Capítulo 55: Nubes, lluvia y frustración*

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*Nubes, lluvia y frustración (云雨惘然, yúnyǔ wǎngrán): Nubes y lluvia es un eufemismo para decirle al sexo. Entonces, otra forma de traducir el título es: Sexo y frustración.


Los dedos de Gu Lingxiao acariciaron el cabello suelto de Chi Ning, mientras se le hacía un nudo en la garganta: —Dármelo todo… ¿Qué significa eso?

Chi Ning evadió la pregunta e inclinó la cabeza, sus ojos de fénix eran encantadores y gentiles: —Quiero beber el vino que Xiao Jing enterró bajo el árbol de melocotón antes de que se fuera.

Sea cual sea la decisión que Chi Ning quiera tomar, parece que todo gira en torno al vino.

Fue así en el pequeño bote aquella noche tormentosa, y es así en este momento.

Era demasiado reservado, su corazón siempre era frío y tenía que empapar su médula ósea en vino fuerte antes de atreverse a abandonar toda moderación.

En la habitación de Chi Ning, a ambos lados de una pequeña mesa cuadrada, los dos estaban sentados uno frente al otro.

Chi Ning se había bebido una jarra grande de vino de flor de ciruelo, apoyó una mano en un lado de su rostro y sacudió su copa de vino vacía con la otra: —¿No hay más?

Gu Lingxiao dijo: —No hay más.

Gu Lingxiao no estaba borracho, pero tenía la frente hinchada y la garganta seca.

Se acercó a Chi Ning, lo miró a los ojos y preguntó: —¿Estás borracho?

Chi Ning negó con la cabeza: —Cuando se acaba el vino, es hora de ponerse manos a la obra…

La cintura de Gu Lingxiao se sintió apretada y eran los brazos de Chi Ning alrededor de ella.

El cuerpo de Chi Ning tenía una extraña fiebre, como si fuera un cúmulo de nubes lleno de vapor de agua en los días caniculares, el más leve roce podría derramar el agua de lluvia.

Chi Ning estaba sentado, un lado de su rostro presionado contra la parte inferior del abdomen de Gu Lingxiao, y sus pestañas temblaban incontrolablemente.

Gu Lingxiao exprimió una pizca de cordura y preguntó: —¿Qué sucede?

Al sentir la mano que rodeaba su cintura tirar hacia abajo, Gu Lingxiao se medio agachó y quedó a la misma altura de Chi Ning.

Chi Ning se inclinó hacia adelante y besó el arco de la ceja de Gu Lingxiao.

Ese beso no fue suficiente, así que movió lentamente sus labios, trazando los ángulos del rostro de Gu Lingxiao.

—¿No quieres? —La voz de Chi Ning era ronca y seductora, su aliento rozó suavemente la piel de Gu Lingxiao, provocándole un ligero cosquilleo.

Solo por estas palabras, Gu Lingxiao podría darle su vida entera a Chi Ning.

No supieron cuándo se enredaron en la cama.

Los dos estaban profundamente embriagados, aislados del frío viento invernal.

Pronto, la cama quedó completamente desordenada, Chi Ning estaba cubierto de una fina capa de sudor y su cabello negro pegado a sus sienes.

Chi Ning acariciaba el pecho de Gu Lingxiao, justo sobre su corazón: —¿No estás enojado? Porque te oculté algo y te alejé. Te lo compensaré así, A-Xiao, me preocupo mucho por ti.

A cambio, Gu Lingxiao lo besó frenéticamente.

Gu Lingxiao agarró la mano de Chi Ning y la presionó más fuerte contra su pecho.

Debajo de su piel, su corazón latía como un tambor, y cada latido era una muestra de los sentimientos de su discípulo.

No es que Chi Ning esté completamente alejado de las siete emociones y los seis deseos1.

Al salir de la posada donde Cheng Yifeng los había emboscado, en el callejón, cuando Gu Lingxiao lo abrazó, Chi Ning vio una puesta de sol deslumbrante detrás de Gu Lingxiao.

Antes, era como si hubiera caído en las heladas aguas del océano, pero ahora tenía un pedazo de madera flotante al que aferrarse para sobrevivir.

Algunas personas lo utilizan como trampolín, otras personas lo veneran como a un dios y algunos otros lo odian hasta los huesos.

Los sentimientos humanos son tan confusos, pero Gu Lingxiao lo miró con tanta seriedad y dijo que lo protegería y lo ayudaría a luchar contra el mundo.

Sus cuerpos estaban apretados el uno contra el otro y el aire en sus pulmones pronto se agotó, Chi Ning escuchó a Gu Lingxiao preguntar: —En ese entonces, ¿por qué Shizun me trajo a la montaña?

Chi Ning jadeó y exhaló un largo suspiro: —Tenía miedo de no volver a verte y de que el mundo no fuera amable contigo.

En ese entonces, Chi Ning rescató a Gu Lingxiao en el desierto.

El acuerdo entre Chi Ning y el niño fue que cuando llegaran a algún pueblo o ciudad, el niño se iría por su cuenta.

Al día siguiente, llegaron a una animada ciudad.

En la calle principal, fue Gu Lingxiao quien tomó la iniciativa de soltar la manga de Chi Ning, muy obediente, como si no quisiera quedarse a su lado.

Cuando Chi Ning llegó al final de la larga calle y se dio la vuelta para mirar hacia atrás, Gu Lingxiao seguía de pie en el mismo lugar.

Sus ojos seguían mirando a Chi Ning, las sensibles plantas de sus pies permanecieron inmóviles.

La calle estaba inquieta y llena de ruido, Chi Ning vio como un adulto que iba a toda prisa chocó con Gu Lingxiao.

El hombre estaba muy enojado y empujó la frente de Gu Lingxiao, maldiciendo en voz baja.

Una multitud de gente pasó alrededor de Chi Ning.

Los dos parecían ser arena y piedras que esa ola de gente arrastraría en cualquier momento.

Entonces, un pensamiento floreció en la mente de Chi Ning: Nunca lo volveré a ver.

Chi Ning se despidió de muchas personas.

Es propio de la naturaleza humana dejar un lugar y correr hacia otro.

Sólo que esta vez la despedida se sintió triste.

Separados por montañas, ríos, lagos y mares durante miles de días y noches, perderían el contacto y jamás volverían a verse.

—El destino es demasiado frágil. —Chi Ning besó apasionadamente a Gu Lingxiao: —Nunca había conocido a un niño en tu situación, no sabía qué hacer contigo, así que volví por ti.

Gu Lingxiao parecía haber caído en un sueño extremadamente hermoso.

Lo que Gu Lingxiao más deseaba lo obtuvo de repente, cada palabra que Chi Ning decía era aún más dulce de lo que había soñado mil veces.

—Además de lástima, A-Ning, quiero escuchar que te gusto.

—Me gustas. —Chi Ning dijo: —Me gustas…

La mirada de Chi Ning estaba mezclada con embriaguez e impulsividad: —¿Por qué te gusto?

—Ni siquiera me gusto a mí mismo.

—Soy muy aburrido y poco interesante, he experimentado tantas cosas que incluso ya estoy adormecido…

Gu Lingxiao escuchó cómo Chi Ning abría su corazón, fue terriblemente genuino y desgarrador.

—Seré bueno contigo… seré bueno contigo… —Gu Lingxiao dijo: —No te decepcionaré.

En la oscuridad de la noche, los dos estaban sumergidos en el placer.

Afuera había comenzado a nevar en algún momento y cuando Gu Lingxiao escuchó la fuerte ventisca, fue justo cuando un bambú verde era cubierto por una capa de nieve.

La espalda de Chi Ning estaba arqueada como un delgado bambú partido, formando un arco increíble, sus omoplatos sobresalían de sus delgadas túnicas de seda.

Chi Ning se sentía tan bien, goteando de placer, borracho, la mano de Gu Lingxiao lo estaba ayudando debajo de la manta, la cual se abultaba con cada movimiento.

Hasta que Gu Lingxiao lo volvió a tocar.

Chi Ning se estremeció por la sensibilidad.

—¿Te duele?

Chi Ning recordó las cosas absurdas que sucedían en el Salón Dengxian.

Wang Tianzun siempre fue muy brusco, incluso lo hacía sangrar.

Esos recuerdos eran muy malos, Chi Ning todavía estaba inconscientemente asustado.

Los ojos de Chi Ning estaban enrojecidos y Gu Lingxiao secó sus lágrimas con las yemas de los dedos, frotando suavemente hasta llegar a la esquina de sus ojos, dejando una marca rojiza.

Su piel era tan delicada, el más ligero roce dejará una marca.

—No te haré daño.

Gu Lingxiao dejó que Chi Ning se diera la vuelta y separó sus piernas.

Al mismo tiempo, del mismo modo que había separado sus piernas, Gu Lingxiao separó los dedos de Chi Ning y acercó los suyos, entrelazándolos con fuerza.

No importa cuánto se resistió Chi Ning, Gu Lingxiao no lo soltó.

Las piernas de Chi Ning estaban ardiendo, pero a medida que se movía hacia adentro y hacia afuera se volvían más suaves. Gu Lingxiao pellizcó la cintura de Chi Ning y lo presionó contra la cama.

Chi Ning todavía no podía acostumbrarse, con su cabeza enterrada en la suave almohada, y su cabello esparcido sobre la cama, solo podía pronunciar unas cuantas sílabas cuando se sentía incómodo.

Había un brasero ardiendo en la habitación, hacía tanto calor que ambos estaban cubiertos de sudor.

Gu Lingxiao sentía que estaba atrapado dentro de una nube caliente.

Rodeado de temperaturas cada vez más altas e impulsado por el bestial deseo de liberarse, comenzó a moverse más rápido.

Tardó mucho tiempo en alcanzar la altura de las nubes.

Gu Lingxiao jadeó y le dio la vuelta a Chi Ning, mirándolo con fiereza.

Una gota de sudor cayó desde la mandíbula de Gu Lingxiao y se estrelló contra el pecho de Chi Ning.

Chi Ning se sonrojó: —Puedes llegar hasta el final.

—No puedo. —Gu Lingxiao miró fijamente a Chi Ning: —Te ayudaré.

Gu Lingxiao utilizó su mano para hacer que Chi Ning produzca agua de lluvia.

Chi Ning estaba acostado boca arriba, cubriéndose los ojos con el dorso de la mano, sus labios rojos como cerezas estaban ligeramente abiertos, revelando la punta húmeda de su lengua en el interior.

Los labios de Chi Ning tienen una forma preciosa, la perla en el centro de su labio superior es suave y regordeta. Durante el día suelen ser pálidos, pero cuando enrojecen parecen pétalos de rosa tintados de vino, eran tan tentadores que Gu Lingxiao solo quería besarlos.

—Soy yo el que siempre sirve a Shizun. —Gu Lingxiao besó a Chi Ning: —¿Cómo me lo pagará Shizun?

Chi Ning apartó el brazo que estaba sobre sus ojos, y vaciló un par de veces antes de llevar su mano lentamente hacia abajo.

Gu Lingxiao volvió a levantarlo, el objeto duro y caliente se pegó contra la cintura de Chi Ning.

Las yemas de sus dedos, tan blancos como la porcelana, tocaron el dobladillo de la túnica de Gu Lingxiao, antes de que Gu Lingxiao los atrapara y le diera un delicado beso en la muñeca.

—¿Qué estás haciendo? —Gu Lingxiao retrocedió y acarició el cabello de Chi Ning: —Estás cansado, no necesitas hacer eso, me duele el corazón…

A pesar de la objeción de Chi Ning, Gu Lingxiao se metió de nuevo bajo la manta de brocado para examinarlo: —No hay piel rota, solo está rojo.

—Vamos, vamos a dormir… —Chi Ning cerró sus piernas.

Al final, Gu Lingxiao todavía arrastró a Chi Ning para aplicarle la medicina.

Gu Lingxiao dejó a Chi Ning suave y flexible, tan débil como el algodón. Dejó que Gu Lingxiao lo bañara, le pusiera una túnica interior limpia y lo llevara de vuelta a la cama.

La borrachera y el cansancio lo golpearon al mismo tiempo, Chi Ning debería haber tenido mucho sueño, pero acostado en los brazos de Gu Lingxiao, permaneció despierto durante mucho tiempo.

Los ojos de Gu Lingxiao brillaban intensamente: —Mañana se lo diré a Da-shixiong y luego me mudaré honorablemente a tu habitación.

—¿Por qué quieres decírselo a Zong Dai?

—No solo a Da-shixiong, sino también a Qingyuan y a Jin Ni, todo el Salón Yaoguang debe ser informado.

—Shizun, todavía puedes ir a mi habitación. Shizun aún no ha ido allí, ¿verdad? Esa cama es más pequeña que esta, y rechina cuando uno se acuesta sobre ella.

Chi Ning cubrió la boca de Gu Lingxiao: —No hables.

—Bien. —Gu Lingxiao sonrió, subiendo la manta hasta la barbilla de Chi Ning: —Esta noche, el viento y la nieve son fuertes. Shizun, ten cuidado con el frío, tengo mucho que decirte, hablaremos mañana.

Mañana… Mañana…

En esta breve conversación, Gu Lingxiao mencionó “mañana” varias veces.

El corazón de Gu Lingxiao estaba realmente lleno de felicidad y anhelo, pero Chi Ning… ¿qué podía anhelar Chi Ning?

Después de despertarse al día siguiente, Gu Lingxiao tocó el costado de la cama, pero no sintió la calidez con la que estaba familiarizado.

Se levantó inmediatamente.

No había nadie más en el Salón Yaoguang, nadie a quien anunciar las buenas noticias.

Gu Lingxiao puso el desayuno sobre la mesa, queriendo esperar a que Chi Ning y los demás regresaran.

Después de esperar mucho tiempo, Gu Lingxiao agregó más carbón al brasero, el calor aumentó hasta el punto en que incluso sudó un poco, pero esta era la temperatura más cómoda para Chi Ning.

Su ojo izquierdo seguía temblando, Gu Lingxiao ya estaba entrando en pánico.

Después de esperar otro cuarto de hora, Gu Lingxiao no pudo quedarse quieto por más tiempo y salió a buscarlo.

Sucedió que cuando salió de la habitación, se encontró con Zong Dai.

—¿Dónde está Shizun?

—Shizun bajó la montaña, salió por la puerta principal hace medio shichen.

La mente de Gu Lingxiao zumbó: —¿Qué hace bajando la montaña, a dónde va?

—Misión secreta, tenía una ficha especial del Maestro del Pico. —Zong Dai negó con la cabeza: —No se puede preguntar.

Gu Lingxiao se enfureció en un instante: —¡¿Cuándo lo supiste, por qué no me lo dijiste?!

Se lanzó hacia adelante y levantó a Zong Dai por el cuello.

Zong Dai estaba tan confundido por el repentino ataque que sus pies resbalaron y cayó hacia atrás, llevándose a Gu Lingxiao con él al suelo.

Los dos rodaron por el suelo, sus gruesas túnicas se cubrieron con una capa de nieve blanca.

—Shidi… cálmate. —Zong Dai tranquilizó a Gu Lingxiao: —Shizun me lo dijo ayer cuando regresó, si no lo sabes, tal vez es porque Shizun se olvidó de decírtelo cuando te vio anoche.

—¿Lo olvidó? ¡Imposible! —Gu Lingxiao se dio cuenta de la absurda situación: —¡No debe haberlo hecho voluntariamente! ¡¿Quién está detrás de esto?!

—¡Xie Jiuze, le preguntaré a Xie Jiuze!

Gu Lingxiao se apoyó en el suelo y trató de ponerse de pie, pero Zong Dai lo detuvo.

Al ver que los ojos de Gu Lingxiao eran escarlata y que las palabras que salieron de su boca eran extremadamente confusas, pensó que había perdido la cabeza y se volvió loco.

Gu Lingxiao le lanzó un puñetazo al suelo debajo de él.

Había una profunda capa de nieve fresca, y debajo, hielo que se había formado durante la noche.

Gu Lingxiao lo golpeó con el puño, los trozos de hielo atravesaron sus nudillos, los cuales sangraron profusamente, causándole un intenso dolor.

El color rojo brillante se esparció sobre el hielo y la nieve.

—¡Shizun, me mentiste! ¡Todo el tiempo estuviste mintiendo!

Notas del Traductor

  1. Siete emociones y los seis deseos (七情六欲, qīqíngliùyù): Según los antiguos chinos, las siete emociones son: la alegría, la ira, la melancolía, la angustia, la tristeza, el temor y el susto. Según los antiguos chinos, los seis deseos se refieren a: los ojos (deseo de ver, deseo de objetos bellos y exóticos), los oídos (deseo de oír, deseo de sonidos hermosos y alabanzas), la nariz (deseo de oler, deseo de aromas agradables), la lengua (deseo de sabor, deseo de saborear comida deliciosa), el cuerpo (deseo del tacto, deseo de comodidad y placer) y la mente (deseo de entretenimiento, fama y amor).
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