Capítulo 35- Aslan de la Cordillera Occidental. Parte 2

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El prisionero siguió obedientemente las órdenes de Aslan. Hubo tan poca resistencia que sospechó que planeaba huir mientras fingía que lo seguía.

Aslan levantó la vista, pero vio un rostro tan indiferente que le era imposible leer su expresión. No había rastros de alivio por haber salvado su vida ni de ansiedad por lo que podría pasar en el futuro, ¿en verdad le pasó algo tras ser sometido a ese infame juicio de herejía que hizo que actúe de forma tan rara?

—Oye, creo que apenas y lograste sobrevivir.  Jerónimo rara vez deja entrar a extraños como tú. Es una persona que sospecha de todo, es muy desconfiado.

El prisionero lo miró brevemente antes de responder.

—Lo entiendo, gracias.

Parecía que entendió que Aslan había asumido voluntariamente pasar por ese problema para ayudarlo entonces ¿Qué era esa extraña sensación de camaradería?

—Aún así, ya has superado el obstáculo, así que mientras hagas lo que te dicen, no morirás fácilmente. De todos modos, ya pasó, vamos a presentarnos. Mi nombre es Aslan

—Na…

¿Na?

—Mi nombre es Bart.

“Ah, es un alias”.

Pac. Pac. Pac.

Cada vez que daba un paso, el sonido del metal que chocaba sonaba fuertemente.

El prisionero llevaba esposas gruesas en ambos brazos, unidas por una cadena corta, que restringía sus movimientos.

—Para hacer algo, supongo que debería hacer algo con eso primero…

Aslan pensó por un momento si estaría bien liberarlo, pero luego negó con la cabeza. ¿De qué le serviría si se escapaba de aquí? 

Un prisionero tildado como un adorador del demonio no podría poner un pie en ningún lugar de este continente.

En cambio, se dirigieron a la herrería que se encontraba en la esquina de la aldea de tala y quema. No sabía si estaba bien llamar a ese lugar una herrería, ya que solo tenía un pequeño horno y un yunque con la esquina rota.

—No puedo resolver esto —contestó el viejo Max después de salir bebiendo a plena luz del día y frotándose la nariz roja—. Esos grilletes no están hechos para poder abrirlos. Están soldados por el hierro caliente.

Al observar las suaves muñecas del prisionero inclinó su cabeza.

—No hay ni una sola cicatriz en sus muñecas. Interesante. —dijo.

Aslan frunció el ceño, ¿conducir a un hombre esposado a través de las famosas y escarpadas Cordillera Occidental? ¿A quién estaban tratando de matar?

—¿Cómo es posible eso? Tengo que subir a la montaña a recolectar hierbas a partir de mañana.

—Bueno, si lo calentamos bien en el horno, puedo intentar golpear los grilletes… —el viejo Max levantó la botella y se encogió de hombros—. ¿Y nos arriesgamos a que pierda las manos?

Eso es un problema. Estaba intentando que trabajaran los dos juntos, pero sería difícil si no tuviera sus manos para hacer el trabajo.

Mientras Aslan consideraba la siguiente mejor solución, el prisionero, Bart, se miraba las muñecas como si fuera algo nuevo.

—No puedo creer que estés haciendo una broma como esta…

El sujeto, que las había estado usando todo este tiempo, tenía la actitud de alguien que ve por primera vez esas esposas correctamente.

Como era de esperar, su mente parece estar yendo y viniendo un poco. Al pensar en tener que cargar a ese tipo como un bulto de ahora en adelante, Aslan sintió una migraña como nunca antes.

Por ahora Aslan y Max decidieron cortar la cadena que conectaba las esposas, pronto el viejo Max salió de la esquina de la herrería sosteniendo un pesado martillo, puso un cincel en la cadena y comenzó a martillar.

Kang, Kang, Kang.

Sin embargo, el trabajo de un hombre muy borracho no era nada digno de confianza. Aslan, vió como la mano del viejo Max se resbaló un par de veces y casi aplastó la mano del prisionero, por lo que le arrebató el martillo.

“Prefiero no seguir viendo esto y hacerlo yo mismo”. Pensó Aslan.

Bart, que tranquilamente colocó sus manos sobre el yunque, observó en silencio lo que hacían los dos hombres, tenía una expresión tranquila. Daba la sensación de que rara vez tenía una sensación de crisis.

Aslan se concentró mientras sostenía el martillo y apuntaba a la cadena. Considerando la fuerza de la cadena, no parecía que se rompería incluso si la golpeaba un par de veces, así que, aunque era torpe, planeó usar su aura para terminar con eso lo más rápido posible.

Aunque no pudo convertirse oficialmente en un usuario porque nunca había recibido las clases adecuadas, pudo liberar temporalmente el aura que había acumulado en su dantian, en sus brazos al concentrarse. Teniendo en cuenta que lo aprendió solo, sería considerado un talento bastante bueno.

Contuvo el aliento y, en el momento en que exhaló, movió los brazos tan fuerte como pudo.

Puaj. 

Un sonido que estaba en un nivel diferente al del viejo Max resonó en la herrería.

Zeng, Zeng.

Cuando golpeó dos veces más con el mismo truco y uno de los eslabones de la cadena se rompió.

—Hoo. 

El viejo Max, que acababa de tomar un sorbo de alcohol, dio un trago y dejó escapar una exclamación.

—¿Usaste eso?

Aslan asintió. Dado que hubo muchos casos en los que aura se derramó sobre el arma y la rompió, el viejo Max, que las repara, ya conocía del talento especial de Aslan y sorprendentemente, no fue sólo el viejo Max quien se dio cuenta de esto.

—No sabía que habría un usuario de aura en un lugar como este —dijo Bart a Aslan mientras levantaba sus muñecas y las giraba.

Era la primera vez que miraba directamente a Aslan.

—Yo no lo llamaría a eso ser un usuario de aura. —Aslan respondió incómodo, pensando sin darse cuenta que sus ojos estaban extrañamente fríos.

—Simplemente el chico estaba martillando, pero, ¿te diste cuenta? —Cuando el viejo Max preguntó con curiosidad, Bart asintió en silencio.

—Eso es increíble. Este niño hace trucos como este de vez en cuando, pero eres la primera persona en esta aldea que se dio cuenta de lo que ha hecho.

—¿Qué hacía este tipo antes? —le susurró A Aslan.

—Dijo que era un boticario y que fue un ex sacerdote. También fue un adorador del demonio.

El anciano también notó tardíamente el estigma en la nuca de Bart y chasqueó la lengua

—¿Es esto un castigo del Señor? El resto de tu vida tampoco será fácil para ti.

Le dio una palmada en la espalda a Bart como para consolarlo y luego desapareció en la herrería, agitando la botella.

Desde entonces, los dos han estado deambulando por la aldea de tala y quema. Ya era demasiado tarde para hacer algo más, y decidió que sería mejor enseñarle a Bart la estructura del lugar, ya que se quedaría con él de ahora en adelante.

También era necesario mostrar cierto respeto hacia los aldeanos. Dado que es una aldea formada por bandidos feroces, es importante evitar el desafortunado incidente en el que Bart caminara solo y terminara apuñalado por ser una persona sospechosa.

Los chicos del pueblo se reunían en grupos de dos y de tres, bebían, lanzaban dagas y coqueteaban. Hay algunas personas que dicen en voz alta que pronto robarán una caravana comerciante que sale con regularidad.

Cuando Bart pasó, le dirigieron una mirada dura como si fueran a discutir, pero cuando vieron a Aslan junto a él, pronto perdieron el interés y volvieron la cabeza. Esto se debía a que sabía bien que el líder, valoraba los talentos del joven.

—¿Ves ese alto acantilado de allí? Ese es el límite de este pueblo.

Aslan, que había vivido solo desde que dejó Rohan, le resultaba aburrido explicar las cosas, pero de alguna manera se sentía un poco emocionado.

Otra razón fue que Bart era una mejor persona con la que hablar de lo que creía. Aunque no mostró mucha reacción a las palabras de Aslan, tenía una atmósfera única que daba la sensación de que básicamente estaba escuchando atentamente.

—Si sigues el sendero hasta allí, encontrarás campos inutilizables. Se dice que allí se podía cultivar hasta hace unos dos años, pero quedó completamente abandonado cuando Jerónimo y su pandilla se establecieron aquí el año pasado. Intenté usarlo un poco, pero ni siquiera podía pensar en prender fuego a la montaña yo solo. Oh, ¿alguna vez has probado la agricultura, Bart?

Bart negó con la cabeza.

Pero, aunque había hollín aquí y allá, Bart básicamente tenía la piel limpia como si nunca hubiera visto la luz del sol. Su cabello era puntiagudo y de crecimiento tosco, pero, curiosamente, tiene textura suave, como si lo hubiera cuidado bien.

Una especie de elegancia que no podía ser oscurecida por las túnicas raídas se podía ver de manera implícita, y Aslan supuso que Bart antes del juicio podría haber sido un sacerdote de muy alto rango.

—¿Quieres intentar con la agricultura?

“Sobre todo su tono pesado y su discurso viejo, aunque no parece ser tan viejo”, pensó Aslan que se encogió de hombros y respondió.

—Bueno, en lugar de eso, creo que quiero ganarme la vida con algo más que robar. De hecho, lo inquietante aquí es que el tamaño de la aldea ha crecido tanto que la brecha entre la apertura de la cima sigue reduciéndose. Algún día, una fuerza de represión también vendrá aquí.

—…

—Pero, aunque lo pienso en mi cabeza, no sé cómo puedo vivir de esa forma. Como he estado en una banda de ladrones desde que era joven, no sé cómo vivir de otra manera. Aún así, cuando era joven quería probar algo diferente, así que aprendí a cazar y desenterrar hierbas. Pero cuanto más aprendía, más terminaba uniéndome a los bandidos.

—… ya veo.

—No me gusta la idea de robar y matar. Los bandidos dijeron que era muy injusto que fuéramos los únicos a los que nos robaran, así que estábamos devolviendo algo al mundo. Pero si lo piensas bien, los comerciantes muertos nunca nos hicieron nada malo directamente, ¿verdad? Así que supongo que me remuerde la conciencia. Gustav siempre me dijo que tenía que vivir según mi conciencia.

—… 

—Oh, Gustav fue un sacerdote que conocí. Quedó atrapado en una redada de la fuerza de represión y murió.

Cuando pensaba en Gustav, su nariz se arrugaba sin motivo alguno. Aslan se frotó el puente de la nariz y se preguntó por un momento por qué estaba hablando de esto, pero el rostro de Bart, que había estado escuchando en silencio, se volvió un poco más serio.

—Incluso si no estás familiarizado con algo, te adaptas a ello cuando lo encuentras. No creo que tengamos mucho tiempo, así que, ¿qué tal si bajamos de la montaña ahora?

“¿Qué? ¿Tiempo?”, Aslan ladeó la cabeza.

—Bueno, no es que no lo haya pensado, pero será difícil mientras Jerónimo esté cerca. Algunos de los habitantes de la aldea que originalmente vivían aquí huyeron montaña abajo el año pasado, pero ¿sabes qué les pasó?

—…

—Los guardias de Flandes los capturaron y los ejecutaron.

Fue así. Es difícil para personas sencillas que han vivido de la tierra toda su vida convertirse de repente en bandidos sólo porque criminales extranjeros se lo ordenan. Al final, algunos de los que se rebelaron en secreto llevaron a sus familias montaña abajo. Cuando Jerónimo se enteró de la noticia de su fuga, no mostró ninguna reacción particular. Sólo se limitó a burlarse.

Sorprendentemente, tan pronto como llegaron a las proximidades del pueblo, los guardias los arrestaron y los decapitaron en el acto. Dicen que era porque eran delincuentes viciosos, pero también había niños que se chupaban los dedos.

No se les dio la oportunidad de identificarse, ni siquiera un momento para hablar de los bandidos que ocupaban la aldea de tala y quema.

Entonces Aslan comenzó a sospechar que había alguien en la guardia de Flandes que en realidad está confabulado con Jerónimo. La razón por la que él está robando audazmente a las caravanas mercantes es porque hay alguien de confianza que trabaja con él.

—Ahora siento que estaré dando malos pasos por el resto de mi vida y, aun así, desde que llegué aquí, todavía no he interactuado directamente con los bandidos. Jerónimo parece insatisfecho con eso, pero no necesita tanta gente como para tener que buscar la ayuda de un niño como yo y también soy bueno cazando.

—¿Es eso así?

—Sí, será difícil lavarme las manos por completo, pero un día voy a morir a manos de las fuerzas represoras y, aun así, creo que quiero estar orgulloso de mí mientras viva.

“Digo todas estas cosas a una persona que conozco por primera vez, jajaja”.  Aslan se burló de sí mismo.

Se sintió avergonzado, por lo que se rascó la cabeza y miró a Bart. Por un momento se sobresaltó, porque él prisionero de aspecto frío lo miraba mientras levantaba levemente las comisuras de su boca. Aunque la calidez era algo escasa, todavía era algo que definitivamente podría llamarse una sonrisa.

—Pareces tener pensamientos bastante extraordinarios a una edad tan temprana.

Luego, una mano se acercó ligeramente a la parte superior de la cabeza de Aslan.

Fue una palmadita.

—Oh… 

Aslan no supo qué decir. Sintió como si lo estuvieran tratando como un niño que no podía entender lo que estaba pasando, pero aun así sintió que lo elogiaban, por lo que ni siquiera podría decir que lo hacía sentir mal.

Sobre todo, ¿cuándo había sido tratado tan inocentemente como un niño por un adulto?

Aslan se sintió extrañamente sentimental y dejó que Bart continuará con su toque, poco después, la cadena que colgaba de las esposas le golpeó en la frente.

♦♦◊♦♦  ♦♦◊♦♦

¡Gracias por la ayuda~!

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