—Estaré esperando afuera.
El caballero me dejó pasar por la entrada con su cara llena de vergüenza. Metí algo en el inodoro para que se obstruyera y así apenas logre salir.
Originalmente, el caballero intentó entrar para vigilarme y evitar cualquier incidente imprevisto. La única razón por la que pudo acompañarme es porque todo mi honor y estatus había sido degradado.
Por cierto, si desaparecía por el espejo, el conductor me lo diría, pero no sé qué diablos va a hacer Medea. Sabía que le iría bien, pero seguía preocupada y recelosa. Mientras miraba a mi alrededor, di unos golpecitos en el espejo.
—Medea —Ante mi susurro, pronto apareció y se estiró hacia mí.
Medea agarró mi mano y tiró de ella, siendo succionada por el espejo sin ayuda. Cuando desperté, llegué a la casa de Cynthia.
Cynthia y Anakin me estaban esperando en la habitación, con los ojos bien abiertos. Cuando pude ver esas caras familiares, me sentí nerviosa, por lo que comencé a reír.
—Señorita…
—No hay tiempo para los saludos, Cynthia, hay algo que tienes que hacer por mí.
—Lo que sea. —La niña parpadeó, asintiendo de manera vigorosa.
Mirar su rostro de repente me hizo sentir culpable; no quería que esas cosas fueran dichas por la niña que me agradaba, pero no podía pedir otra cosa.
Tomé las mejillas de Cynthia y comencé a susurrar.
—Quiero que comiences a difundir rumores en la calle de que soy una bruja.
—¿Qué? ¿Qué es lo que quiere decir…?
—También debes de decirles eso a los informantes, tienes que hacer que la mayor cantidad de personas lo crean.
—¡Señorita! —Cynthia gritó aterrorizada.
Ella estaba temblando; lamentaba que tuviera que hacer eso.
—¿Sabe lo que me está pidiendo? Si la acusan de bruja, ¡será la pena de muerte! ¿No saben cuánto odian a las brujas?
Cynthia deambulaba por la habitación inquieta, pero al final sus pies se detuvieron.
—Sí, es por eso que debes de esparcir el rumor de que soy una bruja. De esa manera definitivamente me ejecutarán.
Tomó mi mano y negó con la cabeza.
—No, señorita, por favor, no haga eso… Hay un dicho que dice: “Vivir es mejor incluso si es la vida parecida a la de un perro”, ¿sí? Incluso si se arrepiente, no podremos detenerlo.
Me arrodille en frente de ella sin decir ni una sola palabra. Cynthia se estremeció, pero no soltó mi mano.
Sabía que era una cobarde, pero en ese momento no era yo la que estaba desesperada, sino Cynthia. Hice contacto visual con ella y oré fervientemente.
—Por favor, Cynthia… No hay nadie más que tú que pueda hacer esto por mí… Descubriste anoche que soy una forastera, ¿verdad? Debo de ser ejecutada para regresar a mi mundo.
Los ojos vacilantes de Cynthia evitaron mi mirada y susurró con una voz tenue y delicada.
—Si te acusan de bruja, es posible que te torturen.
—Lo sé.
—Serás lastimada hasta el momento en que se dicte la sentencia de muerte.
—No me importa.
Las lágrimas comenzaron a caer de los ojos de Cynthia. Ella asintió con la cabeza realmente a regañadientes.
A todos, gracias. Dios gracias.
De hecho, pensé que se negaría hasta el final.
Ella suspiró y se limpió las lágrimas; le dije que fuera a difundir esas palabras en ese mismo instante.
Cynthia salió de la casa mientras Anakin me observaba en silencio.
Puede que esta sea la única oportunidad para decirnos adiós, pero ni siquiera sabía qué decir.
Las palabras “lo siento” y “gracias” se quedaron atascadas en mi boca y solo nos miramos por un rato.
Si fuera realmente una bruja, habría detenido el tiempo ahora, pero es un minuto para salirse de control y… un segundo fue un desperdicio.
Al final suspiré y le dije a Anakin.
—Hay algunas cosas que tienes que hacer por mí.
—Por favor, dígame qué hacer.
—Puede ser algo imposible.
—Está bien.
—Puede ser algo que no quieras.
Justo cuando dije eso, Anakin me miró fijamente.
—No hay necesidad de los sentimientos personales para seguir sus órdenes.
Ah… sabía que podía confiar en él desde ese día.
El hombre frente a mí nunca se alejaría por amor; me gustaba porque era una persona así e incluso si me amaba, no rechazaría mi pedido precisamente porque me amaba.
—Mi muerte… ¿Te entristecerá?
—Sí…
—Pero tú… ¿Puedes matarme?
Anakin asintió en silencio y en ese momento estallé en llanto, pero a pesar de eso no podía dejar de hablar.
¿Cuánto tiempo ha pasado desde que traté de calmarme mientras me tapaba la boca?
Apenas pude bajar mi voz y de manera entrecortada le susurré a Anakin.
—Si me ejecutan y esos hombres intentan venir a salvarme… Anakin, tienes que detenerlo y… por favor, destruye mi cuerpo para que no pueda regresar.
*** ** ***
Desde ese día, rumores crueles y feos se esparcieron por toda la ciudad. Eris Mizerian era en realidad una bruja que intentó usurpar el trono al intentar casarse con el Emperador, pero cuando el en ese entonces Príncipe Heredero reconoció sus sentimientos y la rechazó, el compromiso se terminó y por eso mató a la esposa del Emperador por resentimiento.
Al principio, las historias solo fueron contadas por la gente en el bar; luego se difundieron por el gremio de información y empezaron a ganar credibilidad.
También hubo testimonios, no solo de uno o dos, de los que escucharon a Lady Mizerian murmurar algo estando sola o en la prisión vacía.
Los rumores continuaron creciendo, y se creó la leyenda de que el Emperador y la Emperatriz murieron repentinamente debido a la maldición de la bruja.
La familia imperial estaba en contra de esos rumores y advirtió que solo eran palabras infundadas, pero pronto se convirtió en una situación en la que decían que eso era para ocultar el hecho de que habían sido engañados por una bruja.
Además, el padre de Eris, que era el marqués, tenía antecedentes de tener que retirarse de la política por el asunto de ser acusado por abrir las puertas a los demonios. A pesar de eso, toda la familia solo había recibido leves castigos como el despido y la incautación, pero por sus graves pecados debieron de haber sido ejecutados. Fue por eso que se comenzó a sospechar que la razón de ello era porque detrás de la familia Mizerian estaba la bruja de Eris.
La gente afirmaba que ella merecía ser ejecutada por haber matado a la Princesa Heredera y que solo había podido mantenerse con vida por sus trucos con la magia.
El marqués Mizerian y Lady Mizerian, quienes tenían una mala imagen externa al ser tan extravagantes y arrogantes, por lo que incluso al ser acusados de brujería, las voces que gritaban su ejecución resonaban días tras día.
Con todo ese sentimiento hostil y enfermo se llevó a cabo la coronación de Alecto y, dado que el funeral había sido menos de un día, la coronación se llevó a cabo de manera solemne en lugar de ser espléndida.
No hubo cohetes ni marchas; el color morado oscuro cubría el Palacio Imperial y la ciudad también respondía con el silencio a causa de los trágicos sucesos que sucedieron día tras día.
El pueblo recibió al nuevo Emperador ofreciendo flores a lo largo de las paredes del Palacio Imperial.
En nombre del Papa, que aún estaba acostado en cama, un joven y hermoso sumo sacerdote estaba de pie en traje formal en el templo.
Cada vez que Alecto caminaba, ondeaba una capa púrpura. Finalmente, cuando Alecto se arrodilló frente a Heebris, este puso su mano sobre la cabeza del príncipe, cuya cabeza estaba blanca en un día.
—Como sucesor del Imperio divino, harás todo lo posible para proteger los territorios y la gente del imperio. ¿Juras que lo harás?
—Lo juro.
—¿Juras que no abusarás del poder conferido a tu gloriosa posición y complacerás a tu pueblo?
—Lo juro.
—¿Aceptas que toda tu autoridad está sujeta a Dios y juras que nunca caerás en una fe falsa?
—Lo juro.
—Que Dios te proteja.
Cuando terminó el juramento de la coronación, el sumo sacerdote tomó la corona y la colocó sobre la cabeza de Alecto. Cuando enderezó la rodilla doblada y escuchó una nota, los caballeros y los ministros que se habían reunido previamente se arrodillaron sobre una de sus rodillas y un himno magnífico comenzó a sonar desde el órgano.
Tan pronto como terminó la coronación, Alecto asistió de inmediato a la reunión de asuntos estatales. Lo mismo ocurrió con los ministros que participaron en la coronación.
En cuanto comenzó la reunión, el tema que plantearon los ministros fue la disposición de la familia Mizerian.
—¡Ahora que la coronación ha terminado, ya podemos presionar la disposición de la familia Mizerian!
—Eso es correcto, Su Majestad. ¿Sabes qué rumores están flotando en las calles en este momento? Se dice que es una bruja que deseaba apoderarse de la familia imperial.
—¡Si no actuamos, la dignidad de la familia imperial puede caer!
Al oír la voz vertiginosa, Alecto barrió su rostro como si estuviera cansado. Desde el principio, la facción de la familia imperial era enemiga de la familia Mizerian y, así como los otros nobles, ellos alzaron la voz diciendo que debían ser ejecutados.
Ahora que estaban acusados de traición y de brujería, el abogar por la familia Mizerian no serviría de nada. Fue porque la vida política terminaría si se entrelazaran en la misma categoría.
Alecto recordó a la mujer delgada y demacrada que estaba atrapada en la torre en ese momento, recordó el color verde de sus ojos y su cinismo.
Incluso consulto al Sumo Sacerdote, pero la verdad es que él sabía que la mujer que estaba allí no era Eris Mizerian, es solo que él no deseaba creerlo.
A Alecto le costaba aceptar que la niña que solo lo había amado a él tan ciegamente había desaparecido para siempre y más aún cuando lo había perdido todo.
Culpa, odio, posesividad, amor… no importaba cómo fuera el nombre de esa emoción que lo infestaba. Alecto… necesitaba desesperadamente a Eris… incluso si eso fuera el fantasma de Eris Mizerian.
Cerró los ojos y los recuerdos de la noche anterior comenzaron a derramarse sobre él.
En secreto había mandado a llamar al Sustituto de Papa para que examinara a Helena y, después de observar a Helena por mucho tiempo, el Sumo Sacerdote informó que estaba bajo la maldición de una bruja.
Cuando le pregunto al Sumo Sacerdote cómo liberarla, él negó con la cabeza en silencio. Se decía que era una especie de magia antigua que se había pasado a través de por lo menos dos brujas.
Teniendo en cuenta la trascendencia de las brujas, el poder humano no era suficiente; tenía que ser del nivel de un dragón para poder liberarla.
Cuando le preguntó por qué no murió a pesar de que estaba atrapada en la magia de la bruja, la respuesta fue que no estaba destinada a morir en primer lugar.
También dijo que, si ella realmente muriera, habría sido más cómodo el poder tratar con ella, ya que podría revivirla con el poder divino.
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¡Gracias por la ayuda, Hikari~