Capítulo 16 · Su Alteza la Princesa

Arco | Volúmen:

No disponible.

Estado Edición:

Editado

Ajustes de Lectura:

TAMAÑO:
FUENTE:

Zhuo Yiran sintió que había dormido un siglo entero.

De no ser porque la luz al final de la película era demasiado deslumbrante, quizá habría seguido durmiendo hasta el fin de los tiempos.

El aroma a alcohol en su sueño había sido tan real que incluso al despertar seguía persiguiéndolo; unos segundos después, cuando su cuerpo comenzó a desperezarse, se movió un poco y se dio cuenta de que estaba colgado de Lu Chen como un perezoso, abrazándolo de forma completamente ajustada.

Zhuo Yiran se sobresaltó, retiró de golpe los brazos y puso rápidamente distancia entre ambos.

—Lo siento, lo siento… —al moverse, un dolor agudo en los músculos de su brazo le recordó que había mantenido esa postura demasiado tiempo.

Se quedó pasmado un instante y, poniéndose en el lugar del otro, preguntó apresuradamente:
—¿No te duele?

Había estado usando el hombro de Lu Chen como almohada sin darse cuenta, seguro que ya lo había dejado entumecido.

Solo entonces Lu Chen lo miró de reojo; fruncía el ceño, con el rostro visiblemente sombrío.

Al captar en su expresión un claro descontento, Zhuo Yiran se apresuró a acercarse otra vez con actitud servicial. Cerró los puños y, como compensación, empezó a darle golpecitos en los hombros a modo de masaje.

Lu Chen se quedó un momento perplejo, observando cómo aquel rostro fino y claro se inclinaba hacia abajo, lleno de culpabilidad. Comparado con el estado desenfrenado y descarado de cuando estaba dormido, era como si se hubiera transformado en otra persona.

Con esa apariencia dócil y obediente, casi parecía… una pequeña esposa arrepentida después de cometer un error.

El entrecejo de Lu Chen tembló. No entendía por qué semejante comparación absurda había aparecido en su cabeza, y lo frunció aún más.

Pero lo cierto era que, con esa actitud, ya no tenía forma de enfadarse con él. Al cabo de un momento, simplemente levantó la mano para detener sus movimientos.

—Perdón, perdón. Es que siempre he tenido muy mala postura al dormir —en cuanto notó que Lu Chen no parecía molesto, Zhuo Yiran retiró las manos a tiempo—. ¿Por qué no me despertaste?

—¿Y cómo iba a despertarte? —replicó Lu Chen con un suspiro cansado. Movió ligeramente el hombro y se puso de pie para acomodar su ropa, arrugada por culpa de Zhuo Yiran.

—Está bien, me equivoqué —Zhuo Yiran lo siguió hasta la salida mientras se autocriticaba con sinceridad—. Cuando duermo, siempre me hundo como un cerdo muerto.

Lu Chen ya no contestó. Zhuo Yiran pensó que ese pequeño incidente quedaría atrás, pero para su sorpresa, cuando más tarde intentó hablar de otras cosas, Lu Chen respondía con desinterés y de manera fría.

Tras varios intentos, hasta alguien tan lento como él lo entendió: desde que salieron del cine, Lu Chen había evitado interactuar con él, y con ese rostro tan frío y perfecto como una escultura de jade, lo único que transmitía era un rechazo descarado.

Desde el primer día que lo conoció, Zhuo Yiran había comprobado por sí mismo que el legendario “dios Lu” podía llegar a ser muy rencoroso. Y ahora, dándole vueltas, entendió que todavía estaba molesto por lo ocurrido.

Pero cada vez que se enfrentaba a Lu Chen, toda su resistencia se desmoronaba. Y como esta vez, de hecho, había sido su error, no tuvo más remedio que asumir una postura completamente conciliadora.

Al salir juntos del cine y caminar hasta la entrada del centro comercial, aprovechó que había mucha gente alrededor y el ambiente ya no parecía tan tenso. Entonces le tiró suavemente de la manga a Lu Chen:

—Lu-gege, ya te pedí perdón tantas veces… ¿de verdad tienes que seguir tan enfadado?

Lu Chen se quedó quieto un segundo por ese gesto, pero luego lo negó tajantemente:
—No estoy enfadado.

—¿Entonces por qué me contestas con tanta frialdad? —Zhuo Yiran torció la boca, resignado, y se dio una palmada en el hombro—. No fue más que apoyarme en ti un rato. Si tanto te molesta, la próxima vez te dejo que te apoyes tú en mí, ¿vale?

¿Solo me apoyaste un momento?” Lu Chen lo miró de reojo, su voz sonó más grave.

Ese tono, parecido a un interrogatorio, hizo que Zhuo Yiran se sintiera culpable de inmediato. Parpadeó con una expresión confundida:
—¿Entonces qué más hice?

Lu Chen volvió a fruncir el ceño, pero no dijo nada.

Zhuo Yiran, que acababa de despertarse, tenía la mente en blanco; no recordaba en absoluto lo que había soñado, pero al ver la reacción de Lu Chen, tenía la sensación de que en su sueño había hecho algo imperdonable con él.

¿Pero qué exactamente?

Trató de recordar, y solo consiguió un dolor de cabeza; ni un solo detalle volvió a su memoria.

¿Acaso habían peleado en el sueño?

Eso tampoco tenía sentido. Con la diferencia de complexión que había entre ellos, si de verdad se hubieran enfrentado, el apaleado debería haber sido él mismo.

Pensó y pensó sin encontrar respuesta, cuando de pronto se cruzaron con un par de conocidos.

Ming Yu y Gu Yao venían en dirección contraria, aparentemente rumbo al cine.

El presidente y la secretaria del consejo estudiantil. Ya pasaban bastante tiempo juntos trabajando todos los días, y aun así, un fin de semana estaban pegados uno al otro, solos, bien arreglados… fuera lo que fuera, no parecía un asunto de trabajo.

Los otros también los vieron. Zhuo Yiran no tuvo tiempo de seguir devanándose los sesos, y rápidamente los saludó.

Sin embargo, incluso frente a conocidos, el rostro de Lu Chen seguía siendo frío y distante; cualquiera que no supiera la situación pensaría que alguien le debía ocho millones.

Hasta Ming Yu, que lo conocía, notó algo raro. Lo observó unos segundos y preguntó:
—¿Y ustedes qué?

—Acabamos de ver esa peli tan popular —dijo Zhuo Yiran, inventando con toda seriedad—. Nos metimos demasiado en la trama.

—¿Ah, sí? —Ming Yu no sospechó nada—. Justo íbamos a verla.

—Está bastante buena —Zhuo Yiran, sin saber por qué, recordó de golpe las escenas subidas de tono y le sonrió a Gu Yao con malicia—. Que se diviertan.

Al captar esa mirada descarada, Gu Yao se tensó y se apresuró a seguir a Ming Yu.

—Oye, ¿tú crees que entre esos dos haya algo? —preguntó Zhuo Yiran en voz baja cuando ya se habían alejado.

Lu Chen lo miró de reojo, claramente sin interés en semejante chisme.

—¿Todavía estás enojado? —Zhuo Yiran suspiró, impotente—. Mira a tu senpai: también es alfa, y aun así sabe conquistar a un chico más joven. Y tú, en cambio…

Lu Chen reaccionó de forma instintiva:
—Yo no es que… —Apenas dijo unas palabras, lo miró de reojo y volvió a callar.

—Es que te comportas como si… esto… —decirlo le dio algo de vergüenza. Tragó saliva y murmuró—, Como si yo estuviera ligando contigo.

Al oír eso, Lu Chen se quedó inmóvil.

—Eres igual que una princesa, siempre esperando que te consientan —Zhuo Yiran seguía hablando—. Menos mal que lo nuestro es falso. Si de verdad tuvieras una pareja, esa persona no aguantaría ni un poco.

Las cejas de Lu Chen, que por fin parecían haberse relajado un poco, volvieron a fruncirse con fuerza.

—Anda, ya no te enojes —al ver que estaba a punto de estallar de nuevo, Zhuo Yiran se apresuró a rendirse, tirándole suavemente de la ropa con cuidado—. ¿Princesa Su Alteza?

—… —Lu Chen inhaló hondo, bajó la mirada hacia esos ojos tan claros y, sin poder evitarlo, apartó la vista.

—Mira, dices la verdad y enseguida te molesta. Aparte de mí, ¿quién más te trataría con tanta paciencia? —Zhuo Yiran hasta se conmovió consigo mismo—. Hoy en día los omegas son super delicados. Si de verdad sales con uno, ¿crees que encima va a consentirte a ti? ¡Imposible!

—No me gustan los omegas —Lu Chen lo interrumpió con frialdad, ignorando toda esa sarta de tonterías.

Con esa frase, Zhuo Yiran levantó los ojos con curiosidad.
—No me digas que de verdad quieres estar en una relación entre dos alfas… ¿ah?

—Zhuo Yiran —Lu Chen lo cortó—, eres realmente insoportable.

—Vale, vale, lo admito: soy insoportable. Soy la persona más insoportable del mundo entero —dijo Zhuo Yiran, levantando la mirada—. Pero, Lu-ge, tú eres generoso. No vas a rebajarte a pelearte con alguien tan fastidioso como yo, ¿a que no?

—No —la negativa de Lu Chen fue tajante.

Subscribe
Notify of
guest
0 Comentarios
Inline Feedbacks
View all comments

Comentar Párrafo:

Dejar un comentario:

 

0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x