Capítulo 19 – Disfunción

Arco | Volúmen:

No disponible.

Estado Edición:

Editado

Ajustes de Lectura:

TAMAÑO:
FUENTE:

Capítulo 19 – Disfunción

El mareo duró unos cuantos segundos. Cuando la conciencia y los sentidos regresaron poco a poco, Zhuo Yiran se dio cuenta de que había terminado completamente recostado en los brazos de Lu Chen.

La mano de Lu Chen lo rodeaba por la cintura, mientras sus propios brazos estaban fuertemente aferrados al cuello de Lu Chen.

Esa postura, demasiado íntima, hizo que Zhuo Yiran se sonrojara. Rápidamente retiró sus manos, pero el otro aún no terminaba de tranquilizarse y continuaba sosteniéndolo.

Las cejas marcadas de Lu Chen estaban fruncidas con fuerza. Al comprobar que Zhuo Yiran en realidad no tenía nada grave, finalmente preguntó:
“¿No se supone que eres beta?”

“¿Eh?” Zhuo Yiran se quedó atónito un instante, y luego entendió a qué se refería. Con un poco de impotencia negó—. …¿Qué estás pensando? Yo no estoy en celo.”

Recordando su reacción de hace un momento, seguramente a ojos de Lu Chen había parecido idéntica a la de un omega en plena etapa de celo. De inmediato, Zhuo Yiran sintió una punzada de vergüenza.

Pero entonces, ¿qué le había pasado en realidad?

Un mareo repentino todavía podía entenderse… ¿pero por qué de pronto había tenido aquella extraña sensación hacia Lu Chen?

Incapaz de sostener la mirada llena de dudas que el otro le lanzaba, Zhuo Yiran reflexionó un momento, y de pronto recordó algo. Sus ojos brillaron ligeramente y dijo con convicción:
“Debe de haber sido hipoglucemia.”

Después de todo, cualquiera que estuviera a punto de desmayarse buscaría instintivamente aferrarse a la fuerza más cercana que pudiera salvarlo. Era un instinto de supervivencia.

Seguro que era eso. Él era un beta, ¿cómo iba a entrar en celo por Lu Chen?

¿No desayunaste? —Lu Chen lo miró y volvió a fruncir el entrecejo.
Zhuo Yiran no dijo nada, solo levantó los ojos con cierto nerviosismo, lo cual ya era una admisión tácita.

La mirada de Lu Chen, helada como para congelar a cualquiera, se posó en él un segundo antes de apartarse. Su cuerpo entero se relajó visiblemente.

“¿Quién iba a pensar que a primera hora de la mañana habría un ejercicio tan agotador…?” Zhuo Yiran apenas empezaba a intentar justificarse cuando Lu Chen lo tomó del brazo y tiró de él hacia el lado opuesto de los edificios de aulas.
“¡Eh, eh, eh! ¿A dónde vamos?

“Al comedor.” Lu Chen ni siquiera giró la cabeza.

“¡Pero ya va a empezar la clase!” Zhuo Yiran le recordó.

“¿Con todo lo que acaba de pasar?” Lu Chen miró hacia el edificio de aulas.

Justo en ese momento, la megafonía del campus comenzó a transmitir un anuncio:

‘Aviso de emergencia: esta mañana se produjo un accidente de fuga de feromonas en el primer edificio de aulas. Las personas afectadas han sido trasladadas a la enfermería escolar. Para garantizar la seguridad pública, el edificio será desinfectado; nadie podrá entrar. El uso se reanudará a las 10:00. Para más información, consulten la cuenta oficial del campus…’

Las feromonas de los alphas y omegas siempre interactuaban entre sí. Si un omega entraba en celo en un lugar público, las feromonas liberadas podían afectar fácilmente a un gran número de personas alrededor.

Y había casos especiales: algunos individuos tenían un poder de influencia natural mucho más fuerte, lo que provocaba que la propagación fuera aún mayor. El origen de aquel accidente seguramente era un omega con semejante talento innato.

En un edificio cerrado y lleno de gente, una fuga de feromonas inevitablemente se propagaba como una especie de epidemia, contagiando en poco tiempo a muchos a su alrededor.

Claro que no era tan terrible como una enfermedad real: aparte de empujar a todos a un estado de celo repentino, no había consecuencias físicas graves. Sin embargo, una situación de celo colectivo entre estudiantes era de todo menos elegante, y si no se controlaba a tiempo, podrían darse consecuencias mucho más serias.

“Debe ser duro ser alpha u omega.” murmuró Zhuo Yiran, no pudiendo evitar un comentario. Luego recordó algo y se giró:
“Eh, entonces… ¿cómo es que tú no resultaste afectado?”

Al ver que Lu Chen no respondía, Zhuo Yiran bajó la voz a propósito para provocarlo:
“¿No será que en realidad no eres alpha?”

Lu Chen ya le había confesado cómo olían sus feromonas, así que Zhuo Yiran sabía perfectamente que era un alpha de verdad. Solo quería pincharlo para sacarle la razón.

Pero no tuvo éxito: Lu Chen no se dejó engañar. Aun así, Zhuo Yiran no se dio por vencido y le dio un ligero codazo, soltando una suposición al azar:
“¿No me digas que en realidad eres un beta disfrazado de alpha, Lu ge?”

“¿Y tú?” Lu Chen lo miró de repente de reojo. “¿Un omega disfrazado de beta?”

“…” Zhuo Yiran se quedó sin palabras.

Lu Chen, ignorándolo, buscó un lugar cercano a la ventana y lo apremió:
“Ve por la comida.”

Al final no respondió la pregunta de Zhuo Yiran.

Quizás porque se trataba de algo muy personal, estaba claro que Lu Chen no tenía intención de hablar.

“…Está bien.” respondió Zhuo Yiran, distraído, mientras se dirigía hacia la ventanilla. Dio dos pasos, luego recordó algo y volvió la cabeza:
“¿Tú no comes?”

“Ya comí.” contestó Lu Chen.

Zhuo Yiran se sorprendió un poco.

Así que en realidad había ido solo para acompañarlo. No parecía el tipo de persona que tuviera gestos tan amables.

Pero aun así se guardaba sus pequeños secretos sin querer contárselos. ¡Tacaño!

En la ventanilla había un sinfín de opciones para el desayuno. Como de costumbre, Zhuo Yiran pidió un bol de fideos secos calientes y, en poco tiempo, regresó con él.

“¿Te gusta esto?” Lu Chen miró los fideos que Zhuo Yiran había dejado sobre la mesa, con un destello de sorpresa en los ojos.

Zhuo Yiran asintió y preguntó:
“¿A ti no te gustan?”

—Me cansaron.” Respondió Lu Chen.

Zhuo Yiran recordó que Lu Chen parecía ser oriundo de Jiangcheng.

Él, en cambio, había crecido en el norte y siempre había sido amante de las comidas a base de harina, especialmente los fideos calientes y secos de Jiangcheng. Esa combinación perfecta de salsa de sésamo con aceite de guindilla, fragante y deliciosa, era un desayuno del que jamás se cansaba. De verdad no entendía cómo Lu Chen podía hartarse.

Sin embargo, en ese momento, al pensar en el pequeño secreto que Lu Chen le había estado ocultando, de pronto a Zhuo Yiran los fideos calientes y secos ya no le sabían tan bien.

Rara vez se quedaba callado, pero esta vez no dijo nada, solo bajó la cabeza y se concentró en comer. De por sí solía comer rápido; ahora, sin ánimo de saborear, en apenas unas cuantas bocados ya había vaciado la mitad del cuenco.

Su manera de comer no era precisamente elegante, pero con ese rostro agraciado, hasta comer así podía resultar apetitoso para quien lo mirara. Lu Chen, en silencio, lo observaba desde el otro lado de la mesa. Cuando notó que comía con demasiada prisa y se había manchado el rostro con un poco de salsa, frunció el ceño.

Aquella mancha era tan pequeña que casi no se veía, pero en la piel tan blanca de Zhuo Yiran se notaba de inmediato. Y él mismo ni siquiera parecía darse cuenta. Lu Chen lo miró un rato, hasta que no pudo resistirse: tomó un pañuelo de papel y, casi sin pensarlo, lo extendió hacia él.

Un frescor repentino le rozó la mejilla. Zhuo Yiran se quedó atónito; justo al levantar la cabeza, aquella fría sensación ya había desaparecido.

Lu Chen sostenía un pañuelo en la mano y apartó la mirada con toda intención:
“Se te manchó la cara.”

Al darse cuenta de que lo que había rozado su rostro habían sido los dedos de Lu Chen, Zhuo Yiran se quedó helado otra vez. Involuntariamente revivió aquel gesto y sus orejas comenzaron a arder.

Antes de que ese calor alcanzara sus mejillas, escuchó a Lu Chen carraspear, diciendo en voz baja:
“¿Recuerdas que te conté que no soy sensible a los olores?”

El cambio de tema fue brusco, pero aun así logró apartar la atención de Zhuo Yiran. De inmediato recordó aquella vez que habían tomado juntos mojito de flor de cerezo, cuando Lu Chen se lo había mencionado.

En ese entonces, Lu Chen había aclarado que no se trataba de falta de sensibilidad en el paladar, sino en las glándulas.

“Hipoplasia congénita de las glándulas,” explicó Lu Chen con calma, como si hablara de algo trivial. “Por eso soy insensible a las feromonas. Aunque las huela, no me afectan.”

Zhuo Yiran, con los fideos aún en la boca, abrió los ojos con incredulidad.

Las feromonas eran el puente de atracción entre alphas y omegas, y Lu Chen decía que a él no lo afectaban.

¿Eso no significaba que…? ¿Que, como alpha, él no entraba en celo?

Recordando lo que Gu Yao había insinuado antes sobre que ‘Lu Chen tenía problemas en ese aspecto’, Zhuo Yiran sintió que acababa de comprender un secreto extraordinario.

—¡Joder! —exclamó sin pensar— “Con razón dicen que eres impo…”

Quizá el bajón de azúcar aún no se le pasaba, porque su boca hablaba más rápido que su cabeza. Afortunadamente, logró tragarse a tiempo la última palabra.

Justo en ese instante se topó con la mirada interrogante de Lu Chen. Zhuo Yiran sonrió con naturalidad:
“Imposible no decir que eres un sol radiante, siempre dispuesto a ayudar, sobre todo a los omegas atormentados por su celo. —Carraspeó, cada vez más serio—. Como hoy, por ejemplo.

Subscribe
Notify of
guest
0 Comentarios
Inline Feedbacks
View all comments

Comentar Párrafo:

Dejar un comentario:

 

0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x