Como Theo y él ya no eran rivales, pensó que no había problema. Ser un “villano” era simplemente un requisito obligatorio que Luke tenía que cumplir, aunque no quisiera. Y, personalmente, él también admiraba a Theo.
El hecho de haber luchado tanto como su rival era prueba de su superioridad. Como soldado, Luke conocía mejor que nadie lo excepcionales que eran sus habilidades, y nunca se conformó con sus talentos naturales ni descuidó sus esfuerzos.
Quizás fue porque estaba en contraposición al protagonista que llegó a comprenderlo tan bien. Por eso odiaba ver su inusual rostro abatido. Ahora que todos sus papeles habían terminado, pensó que estaría bien ofrecerle un poco de consuelo.
—T-Theo.
No sabía que reaccionaría así.
Cuando Theo tiró de la muñeca de Luke, la distancia entre ellos se redujo a menos de un palmo. Tan cerca que el aliento del otro rozaba su piel, creando una incomodidad palpable. Además, el agarre firme en su muñeca no era tanto doloroso como… caliente, por decirlo de alguna manera.
La expresión de Theo era compleja. Sus cejas, más angulosas de lo habitual, y la tensión en su mirada hicieron pensar a Luke que quizás estaba enfadado, pero al observarlo mejor, no parecía ser exactamente eso.
Luke también se sintió aturdido por la postura, que no podía sino resultar incómoda. La figura de Theo, que ahora llenaba por completo su campo visual, le resultaba extraña y desconocida.
—Luke, no me toques así otra vez.
—…¿Qué?
La voz de Luke se volvió sensible por sí sola.
—Solo intentaba consolarte. ¿Te molestó tanto?
Se sentía incómodo. Cada vez que traspasaba así el espacio personal de Theo, surgía algo extraño que a veces percibía: una atmósfera que, si intentaba acercarse aunque fuera un poco, de repente levantaba un muro con urgencia. Y luego, él mismo, como si nada, soltaba comentarios sobre que era “lindo” o “agradable a la vista”, lo cual también le resultaba irónico.
Lo mismo había pasado cuando abruptamente salió de la mansión de Luke en Caelum. Claro, después supo que era un malentendido y se le pasó el enfado, pero, si lo piensas bien, nunca le explicó adecuadamente lo que pasó esa mañana, que inevitablemente llevó a tal confusión.
Luke quería llevarse bien con Theo. Dado que las cosas habían llegado a este punto, y ante la perspectiva de más enredos, quería dejar atrás cualquier animosidad que sintiera, al menos hasta que la misión se completara sin problemas, y mantener una relación amistosa, como camaradas; bueno, si no camaradas, al menos compañeros.
Pero, ¿qué es esto? Con la intención de consolarlo, extendió su mano, y lo único que recibió a cambio era una reacción como esa.
—Ah, lamento mucho haberte ofendido. Alguien como yo osando tocar el preciado cuerpo del Comandante. O más bien, ¿debería decir del ilustre Joven Duque?
No quería actuar de forma infantil, pero en momentos como este, su boca siempre termina yéndose por su cuenta. Luke forcejeó con la mano que Theo sostenía, soltando palabras cargadas de sarcasmo.
—Está bien. Con tal de no tocarte, ¿no? Ya que soy sucio y mezquino…
—Eso no es todo.
Pero en lugar de soltarlo, Theo lo apretó con más fuerza. Luego rodeó la cintura de Luke con sus brazos mientras este intentaba escapar.
—Oye, ¿q-qué estás haciendo?
Tras un momento de confusión por el contacto inesperado, Luke contuvo la respiración sin querer al encontrarse con esa mirada. Theo tenía una expresión cargada de emociones. Él, que siempre resolvía todo con rostro impasible y métodos racionales, ahora mostraba abiertamente su confusión, y todo aquello se reflejaba en su semblante, dejando al descubierto sus sentimientos complejos frente a Luke.
—No sé qué debo hacer.
—¿Eh?
—Cuando actúas así…no sé cómo debo reaccionar.
Su voz incluso parecía temblar ligeramente, y Luke sintió que estaba conociendo a un Theo completamente nuevo.
—¿Qué forma de actuar? S-solo tienes que actuar como siempre…
Si recibía consuelo, podía responder con desenfado con algún comentario irritante como “vaya, no sabía que tú también sabías decir esas cosas”, o simplemente agradecer con sinceridad. Esas eran las reacciones que siempre había tenido, la forma en que siempre actuaba.
Pero ahora no lograba entender por qué se comportaba como un niño frente a un problema desconocido e irresoluble.
—Es que no me sale. Desde algún momento, se me ha hecho difícil actuar con naturalidad frente a ti.
Luke tragó saliva con dificultad. No podía estar pasando. Aunque el cielo se partiera en dos y el mundo se desgarrara, algo así no ocurriría. Pero las palabras de Theo eran extrañamente inusuales.
—Incluso las cosas que dices con tanta naturalidad son difíciles de ignorar hoy en día. No sé muy bien por qué actúo así. Así que, Luke…
Theo se acercó más. Luke cerró los ojos instintivamente y sus frentes se tocaron.
Luke abrió los ojos. Sus pupilas negras, que parecían absorber toda la luz, lo dejaron sin aliento una vez más.
—Hasta que logre entender por qué actúo así, o hasta que este extraño fenómeno desaparezca… me gustaría que no siguieras conmoviéndome. Si lo haces más, ni yo sé qué podría hacerte.
—¿Q-qué harías…?
La nuez de Luke se movió con un trago audible. Theo recorrió con la mirada cada rasgo de su rostro, ruborizado por la perplejidad, hasta que finalmente se detuvo en sus labios, rojos y ligeramente hinchados.
—…No lo sé. Pero te lo pido, en cualquier caso.
Luke movió los labios nerviosamente. Le daba igual si era una petición o no; lo único que le importaba en ese momento eran las sensaciones que lo inundaban, demasiado vívidas para ignorarlas. La presión suave en su cintura, que se aferraba como si no quisiera soltarlo, la firmeza con la que le sujetaba la muñeca, el calor que transmitía la frente apoyada contra la suya, y hasta la respiración cercana que podía sentir aún más cerca…
Toc, toc.
—Joven Duque.
En ese momento, la voz de Gwen llegó desde fuera del estudio.
—Disculpe la interrupción, pero necesito consultarle un asunto sobre la administración de sus tierras.
—Está bien. Espera afuera un momento.
Theo mantuvo la mirada fija en Luke mientras hablaba con Gwen al otro lado de la puerta. Su mirada se detuvo en Luke un instante más y lentamente cayó.
—Lamento haberte tocado tan descuidadamente. Es tarde, así que descansa un poco.
Tras decir solo eso, Theo pasó junto a Luke y salió primero del estudio. En el instante en que se oyó un “clic”, el sonido de la puerta cerrándose, Luke liberó de golpe el aire que había estado conteniendo. Respiró hondo durante un buen rato, como alguien que emerge tras haber estado sumergido en las profundidades del agua.
—¿En serio…? ¿No habrá ingerido algo extraño?
Luke, tambaleándose, se apoyó contra un estante de libros cercano. Si no lo hacía, sentía que su cuerpo, carente de fuerzas, colapsaría en cualquier momento.
—¿Por qué actúa así?
La expresión de Luke se volvió de inmediato seria. Era que, con solo pensarlo un poco… Si repasaba detenidamente lo que Theo acababa de decir, no podía ser de otra manera… Era como si le estuviera confesando sus sentimientos a alguien que le gustaba…
—¿Qué demonios estoy haciendo? ¿En qué estoy pensando?
Luke, al recordar esa idea absurda, soltó una risa como de demente mientras miraba al vacío.
* * *
Luke abrió lentamente los ojos, dando vueltas bajo las sábanas. El aire desconocido, tan desconocido como el techo desconocido, interrumpió sus pensamientos por un momento, pero pronto recordó que había llegado a la capital el día anterior y había decidido alojarse en la residencia del Duque.
Las mañanas eran, en muchos sentidos, la pesadilla de Luke. No solo le costaba despertarse, sino que sus pensamientos eran lentos y le tomaba una eternidad procesar cualquier idea. Además, anoche no había podido dormir bien, todo gracias a la bomba que Theo le había lanzado directamente.
Hoy debía presentarse en el Cuartel General del Ejército Imperial, así que Luke, con sus pesados párpados a medio abrir, logró a duras penas incorporarse.
Sin embargo, gracias a que la cama le resultaba desconocida, había logrado despertarse más temprano de lo planeado. En circunstancias normales, madrugar era algo casi imposible para Luke.
—De verdad, por culpa de ese maldito Theo ni siquiera pude dormir…
Luke suspiró entre dientes al salir de la cama. Tenía los ojos, apenas abiertos, y tropezó, golpeándose el pie con la mesa.
—Oh, mierda…
Apenas logró contener un grito. Mientras seguía frotando la zona golpeada con la mano, de repente recordó lo que había dicho Pale.
“Capitán, si alguna vez lo atacan por la mañana, estaría realmente perdido.”
Luke recordó cuando Pale, tras verlo a punto de rodar por las escaleras varias veces, no pudo aguantar más y soltó ese comentario, incluso echándose a reír. Aunque ya se había acostumbrado a la casa en Caelum y rara vez tropezaba, este lugar era todavía desconocido después de apenas un día, y su sentido del espacio no era el de siempre.
Al abrir la puerta bostezando, de repente notó una presencia cercana.
—¿Ya ha despertado?
Un sirviente asomó la cabeza de repente e hizo una reverencia. Luke, cuyo corazón se había helado pensando si de verdad sería un ataque, rápidamente compuso su expresión.
—Sí… pero ¿qué pasa?
Si no era así, ¿por qué estaría merodeando aquí desde tan temprano? Que él recordara, no había pedido nada en especial. Luke, que nunca había tenido sirvientes a su disposición ni estaba acostumbrado a atenciones tan meticulosas, encontró este encuentro matutino algo incómodo.
—Estaba esperando para ayudarle con los preparativos de la mañana.
—¿Perdón?
—Oí que le cuesta mucho despertarse por las mañanas. Recibí la orden de cuidarlo bien para evitar que se caiga o ruede por las escaleras y se lastime gravemente, así que he estado esperando aquí.
Las palabras inesperadas casi le quitan el sueño. ¿Estabas esperando? ¿Estaba ahí de guardia hasta que despertó?
—¿Q-quién dio tal orden…?
—¿Eh? Ah, fue algo que el Joven Duque le ordenó personalmente al mayordomo.