Capítulo 92- Apocalipsis de otro mundo. Parte 7

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Sir Paris, ayudante de los Caballeros de Santa Marcia, juzgó rápidamente la situación.

De repente, el edificio se derrumbó y una pila de objetos no identificados surgió de algún lugar, pero él permaneció imperturbable y organizó tantas tropas como pudo reunir.

Los gritos continuaron estallando por todo el Tribunal de Herejía, pero no hubo tiempo para prestarles atención. Sintió que el problema realmente grande estaba en el sótano del edificio.

Junto con algunos compañeros paladines, Sir Paris corrió hacia el epicentro. Sin embargo, mientras pasaban por el pasillo de la mazmorra, de repente cayeron por el suelo derrumbado, en las profundidades del subsuelo.

—Puaj… 

Cuando finalmente recobró el sentido, se dio cuenta de que era un enorme corredor subterráneo.

Junto a los restos del edificio esparcidos aquí y allá, pudo ver a los prisioneros con huesos rotos o muertos por el impacto de la caída.

El estado de los guardias que cayeron junto con él tampoco era muy bueno, debido a la gran altura por la que habían caído.

A excepción de unos pocos paladines que manejan el aura y poder divino, no hubieron más personas que fueran capaces de ponerse de pie adecuadamente. 

Paris se puso de pie tambaleándose y miró a su alrededor. Aunque había sido miembro de los Caballeros de Santa Marcia durante mucho tiempo, nunca escuchó de un corredor tan grande en el sótano del edificio del Tribunal de Herejía. Al final del pasillo, vio un enorme agujero negro cuya profundidad ni siquiera pudo tratar de adivinar.

Los monstruos salían constantemente de ese extraño agujero donde el barro negro fluía y se arremolinaba. La mayoría de los monstruos eran tipos de insectos que parecían hormigas o abejas, y sus tamaños varían desde perros grandes hasta el tamaño de caballos.

Ni siquiera se molestaron en mirar a Paris y su grupo que habían caído, en cambio volaron directamente al piso superior, como si tuvieran un objetivo claro.

Sólo aquellos monstruos parecidos a hormigas sin alas mordían a los prisioneros que yacían en el suelo.

—¿…?

Frente al agujero, estaba la figura de un sacerdote de mediana edad con quien Paris estaba familiarizado.

Era el hermano Hayes, un hombre de rostro amable que trabajó con el Tribunal de Herejía durante mucho tiempo. Paris se acercó lentamente a él y le preguntó con voz temblorosa.

—… Hermano Hayes, ¿todo esto es obra tuya? ¿Por qué…? 

—…

—¿Qué es este sótano? ¿Cuánto tiempo hace que conoces este lugar?

El sacerdote Hayes ni siquiera lo miró. Era sólo una voz tranquila que resonó huecamente en el enorme pasillo.

—En el centro de Delcross, antes de que existiera el Palacio Imperial, ya se encontraba la iglesia más grande del continente. Incluso antes de que se construyera el edificio del Tribunal de Herejía, este lugar era el hogar de la Iglesia del Descanso.

—¿La iglesia del Descanso?

—… Señor, usted todavía es joven. No creo que haya escuchado hablar nunca de los denominados “Cultos Oscuros”. —Hizo una pausa por un momento, mirando el techo agujereado del pasillo—. Ahora somos denunciados y exterminados como una iglesia oscura, pero desde el principio éramos una secta pacífica que había adorado al Señor incluso antes de la fundación del Sacro Imperio.

La Iglesia Oscura, cultos clandestinos.

Un grupo herético dentro de la Iglesia que se dice que fue purgado en los primeros días del reinado del actual Santo Emperador.

—Nuestro arzobispo dijo que, a través del descanso, todos los creyentes de Dios serán salvos para siempre. Por eso se llama la Iglesia del Descanso.

Sus palabras significaron sólo una cosa.

—Herejía… ¡Hermano Hayes, eres un hereje! —Mientras Paris se tambaleaba por un momento en estado de shock, Hayes soltó una carcajada.

—Sir París ¿Sobre qué base juzgas la herejía? ¿Sabes algo sobre las verdaderas enseñanzas dadas por Dios antes de la fundación del Imperio de los Mil Años?

—¿Qué…?

—¿Entonces crees que la actual Iglesia es normal? ¿No es esa actitud moralista de distorsionar las enseñanzas del Dios principal y erradicar todas las opiniones disidentes una herejía que realmente va en contra de la voluntad del Dios principal?

Paris se quedó momentáneamente sin palabras. El sacerdote de aspecto distante que siempre pensó que era el ejemplo típico de clérigo está hablando con confianza y seguridad. ¿Es realmente posible que él mismo haya entendido mal algo? Lo que lo despertó de su estado de aturdimiento fue una voz tranquila que de repente se escuchó desde atrás.

—Al menos la actual Iglesia Unificada no comete asesinatos en masa como ustedes.

Paris y Hayes miraron hacia atrás al mismo tiempo.

En algún momento, una persona que nunca pensaron que verían en ese lugar, caminaba lentamente hacia ellos.

Su apariencia era la de siempre, vistiendo las largas túnicas eclesiásticas que usaba cuando asistía a una reunión política, y su larga túnica blanca se balanceaba lentamente mientras caminaba.

—¿Su Santidad…el Santo Emperador?

El Santo Emperador, miró a los hombres que lo rodeaban con su habitual expresión aburrida. Luego, por un momento, miró el enorme agujero que se abrió detrás de Hayes, y levantó levemente una comisura de su boca.

En ese momento, los dos sintieron un escalofrío recorriendo sus espinas dorsales.

—Te has estado escondiendo muy bien de mis ojos, resto de un adorador del diablo. De un antiguo culto.

*** ** ***

Infierno.

La apariencia de la mazmorra del Tribunal de Herejía era como la vista del infierno de las Escrituras. Monstruos que parecen avispas gigantes emergen aquí y allá del suelo derrumbado de la prisión.

Los prisioneros caían de cabeza por agujeros o los monstruos que volaban hacia la prisión los mordían en el pecho. 

La mayoría de los prisioneros, que ya se encontraban en malas condiciones debido al cruel interrogatorio, murieron solo por eso.

—¿Qué? … ¿Qué diablos es esto? 

Cuando el viejo maestro, que había estado aturdido, giró la cabeza, vio el miserable cadáver de un joven con el torso completamente aplastado junto a él. 

Era el hermano de Siembra, quienes recientemente habían estado realizando una tarea juntos en el calabozo.

De repente, un enorme monstruo salió de las profundidades del subsuelo, se arrastró hasta el suelo y de alguna manera terminó aplastando su cuerpo.

—Betela… —Mientras pronunciaba débilmente una plegaria, escuchó una voz que lo llamaba desde lejos.

—… ¡Hermano! Hermano, ¿estás bien?

Preguntó Clemens, que había salido con dificultad a través del caos, sostuvo el cuerpo tambaleante del viejo sacerdote.

En su mano, sostenía una larga varilla de metal que utilizaba para colocar los huevos.

—Hermano Clemens, ¿qué está pasando? —ante esa pregunta, el sacerdote miró fijamente el suelo derribado por un momento y se mordió los labios.

—Parece que lo hicieron hermanos de una secta olvidada. Probablemente sea el legado del Descanso.

—¿Un legado de Descanso? ¿Por qué diablos lo hacen ahora?

—¿Cómo debería de saberlo? —La voz de Clemens estaba exasperada.

¿Cómo pudo haber predicho esto? El sacerdote Hayes. Sintió pena por él, en su situación de no poder morir, así que incluso lo invitó a participar en la tarea, pero nunca pensó que arruinaría completamente su plan de esta manera.

—¡Ah!

El legado de Descanso creía que aceleraría en su misión. Pero ahora los monstruos que salieron de allí estaban devorando todo lo que habían construido.

Desde las semillas que fueron plantadas diligentemente hasta los botones florales que luchaban por querer salir. Las lágrimas brotaron de los ojos del anciano sacerdote que observaba la escena desconcertado.

—Nuestra tarea… El día de la gran cosecha…

—¿Aún no lo sabes? ¡Ahora todo está mal! —Clemens gritó y obligó al anciano sacerdote a levantarse. —¡Olvídate de la tarea por ahora! ¡Necesitamos dejar todo a un lado y salir de aquí ahora mismo!

El Tribunal de Herejía se acabó. No podían hacer nada más.

En ese caso, debían reunirse con el Obispo lo antes posible para discutir medidas futuras.

Clemens comenzó a caminar hacia el suelo, arrastrando a su hermano, quien aún no podía controlar su cuerpo adecuadamente debido al shock.

*** ** ***

Antes de que se declarara el Imperio Delcross, además de la Iglesia Ortodoxa, ya se habían establecido en la capital cuatro cultos derivados.

Se llamaban de manera respectiva: Pasión, Siembra, Arrepentimiento y Descanso.

Después de que el primer Emperador permitió tácitamente algunas de sus actividades, estas sectas clandestinas crecieron en poder junto con el crecimiento de Delcross. Debajo del edificio principal del Palacio Imperial, había un enorme corredor subterráneo que era la sede de cada orden religiosa, al igual que el Tribunal de Herejía.

Además, cada uno de ellos está conectado por un pasaje subterráneo. En cierto modo, se podría considerarlo como otro Palacio Imperial subterráneo.

Parecía que el Santo Emperador probablemente había cruzado el pasaje subterráneo que conectaba el palacio principal y el Tribunal de Herejía.

Nathaniel Klein.

El decimoséptimo emperador y el que aniquiló por completo las diferentes organizaciones religiosas clandestinas que habían existido durante mil años en la capital.

La persona causante de que Hayes soportara muchos años de dificultades, ahora, mira la escena del infierno que se estaba desarrollando con un rostro sin emoción alguna.

Como si nada de eso fuera importante.

—Te has estado escondiendo muy bien de mis ojos, resto de un adorador del diablo. De un antiguo culto. —Ante esas palabras, Hayes, que hasta ahora parecía algo indiferente, miró al Santo Emperador con una rara muestra de intensa emoción en sus ojos.

—¡Un adorador del diablo! ¡Qué calumnia tan absurda!

—¿No realizó el arzobispo personalmente sacrificios humanos masivos para la adoración del Rey Demonio? —dijo el Santo Emperador inclinando su cabeza—. A esas personas, se les llama “adoradores de demonios” en todas partes del mundo.

Paris, que escuchaba, quedó asombrado. Esto se debe a que el sacerdote Hayes no negó en absoluto las palabras del Santo Emperador.

La expresión de ira desapareció lentamente de su rostro mientras permanecía en silencio. La compostura que había perdido por un momento parecía haber regresado.

—Es un malentendido…no fue un sacrificio, sino una ceremonia para traer el “descanso”.

—¿Los participantes estaban de acuerdo con eso? 

—No hay nadie que no anhele el descanso en este mundo doloroso.

—¿Entonces diste “descanso” no sólo a las mujeres embarazadas sino también a los recién nacidos?

—¡Todos fueron salvados!

—Si tú lo dices. —el Santo Emperador con una expresión indiferente, asintió hacia Hayes que estaba molesto—. Entonces, yo personalmente les di la salvación a través del descanso, entonces, ¿por qué estás tan enojado?

—Después de masacrar a mis hermanos de manera tan unilateral, ¡ahora lo llamas salvación! —Sin embargo, la voz de protesta de Hayes se apagó gradualmente.

De hecho, él sabe que el “Descanso” dado a los niños, en última instancia, no es diferente de la muerte de sus hermanos.

Paris tragó saliva de manera nerviosa mientras los miraba.

—Es tan dogmático y está tan lleno de contradicciones que es verdaderamente un modelo de herejía. —se burló levemente el Santo Emperador. 

Lentamente sacó la espada que tenía en la cintura. La hoja de color blanco puro con un mango inusualmente largo en comparación con su hoja corta y aerodinámica.

—A estas alturas, ya debería haber esparcido suficientes piezas para que podamos encontrarlas todas, pero, ya no hay necesidad de esperar más.

—¿Tú… lo sabía…? —Hayes preguntó con voz débil. 

Sus ojos estaban vacíos, como si hubiera dejado de lado sus objetivos de vida y su voluntad al mismo tiempo. El Santo Emperador lo miró a los ojos por un momento antes de hablar.

—Te escondiste tan bien que evitaste mis ojos durante tanto tiempo, entonces, ¿por qué de repente hiciste algo como esto, aunque sabías que fallarías?

El Santo Emperador estaba verdaderamente curioso.

La única razón por la que Hayes pudo escapar de su mirada, fue porque aún no había recibido el Bautismo del Descanso. Debido a que no recibió la marca grabada en su alma, Hayes pudo sobrevivir durante la Gran Purga.

Sin embargo, para una persona no bautizada vivir según la doctrina del Descanso, es como una persona viva que camina en la muerte. Esto no es en modo alguno algo que una mente ordinaria pueda soportar. Pero ¿cómo pudo haber dejado que todos esos años de arduo trabajo fueran tan inútiles?

—No tuve elección. Yo… No puedo rechazar su orden… —tropezó y se cubrió la cara con ambas manos. Parecía que iba a desplomarse en cualquier momento.

Hayes, que había estado temblando por un tiempo, finalmente levantó la cabeza hacia el Santo Emperador con los ojos húmedos.

—¿Qué planeas hacer con él?

El Santo Emperador no respondió. Lentamente levantó su espada hacia Hayes.

—…ya veo.

Como si entendiera algo, Hayes sonrió tristemente con lágrimas en los ojos.

—Todo ya está bajo Su plan. Sus preparativos aún no han terminado… 

¡Swish!

El brazo del Santo Emperador se agitó en silencio. De repente, una deslumbrante Espada de Aura de color blanca y larga se mostró en su espada.

El cuerpo del clérigo Hayes, fue cuidadosamente cortado en dos, ahora yacía indefenso en el suelo. Comparado con lo que había hecho, fue un final completamente sin sentido que hizo suspirar a uno.

Paris estaba observando toda la escena, sin poder respirar.

—¿Es usted el vice capitán de Sir Durand? —preguntó el Emperador, que observó el cadáver por un momento.

—Si, lo soy Su Majestad.

El Santo Emperador miró en silencio hacia el techo vacío. En el pasillo oscuro, sus ojos parecían arrojar un extraño brillo plateado.

—Sube y reúne a los caballeros. De ahora en adelante, eres el comandante de los caballeros de Santa Marcia.

—¿Eh? Pero ¿Qué?…

Sin embargo, el Santo Emperador no respondió a su pregunta, sino que caminó hacia el gran agujero en el suelo del pasillo. Una abertura negra de la que salían monstruos constantemente.

El Santo Emperador levantó lentamente su mano hacia el abismo del infierno. Pronto su cuerpo quedó envuelto en una tenue luz.

En ese momento, Paris pareció ver algo así como un halo dorado brillando sobre su cabeza.

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