Capítulo 127- Oráculo. Parte 1

Arco | Volúmen:

No disponible.

Estado Edición:

Sin Editar

Ajustes de Lectura:

TAMAÑO:
FUENTE:

Desde muy temprana edad, la pequeña Sisley siempre estaba corriendo por todos lados. 

Sus pequeños pasos se apresuraban para seguir el ritmo de su siempre ocupado padre.

—¡Su alteza, se caerá si corre así!

Las doncellas la persiguieron con frustración, pero la pequeña Sisley fingió no escucharlas.

Incluso si tropezaba, perdiendo el equilibrio, sabía que una suave ráfaga de viento soplaría desde algún lugar para evitar que ella cayera por completo.

—¡Abba Papá!1

Le gustaba ese rostro que se detenía y se volvía en silencio cuando ella gritaba así. Y cuando finalmente lo alcanzaba y se abalanzaba para abrazarlo, le gustaba el suave sonido que hacía la blanca túnica.

—Piensa en los que tienen que correr contigo Sisley. No todos pueden seguir tu ritmo y resistencia —advirtió su padre.

Le gustó la forma en la que él le daba pequeños golpecitos en su frente. A ella le encantaba eso.

De hecho, las doncellas a menudo se desplomaban exhaustas ante su Majestad el Santo Emperador, incapaces de mostrar sus respetos, pero a Sisley no le importaba. Estar a lado de su padre era lo único importante.

La pequeña Sisley se aferró tanto a su padre que su madre, la segunda reina Melody parecía un poco triste.

Sí se quedaba dormida en la oficina de su padre, mientras se aferraba a su túnica, y se despertaba en el Palacio de la Rosa de Plata a la mañana siguiente y en cuanto se despertaba, comenzaba a correr en busca de su padre.

Sin embargo, había momentos en que tenía que regresar sola al Palacio de la Rosa de Plata, esos eran los días en que el Santo Emperador se retiraba a la sala de oración.

De vez en cuando, su padre pasaba la noche en el corazón del Palacio Principal, lejos de todos los demás.

Aunque convenientemente se le llama sala de oración, en realidad es una enorme sala con un estanque artificial. Era un lugar espléndido y limpio, pero de alguna manera Sisley pensó que era solitario.

—¿Por qué abba papá tiene que estar solo en la sala de oración?  —preguntó ella, después de despedirse de su padre en la entrada y era escoltada en brazos por la comandante Katrina hacia fuera del palacio.

—Su Majestad sostiene grandes responsabilidades en sus hombros, son tan pesadas que no podemos comprenderlas, su Alteza.

—¿No sería mejor que nos quedáramos en la sala de oración para ayudar entre todos a abba papá?

A las palabras de la niña, la gentil comandante respondió con una sonrisa amarga.

—Sería maravilloso que pudiéramos ayudarle. Por ahora, creo que lo mejor sería evitar molestarlo. El hecho de que su Alteza se preocupe por él, sin dudas le dará fuerza a su Majestad. —respondió Katrina.

Pero Sisley no estaba de acuerdo con eso e hizo pucheros.

“Mamá siempre dice que no debo molestar a papá y me controla para no ir a la oficina, pero cuando aparezco, papá parece feliz. Entonces, si estoy con él en la sala de oración, seguro que le gustaría más. ¡Seguro que sí!” pensó Sisley.

Entonces una noche, algo sucedió.

Ese día también, se separó del Santo Emperador y regresó temprano al Palacio de la Rosa de Plata para dormir, pero en medio de la noche, sintió como si alguien la estuviera sacudiendo con fuerza.

—¿…?

Sisley se despertó frotándose los ojos.

“¿Fue una ilusión?”

Cuando se levantó, se encontró acostada sola en el dormitorio, no había ninguna señal de la persona que la despertó.

“Si nadie me sacudió ¿es posible que la tierra fuese la que tembló?”

Sisley se acostó a dormir de nuevo, pero por alguna razón su mente no se calmó.

Ella se sintió ansiosa. Una extraña inquietud la envolvía, como si algo raro sucediera en su mundo, como si de la noche a la mañana todo hubiera cambiado.

Incapaz de dormir, Sisley finalmente se puso sus pantuflas y salió de su dormitorio. Curiosamente, esa noche, ninguna de las doncellas o los caballeros que custodiaban el palacio se despertaron. Todos permanecían dormidos incluso si estaban de pie.

Paso tras paso.

Sisley caminó inconscientemente para encontrar a su padre. De repente, recordó que había entrado a la sala de oración, así que se apresuró a ir al palacio principal. A pesar de la cálida noche de primavera, un frío helado se apoderó de ella, obligándola a detenerse y frotarse las manos en varias ocasiones. Cuando por fin llegó a la parte más interna del palacio, Sisley dudó un momento ante la puerta de la sala de oración.

“No debería entrar. Me dijeron que nadie debería hacerlo…” pensó Sisley, pero entonces una voz vino de su cabeza.

—[Abre la puerta y observa. Ve lo que está sucediendo].

La voz parecía un susurro lejano y al mismo tiempo parecía ser sus propios pensamientos. Sisley aturdida, abrió lentamente la puerta.

Creek…

En ese instante…

Un fuerte olor a sangre la golpeó. 

Sus ojos se abrieron de par en par al contemplar el oscuro interior de la sala de oración. Allí, en el centro del estanque rojo sangre estaba su padre, pero de alguna manera la escena era extraña. 

Bajo la tenue luz de la luna, el Santo Emperador permanecía de pie. En una mano sostenía un cascanueces empapado en sangre, mirando fijamente a algún lugar. Su túnica blanca, que siempre era de un blanco inmaculado, estaba salpicada de sangre.

El Santo Emperador que sintió su presencia, giró lentamente la cabeza hacia Sisley. En el oscuro pasillo, sólo sus brillantes ojos grises proyectaban un misterioso brillo plateado.

—¡…!

Sisley estaba conmocionada totalmente. Los ojos que siempre la miraron con calidez ahora eran terriblemente fríos e indiferentes.

“¿Esa persona…? ¿Es realmente abba papá?”

De manera inconsciente retrocedió, estaba asustada y la voz le volvió a susurrar.

—[Sí. Esa es su verdadera identidad. Aniquila sin piedad a quienes considera inútiles. Pronto, tú también correrás con la misma suerte. Serás como ellos].

—“Abba papá ¿me hará eso?”

—[Así es. ¿Qué te parece? ¿no quieres ver el futuro que te depara?]

Sisley escuchó una risa suave pero burlona. 

Ella se tambaleó hacia atrás y huyó hacia el Palacio de la Rosa de Plata, mientras el Santo Emperador de pie, solo la miró fijamente sin decir nada, sin perseguirla.

De vuelta a su habitación, Sisley se zambulló en la cama presa del pánico. Pronto cayó en un profundo sueño solo para ser atormentada por inquietantes pesadillas. Y a la mañana siguiente, la marca del santo apareció de repente en el cuerpo de la amada princesa más joven.

El Palacio de la Rosa de Plata se sumió en el caos, los sumos sacerdotes de la Iglesia Ortodoxa llegaron corriendo y armaron un alboroto por el regreso de la santa.

Cuando el Santo Emperador escuchó la noticia, también fue al Palacio de la Rosa de Plata. El rostro preocupado de su padre, era el mismo de siempre, cariñoso y llenó de afecto. Por un momento Sisley pensó que los acontecimientos de la noche anterior fueron una simple pesadilla, pero aquella visión. La mirada fría e indiferente del Santo Emperador quedó arraigada en su corazón.

Incluso si lo olvidará, en algún momento volvería a la superficie de sus recuerdos y traería de regreso esa sensación helada de esa noche de primavera.

Y desde ese día, Sisley nunca volvió a correr tras su padre.

*** ** ***

Las buenas noticias suelen llegar seguidas.

Seong-jin, que estaba entusiasmado por el resultado de su entrevista con el joven heredero de Sigsmund, se detuvo en el palacio principal para informarle al Emperador sobre su viaje de negocios. Luego, cuando regresó al Palacio de la Perla, el comandante Bruno, que lo estaba esperando, le dio algunas buenas noticias.

—Tengo un mensaje de Arenja. Dos de las personas que han estado investigando se encuentran en la sucursal de la capital del grupo Milo.

El comandante Bruno detalló las identidades y ubicaciones actuales de los dos individuos. Parecía que eran los guardias que habían golpeado a los estudiantes Jonathan y Ashley de la academia teológica.

—Esto es algo inesperado. —murmuró Seong-jin sorprendido.

Arenja, se había comprometido a cooperar estrechamente, pero a menudo solía poner excusa en compartir la información diciendo cosas como: “no es el momento” o “aún no”. Pero esta vez cumplieron su parte de forma adecuada.

El comandante Bruno se encogió de hombros.

—No estoy seguro de sus estándares. Sin embargo, según lo que Su Alteza descubrió hoy, es posible que esa información haya salido con sus investigaciones una vez que intensifique su búsqueda.

—Entonces, ¿era crucial descubrir la conexión del grupo Milo?

—Supongo que sí, pero tengo la sensación de que eso no es todo —dijo el comandante acariciando su bigote—. Su Alteza, esto solo es mi opinión, basada en nuestra interacción con Arenja, pero creo que ellos asumen que hay otra fuerza detrás del grupo Milo.

—El joven Sigmund dijo algo similar. Mencionó la alta probabilidad de que Asein o los Scarciapino estuvieran involucrados.

Se dice que el Grupo Milo era conocido por sus actividades en el Norte. Por lo tanto, es probable que existiera la aprobación tácita de Asein que tenían alcance continental a través del gremio de comerciantes, o que estuvieran estrechamente conectados con el conde fronterizo a través de Scarciapino, quien tenía profundas conexiones con los señores nativos del noroeste.

Y Orden sospechaba principalmente de Scarciapino.

—¿Mmm?

El capitán Bruno de repente frunció el ceño y se concentró en algo, luego continuó hablando.

—Sí, sí. Ya veo. Acabo de preguntar quién está detrás, Asein o Scarciapino, pero dijeron que no podían responder. Su alteza, ellos dicen que de alguna manera debe de vigilar a Scarciapino.

—Scarciapino…

“Más que estar relacionado con la mente detrás de la Plaga Gris, es posible que esté relacionado con las acciones de Morres. Pensándolo bien ¿no decían que uno de los hijos de Scarciapino era amigo de Morres?”

—Entonces ¿Por qué mi supuesto amigo no se comunica conmigo?

Con todo lo que había pasado últimamente, se le había olvidado, pero una vez que lo pensó definitivamente era algo extraño. Ha pasado bastante tiempo desde que se recuperó de la fiebre y también desde que se levantaron las restricciones para visitar el Palacio de la Perla.

Edith, que estaba ordenando la ropa de cama detrás de Seong-jin, intervino.

—¿No será porque su Alteza parece estar ignorándolo? 

—¿Eh? ¿Qué quieres decir?

—Bueno ¿acaso el joven maestro no le envía invitaciones sin falta cada semana?

Edith buscó entre la pila de correspondencia que tenía en su escritorio y levantó un sobre dorado brillante.

…¿Eh?

—¿Me han llegado cartas como esas?

—Si, cada semana sin falta. Pero su Alteza me ordenó que tirara todas las invitaciones a reuniones sociales, por lo que fueron descartadas todo este tiempo.

—…Ah, es cierto.

El recuerdo de su primera reunión social fue tan impactante y estaba tan vivida en su mente que decidió vivir en reclusión voluntaria, por lo que ordenó que tiraran toda su correspondencia.

Seong-jin tomó el sobre brillante de Edith y revisó el remitente.

—Ricardo Scarciapino…

Una vez Lord Masain le explicó lo siguiente:

«El joven Ricardo es una persona muy sociable y es conocido por tener reuniones regulares con jóvenes de familias influyentes».  

“¿La persona que organizó la reunión más popular en Delcross era en realidad el único amigo del bastardo de Morres?”. 

Seong-jin se frotó la barbilla mientras pensaba.

“Resulta que la fecha escrita en la carta es mañana. ¿No sería lindo asistir y conocerlo en persona al menos una vez?”

—¿Nos preparamos para salir mañana? —preguntó Edith al notar su vacilación.

—… Hmm, sí. Hagámoslo.

No es muy correcto ignorar las invitaciones semanales y esa reunión no parece sospechosa.

Seong-jin, finalmente tomó una decisión, pero el comandante Bruno de repente se tensó y miró al vacío con una expresión preocupada.

—¿Eso es posible? Pero no me agrada hacerlo.

—¿..?

—Sí, lo transmitiré por ahora.

El comandante que había estado frunciendo el ceño y haciendo comentarios incomprensibles, se volvió hacia Seong-jin.

—Su Alteza, el líder de Arenja tiene un mensaje que debe entregarle personalmente.

—¿eh? ¿de él personalmente? ¿Cuándo dijo que vendría?

—No, no va a venir. Puede poseerme temporalmente a través de un canal abierto.

—¿Poseerte?

“¿Es similar a la vez que alguien poseyó a Ashley y la agarró del cuello?”

Seong-jin, que había estado inclinando la cabeza, asintió.

En un instante, la expresión del capitán Bruno cambió por completo. Como un ex Caballero Decaron, la presencia del capitán, que se había estado mezclando suavemente con el aura circundante, se transformó en una nueva presencia. Era algo aguda y desconocida.

Lo más notable, fue que sus profundos ojos color verde, se volvieron de un gris claro con un brillo extraño.

—[Su Alteza].

La voz también cambió un poco. Sonaba como si hubiera sido cubierta con una capa de maquillaje, siendo difícil determinar su género o edad.

Entonces, el capitán Bruno, o más bien el líder de Arenja se arrodilló lentamente sobre una rodilla e inclinó la cabeza para saludar a Seong-jin.

—[Un placer conocerlo. Soy el líder de Arenja y actuó como el Oráculo de Khornesheim.]

—…¿Oráculo?

Notas del Traductor

  1. El abba es “papá en un contexto religioso/formal
Subscribe
Notify of
guest
0 Comentarios
Inline Feedbacks
View all comments

Comentar Párrafo:

Dejar un comentario:

 

0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x