Originalmente yo era un inmortal despreocupado sin cargo oficial en la Corte Celestial, que había recibido humildemente el título nominal de Guangxu Yuanjun. Como mi título era bastante difícil de pronunciar, todos los inmortales del cielo me llamaban Song Yao Yuanjun.
Song Yao era mi nombre antes de convertirme en inmortal.
Incluso como humano en el mundo de los mortales, ya me había ganado la reputación de ser una persona despreocupada que vivía con tranquilidad. Pasé la flor de mi juventud pavoneándome por la ciudad cual espíritu libre.
El concepto de «Dao», o el Camino, había sido un mundo muy alejado del mío en aquel momento, hasta el día en que a Taishang Laojun se le resbaló la mano mientras abría su horno y dejó caer una de sus píldoras de elixir dorado al mundo de los mortales. Dio la casualidad de que este elixir dorado cayó en una olla de sopa de un puesto de fideos de un mercado. El dueño del puesto, pensando que se trataba de un poco de excremento de pájaro caído del cielo, removió la olla con un gran cucharón y sirvió una porción de sopa de fideos en un cuenco.
El desafortunado cliente que se comió los fideos…
Fui yo.
Incluso ahora me maravillo de la intensidad del hambre voraz que me cegó en ese momento.
Así como así, junto con la sopa, me tragué un elixir dorado del tamaño de una caca de rata. Y entonces, aquella misma noche -cuando el cuervo dorado descendió por el oeste y el palacio de la luna se alzó en su lugar-, mi esencia, energía y espíritu se fundieron en uno, nubes auspiciosas surgieron bajo mis pies y ascendí. A partir de ese momento, me convertí en inmortal.
Cuando el emisario celestial me condujo al Palacio Lingxiao para presentar mis respetos al Emperador de Jade, éste dijo:
—Los inmortales tienen cada uno su propia raíz inmortal. Algunos la cultivan, otros nacen con ella y otros la encuentran por casualidad.
No había títulos que se pudieran otorgar a los inmortales que se convertían en inmortales por casualidad, así que todos los caballeros de la Corte Celestial me llamaban por mi nombre, Inmortal Song Yao. Después de que pasara el tiempo suficiente para que la tierra se transformara en mar y volviera a regresar a su forma, el Emperador de Jade me honró con su favor, otorgándome el título de Guangxu Yuanjun.
Hacía tiempo que mis compañeros inmortales se habían acostumbrado a llamarme Inmortal Song Yao. Al ver este rostro mío, ninguno se atrevía a pronunciar el nombre Guangxu, de modo que todos me llamaban Song Yao Yuanjun. Con el paso del tiempo, hasta yo mismo terminé por olvidar ese título.
Cierto día, Donghua Dijun organizó un banquete de té y extendió una gentil invitación para solicitar respetuosamente la presencia de Guangxu Yuanjun. Sosteniendo la invitación en la mano, le dije al pájaro azul que entregaba el mensaje:
—¿Quién es Guangxu Yuanjun y por qué has entregado por error esta invitación en la residencia donde vivo yo, Song Yao Yuanjun?
Había un dicho común en el mundo de los mortales, «ser tan despreocupado como un inmortal», y en la Corte Celestial, donde abundaban los amigos inmortales, el tiempo era tan efímero como las nubes a la deriva.
Pasaron los días, uno tras otro, hasta que en un momento determinado Taibai Xingjun vino a la residencia de este señor inmortal y anunció que estaba aquí por orden del Emperador de Jade para comunicarme un decreto secreto.
En un lugar del jardín trasero de mi residencia donde nubes flotantes iban a la deriva, me dijo que Tianshu Xingjun y Nanming Dijun habían sido declarados culpables de mantener una relación ilícita. El Emperador de Jade ya había cortado sus raíces inmortales en la Terraza de Ejecución Inmortal y los había desterrado al mundo mortal.
Un incidente tan raro no se había escuchado en miles de años, por lo que este señor inmortal, naturalmente, tuvo que detenerse un momento antes de hacer la pregunta más importante.
—¿Se trata de un asunto ilícito entre Tianshu Xingjun y Nanming Dijun… y no de los dos seduciendo a las doncellas celestiales…?
Jinxing no dijo nada.
Este señor inmortal sonrió con incomodidad.
—Así que son lo que el mundo de los mortales llama manga cortada…
Esto era común, y en sí mismo, nada raro. Lo inusual era que, sorprendentemente, resultaron ser Tianshu Xingjun y Nanming Dijun.
Tsk. Tsk.
Nanming Dijun siempre se mostraba con un aire solemne y distante, completamente alejado de las masas, mientras que Tianshu Xingjun podía ser descrito como refinado y ajeno a los asuntos mundanos. Ambos caballeros eran señores excelsos que nunca le habían prestado mucha atención a un inmortal como yo que ascendió por pura suerte. Entonces, ¿cómo pudo suceder tal cosa?
Habiendo dicho esto, sin embargo, juntos eran la pareja perfecta
—Aun así, todavía no podemos dar por zanjados los pecados de ambos señores —dijo Jinxing—. El Emperador de Jade es misericordioso y les ha concedido la oportunidad de expiar sus pecados enviándolos al mundo mortal para someterse a toda una vida de pruebas de amor. Si logran superar sus demonios internos y reconocer los errores de sus caminos, podrán cultivar de nuevo la inmortalidad y regresar a la Corte Celestial. Por esa razón, el Emperador de Jade ha emitido un decreto para pedir que usted, Guangxu Yuanjun, haga también un viaje al mundo mortal.
Yo estaba atónito.
—¿Por qué?
Jinxing se acarició la barba y sonrió.
—El Emperador de Jade lo pensó detenidamente y decidió que la tarea de organizar las pruebas para castigarlos en el mundo mortal sería mejor encomendársela a usted.
Entonces entendí. Este señor inmortal tenía viejos rencores con Nanming Dijun y Tianshu Xingjun, y el Viejo Emperador de Jade seguramente me eligió por eso. Fruncí el ceño y solté un suspiro.
—He conocido a ambos señores durante miles de años. ¿Cómo podría tener el corazón para hacer tal cosa?
—El Emperador de Jade ha compartido conmigo —comenzó Jinxing— que una vez que usted regrese a la Corte Celestial después de su descenso a iluminar a sus compañeros inmortales en el mundo de los mortales, él personalmente redactará un decreto y le otorgará el título de Guangxu Tianjun en reconocimiento a su contribución. —Luego volvió a acariciarse la barba y sonrió—. Tianshu y Nanming comenzarán como inmortales sin cargo oficial cuando regresen a la Corte Celestial. En ese momento todavía necesitarán a Tianjun para que los guíe e ilumine.
Las condiciones del Emperador de Jade eran bastante buenas. Este inmortal desciende al mundo mortal una vez y podría ganarse el título y rango de un señor excelso. Dicen que ser inmortal significa desprenderse de todos los deseos y preocupaciones y dejar que la naturaleza siga su curso. Así que ascender de un rango superficial a uno significativo, de vez en cuando, bien podría considerarse motivo de regocijo.
Volví a suspirar.
—Muy bien. Una vida entera sufriendo por amor a cambio de alcanzar la iluminación en el supremo arte de la cultivación. Como su compañero inmortal, no me queda más remedio que soportar esta pena en el corazón y aceptar a regañadientes.
Seis o siete días después, el Emperador de Jade envió a Mingge Xingjun para instruirme sobre lo que debía hacer en mi descenso.
Cuando el Emperador de Jade desterró a los dos señores al mundo mortal, había preparado un cuerpo para mí allá. El rol que iba a desempeñar era el de la montaña infranqueable que se interponía en el camino hacia el amor de Nanming y Tianshu, la madre de todas las varas que destrozaba la relación de los tortolitos.
En esta vida, Nanming Dijun era un hombre de gran valor, mientras que Tianshu Xingjun era un joven señor delicado y refinado. Yue Lao, la deidad del matrimonio y el amor, unió sus nombres con un hilo del destino tan grueso como un dedo y lo ató con un nudo enorme, firme e impecable. Profundamente enamorados desde su juventud, ambos habían intercambiado un solemne juramento de amor eterno hasta el fin de los tiempos.
Este señor inmortal era el responsable de interponerse en su camino. Cuando intercambien mensajes, los intercepto, y cuando se reúnan, los separo. No se verían en vida, ni estarían juntos en la muerte.
Reflexioné sobre este pésimo guion en mi corazón y, lo mirara como lo mirara, sentí que era yo quien debería haber sido enviado a la Terraza de Ejecución Inmortal.
Pasaron varios días más y llegó la hora de mi descenso. Mis compañeros inmortales me acompañaron a la Puerta Sur de los Cielos. Fuera de esta, tomé la mano de Hengwen Qingjun.
—Volveré en unos días. Guárdame un poco del exquisito vino de tu residencia.
Los ojos de Hengwen Qingjun se curvaron en una sonrisa.
—No te preocupes. Me aseguraré de dejar algo para tu fiesta de bienvenida. —Me dio una palmadita en el hombro y se acercó—. Permanece siempre fiel al núcleo de tu propia esencia y mantente firme en tu integridad inherente como inmortal. Jamás debes renunciar a tus raíces inmortales mientras duermes en la misma cama que Tianshu Xingjun cada noche.
—¿Qué? —solté, estupefacto.
La sonrisa en los refinados rasgos de Hengwen Qingjun delataba la naturaleza podrida que había debajo.
—Sigues haciéndote el tonto. Todos en el cielo saben que el hijo de un príncipe vasallo en el que estás a punto de convertirte tiene que fingir que se ha enamorado de Tianshu Xingjun. Para castigarlo y que no tenga tiempo ni siquiera de suspirar por su amor, el Emperador de Jade te ha ordenado que lo encierres en tu residencia, te mantengas a su lado todos los días y compartas su cama todas las noches.
¡El Emperador de Jade me había engañado!
¡Mingge Xingjun no me había dicho ni una palabra de esto!
Me dispuse a marcharme, pero Hengwen me interceptó levantando una de sus mangas.
—¿Qué estás haciendo?
Lo esquivé.
—A buscar al Emperador de Jade. ¡Ya no voy a hacer esto!
¡Ese vejestorio del Emperador de Jade me había engañado para que me acostara con Tianshu!
Hengwen respondió con regocijo ante mi desgracia:
—A estas alturas, es demasiado tarde para que te eches atrás. La decisión ya está fuera de tus manos.
Una ráfaga de viento fuerte me golpeó, y este señor inmortal perdió el equilibrio, cayendo de cabeza por la puerta celestial.