No disponible.
Sin Editar
El día en que se celebró la ceremonia del féretro del primer emperador.
Tan pronto como Seong-jin regresó, el Palacio de la Perla, se volvió un caos. El príncipe, que se creía bien en su habitación, apareció repentinamente en la puerta principal cubierto de sangre.
Aunque el poder divino del Santo Emperador había curado su cuerpo, la sangre se filtró sobre su ropa dañada por todas partes.
Mientras un caballero residente, alarmado, corría a buscar al médico Ninneas, Seong-jin fue sujetado firmemente por Masain y llevado directamente a la cama.
—No, padre me curó todo. Ya estoy bien, de verdad.
Seong-jin protestó, pero Masain parecía estar a punto de desmayarse.
—¿Qué… demonios pasó? Toda esta sangre…
Para él fue verdaderamente sorprendente.
Había reforzado la seguridad del palacio preocupado por la seguridad del príncipe y preparándose para cualquier posible incidente, y sin embargo el propio príncipe había regresado ensangrentado desde quién sabía dónde.
—¿Qué demonios estaba haciendo el caballero encargado de su guardía para que esto llegara a tal extremo?
—Por favor, no culpe demasiado a ese muchacho, lord Masain.
El comandante Bruno, incapaz de seguir viendo a Haven completamente encogido sin atreverse a decir palabra, intervino para calmarlo.
—¿Acaso la técnica de Sigilo de Su Alteza es algo ordinario? Aprende a una velocidad increíble; últimamente incluso yo termino sorprendido de vez en cuando.
—¿Técnica de Sigilo?…
—Ah, ¿No lo sabía? Parece que el príncipe ha estado aprendiendo de un asesino con quien se relaciona últimamente.
—… ¿¡Un asesino!?
—Mmm… coff, coff.
Seong-jin estaba atónito.
¿Comandante Bruno? ¿No acababa de arrojar aceite encima del fuego mientras pretendía apagarlo? ¿Verdad?
—¿Quién clase de desgraciado se atreve a enseñarle cosas tan peligrosas a un príncipe imperial tan imprudente?
Un aura ominosa comenzó a brotar alrededor de Masain.
“¡Esto es un gran problema!”
Seong-jin sudaba frío.
Tenía planeado hacer una presentación formal con Dasha pronto, pero sentía que todo se estaba complicando desde el inicio. Sin poder soportarlo más, Seong-jin intentó arreglar la situación.
—Pero, Lord Masain, ¡aunque no sé exactamente qué pasó, detuve una crisis de Delcross! ¡Padre me felicitó por eso! ¡Es verdad!
—¿Una crisis?
El comandante Bruno, reconociendo su responsabilidad, también apoyó la defensa.
—Sí, Lord Masain. Escuché de Arenja que el príncipe logró algo muy importante hoy. ¡Es realmente admirable!
Entonces el semblante de Masain se tornó aún más sombrío.
—Y en un momento tan crítico, yo no estaba a su lado…
—… ¿Eh?
—Un guardaespaldas inútil que no está cuando su alteza más me necesita.
—¿Eh?
—¡Todo esto es culpa mía! No debí apartar ni un instante mi vista de su Alteza.
Al final, Seong-jin no tuvo más remedio que rendirse.
—Lo siento, lo siento mucho, Lord Masain, yo… me equivoque.
“¡Que alguien, quien sea, detenga a este hombre antes de que termine enterrándose vivo!”
—[Te lo he dicho una y otra vez: el que está siendo malcriado aquí eres tú]. —suspiro el Rey Demonio.
*** ** ***
—Pareces estar en mejor estado de lo que esperaba Lee Seog-jin. —dijo Logan.
Alrededor del mediodía había venido de visita al Palacio de la Perla.
Vestía el uniforme ceremonial de la Orden de San Bastián, por lo que probablemente venía directo de alguna misión oficial.
Seong-jin, que estaba en la cama en una especie de meditación, se incorporó.
—¿No ibas a otro evento? ¿Cómo te enteraste?
—¿Quién no lo sabría con toda esa energía en conflicto? Probablemente la mayoría de los caballeros se dieron cuenta. Si no fuera por la ceremonia, habría venido corriendo enseguida.
¿No será que simplemente que tú eres muy sensible al aura? ¿Qué distancia hay del Palacio Principal a la iglesia?
—La Orden de San Aurelio fue enviada de emergencia y primero fui al Palacio de la Rosa de Plateada, pero Amelia y Sisley estaban más preocupadas por ti. Así que les prometí que vendría a investigar.
Pero cuando llegó, todos los caballeros residentes parecían al borde de la muerte, mientras Sir Masain estaba perdiendo completamente los estribos frente a ellos
—Escuché del hermano Masain que estabas gravemente herido.
—Ah, ni me lo recuerdes . Lord Masain estaba exagerando. Me dijo que ni siquiera me levantara de la cama hoy. Gracias a eso, estoy desarrollando una nueva técnica de meditación desde la cama.
Logan se sentó al borde de la cama y le dio un leve regaño.
—Deberías haberte cuidado más. Lo sabes, ¿verdad? Desde aquella vez que resultaste gravemente herido, el hermano Masain ha estado muy preocupado por tu seguridad…
De repente se quedó en silencio a media frase.
“Ah, creo que se confundió otra vez”.
—¿Le pasó algo así a Morres antes?
—Sí, así fue él… —Logan murmuró con un rostro triste—. Me pregunto dónde estará el alma de Morres ahora. Espero que esté a salvo.
—Hmm…
Seong-jin no pudo decir una mentira vacía como “seguro está bien”, así que simplemente apartó la mirada con torpeza.
—Entonces, ¿qué fue exactamente lo que pasó para que se armara todo este caos? —preguntó Logan.
—Bueno, la verdad es que…
Seong-jin contó con sinceridad sobre Cadmus, el primer Santo Emperador que quedó atrapado en el cuerpo de Seo Yi-seo tras la ceremonia.
Logan era capaz de detectar las mentiras con sorprendente facilidad. Pensó que, para evitar un desastre mayor, era necesario contarle a él los detalles. Después de todo él notó que las presencias de Morres y Seong-jin eran diferentes.
Siendo alguien que desconfiaba fuertemente de Seo Yi-seo ¿cómo podía asegurarse de que no sacaría la espada al ver que su presencia había cambiado repentinamente?
—¿Qué demonios crees que soy? No soy tan imprudente como para intimidar a una santa en un evento oficial.
—Ah, claro, en vez de eso ¿no ibas a escabullirte por la noche y tocar su ventana?
Logan no lo pudo negar.
—Pero sobre el alma del primer Santo Emperador —Logan apoyó el mentón y se quedó pensativo—. Sé que es venerado como un semidiós, pero pensaba que todo era una exageración para santificar la fundación del imperio. Pero que haya estado vivo durante mil años…
Su rostro mostraba una mezcla de sentimientos.
Quizá, como alguien que soñaba con reconstruir Ortona algún día, estaba comprendiendo que contener a Delcross, el mayor obstáculo para ello, sería mucho más difícil de lo esperado.
—Y todas las santas que han actuado durante cientos de años como la reencarnación de Gracia, en realidad han sido controladas por Cadmus.
—Eso es lo que dijo.
—Quitarles el cuerpo y destruir el alma… eso parece obra de demonios. ¿Cómo pueden convertir a santos tan respetados en el pueblo de esa forma? ¿Dónde comenzó realmente la raíz de la maldad del imperio?
Logan notó la expresión sutil de Seong-jin y rápidamente añadió:
—Por supuesto, creo que el imperio es un mal necesario. Protege el continente de las razas demoníacas y especialmente el actual Santo Emperador está aplicando políticas sin precedentes de moderación con los países vecinos. Como príncipe de Delcross, tampoco planeo abandonar mis deberes hacia el imperio y el pueblo.
—…
—Pero te diré algo claro, Lee Seong-jin. A largo plazo, creo que este imperio debe desaparecer. Ya sea extinguiéndose por completo o cambiando radicalmente desde sus fundamentos; de otro modo, este continente no tiene futuro.
Al mirar la seria expresión de Logan, Seong-jin pensó que tal vez tenía razón en lo que decía. Pero a él no le interesaban esas grandes ideas sobre el destino del continente.
Lo importante era que Cadmus era extremadamente peligroso y que eso ponía en riesgo al Santo Emperador y a Sisley.
Eso era lo que le importaba.
—De todos modos, no le quites los ojos de encima jamás, Logan. Parece que padre logró encerrarlo más o menos bien por ahora, pero aun así quién sabe cuándo ese tipo podría cambiar de repente e intentar matar a Seo Yi-seo o atacar a padre.
—¿Qué?
—Piénsalo bien. Todavía está tras Sisley. ¿Quién sería el mayor obstáculo para él? Seguro que lo primero que intentará será encontrar una forma de dañar a padre.
Logan miró a Seong-jin un momento con expresión vacía, luego esbozó una sonrisa amarga.
—Hay personas de las que deberías preocuparte más.
—…
—Ese hombre es un poderoso ser digno de ser llamado representante de Dios, Lee Seong-jin. Probablemente seas la única persona en este mundo capaz de preocuparse por él de esa manera.
Mmm. Al ver la actitud de Masain y el comandante Bruno, se entendía más o menos cómo el Santo Emperador era visto en Delcross.
“Pero aun así…”
Por separado, Seong-jin no podía quitarse la impresión de que Logan tenía una actitud particularmente fría hacia el Santo Emperador. Por supuesto, al tener recuerdos intactos de su vida pasada, no debe ser fácil para él aceptarlo como su padre. Después de todo, para Logan, ese hombre era como un enemigo que destruyó su patria.
“No, quizás al tratarlo con tanta frialdad, en realidad no le guarda ningún resentimiento especial…”
Seong-jin miró con algo de compasión a ese chico que parecía un compendio de dilemas.
“¿Habrá algo que pueda ayudar a este pobre tipo?”
—¡Ah! Ahora que lo pienso, ¿no existe un grupo con esas intenciones?
La Revolución de la República Azul.
Era uno de los grupos que Morres apoyaba antes.
Probablemente tenga algo que ver con los restos del Partido Republicano de Ortona, pero primero podría pedirle a Dasha que investigue por allí.
*** ** ***
En una de esas mansiones, que eran utilizadas por los invitados distinguidos que vienen del extranjero.
Leonard, vestido elegantemente después de mucho tiempo, sonrió con desánimo frente a la ostentosa caravana de carruajes preparada para él.
—Finalmente. ¡Realmente se hace condenadamente difícil de ver, este maldito Santo Emperador de Delcross!
Él era un miembro de la realeza del emergente poder, Rohan.
Aunque claramente debería ser tratado como el invitado más importante, apenas le permitieron entrar al palacio justo antes de la celebración de cumpleaños.
—Hay muchos oídos que escuchan. Por favor, cuide sus palabras y acciones.
Detrás de él, un hombre con media máscara se acercó y lo reprendió.
—Ahora que entrará al palacio, deberá juzgar todo por usted mismo, Leonard. Ya no podré cuidar cada detalle como antes.
—Romain. —Leonard se volvió con una expresión triste—. Honestamente, no me siento seguro. ¿No podrías acompañarme?
—Lamentablemente, no puedo entrar al palacio.
Romain echó una mirada hacia el palacio y esbozó una sonrisa burlona.
—Ese lugar se ha convertido en algo así como el dominio absoluto del guardián. Allí, los Acuerdos y restricciones no significan nada. En el momento que ponga un pie dentro, me mataría sin dudarlo.
—¿En serio?
—No es una broma. Ni siquiera la realeza está exenta, así que le ruego que no toque imprudentemente a los sirvientes.
—Qué tipo tan aterrador…
—Eso no es todo. Incluso cuando esté solo, debe recordar que siempre estará bajo su vigilancia. Sea extremadamente cuidadoso en cómo se comporta.
Ante esas palabras, la cara de Leonard parecía la de un burro que en cualquier momento iba a ser arrastrado al matadero.
—Ah, no quiero ir.
—…
—Está bien, está bien. Es una broma.
Leonard agitó la mano y se dirigió hacia el carruaje.
—Aunque no entiendo aún, Romain. —puso su pie en el carruaje, se volteó y preguntó con curiosidad—. Está bien, pero ¿por qué de repente no solo con la princesa, sino también con el tercer príncipe debo hacer contacto? Todos en Rohan saben que es un maldito rebelde.
—No confíe completamente en los rumores, Leonard. Él es alguien que oculta su identidad eficazmente y algún día mostrará el filo más afilado contra el imperio.
—¿El príncipe del imperio? ¿Y cómo sabes eso?
—Hace poco me encontré directamente con su alma.
Fue un logro conseguido mientras desperdiciaba la última semilla que aún no había florecido.
—Pero si está siendo tan reservado, ¿crees que revelará su identidad solo porque me acerque?
—No espero llegar tan lejos. Solo quiero crear un pequeño espacio para la posibilidad.
—Hmm, ya veo…
Romain miró hacia el palacio y pensó un momento.
—Entonces, ¿qué tal si primero le tanteamos así? —La sonrisa confiada apareció en sus labios bajo la media máscara—. Dile que regrese pronto. Que los hermanos de la antigua orden olvidada esperan desesperadamente sus órdenes.