Historia principal
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Cambiemos la forma de llamarnos
En la noche de bodas, las velas rojas eran naturalmente indispensables. Entre el parpadeo de la luz de las velas, Zhuang Yan observó la habitación que él mismo había reorganizado. Había muchas cosas nuevas. De ahora en adelante, ese ya no sería su cuarto a solas, habría otra persona más, alguien que estaría a su lado por el resto de su vida.
“Tianning”. Zhuang Yan lo llevó de la mano hasta la cama para que se sentara, luego fue a la mesa de al lado y sirvió dos copas de vino. La jarra de vino ya llevaba un rato calentándose. No era el vino de arroz que los ger solían beber, sino vino de sorgo, un licor tan fuerte que Wan Tianning jamás había probado antes.
Zhuang Yan tampoco era de beber mucho, así que solo sirvió un poco en cada copa. En cuanto se la pasó, Wan Tianning supo de inmediato lo que significaba. Tomó la copa y antes de beber el vino, ya parecía estar algo ebrio, con dos sonrojos en el rostro.
Zhuang Yan fue a sentarse a su lado. Ambos estaban en silencio, pero había mucho entendimiento entre ellos. Bebieron las copas entrelazadas y al terminar ambos soltaron un gran suspiro. Zhuang Yan apretó los labios, sintiendo el ardor que le recorría la garganta. A Wan Tianning, en cambio, el licor le hizo saltar las lágrimas.
“¡Ah, qué fuerte!” Se secó rápidamente las lágrimas que le había provocado el ardor, y hasta sonrió un poco. Luego se dio unas palmaditas en el pecho y sintió un calorcito en el cuerpo, como si el frío que tenía se hubiera disipado bastante.
Para entonces Zhuang Yan ya se había repuesto e incluso le dieron ganas de beber otro sorbo. Pasada la primera sensación de ardor, le quedó la boca llena de un aroma intenso. No era mal vino, podía comprar un poco más otro día.
Después de beber las copas entrelazadas, Zhuang Yan pronunció en voz baja el nombre de Wan Tianning y luego extendió la mano para quitarle la ropa exterior de la boda.
Ese traje de boda solo se usaba un día, pero había llevado mucho trabajo. Al tocar los bordados entre las mangas y el cuello, Zhuang Yan no pudo evitar acariciarlos un momento.
Pensó que sería una lástima guardar la ropa en el fondo de un baúl para siempre. Quizás también podrían celebrar aniversarios de bodas, y en cada año ese día, podrían sacar los trajes y ponérselos por la noche, como una manera de revivir su noche de bodas.
Mientras Zhuang Yan daba vueltas a estas ideas, ya le había quitado la ropa exterior a Wan Tianning. Él mismo también se despojó en un par de movimientos de su propio traje de boda, con agilidad ató las puntas de ambas prendas con nudos y no paró hasta haber hecho varias docenas.
“Tianning, así está bien, ¿verdad?” Antes de que Zhuang Yan se fuera a la choza de paja, Wan Tianning le había contado muchas reglas sobre la ceremonia de bodas, y naturalmente también le había dicho las cosas a las que debían prestar atención en la noche de bodas.
Era una costumbre transmitida en el reino de Yan desde su fundación: los trajes nupciales debían anudarse en la noche de bodas y cuantos más nudos mejor. Simbolizaba que los recién casados estarían unidos y dependerían el uno del otro durante toda su vida.
Wan Tianning respondió rápidamente a la pregunta de Zhuang Yan. Al verlo asentir con satisfacción, Zhuang Yan dobló las prendas y las guardó dentro del cofre de madera que había preparado de antemano.
Una vez guardados los trajes de boda, lo que venía después ya era inevitable. Zhuang Yan volvió a sentarse en el borde de la cama, atrajo a Wan Tianning a su pecho, le dio un beso en la frente y luego lo abrazó mientras se metían bajo el edredón.
Siguieron una serie de tiernos besos. Zhuang Yan y su compañero no tenían dosel en la cama, y la luz de las velas iluminaba el rostro de la persona debajo de él, haciendo surgir en su interior una gran incógnita. Esa cara frente a él, aunque sumamente hermosa, no tenía nada de femenina. Era un rostro juvenil, limpio y radiante. Sin embargo, su cuerpo reaccionaba con inquietud, no podía evitar querer besarlo. Había vivido más de veinte años y nunca había sabido que también pudieran gustarle los hombres.
Zhuang Yan volvió a maravillarse en silencio de su buena suerte. La persona con la que se casaba por sentido de la responsabilidad era a quien amaba, una suerte así no la tenían muchos.
La alegría que sentía Zhuang Yan se reflejó directamente en sus acciones. Aunque solo la habían besado, logró aturdirlo por completo. Solo cuando sintió que la persona debajo de él lo empujaba, recobró un poco la cordura.
“Hermano Zhuang, yo… me estoy quedando sin aire…” Wan Tianning respiraba con grandes bocanadas, con las palmas de ambas manos apoyadas contra el pecho de Zhuang Yan, como si estuviera listo para apartarlo en cualquier momento.
“…” Zhuang Yan, al ver que realmente le costaba respirar, le dio palmaditas suaves en el pecho para calmarlo. A él también se le sonrojo el rostro. Se pellizcó a escondidas en la cintura para hacer que reaccionara, solo entonces se apartó y lo rodeó con sus brazos para tenerlo entre ellos.
Zhuang Yan se sonrojó no por vergüenza, sino por remordimiento. En realidad, ya antes de esto había tomado una decisión, esa noche no consumaría el matrimonio con Wan Tianning. Si se había apresurado a casarse con él no era porque quisiera tener intimidad, sino solo para que pudieran vivir bajo el mismo techo de manera legítima y para que los aldeanos cerraran la boca.
Estiró la mano y le palpó suavemente las extremidades a Wan Tianning, pero no encontró mucha carne. Ya fuera por el cuerpo o por la edad, Tianning en ese momento no estaba en condiciones para tener relaciones.
“Tianning”. Zhuang Yan volvió a abrazarlo con más fuerza y le dio un beso en la coronilla. Luego titubeó, pensando en cómo decirle que dejarían la consumación del matrimonio para más adelante.
Los besos que Zhuang Yan le había dado antes, además de ser fruto del arrebato y de perder el control, también tenían la intención de que Wan Tianning sintiera su afecto y sus sentimientos, de hacerle entender que si no consumaban el matrimonio por ahora, no era porque no le gustara.
Zhuang Yan había preparado mucho el terreno, pero era evidente que había subestimado el golpe que supondría para un ger no consumar el matrimonio en la noche de bodas.
La frase de Zhuang Yan de “consumaremos el matrimonio más adelante” acababa de salir de su boca cuando sintió claramente cómo el cuerpo de Wan Tianning se ponía rígido. Después, Wan Tianning de repente se apretó aún más contra él y se metió con fuerza entre sus brazos, incluso pegó sus labios a los de él por iniciativa propia, mientras no paraba de disculparse. Creía que Zhuang Yan se había enfadado porque antes lo había apartado.
Zhuang Yan no esperaba que Wan Tianning lo hubiera malinterpretado. No le quedó más que aprovechar para abrazarlo aún más fuerte y acariciarle una y otra vez la espalda a la persona que tenía encima. Cuando sintió que por fin se relajaba entre sus brazos, volvió a tocarle suavemente las extremidades y el cuerpo a Wan Tianning. Al bajar la mano, esta fue a dar justo a la raíz del muslo, y aprovechó para apretar un poco. Luego le dijo en voz baja: “Tianning, eres demasiado joven, ¿qué te parece si esperamos a que crezcas un poco más?”.
Zhuang Yan pensó en un principio que, dicho esto, Wan Tianning probablemente lo entendería, pero no esperaba que el cuerpo de la persona sobre él se pusiera aún más tenso.
“Ya no puedo crecer más, solo puedo llegar hasta aquí…” La voz de Wan Tianning le llegó con un sollozo reprimido, lo que dejó a Zhuang Yan algo desconcertado.
Se apresuró a consolarlo: “¿Cómo que no vas a poder crecer más? Apenas tienes dieciséis años, todavía vas a crecer y engordar. Cuando estés un poco más alto y un poco más relleno, cuando te hayas convertido en un adulto, entonces consumaremos el matrimonio, ¿de acuerdo?”.
“¿Ah? Oh. Pero, ¡yo ya soy muy grande! Ya casi tengo diecisiete años. Los ger de nuestra aldea con diecisiete años ya son padres, y los hombres de diecisiete también son padres”. Mientras Wan Tianning se explicaba, agarraba con ansiedad la ropa a la altura del pecho de Zhuang Yan. En su rostro solo había urgencia, estaba usando todo su cuerpo para explicarle a Zhuang Yan que él ya no era pequeño en absoluto.
Zhuang Yan había estado antes observando con atención las reacciones de Wan Tianning, así que naturalmente había percibido aquel instante de desconcierto en él, seguido de timidez. Aunque ambas emociones habían pasado como un destello, sustituidas enseguida por esa explicación urgente, aun así las había visto.
De repente, entendiendo lo que Wan Tianning había pensado hacía un momento, a Zhuang Yan se le escapó una sonrisa involuntaria, pero no se puso a bromear de inmediato con la persona que tenía entre sus brazos, sino que una vez más le explicó con paciencia la razón por la que debían postergar la consumación del matrimonio.
Zhuang Yan sabía que dar a luz era algo sumamente peligroso, sin importar la época, porque había demasiadas incertidumbres y en aquel lugar de instalaciones médicas tan precarias, parir era tener un pie en la misma puerta del infierno, lo que lo hacía todavía más peligroso.
En la antigüedad, la tasa de mortalidad infantil y la mortalidad materna debían de ser muy altas, por eso en muchas dinastías anteriores, tanto las viudas que ya habían parido como las mujeres divorciadas que volvían a casa se volvían a casar con facilidad. La razón era justamente que ya habían pasado por un parto de forma segura.
Zhuang Yan le habló del peligro de tener hijos, y también le dijo que cuanto peor era el estado del cuerpo y menor la edad, mayor era la probabilidad de que algo saliera mal. Cuanto más hablaba, más tranquilo se quedaba Wan Tianning, hasta que finalmente asintió en silencio.
“Parece que es así. Yo conozco a varias mujeres que murieron al dar a luz, y para los ger es todavía más difícil”.
“Por eso, esperemos a que te haya cuidado bien antes de consumar nuestro matrimonio. Así, cuando llegue el momento de tener un hijo, tanto tú como el niño estarán sanos y salvos. Yo no quiero pasarme la vida solo, ¿sabes?”.
“¡Sí! Hermano Zhuang, haré lo que tú digas”.
Una vez resuelto satisfactoriamente el asunto de la consumación, aquellos malos pensamientos que Zhuang Yan había reprimido hace un momento volvieron a aflorar. Se inclinó junto al oído de Wan Tianning y le dijo en voz baja: “Tianning, hace un momento, ¿decías que esto de aquí ya no puede crecer más?”. Y la mano se la llevó rápidamente hacia la entrepierna. Aunque solo la rozó un instante, fue suficiente para que Wan Tianning sintiera vergüenza y enfado, ¡y sobre todo enfado!
“¡Hermano Zhuang!” Se lanzó de cabeza contra el pecho de Zhuang Yan y, entre las carcajadas incontenibles de este, le dio varios golpes contundentes en la cintura y en el brazo. Como las risas de Zhuang Yan no cesaban, Wan Tianning le dio un empujón y dejó de hacerle caso dándole la espalda.
Al ver que se había enfadado de verdad, Zhuang Yan por fin contuvo las carcajadas, aunque sin poder borrar la sonrisa de la cara. Se apresuró a pegarse a él y le dijo un montón de palabras bonitas, pero como seguía sin darse la vuelta, cambió de tema directamente y empezó a hablar sobre cómo se iban a llamar el uno al otro.
“Tianning, ¿por qué no cambias la forma de llamarme? En el pueblo mucha gente me dice hermano Zhuang, quiero que tu forma de llamarme sea especial, ¿sí? Cambiemos la forma de llamarnos”. Aunque era una cosa que se le había ocurrido para cambiar de tema, Zhuang Yan pensó que no estaría mal usar otros nombres, ahora que ya estaban casados eso de ‘hermano Zhuang’ sonaba un poco distante, debían usar una forma más cercana.
Al hablar sobre las formas de llamarse, Wan Tianning efectivamente olvidó al instante el enfado anterior. Tras pensarlo un rato, se giró hacia él y le dijo: “¿Esposo?”.
“¿Ah? ¡Ja! ¡Ese también está muy bien! Pero este podemos usarlo cuando estemos solo nosotros dos, y cuando haya otras personas delante, ¿usamos otro?”.
“¿Hermano Yan?” Wan Tianning lo intentó de nuevo con cautela. Zhuang Yan no pudo evitar repetirlo una vez y después de reírse un par de veces, le pareció muy bien y hasta le pidió que lo llamara así dos veces más.
Mientras hablaban, ni se dieron cuenta de cuándo Wan Tianning se había girado de nuevo. Para cuando se durmieron abrazados ya había pasado casi una hora. Justo antes de quedarse profundamente dormidos, los dos tuvieron un único pensamiento: menos mal que se habían casado al llegar el frío del invierno, es reconfortante tener a alguien en los brazos.
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Nota de la autora:
Hay que crecer un poco más antes de la consumación. Ahora mismo Tianning es joven.