Capítulo 1- Los hijos del Santo Emperador.

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Nathaniel Klein, conocido como Nate, el decimoséptimo Santo Emperador del Imperio de Delcross.

Era un monarca tan poderoso que no había ningún precedente para él excepto el del primer emperador.

Con un enorme poder divino acorde con su posición como representante de Dios, es el maestro de espada más joven, aunque no es reconocido oficialmente, y el espadachín más fuerte del continente.

Bajo su reinado, Delcross disfrutó de una prosperidad extremadamente estable y las relaciones con los países subordinados circundantes también fueron más amistosas que nunca. Merecía ser considerado un monarca como ningún otro en este siglo.

Sin embargo, era más famoso por su otro apodo que el de Representante de Dios, el cúal era: [El Santo Emperador Playboy sin precedentes en la historia].

Cuando ascendió al trono a la temprana edad de 21 años, ya tenía tres esposas, una amante y cinco hijos.

Ahora, después de más de 12 años en el poder, el número de niños oficialmente conocidos ha superado los siete, por lo que nadie sabe cuántos hijos ilegítimos ocultos tiene.

Durante generaciones, los Emperadores de Delcross debidos a su imagen ascética, como los Representantes de Dios, los monarcas no tuvieron muchos hijos.

Se sabe que el primer Emperador fue el único que tuvo más de quince hijos, pero, teniendo en cuenta que se dice era él era un semidiós y estuvo en el poder durante más de 300 años, no es una cifra incomprensible.

Como la situación era tal, ni siquiera este joven y talentoso Emperador pudo evitar que se le llegara a vincular con la imagen de un libertino.

Probablemente todo sea fruto de la inmadurez de su juventud. El Santo Emperador Nate aceptó humildemente esa responsabilidad y decidió cuidar de sus hijos lo mejor que posible.

Por lo tanto, ordenó a su chambelán que le informara cuidadosamente sobre el estado de los niños y trató de retrasar sus ocupadas horas de trabajo para pasar tiempo a solas con sus hijos.

Sin embargo, a pesar de tales esfuerzos, la crianza de los hijos no era una tarea fácil, ya que los niños en crecimiento rara vez hacían lo que sus padres querían.

A veces, los hijos hacen cosas que sus padres no pueden entender, a pesar de que son niños nacidos de ellos mismos.

Tomemos como ejemplo al primer hijo, el primer Príncipe Owen.

Era un niño que fue descubierto cuando era adulto, al principio parecía muy feliz de conocer a su padre después de todas las dificultades por las que había pasado. Pero un día, de repente, empezó a decir tonterías, habló que era capaz de ver unos extraños documentos en el aire de la nada.

Padre, mi objetivo es volverme aún más fuerte con el poder de la ventana de estado.

Y tras decir eso, partió hacia el frente en el sur.

Había muchas cosas que quería hacer por él mientras lo tomaba tardíamente en sus brazos, pero por desgracia, era un hijo insondable al que no le importaba en absoluto las intenciones y los sentimientos de su padre.

La segunda hija, la primera princesa Amelia, no fue muy diferente.

Una hija pobre que perdió a su madre. Ella, que era la hija ilegítima de una plebeya, descubrió que era una princesa y encontró a su padre más tarde. Era una chica encantadora, que ocultaba su tristeza bajo una brillante sonrisa y hablaba de sus intereses con su todavía torpe padre. Esta hija suya, que era como una rosa también empezó a comportarse de manera extraña en algún momento.

Un día, ella se despertó llorando como si hubiera tenido una larga pesadilla, de repente comenzó a comer menos y se deprimió notablemente.

Preocupado, preguntó el motivo durante la hora del té, y su hija de repente rompió a llorar frente a él y soltando palabras como un rayo.

Padre, Su Majestad, yo… ¡regrese de entre los muertos!

Nate quedó estupefacto ante la repentina historia.

Las quejas de su hija que después brotaron como una cascada fueron, a grandes rasgos, las siguientes:

Leonard, el apuesto segundo Príncipe de Rohan, convenció a su hija para que se casara, sin embargo, no fue por amor, sino una estratagema del bastardo para solidificar su trono utilizando el poder del Santo Emperador.

Después de forzar el matrimonio, tomó varias concubinas como muestra de orgullo, violentando y abusando de su Reina. Amelia, pronto terminó encarcelada en soledad en una torre. 

Su Majestad se enfureció por ese hecho e incluso inició una cruzada para salvarme, pero Leonard terminó matándome. De manera cruel, él deseaba que muriera frente a los ojos de su Majestad.

—….

—¡Su majestad estuvo en contra desde el principio, pero esta tonta hija lo arruinó todo!

 Nate estaba mirando fijamente a su hija, quien comenzó a sollozar después de decir eso.

“¿Se casó contigo, te encarceló y te asesinó?” pensó el Emperador.

Pero hija…

“¿No estás viva y bien frente a mí en este momento?”

—Entonces esta hija se vengará. Lo perseguiré hasta los confines del infierno. Está tratando de destruir toda esperanza por lo que yo destruiré la suya. ¡No perdonaré nada que se interponga en mi camino!

—…

Nate sintió un pequeño brillo de locura en los ojos húmedos de su hija e involuntariamente respiró hondo.

Su amada hija, que alguna vez fue tan hermosa como un delicado capullo, se convirtió en una rosa venenosa llena de espinas.

En este punto, Nate no pudo evitar admitir que hasta ahora se había tomado la crianza de los hijos bastante a la ligera.

—“¿Todos los padres del continente crían a sus hijos en este tipo de agonía, o son sólo mis propios hijos los que son tan extraños?” 

El joven Santo Emperador sostuvo su cabeza porque le dolía, pero esto solo era la punta del iceberg.

Entre los excéntricos hijos de Nate, había uno que más le molestaba: su cuarto hijo y tercer Príncipe, Morres.

El Príncipe Morres era hijo de la extremadamente obstinada Segunda Emperatriz Lizabeth, y era un niño extremadamente común, excepto que cuando era pequeño, era muy travieso. 

Desafortunadamente, no siendo tan especial en comparación con sus otros hermanos y fue más que un niño normal que no pudo estar a la altura de las expectativas de su madre.

Gracias a esto, Morres tuvo que sufrir una educación bastante dura a temprana edad bajo el mando de la Emperatriz que luchaba por convertir a su hijo en el Príncipe Heredero.

Cuando era joven, parecía que simplemente seguiría los deseos de su madre, sin embargo, en algún momento, comenzó a cometer actos viciosos contra los sirvientes del palacio y cuando alcanzó la pubertad, se convirtió en un cerdo bastardo e incontrolable.

De nada sirvieron las histéricas reprimendas y las súplicas entre lágrimas de la Emperatriz.

Nate tampoco tenía una solución, por lo que no tenía otro remedio que esperar tranquilamente a que el niño volviera en sí, pero al ignorar las preocupaciones de sus padres, el mal comportamiento del Príncipe se volvió más severo a medida que pasaban los años.

Parecía que ese niño quedaría para siempre como una mancha sin precedentes en la historia de la familia imperial, pero el cambio llegó de manera inesperada.

El niño de repente tuvo una fiebre donde casi muere y cuando despertó, era una persona completamente diferente a la de antes.

Después de detener sus actividades viciosas y estar ocupado con el adiestramiento básico en el centro de entrenamiento todos los días, perdió peso hasta quedar irreconocible y sus habilidades con la espada, que siempre habían estado al mismo nivel, comenzaron a mejorar rápidamente.

Como si sus cualidades antes ordinarias hubieran cambiado por completo, ahora sabía cómo mostrar una energía bastante aguda.

Aunque el cambio de su hijo fue claramente algo bueno, Nate se sentía incómodo por dentro, una sensación incomodaba a su corazón.

—“Quizás hubiera sido mejor haber tenido una conversación honesta con Morres antes”.

Sin embargo, debido a que la condición del niño parecía un poco incómoda, no tuvo más remedio que tratar a su hijo con la misma precaución que antes y el resultado de esa respuesta indecisa fue una enorme tormenta que no pudo revertirse.

*** ** ***

¡Bomm!

De repente, afuera se escuchó un fuerte ruido como de un derrumbe y el Palacio Imperial tembló como si hubiera un terremoto.

Los Cardenales y Ministros, de alto y pequeño rango que acababan de terminar la reunión de estado de la mañana, salieron corriendo al patio del palacio presa del pánico.

Lo que les llamó la atención fue un enorme bulto negro tirado descuidadamente a un lado del patio.

Tenía alas grandes sin restos de piel, un cuerpo voluminoso con carne podrida que estaba hecha jirones y esa energía demoníaca negra que estaba floreciendo por todo el cuerpo.

—Un verdadero dragón… 

—Esto… ¿Qué diablos es esto…? 

¿Por qué la especie demoníaca que se dice que está arrasando la región oriental cayó repentinamente en medio del Palacio Imperial?

Mientras los cardenales tartamudeaban, estupefactos por la inesperada situación, la Guardia Real y los Caballeros Sagrados entraron corriendo para rodear al dragón.

A pesar del impacto de la caída, todavía se retorcía intermitentemente como si no hubiera perdido el aliento por completo. Sin embargo, en ese momento, no podían acercarse a él debido a la terrible energía demoníaca que fluía de él.

—Uh, no quise hacer un escándalo… por favor continúen con sus tareas. —dijo un joven vestido con una armadura ligera que apareció sobre la cabeza del Dragón.

Su cabello rubio con un tono gris, sus ojos feroces y una expresión traviesa.

—… ¿Alteza Morres?

—Su Alteza ¿Qué ha pasado exactamente aquí? —preguntó de manera temblorosa Balthazar, comandante de los caballeros.

La voz del chico llamado Morres era extremadamente clara.

—Los exorcistas del equipo de subyugación dijeron que, a diferencia de otras especies de demonios, incluso si derrotas a éste, no podrá ser convocada de nuevo por lo que su cadáver permanecerá. Escuché que para ser purificado tiene que ser llevado a la Capital Imperial donde se encuentra Padre ¿no?  —dijo Morres con voz clara y alegre.

—…

—Pero al ser capturado lejos en el este y lo transportamos gracias a los soldados, las aldeas y en general todo el camino quedará contaminado con el poder demoníaco así que…

En resumen, para minimizar el daño secundario que ocurriría al transportar el cadáver de la especie demoníaca, la criatura fue conducida hasta aquí y luego, de repente, cayó en el Palacio principal donde reside el Santo Emperador.

—Esto es una locura… —Un Sumo Sacerdote soltó una maldición sin darse cuenta, pero parece que nadie le prestó atención.

Los mismos pensamientos pasaban por la mente de todos en ese momento: “¡Ese Príncipe inútil similar a un cerdo se ha convertido en un idiota loco!”

¡Keeeeee!

El Dragón gruño con todas las fuerzas que le quedaban y luchó por deshacerse del Príncipe.

Cuando la energía demoniaca de color negra se volvio aun más violenta y se extendió en todas direcciones, los caballeros que lo rodeaban se estremecieron y dieron un paso atrás.

Sin embargo, el Príncipe Morres, que estaba en medio de esa terrible energía demoníaca, sacó la espada de su cinturón con una expresión indiferente y pronto un aura oscura comenzó a surgir de su espada, el Cascanueces.

El aire exterior se condensó claramente en la superficie de la espada.

Considerando la edad del joven Príncipe, era una hazaña increíble, pero la naturaleza de esa aura color rojo sangre era bastante siniestra o por lo menos, definitivamente no era un aura digna de alguien que era un Príncipe del Sacro Imperio.

—Voy a terminar con este tipo, ten cuidado con el maná —dijo Morres con preocupación.

Uf.

La espada del Príncipe se clavó directamente en el corazón del dragón, que se había vuelto negro por la energía demoníaca.

Pronto, apareció una grieta en el corazón del dragón con un sonido crepitante, y la energía mágica negra comenzó a brotar explosivamente desde allí.

¡Huackkkk!

En un instante, el dragón y el cuerpo del Príncipe quedaron envueltos en humo negro y desaparecieron.

—¡Aaaah!

—¡Su Alteza Morres!

—¡Su Alteza!

La energía mágica que parecía cubrir el patio del palacio en un instante fue bloqueada por una cortina plateada transparente antes de que pudiera alcanzar a los caballeros circundantes. En ese corto período de tiempo, el Santo Emperador había extendido una enorme barrera sagrada que rodeó completamente al dragón.

Shhhh~

La barrera llena de energía demoníaca parecía haberse convertido de repente en un hemisferio negro como la boca de un de lobo y sin embargo esa energía fue purificada por la barrera sagrada del Santo Emperador. Después de un tiempo, comenzó a volverse transparente como si nunca antes hubiera sido así.

Finalmente, sólo el aire claro como antes y el esqueleto de una enorme criatura que se había vuelto blanca permanecieron dentro de la barrera.

—¡¿Qué?!… ¿Qué sucedió con el Príncipe?

El poder mágico de una especie de demonio no-muerto, según se dice, tiene la capacidad de hacer que todo el cuerpo de una persona común se pudra y se  desmorone con solo tocarlo.

No era algo que un joven príncipe, sin una pizca de poder divino en su cuerpo, pudiera manejar, sumado que estaba en medio de una explosión de energía. 

Contrario a las preocupaciones de la gente, el Príncipe Morres estaba, afortunadamente, a salvo. Apenas la barrera se desvaneció, el niño apareció caminando lentamente hacia el Santo Emperador con todo el cuerpo cubierto por su aura.

Su comportamiento, despreocupado e indiferente, le hacía parecer que el poder mágico del dragón no representaba una amenaza en lo más mínimo. Una energía maligna de color rojo oscuro fluía por todo el cuerpo del príncipe.

Si una persona extraña viera esto, sería confuso diferenciar quién era el verdadero príncipe y quién era el engendro del demonio.

—… Su Majestad, puede que esto sea presuntuoso, pero ¿está seguro que ese poder maligno no proviene de un demonio? —preguntó con voz temblorosa el Cardenal Benitus que se encontraba junto al Santo Emperador.

—“¿Cómo se atreve a sugerir que el príncipe del Sacro Imperio es un demonio?”

En primer lugar, por eso se le podría acusar de blasfemia o traición.  Parecía que este vejestorio estaba medio aturdido por la sorpresa, para no darse cuenta de lo que acababa de decir.

Nate, que estaba observando esta absurda serie de eventos en silencio, lentamente levantó una mano para cubrirse la cara y suspiró suavemente.

“Sí, Morres”

Ese niño, que no era más que un mocoso inmaduro, de repente se estaba convirtiendo en el centro de una nueva tormenta que traería un gran torbellino de causa y efecto a Delcross.

♦◊♦ ♦◊♦  ♦◊♦

Gracias por la ayuda. 

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