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En el despacho del Santo Emperador, el jefe de los mayordomos y los oficiales administrativos estaban reunidos, con las cabezas juntas, en una seria reunión.
—¿Qué es esto?
—Dado que el príncipe lo envió como regalo, no debe ser un artículo común.
Aquello que observaban, era una especie de venda que estaba en una pequeña caja. El antifaz, con forma de conejo blanco tenía unos lindos ojos y una boca delicada bordada en ella. Por supuesto, el problema radica en que nadie sabía qué era ese objeto.
—Esto es grave. Debemos encontrar una respuesta antes de que su Majestad llegue aquí. —dijo Lewis que se frotó la barbilla con seriedad.
—Quizás sea un artículo tradicional de la tribu de Versha. He oído que su Alteza Owen está en contacto con ellos regularmente. —contestó con seguridad el joven administrador, Dorian.
—Mmm…
No hubo respuestas satisfactorias en la reunión. Era de un material bastante lujoso y elegante, para que fuera hecho por una tribu pagana del sur, por lo que era posible que fuera hecho a medida por alguna tienda famosa.
En ese momento, uno de los sacerdotes administrativos habló con una expresión ligeramente extraña en su rostro.
—Qué curioso. No sé qué significa este bordado, pero de alguna manera, al mirarlo, siento como si me hiciera cosquillas en el pecho y me acelerara el corazón. ¿No es un poco lindo?
Los otros sacerdotes sobresaltados dieron un paso atrás alejándose del antifaz para dormir.
—¡¿Es [Encanto]?!
—¿No solo es arritmia?
—¡Podría ser un objeto mágico! —Un sacerdote estaba a punto de bendecir el antifaz.
—¿Qué están haciendo?
—¡Su Majestad!
Todos inclinaron la cabeza torpemente hacia el Santo Emperador, que había entrado con paso firme en el despacho.
El Emperador pareció adivinar la situación general cuando vio al sacerdote sosteniendo una escritura en una mano y un rosario con el símbolo del dios en la otra. Miró hacia la caja rodeada por la multitud por un momento y asintió.
—No se preocupen. No siento ningúna magia. Solo es un producto del mundo reglado.
Los funcionarios administrativos respiraron aliviados. Aunque no estaban seguros en donde se encontraba ese “mundo reglado” que mencionó el Emperador, se relajaron al saber que no era peligroso.
—¿Owen lo envió como regalo de cumpleaños?
El Santo Emperador inclinó su cabeza y reflexionó por un rato, intentando comprender el significado que había detrás del objeto desconocido y las intenciones de la mente maestra.
Finalmente llegó a una conclusión.
—Estoy preocupado. Parece que ese chico lleva demasiado tiempo en la primera línea. Ya es hora de que regrese a la capital.
—…
Parece que el juicio de Owen se ha visto afectado temporalmente debido a la fatiga acumulada.
—En fin, como es muy bonito y fue enviado con sinceridad, lo colocaré en algún sitio.
De esa manera, el bonito antifaz para dormir con forma de conejo terminó colgado en la pared de la oficina del Santo Emperador.
*** ** ***
Esa noche, Seong-jin se preparó para salir por primera vez en mucho tiempo.
Mientras se colocaba el abrigo con la ayuda de Edith, Lord Masain que lo esperaba a su lado sonrió de manera brillante.
—La reunión con el joven maestro Scarciapino es famosa por ser un punto de encuentro para los jóvenes nobles prometedores. Son ellos, los que asumirán el futuro de Delcross, quienes comparten historias únicas y conmovedoras. ¡Tengo muchísimas ganas de que asista!
De manera inesperada, Lord Masain estaba más emocionado, como si fuera él quien asistiera al evento.
No era para menos: el príncipe, que había estado encerrado en el Palacio Perla entrenando, por fin iba a participar en algo que parecía una actividad social. Aunque no había dicho nada, parecía que Masain, a su manera, había estado preocupado en silencio.
—Quién sabe, quizá solo vaya a charlar un rato y vuelva.
Seong-jin estaba concentrado únicamente en tratar con Scarciapino, y no tenía grandes expectativas sobre la reunión en sí.
¿Qué es lo que podrían hacer un grupo de jóvenes animados cuando se reúnen?
En un mundo sin los ídolos, quizás solo están hablando de las actrices de la calle Bertrand o criticando a famosas cortesanas. Al menos, no sería un ambiente serio como una especie de debate, como imaginaba Masain.
Sin embargo, los pensamientos de Masain eran diferentes.
—Es un lugar donde se reúnen sumos sacerdotes, nobles importantes y los hijos de la clase alta. Incluso en una simple charla se intercambia información. Es posible que, al estar allí, pueda tener una idea de las tendencias generales de la sociedad y de la economía de Delcross.
—¿De verdad?
—Sí, además, he oído que a veces también se presentan pequeños espectáculos. Dicen que invitan a los bardos y músicos más famosos del continente, así que será de gran ayuda para ampliar sus conocimientos en varios aspectos.
—Mmm…
Teniendo en cuenta que Masain recibió la mejor educación como hijo del anterior Emperador, vale la pena tomarlo en cuenta.
Hasta ahí todo iba bien. El problema fue lo que dijo Edith sin pensar cuando Seong-jin estaba a punto de subir al carruaje.
—Alteza ¿Lord Masain lo acompañara hoy? Por lo regular va solo y de manera discreta.
—¿Voy solo y sin… escolta?
—Sí, siempre viaja solo en el carruaje.
Masain parecía profundamente impactado. Con voz temblorosa, volvió a preguntar:
—¿Dice que, hasta ahora, siempre que sale del palacio lo hace… sin escolta?
Era evidente que su entusiasmo se desplomaba de golpe, pero la despistada Edith asintió inocentemente.
—Sí, solo es una visita a una casa. ¿Para qué necesitaría una escolta en la mansión de los Scarciapino?
—¡…!
Las pupilas de Masain temblaron violentamente.
Subió al carruaje con el rostro rígido y permaneció en silencio, sus los labios fuertemente sellados, mientras el carruaje salía del palacio imperial y avanzaba por la calle principal.
“Parece que va a explotar si lo molesto, aunque sea un poco…”
Seong-jin lo observaba con cautela en ese silencio incómodo. A pesar de que Masain estaba sentado en silencio y tenía una expresión tranquila, su rostro era digno de admirar. Pasaba del rojo al blanco con una velocidad sorprendente.
“Vaya, no me sorprendería si los caballeros residentes reciben una reprimenda mañana”.
Los Scarciapino, eran conocidos como la familia más rica de Delcross, tenían su residencia principal dentro del palacio imperial, al igual que otros nobles centrales. Sin embargo, se sabía que se alojaba principalmente en una casa urbana para mayor comodidad. Ellos también eran los propietarios de grandes mansiones por la zona y las utilizaban como si fueran edificios anexos.
El lugar donde se celebró la reunión fue uno de esos anexos.
La mansión estaba rodeada de brillantes luces que la hacían destacar desde lejos, en la entrada, un hombre mayor que parecería ser el mayordomo estaba ahí para saludar a Seong-jin.
Se sorprendió por un momento, al ver la apariencia completamente diferente del príncipe, así como la presencia del robusto caballero que estaba parado a su lado, de manera orgullosa. Al ser un sirviente experimentado, de inmediato controló su expresión e hizo una reverencia.
—Saludo a su Alteza el príncipe Morres. El joven maestro esperaba con entusiasmo su visita.
Pero en lugar de guiarlos, el viejo mayordomo miró en silencio a Masain que estaba tratando de seguir a Seong-jin.
—Esto es una falta de respeto…
—Lord Masain —Seong-jin lo detuvo. El caballero parecía querer entrar, aunque fuera a la fuerza—. Estaré bien. No te preocupes y espera aquí.
En ese momento, también comenzaron a llegar los carruajes que transportaban a los jóvenes maestros que fueron invitados.
Masain había estado entrenado a Seong-jin últimamente, por lo que conocía su extraordinaria fuerza y destreza para el combate hasta cierto punto, además el príncipe ya ha llegado al séptimo nivel de Aura, por lo que su poder no debe de tomarse a la ligera, incluso para él, pero…
—Su Alteza, si algo ocurre ¡Debe informarme de inmediato! ¿Lo entiende?
Su hábito como niñera no era algo que fuera a desaparecer, por lo que Masain se aferró a Seong-jin para pedirle de manera sincera que pasé lo que pasara debía de informarle, fue tanta su insistencia que Seong-jin se avergonzó frente al anciano mayordomo.
“Qué vergüenza, debería evitar hacer eso, además, si algo sucede ¿crees que tendré tiempo para venir y decirte?”
Solo después de que se separó de Masain, Seong-jin pudo ingresar a la mansión.
Después de estar siguiendo al viejo mayordomo durante un tiempo, pronto notó algo extraño. El sirviente lo guió hacia un pasillo oscuro que conducía a una estrecha escalera en lugar de la entrada principal del salón donde se estaban reuniendo los jóvenes maestros.
Seong-jin miró al hombre que tenía una expresión tranquila en su rostro, parecía que eso era lo de siempre.
—[Hmm, su presión y pulso son normales y tampoco parece nervioso]. —susurró el Rey Demonio.
Seong-jin también agudizó sus sentidos, pero aparte de algunos sirvientes que pasaban ocasionalmente, no percibía nada extraño.
“¿Siempre ha sido así?”
Bueno, es extraño que el príncipe conocido por ser un perdedor y un bastardo, asista a una reunión de manera convencional. Tal vez no sea una visita normal.
—Que tenga una agradable estancia.
El lugar al que finalmente llegó era una pequeña área de descanso en el segundo piso. Era como un balcón abierto, con vistas al luminoso salón de banquetes. Por el contrario, parecía que este lado no sería visible desde el exterior, quizás debido a la tenue iluminación.
Seong-jin se sentó en un pequeño sillón junto a la barandilla y miró a su alrededor. Por más que observaba, no parecía haber nada que hacer excepto observar el salón.
“… ¿solo vino Morres a ver la reunión? ¿En serio no hizo nada? ¿Qué carajos estaba haciendo ese loco? Cuanto más sé sobre él, más incomprensible se vuelve”.
En ese momento, la atmósfera en el salón de banquetes se volvía bastante animada.
A un costado, hay una mesa larga con bocadillos, alcohol y apreritivos. En el centro, un trovador de piel ligeramente oscura cantaba de manera suave, dando una impresión exótica.
Una gran cantidad de jóvenes maestros, se reunieron en grupos de tres o cuatro, para charlar libremente.
—Bueno… es más cómodo aquí, que tener estar abajo y reírse falsamente al tener que tratar con ellos.
El Rey Demonio suspiró.
—[En fin, se nota que eres un ermitaño que solo entrena.]
—“¡Callate!”
Como no tenía nada más que hacer, apoyó su brazo sobre la barandilla para mirar sin mucho ánimo alrededor. En ese momento Seong-jin, sintió que alguien lo observaba.
Giró su cabeza hacia esa dirección y pudo reconocerlo de inmediato.
El joven maestro de la familia Sigsmund, Orden.
El chico miraba al lugar exacto en donde se encontraba Seong-jin. Tal vez sintió movimiento desde lejos y de inmediato frunció el ceño como al reconocer a Seong-jin.
Luego, al darse cuenta de que la situación del tercer príncipe debía ser inusual, giró su cabeza pretendiendo que no lo notó.
Había muchos usuarios de aura reunidos a su alrededor.
En el salón de la Misericordia, Seong-jin se burló de él cuando supo que lo consideraban un joven genio y que eso lo hizo bastante popular, pero ahora que veía lo que sucedió, supo que en verdad era un joven talentoso.
Al observar los rostros animados a lo largo del salón, recordó lo que Lord Masain había dicho. Para muchos, Orden era un ídolo entre las familias marciales.
“Sería definitivamente extraño que no lo invitaran a estas reuniones teniendo en cuenta su reputación”.
Al observar el salón de banquetes, notó a algunos que se destacaban además de Orden. Aquellos que se convertían en el centro de la conversación y recibían miradas envidiosas.
A juzgar por sus coloridos atuendos, probablemente sean los hijos de la clase alta o de los ricos. El grupo estaba liderado por un hombre regordete que se reía más fuerte.
Y aun lado, había un joven vestido de manera elegante que discutía de manera apasionada, a Seong-jin le recordó a Kenneth Diggory.
Mientras observaba la escena, alguien habló desde detrás de él.
—Siempre es una escena reconfortante. Hay algo especial que solo se ve en los jóvenes de esa edad. Cada uno lleva dentro pequeñas chispas listas para arder en cualquier momento. ¿No es deslumbrante ese potencial?
Cuando miró hacia atrás, un joven atractivo, que también era alto caminaba hacia él con una sonrisa. Sus ojos, de un azul verdoso intenso bajo la tenue luz, de alguna manera se parecían a los de Isabella.
“¿Ese tipo es Ricardo Scarciapino?”
—Llevó mucho tiempo esperando noticias tuyas. ¿Por qué no me has contactado?
Más allá de su identidad.
Aunque hubiera diferencia de edad, ¿este tipo acaba de hablarle con falta de respeto a un príncipe?
—¿Es usted el joven maestro Scarciapino?
—Mmm.
Cuando Seong-jin hizo esa pregunta y miró al chico ferozmente, Ricardo inclinó su cabeza por un momento como si estuviera desconcertado.
—He oído rumores de vez en cuando de lo mucho que ha cambiado. También escuche que no recuerda algunas cosas, pero esto es realmente sorprendente. Es como si te hubieras convertido en una persona completamente diferente.
El hombre parecía bastante joven, pero el tono que usaba para hablar era pesado, como su fuera de un anciano. Si en verdad fuera el avatar de Sigurd Sigurdson, entonces no sería sorprendente.
Pero Seong-jin no pudo evitar sorprenderse por sus siguientes palabras.
—Pero lo importante es que hayas regresado a este lugar. Ahora bien, ¿Qué historia interesante me contarás hoy mi viejo amigo? El joven oráculo de Delcross.
“¿Oráculo?”