Capítulo 2 (1)

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Vol 1

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—2—

 

En cuanto terminó la clase, Joowon fue con Park No-yoon al servicio técnico. A pesar de ser una tarde de un día de semana, el lugar estaba tan abarrotado de gente que quería reparar algo que el interior le recordaba al bullicio de un mercado.

Joowon intentó acompañarlo para preguntar qué se había roto exactamente y cómo, pero ante la insistencia de No-yoon, terminó esperando sentado en una silla de la sala de espera. Sin saber cuánto tiempo más tendría que aguardar, observó de lejos a No-yoon mientras este conversaba con el técnico.

Incluso a la distancia, sus facciones exageradamente perfectas alardeaban de su superioridad. Además, su estatura lo hacía destacar fácilmente ante los ojos de cualquiera. «Si ya tiene esa apariencia, al menos no debería ser tan bueno estudiando», pensó. Una semilla condensada de complejo de inferioridad brotó en un rincón de su corazón. Joowon tamborileó sobre su muslo mientras observaba con calma la espalda de No-yoon.

«¿Te fue bien en el examen?»

De repente, una intensa curiosidad cobró fuerza, imitando la voz de Park No-yoon en su cabeza. Era casi como si le susurrara la pregunta de por qué no había respondido a las preguntas del examen a propósito.

«Te ayudaré. Escuché tu llamada de hace un momento.»

Preguntas sobre por qué intentaba ser tan amable sin que fueran cercanos empezaron a rodar por su mente. Eran dudas que, aunque las contara, otros considerarían simples malentendidos, pero él no podía borrarlas de su memoria. ¿Y si Park No-yoon lo hubiera hecho a propósito? ¿Por qué haría algo así?

¿Acaso le resultaba desagradable ver cómo alguien que no conocía su lugar mantenía la cabeza erguida? ¿O tal vez le daba lástima su carencia y por eso le ofrecía una caridad tibia?

Si sus suposiciones eran correctas, él era un bastardo astuto. Pensar que No-yoon lo miraba con lástima hizo que su pecho se estrujara como un trozo de papel desechable. Sin embargo, no tenía pruebas sólidas; solo sus propios sentimientos servían como evidencia para sus conjeturas. Lo más probable era que, debido a su odio extremo hacia No-yoon, hubiera desarrollado un complejo de persecución.

No debía ser tan sensible. No era necesario desgastarse así. Joowon trató de limar las asperezas de su mente y, apretando los labios, desvió inconscientemente su atención hacia el paquete de tabaco en su bolsillo.

—Dicen que el SSD tiene una grieta y que no podrán arreglarlo del todo.

Justo cuando terminaba de aplastar las espinas que brotaban en su interior, No-yoon se acercó cargando la laptop, con una expresión de desolación que no encajaba con su estatura.

—Vayamos al estacionamiento por ahora.

Como Joowon nunca había tenido una laptop, no sabía qué era un SSD ni qué significaba exactamente que tuviera una “grieta”. Lo siguió fuera del servicio técnico con pasos torpes. Incluso el sonido de sus propias pisadas lo hacía sentir cohibido. Todo por un maldito error.

—Es por aquí.

Aunque por dentro deseaba tomar el autobús, no tuvo más remedio que subir al auto de No-yoon, que estaba bien estacionado. Joowon encogió su cuerpo en el asiento del copiloto, abrazando su mochila. «Como buen niño rico, hasta su auto es caro». El brote de inferioridad que había intentado enterrar forcejeaba por romper la tierra, justo cuando No-yoon entró al asiento del conductor. Thump. La puerta se cerró con un sonido pesado y sólido.

—Lo siento. Te pagaré el valor de la laptop de inmediato.

Joowon tiró del cinturón de seguridad hasta engancharlo y habló mientras miraba a No-yoon. Por mucho que estuviera asfixiado por el dinero, no podía vivir con deudas, y menos quería aceptar la sospechosa benevolencia del otro. El impulso de fumar se le acumuló en la mandíbula. Definitivamente, No-yoon lo hacía sentir incómodo y le daban ganas de huir.

—No tienes que preocuparte por eso. Ya era vieja y pensaba comprar una nueva.

«¿Vieja?». Joowon se giró para mirar a No-yoon, que dejaba la laptop en el asiento trasero, y luego desvió la vista hacia el aparato. Incluso para alguien tan ignorante en tecnología como Joowon, era evidente que ese modelo era nuevo, uno que apenas había salido al mercado…

—¿Cómo puedes decir eso? Te compraré una nueva. No hagas esto. 

—Tengo una buena noticia y una mala noticia, ¿cuál quieres oír primero? 

—¿Qué? 

—Rápido.

Interrumpiéndolo a mitad de la frase, salió con eso de la buena y la mala noticia. Joowon lo miró sin poder borrar su expresión de desconcierto, pero No-yoon solo mantuvo una leve sonrisa en las comisuras de sus labios.

«¿Cuál podría ser la buena noticia?». A menos que cayera dinero del cielo o el trabajo se resolviera solo, no creía que nada pudiera emocionarlo. Joowon intercambió una mirada seca con No-yoon.

—…La buena noticia. 

—Hice una copia de seguridad del PPT. 

—¿Qué? ¿De verdad? 

—Sí, de verdad.

—Solo queda darle los toques finales —murmuró No-yoon en voz baja mientras sujetaba el volante. 

Mientras el auto cortaba el viento avanzando con elegancia, los pensamientos de Joowon, que se habían detenido, volvieron a fluir.

Quería recriminarle por qué no lo había dicho antes, pero el alivio de no tener que pasar la noche en vela fue mayor. Justo cuando estaba por soltar un suspiro como si lo hubieran rescatado del mismísimo infierno, Joowon recordó que aún quedaba la mala noticia y fijó su vista en el refinado perfil de No-yoon.

—¿Y cuál es la mala noticia?

Un silencio cargado de peso se convirtió en una aguja que pinchaba el pecho de Joowon. La quietud se prolongó. Justo cuando Joowon movía los labios sin saber qué decir, el semáforo cambió a rojo y el auto se detuvo.

Park No-yoon, con las manos al volante, giró la cabeza para mirarlo. Sus ojos, de un color tan denso y suave como la miel madura, lo observaron con tal fijeza que una fuerza de gravedad irresistible aplastó los hombros de Joowon.

La mirada serena de uno y la tensa del otro se entrelazaron en un solo punto. Como el sol aún no se había puesto, el resplandor blanco de la tarde se reflejaba en las pupilas claras de No-yoon. Joowon no sabía qué había dentro de ellas, pero podía ver con total claridad el brillo agudo de su mirada. En el instante en que los dedos de Joowon se contrajeron como garfios, No-yoon volvió la vista al frente y los neumáticos comenzaron a rodar.

—Es broma. No hay ninguna mala noticia.

«Me ha vuelto a manipular. Otra vez». Al pensarlo bien, parecía que No-yoon solo estaba observando cómo reaccionaba. Con el orgullo herido y el pecho punzante, Joowon fingió naturalidad y desvió la vista hacia la ventana.

—Te quedarás a dormir hoy, ¿verdad?

La pregunta de por qué debía quedarse si el trabajo ya tenía una copia de seguridad, junto con el deseo de no pasar ni un segundo más con él, hirvieron en su interior como fideos instantáneos en agua caliente. Sin embargo, forzó una sonrisa y se giró hacia él.

—Parece que terminaremos pronto. ¿No te resultará incómodo que me quede? 

—Hyung, ¿acaso yo te resulto incómodo a ti? 

—No es eso. Es por si acaso te molestaba a ti. 

—Qué alivio. Es que anoche vi una película de terror. 

—¿Y qué tiene que ver la película con que yo esté ahí? 

—Me da miedo dormir solo.

Resultaba absurdo que alguien que parecía medir más de un metro ochenta y cinco dijera que tenía miedo de dormir solo por una película. Lo más natural habría sido inventar una excusa sobre el trabajo a tiempo parcial para escapar.

—Cuando terminemos el trabajo, juguemos a algo. Tengo dos Nintendo Switch. También computadoras.

—No, yo… 

—¿Animal Crossing? ¿Two Point Campus? 

—Oye… 

—¿Qué tal It Takes Two?

—No lo he jugado. No sé ni qué es. 

—Mmm, entonces juguemos LoL o PUBG

—No me gustan los videojuegos. 

—Entonces veamos una serie o una película. Estoy suscrito a N*tflix, D*sney+, Watcha, Wavve y TVING. Ah, también tengo Coupang Play. Tengo muchísimos cómics también. Y Y*uTube Premium.

Joowon, conteniendo una risa incrédula ante semejante despliegue, abrió la boca para decirle que se detuviera, pero una vibración de tono suave ató su lengua:

—Es a cambio de la laptop.

Joowon guardó silencio ante aquella frase que funcionó como una cuña para impedirle cualquier rechazo.

—Además, quiero que nos hagamos cercanos, hyung.

Sin embargo, hubo algo que captó la atención de Joowon con más fuerza que ese deseo de amistad: la laptop. Aunque había dicho con firmeza que le compraría una nueva, la realidad era que no poseía tal cantidad de dinero. Cada centavo era vital para él, y una suma que rondaba los dos millones de wones era algo difícil de desembolsar. Por muy incómodo que fuera, era mejor pasar la noche con Park No-yoon. Se juró a sí mismo que no volvería a aceptar favores ni a contraer más deudas con él.

Joowon ignoró su orgullo herido y forzó una leve sonrisa. 

—Está bien.

El auto en el que ambos viajaban avanzó sin obstáculos por la carretera de asfalto, dirigiéndose hacia el enorme edificio de apartamentos que se recortaba en el horizonte. Era esa hora en la que el atardecer tiñe el cielo de un rojo intenso, como si hubieran aplastado bayas de cornejo sobre las nubes.

Deseando entrar lo más tarde posible, Joowon fumó un cigarrillo y caminó lentamente hacia la casa de No-yoon. Esa puerta solitaria al final del largo pasillo siempre le provocaba una sensación de opresión. Joowon se sacudió las manos, temiendo que aún olieran a tabaco, y llamó al timbre.

Poco después, la puerta se abrió y un “Llegamos” de bienvenida acompañó la mano de No-yoon, que lo tomó de la muñeca para invitarlo a pasar.

De inmediato, ambos se entregaron al trabajo. Gracias al respaldo de No-yoon, parecía que les sobraría tiempo. Aun así, Joowon, impulsado por su ambición de obtener la mejor nota, revisó cada detalle minuciosamente. Mientras buscaba de nuevo los mismos datos y rastreaba cada fuente, encontró un artículo:

[EXCLUSIVA] Hankook Construction: sus beneficios operativos anuales superan los 2 billones de wones. A pesar de que el sector de la construcción atraviesa una crisis debido a la recesión económica y al aumento del precio de las materias primas, Hankook Construction ha superado sus récords anteriores…

Como se había centrado en textos académicos, no había visto esta noticia antes. Un simple vistazo bastaba para notar que sería de gran ayuda para el proyecto. Con los ojos brillantes, como quien encuentra un tesoro en un páramo estéril, Joowon capturó el artículo completo. Pero en ese instante, una duda le punzó el cerebro:

«¿Por qué Park No-yoon pasó esto por alto?»

Alguien tan brillante como No-yoon no podría haber ignorado una noticia así. Debería haber sido el primero en encontrarla y organizarla en el PowerPoint. Era extraño que no hubiera hecho nada.

Como un déjà vu, recordó aquel examen donde No-yoon dejó la última pregunta en blanco. Una sensación inquietante que había olvidado volvió a recorrerle la espalda. Justo cuando la sospecha de que “este bastardo lo omitió a propósito” comenzaba a brotar de nuevo, el aroma de No-yoon le rozó la nariz.

—De verdad ya no hueles a tabaco.

No-yoon hundió el rostro en la nuca de Joowon e inhaló profundamente. Joowon se tensó al sentir una sensación similar a una marea negra que subía por su cuerpo. Su duda se transformó rápidamente en desconcierto ante esa distancia tan ínfima que haría que sus labios se rozaran con el más mínimo movimiento.

El aire frío, impropio de pleno verano, parecía aniquilar cualquier sentido de la realidad. Además, una presión térmica que amenazaba con tocar a Joowon le recorrió el cuello.

Al ver los ojos de No-yoon tan de cerca, Joowon sintió que su corazón daba un vuelco. Esa mirada parecía capaz de atravesar cualquier cosa y leer los sentimientos de inferioridad que él guardaba bajo llave.

—Encontré un artículo interesante… —logró decir Joowon.

Joowon se apartó con dificultad, soltando una risa incómoda mientras retrocedía para observar la laptop.

—¿Te parece bien si presento yo esta parte?

Sentía una punzada de superioridad al creer que había encontrado algo que No-yoon había pasado por alto, pero, al mismo tiempo, la duda de si él lo había dejado ahí a propósito seguía presente. Ignorando esa sensación molesta, Joowon habló con suavidad. Entonces, las comisuras de No-yoon se elevaron en una sonrisa que, aunque era estéticamente perfecta, parecía una obra tallada meticulosamente con un cincel.

—Haz lo que quieras.

Era, como siempre, una sonrisa cuyo trasfondo era imposible de leer. Para otros sería una expresión agradable, pero para Joowon resultaba increíblemente incómoda. «¿Realmente lo hace a propósito? ¿O es que mi complejo de inferioridad es demasiado grande?». Por un momento, incluso llegó a pensar si No-yoon se habría vuelto loco y simplemente hubiera decidido renunciar a sus notas. Joowon se concentró en terminar rápido y creó una nueva página para añadir la información.

Con ese impulso, ambos continuaron hasta completar el proyecto. Solo cuando las manecillas del reloj dieron dos vueltas completas, terminaron la última página. 

—Por fin —Joowon soltó un suspiro, mezclado de alivio y cansancio, mientras se masajeaba la nuca entumecida.

Miró el reloj; pasaban poco de las 8 pm. A esa hora, ya no era estrictamente necesario pasar la noche en casa de No-yoon. Joowon comenzó a meter sus libros en la mochila mientras observaba a No-yoon cerrar la laptop.

—Gracias a ti terminamos pronto. Te lo agradezco.

Justo cuando iba a decir que ya se marchaba, la mano pesada de No-yoon sujetó la muñeca de Joowon, deteniendo sus movimientos. Joowon abrió los ojos de par en par por la sorpresa. Mientras lo miraba esperando a que dijera algo, No-yoon soltó una risita y dejó escapar una voz lánguida:

—Lo sabes, ¿verdad? Yo siempre consigo cualquier cosa que me propongo.

El examen en blanco, los datos omitidos, la laptop… Todos esos elementos que no encajaban con la afirmación de que él “hace todo lo que se propone” flotaron en la mente de Joowon, causándole una sensación de náusea. Intentando no darle vueltas, Joowon giró su muñeca para soltarse.

—Tomemos una copa para celebrar que terminamos bien el trabajo. 

—¿Qué quieres hacer? 

—Bebamos algo.

—A ver… ¿Por qué quieres hacer eso precisamente ahora? 

—Me da mucha risa que cada frase tuya sea una pregunta. Ya dijiste que te quedarías a dormir. 

—… 

—¿Qué pasa? El hyung Lee Joowon, de la clase A, generación XX, de la Facultad de Negocios de la Universidad Hankook, dijo que se quedaría a dormir. 

—… 

—Incluso dijo que sería a cambio de la laptop.

Lo miraba con unos ojos parecidos a los de un cachorro que sostiene un disco volador, esperando a que se lo lancen; Joowon no fue capaz de rebatirle nada. Además, el hecho de haber dado su palabra fue lo que mantuvo su trasero pegado a la silla. Cuando respondió con una risa incómoda, él finalmente se apartó con naturalidad.

—Iré a traer el alcohol.

Justo cuando Park No-yoon se levantaba, el teléfono de Joowon, que estaba sobre la mesa, vibró. Con el temor de que fuera una noticia sobre el estado crítico de Wonyoung, revisó la pantalla con urgencia, solo para encontrar el nombre “Papá” brillando en el centro.

¿Por qué demonios llamaba ahora ese hombre que había cortado todo contacto para merodear en antros de juegos de apuestas? Joowon agarró el teléfono que no dejaba de vibrar y se puso en pie.

—Solo iré a fumar un cigarrillo…

Tenía que alejarse de allí; sabía que, si hablaba con su padre ludópata, terminaría alzando la voz. Por suerte, Park No-yoon no dijo nada y se limitó a asentir con la cabeza. En cuanto vio su reacción, Joowon salió rápido por la puerta principal hacia el pasillo y pulsó el botón de contestar antes de que se cortara la llamada.

—¿Con qué cara te atreves a llama…? 

Won… Lo siento.

Antes de que pudiera gritar, su padre se le adelantó. Más que pensar que finalmente había recobrado el sentido, Joowon sospechó de inmediato qué clase de problema habría causado esta vez para empezar pidiendo disculpas. Tragándose la ira que subía por su garganta, Joowon apretó el puño con fuerza.

—¿Lo sientes? ¿Qué hiciste esta vez para pedir perdón? ¿Hasta cuándo vas a vivir disculpándote?

– Papá no quería que fuera así. Entiéndeme un poco, ¿sí? 

—Si te entiendo, ¿mañana recobrarás el juicio? ¿En una semana? ¿En un año serás un buen padre? Deja de atormentarme de una vez. ¿No te da vergüenza dar la cara frente a Wonyoung?

Por las deudas que su padre, Kangjae, había dejado atrás, Joowon tuvo que convertirse en un pecador ante todos sus parientes, ya que los prestamistas habían llegado incluso a buscarlos a ellos para causar destrozos. No quería volver a pasar por lo mismo. Mientras Joowon presionaba sus sienes palpitantes con la palma de la mano, una voz ronca y baja se clavó en sus oídos como una aguja envenenada.

– Papá estaba muy apurado, así que tomó prestado algo de dinero. Me llevé tu tarjeta. La usaré y te la devolveré pronto. 

—¿Qué?

Antes de que pudiera preguntar a qué se refería, la comunicación se cortó. Joowon se quedó mirando el teléfono en silencio un momento, y entonces recordó la libreta de ahorros que había guardado en el armario. «No puede ser, seguramente no… No cometería la locura de robar incluso el dinero del tratamiento de su propio hijo». Con el corazón latiéndole con una fuerza aterradora, Joowon abrió rápidamente la aplicación del banco para revisar su saldo.1

El dinero se había esfumado por completo. No quedaba ni una moneda de diez wones.

Con la mente en blanco por el pánico, Joowon corrió hacia el ascensor mientras llamaba a Kangjae una y otra vez. Sin embargo, lo único que recibía era el mensaje automático diciendo que el teléfono estaba apagado. Click. Las luces que iluminaban el pasillo se apagaron. En la oscuridad más absoluta, la vida de Joowon comenzó a mancharse como agua turbia y oscura.

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7 days ago

no mms ya en este punto no se si compadecerne de él…. esta muy jodido….

Rajesh Rouv
Member
7 days ago

Diosito ya sueltalo, dale tus batallas a otro con más herramientas 😭😭

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