abrió la puerta al final del pasillo del tercer piso. Era bastante grande, así que Luke sintió curiosidad por la vista. Pero cuando aparecieron innumerables libros ante él, se dio cuenta de que era un estudio.
—No creo que sea necesario que me guíes al estudio —murmuró Luke, mirando con asombro la sala abierta. Después de todo, su propósito al venir a la capital no era descansar ni divertirse, sino emprender un asunto serio.
—Hmm, pero no está de más saber la ubicación.
Theo miró con torpeza a Luke, que estaba en la misma habitación que él. Luke, que al principio parecía indiferente, poco a poco se interesaba por la considerable cantidad de libros que estaba hojeando.
—Podrías dedicarte a vender libros.
Luke tomó un ejemplar cuya portada tenía un diseño intrigante. Theo se acercó en silencio hasta quedar a su lado.
—Ese es un libro bastante antiguo, pero es interesante. Es la crónica de viajes escrita por un eminente botánico, así que también es útil para el estudio.
—Hmm… —asintió Luke mientras sacaba uno por uno todos los libros que le parecían atractivos. Y Theo, por su parte, fue explicando fluidamente y sin pausas el contenido de cada obra que Luke revisaba.
Al principio, escuchó su voz como si fuera música ambiental, sin prestarle mucha atención; pero cuanto más repetía sus explicaciones, más empezaba a parecerle extraño.
—Theo, ¿has leído todos los libros que hay aquí?
—Estás preguntando lo obvio.
De alguna manera, era asombroso cómo conocía el contenido de cualquier libro que elegía de cualquier estante con un conocimiento tan enciclopédico. Luke echó un vistazo a todo el estudio. Cada pared estaba llena de estanterías, cada una increíblemente alta. En otras palabras, la cantidad de libros que llenaban este lugar era inconmensurable.
—¿T-todo esto?
Así que no pudo evitar la sorpresa. A Luke, a pesar de su ingenio, a su excepcional ingenio, no le gustaba mucho leer. Así que recordaba lo difícil que fue mantener sus calificaciones durante su tiempo en la Academia Militar.
Si alguien le dijera a Luke que leyera todos los libros de este estudio, probablemente no podría hacerlo ni aunque le llevara toda la vida. Probablemente encontraría a quien se lo ordenó y se encargaría de él antes de terminar algunos.
—Quién más, si no el heredero único de una familia como esta. No es de extrañar.
Una familia como esta. El heredero único de una de las familias nobles más prestigiosas del Imperio. Aunque no le dieran detalles, podía imaginárselo vagamente.
—Theo, ¿por qué te hiciste militar?
Theo ladeó la cabeza como si no entendiera bien la pregunta.
—Sí, no tenías por qué escoger un camino tan difícil, cuando ya tenías un futuro asegurado.
Era algo que le había despertado curiosidad desde sus días juntos en la Academia Militar. A pesar de los rumores negativos que corrieron entre sus compañeros de que podía sacar buenas notas sin esforzarse gracias al apoyo de su familia, Theo nunca abandonó su camino como soldado y corrió hasta llegar donde está hoy.
Pero incluso si no hubiera elegido ese camino, habría podido recorrer un camino de fama gloriosa y poder sólido como Duque de la Familia Redrik.
—Detestaba eso. Ese ‘futuro asegurado’. Sin importar lo que lograra alguien de esta familia, todos pensarían lo mismo: “Claro que puede hacerlo, es el único hijo del Duque”.
Los linajes aristocráticos eran precisamente eso: lugares donde los sueños se convertían en caminos predeterminados por otros, y el esfuerzo se reducía a un mero subproducto del linaje y la sangre.
El rostro de Theo, al decirlo, parecía un poco más solitario de lo habitual.
—Por eso quise demostrarlo en un lugar donde la influencia de mi familia no pudiera alcanzarme. Mi propio valor.
Los humanos son criaturas que no pueden sobrevivir sin buscar el sentido de su propia existencia. Sin un lugar donde asentarse, un lugar donde demostrar su existencia, sus cimientos se desmoronan. Por eso Theo eligió el Ejército Imperial, no a su familia, como base.
—¿Crees que es gracioso porque es una razón tan trivial?
—¿Eh?
—Cuando digo algo así, la mayoría se ríe de mí. Dicen que es la queja infantil de un joven noble.
Theo acomodó cuidadosamente los libros que Luke había sacado en los estantes. No solo le sorprendía que alguien como Theo hubiera sido blanco de burlas, sino que también le parecía admirable cómo lo contaba con total naturalidad.
—Oye.
Luke le dio un leve golpe en el brazo.
—Inclínate un momento.
Aunque Theo puso una expresión ligeramente recelosa, obedeció como un niño dócil y bajó su rostro a la altura de Luke.
—No sé cómo habrá sido para ti en esta casa, pero al menos yo sé lo mucho que te esforzaste como soldado. Lo sé bien.
Luke extendió la mano y acarició lentamente el cabello de Theo. Theo se quedó paralizado ante el repentino toque.
—Probablemente, yo soy quien mejor te conoce. Así que no vayas por ahí diciendo esas cosas tan vulnerables. Tienes tu dignidad como Comandante. Tu prestigio representa el del ejército.
—…
Theo, que había aceptado el gesto un tanto torpe, tomó la muñeca de Luke, que acariciaba su cabeza.
—Ah, lo siento. ¿Te molestó? Es solo que… no sé por qué, sentí que tenía que hacerlo…
Antes de que Luke pudiera explicar adecuadamente el motivo de su gesto, Theo tiró bruscamente de la muñeca que sujetaba.

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