Daivan
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Un grupo de autos que nos transportaban a Luchino y a mí, así como a aquellos dos prisioneros que apresamos, avanzaban hacia el almacén del CR:5 que se encuentra en el centro de la ciudad, para luego dejarnos ahí.
Los subordinados de Luchino regresaron a la base del hotel. ¿Tienen que encargarse de la limpieza o algo así?… Los únicos que quedamos eran los dos prisioneros, Luchino y yo.
¿Qué comenzará aquí?… puedo darme una idea de lo que ocurrirá, y eso hace que mi estómago se sienta un poco agrio.
La grúa corre por las vías encima del techo…. las cadenas y cuerdas que cuelgan se sacuden, es algo espeluznante. Y además, el concreto se mezcla con el temblor, salpicando los bidones.
Es una situación donde deben de tener mucho cuidado en no cometer errores que afectarían a la organización…… y dentro de ese almacén….
Soldado del GD F: -Kugh … .gh…
Soldado del GD G: -B-Bastardos…..
Los dos hombres fueron atados sobre unas sillas viejas, restringiendo sus brazos y cuellos para evitar moverse.
Y entonces, Luchino dijo lo siguiente de una manera muy fría.
Luchino: -Gian, desnuda a esos tipos quitándoles solo su ropa inferior.
Soldado del GD F: -¿Qué…?
Justo cuando estaba pensando “Eh, ¿yo?…..”, recordé que los subordinados que nos trajeron hasta aquí, ya no estaban.
Sin estar contento, comencé a desabrochar los cinturones a esos dos tipos que estaban atados, y a quitarles sus pantalones con dificultad.
Gian: -Qué ropa interior tan sucia.
Harto de esto, comencé a quitarles su ropa interior, zapatos y calcetines. La cara de esos tipos se puso azul al estar completamente expuestos.
Luchino: -Si no mal recuerdo, también los vi a ustedes dos esta mañana. En aquel momento…. su jefe…..
Luchino: -Ese cerdo bastardo que se hace llamar Bakushi ….!¿Dónde está su base?!
Ante esa repentina reprimenda, el aire del almacén se tensó.
Soldado del GD G: -N-No…. no lo sé, no sé……
Soldado del GD F: -¡No nos subestimes! No hablaremos nada de esto…..
En las manos de Luchino, había un cuchillo grande con decorativos elegantes.
Gian: -Hey, ¿no sería mejor dejarle este tipo de cosas a Giulio?
Sin embargo, Luchino no me escuchó. Al tratar de alcanzar de alguna manera su ropa interior con sus manos, Luchino quién ya estaba avanzando hacia los hombres, atrapó los brazos de uno de ellos y los retorció hacia sus pechos.
Con uno de sus dedos, señala el tatuaje de GD que hay en sus brazos.
Luchino: -No sé si ustedes conocen la situación en la que se encuentran, pero…..
Soldado del GD G: -¡Hii, giiiiii! ¡Gyaaaaaaah!
Luchino estaba tirando de la piel del brazo con el tatuaje del GD con el cuchillo como si se tratara de un simple pollo frito.
Soldado del GD G: -!Hi, Hiiiii! ¡Haaaaaaaaaah!
Luchino golpea la cara del hombre que está gritando. Se escuchan unos breves quejidos, y el hombre vuelve a gritar.
Soldado del GD G: -¡D-Detente…… no quiero, ya paraaaa! ¡Yo no lo sé, no lo sé! ¡Detente!
Luchino: -¿Dónde está la base del bastardo de Bakushi?
Soldado del GD G: -¡No lo sé! ¡Es verdad, por favor creeme! ¡En verdad no lo sé!
Soldado del GD F: ¡He, hehehe! ¡El jefe no cree en nosotros! Siempre cambia de lugar, así que nadie lo….
Luchino: -Ya veo, con que ninguno de ustedes sabe donde se encuentra. No saben ni dónde está su base, la casa de su mujer, ni sus negocios…..
Soldado del GD G: -¡E-Es verdad! ¡Créeme! ¡No sabemos nada de nuestro jefe!
Soldado del GD F: -He, he…..aunque lo supiera no te lo diría. Ustedes, la familia Toscanini, han perdido. ¡Perros bastardos como ustedes, terminarán siendo asesinados, hasta su fin!
Luchino: -Oh, con qué conoces ese nombre. ¿Eres un subordinado viejo del GD?…..¿Aquel tipo es un capitán?
Ante esa voz de Luchino, el hombre que estaba completamente temblando, abrió la boca.
Soldado GD G: -¡E-Es cierto! Ese tipo, Bakushi, es un bastardo que apenas se convirtió en capitán y…..
Soldado del GD F: -¡Callate! ¡No hables!
Y entonces, los dos hombres sentados sobre las sillas se callaron. Repentinamente, Luchino suspiró.
Luchino: -Gian, lo siento pero…. ¿podrías poner en acción aquella cosa?
Gian: ¿Eh..? Ah, entendido.
Lo que Luchino señaló con su mirada, fue…..un enorme mortero que tenía su boca de acero sucia y llena de óxido como si fuera un enorme monstruo o algo así.
Mientras suspiro de cansancio, enciendo su fuente de energía
Un yakuza puede comprender lo que significa esto. Al voltear, los dos hombres tenían manchas de orina que se extendían en las sillas.
Gian: -Listo. Ahora mismo le introduciré las bolas de concretos, así que puedes usarlo tanto como gustes.
Luchino: -No, en seguida terminaré con esto.
Moviendo el cuchillo en sus manos, Luchino se fue acercando a los hombres que estaban amarrados en las sillas.
Luchino: -Tienen unos bonitos calcetines.
Soldado del GD F: -¿Eh…?
Gian: -¿Eh?
Los hombres estaban desnudos desde su mitad inferior.
Luchino deslizó el cuchillo lentamente sobre uno de los pies de uno de los hombres que estaban sentados sobre las sillas.
Soldado del GD F: -B-Bastardo que estás…¡aaaah!
Soldado del GDF: -¡YAAAAAAAA! ¡AHHHH! ¡PARA…!
Soldado del GD G: -¡Hiiiiiii!
Gian: -Uaeh…
Ah, con que a eso se refería con los calcetines….. Luchino entierra el cuchillo más o menos a la altura de la rodilla derecha del hombre, cortando su piel……
Soldado del GD F: -¡Giiii! ¡Maldito bastardo!
La pierna del hombre se cubrió de sangre enseguida. Alrededor de la rodilla, donde ha quedado una marca por la herida que le ha dejado con el cuchillo; extrae el cuchillo y lo vuelve a enterrar…..
Soldado del GD F: -¡GYAAAAAAAHHH! ¡PARAAAA!
Soldado del GD G: -¡N-NOOO! ¡YA NO QUIEROO! ¡AAAH! ¡YA BASTA! ¡YA DETENTE, HABLARÉ ASÍ QUE YA PARA!
Luchino: -Pero si tú no sabes nada ¿verdad?
Soldado del GD G: -¡N-No, no… es diferente! ¡No sé nada más acerca de aquel hombre! ¡Pero, puedo decirte sobre otras cosas! ¡Por eso…!
Soldado del GD F: -Uh…uh…. deten… te….
Luchino suelta el cuchillo desde dónde lo dejó enterrado en el hombre y se levanta.
Luchino: -¿Qué me va a decir un pandillero como tú? Si me vas a decir algo barato, te pediré que te quites tus guantes.
Soldado del GD G: -¡Hii—hii! ¡a-ayúdame! ¡por favor!
Luchino: -Tch, bueno, ya habla.
Soldado del GD G: -Uh…si….. su… del CR5….. ¡Tenemos a uno de sus capitanes capturado!
Gian: -¿eh?
Soldado del GD F: -¡Por Jesús, jodido imbécil! ¡No se los digas! ¡Maldición!
Luchino: -¡No manches el nombre de Dios con esa boca sucia que tienes!
Soldado del GD G: -¡Hiii! Uh, si… pues… ¡Les diré en dónde está su compañero capturado! ¡Así que por favor….!
Gian: -¿Capitán?
Esta mañana tuvimos una reunión de capitanes… .¿eh? ¿Capturaron a Iván después de que nos trajo…? O….
Y en ese momento, de repente, Luchino movió su mano, haciendo una señal de que me mantuviera callado.
¡….! ¡¿No será que…?!
Luchino: -Hooh, con que uno de nuestros capitanes. ¿Piensas que creería que lograste capturar a alguien tan importante?
Soldado del GD G: -¡No hay duda alguna! ¡Es un hombre joven, vestido de traje! Y además….
De repente se callo. Sin decir nada más, Luchino saca el cuchillo del hombre y señala al otro hombre con el.
Soldado del GD G: -¡H-Hiii! ¡Hablaré! ¡Hablaré! ¡Ese hombre que fue capturado, vino a ver a nuestro jefe! ¡Se reunieron y hablaron! ¡Por eso…!
Gian: -¡Qué…! E-Entonces….
Luchino: -¿Hemos dado en el clavo a otra cosa..? Dentro de mi cabeza, alguien me pasó un champán sin permiso. No, más bien, ¿una coca cola tibia agitada demasiado? O…¿fueron unos juegos artificiales en acción?
La persona que fue capturada es….
…… Jefe….. ¿fuiste tú?
Soldado del GD G: -¡¿Él es su capitán más importante, verdad?! ¡Si todavía no le han disparado, debe de seguir vivo! He hablado, así que….
Gian: -¿En dónde está ese lugar?
Soldado del GD G: -Ah, uh… ¡en el campo de golf! ¡Está en el parque forestal real en las afueras de Daivan! Dejé a uno de los subordinados del GD en ese lugar…..
Luchino: -¿Por qué una basura de ciudad repartidora de rumores de mierda sabe eso?
Soldado del GD G: -D-Desde el principio, yo era un empleado de ese lugar. Trabajaba como vigilante…… y luego ese tal Bakushi me llamó…..
Gian: -Y entonces te ordenó que soltaras esas babosadas por toda la ciudad.
Soldado del GD G: -S-Si….. antes yo estuve trabajando ahí, y por eso…..
Si lo que ese hombre está diciendo es verdad, ¿entonces el jefe que ha estado desaparecido, está ahí?
Soldado del GD G: -¡Hi! ¡Por favor, créanme! ¡Ya sé! ¡Si quieren pueden investigarlo llamando por teléfono! ¡Se han tomado algunas vacaciones en aquel campo de golf!
Soldado del GD G: -¡Desde que atraparon a su capitán, nuestros soldados han estado vigilando ese lugar! No pueden culpar a la gente decente, ¿verdad? ¿Verdad?
El hombre se volvió mordaz por la desesperación que siente por esperar a que le creamos. Lo que nos ha dicho… ¿será verdad? O ¿mentira? ¿O será un hombre que puede fácilmente mezclar la mentira con la verdad?
Soldado del GD G: -O-Oigan…. Con esto podrán salvar a su compañero ¿verdad? Es por eso que, por favor…
¿Quieres que te salvemos?
OPCIONES:
Elegir la primera opción
Estos tipos ya no tienen a dónde ir debido a que han hablado. Si los chicos del GD los encuentran, definitivamente serán asesinados.
Sé muy bien que soy un bastardo blando. Pero también comprendo muy bien que si nos deshacemos de estos tipos como si fueran ganado para el matadero, no nos beneficiaría en nada.
Estos tipos son los que han estado difamando a Luchino en esta ciudad. Eso es lo mismo como si atacaran directamente a la Cosa Nostra del CR:5…. lo más normal es que el castigo por ello sea peor que la muerte.
Soldado del GD G: -P-Por favor…..no quiero morir.
Pero….
Si al menos tuvieran una oportunidad…..Alguien llegó a decir que este lugar era el país de las oportunidades…. ¿Quién era el que lo dijo?
Bueno, da igual quien era. De todos modos no importa mucho.
Gian: -Luchino, ¿hay alguien más que esté usando este almacén?
Luchino: -No, solo yo. Mis subordinados no vendrían aquí a menos de que yo les ordene.
Gian: -Eso es muy bueno. Bueno, qué tal si nos vamos, Luchino.
Luchino: -Si, ¿ah?
Gian: -Dejemos a estos tipos aquí. Después de todo nadie podría escucharlos aunque gritaran.
Luchino: -Oye, ¿pero qué carajos estás diciendo? ¿Estás consciente? ¿Por qué los dejaríamos aquí?
Guiñé un ojo a Luchino de tal manera que los prisioneros no pudieran verlo.
Después de eso, se quedò pensando acerca de la razón de ese guiño.
Gian: -Dejamelo todo a mi… tengo una idea.
Dándole la espalda a Luchino, Luchino frunce el ceño. El prisionero volteó a verme con una cara terriblemente horrible debido al sudor y lágrimas.
Gian: -Se quedarán por un tiempo así. Si tienen suerte, nosotros volveremos a regresar aquí por cuestiones de trabajo.
Gian: -Si llego a sentirme de buen humor para ese entonces, los dejaré libres.
Soldado del GD G: -¿Es en serio…?
Luchino: -¡Qué! ¡¿Oye, Gian?!
Gian: -No obstante, si nosotros llegáramos a morir en ese campo de golf, tendrás que pasar el resto de tu vida con el otro tipo llevándose bien hasta convertirse en momias en este lugar.
Gian: -Si estás de acuerdo con eso…. ¿entonces qué harás?
Soldado del GD G: -Ah, si…. ¡por favor! ¡No quiero morir! ¡Me convertiré en una persona de bien! Por eso….
Gian: -Entendido. Rézale a Dios para que regresemos a salvo.
Dándole unas palmaditas a la espalda de Luchino, lo obligó a caminar hasta llegar a la mitad del camino. Volteó hacia atrás y avanzó unos pocos pasos hacia ellos comenzando a provocarlos un poco más.
Gian: -Bueno, aunque nosotros logremos regresar a salvo….. y llegue a notar un poco de falsedad en tu historia, entonces me encargaré de ustedes dos en aquella mezcladora que está allá. ¿de acuerdo?
Soldado del GD G: -¡Gugh…! ¡uh….!
Vuelvo a girarme hasta llegar a la espalda de Luchino, dándole un leve golpe para comenzar a caminar. Para ese entonces, esos tipos ya no tenían intención alguna de buscar pleito con nosotros. Dentro de mi cabeza, estaba completamente sonriendo.
Soldado del GD G: -¡E-Espera! Por favor…..
Bingo. Y el premio es, una lavadora eléctrica que tanto deseaba tu esposa. Waah…
Soldado del GD G: -¡Espera por favor! Lo siento, espera….s-se me olvido, es la verdad por favor creeme.
Gian:- ¿Qué cosa?
Soldado del GD G: -¡No tenía intención de engañarlos! En aquel lugar, en aquel campo de golf…… hay un perro, un perro doberman haciendo guardia.
Luchino: -¡¿Has dicho un perro?!
Soldado del GD G: -¡Lo siento, lo siento! A parte de los subordinados, hay un perro guardián… si algo llegará a pasar, lo liberarán.
Luchino: -¡Joder! Que problema…
¿Un perro?. Eso es muy malo. Si hubiéramos logrado entrar en aquel campo de golf llamado parque real o algo así, hubiéramos estado en peligro por no saber del perro.
Luchino: -¿No hay algo más que estés escondiendo, verdad?
Soldado del GD G: -¡Es la verdad! ¡No sé más! ¡Por favor, se lo pido…!
Gian: -Luchino, tenemos que irnos.
Luchino: Si.
Con esto estuvo bien, ¿verdad?
Ignorando la voz sollozante, nos dimos la vuelta comenzando a caminar hacia la salida.
Luchino y yo regresamos al auto…. ¿eh? ¿no está el chofer?
Luchino: Sube.
Luchino se subió en el asiento del conductor. Con una cara de ¿?….me quedé pensando por un instante, hasta subir al asiento de copiloto al lado de Luchino.
Saliendo desde la parte trasera de la calle, Luchino conduce más suavemente que cuando estábamos rodeados del grupo de autos. La calle estaba siendo envuelta en el color a sopa de tomate.
No será que… Luchino….
Sentí un terrible mal presentimiento a pesar de que recibimos información valiosa de aquel prisionero que capturamos y que podríamos usar para realizar un contraataque.
A pesar de que tal vez está podría ser una gran oportunidad para rescatar al desaparecido jefe…
Luchino, al estar sin decir ninguna palabra acerca de eso, me hace sentir muy ansioso.
Luchino: -Gian.
Gian: -Uwa……¿qué?
Luchino: -Dame un cigarro.
Gian: -¿Eh? Ah…si…. tch, debiste haber agarrado uno antes de haberte subido.
Luchino: -Fufu…
Agarrando un cigarro, lo enciendo. Cuando se lo entregué a Luchino, él me miró por un momento y sonrió….¿hey, que te pasa?
Tomo y enciendo un cigarro para mi. En medio de esta situación difusa, solté una bocanada de humo quedándome mirándola por un momento y luego traté de decirle….
Gian: -Oye, Luchino. Acerca de lo que dijo aquel tipo, será verdad que….
Cuando dije hasta ahí…
Luchino: -Gian, tengo un favor que pedirte. ¿Podrías no decirles acerca de esto a los demás?
Gian: -¡¿Qué..?!
No era fría, pero su voz sonó dolorosa.
Justo como lo predije.
Gian: -¡¿Pero qué estás diciendo?! L-Lo que nos dijo aquel tipo… podría tratarse del jefe….
Luchino: -Lo sé. Es por eso mismo…. te lo pido, Gian.
Gian: -¡¿Por qué? ¿Qué planeas hacer sin decirle a los demás?!
Gian: -¡Esconder algo tan importante en la reunión de capitanes..! Si nos llegan a descubrir, podríamos manchar nuestro omerta….
Sin importar quién sea, ya sea Bernardo o Iván…
Es imposible hacer algo que traicione el omerta.
Tanto Luchino como yo, somos parte de la Cosa Nostra. ¡¿Tiene intención de manchar eso haciendo un acto que lo contaminaría?!
Para mí, quién se estaba quedando sin más que decir…
Luchino: -¡Gian, por favor!
Luchino alejó su mano derecha del mango del volante, extendiendola hacia mí., tomando mi brazo fuertemente.
Gian: -Ngh…¿Luchino…?
Su mano estaba tan fría que se podía sentir a través de la camisa. Y entonces, esa fuerza con la que me está agarrando, me hace recordar varias cosas.
Luchino: -Por favor. No quiero que Bernardo y los demás actúen por algo que nos contó ese tipo.
Gian: -¡¿Por qué…!? Explícame la razón, no entiendo nada….
Luchino: -Gian, lo siento…. Lo único que puedo hacer por ahora es pedirte este favor.
Gian: -¡Qué quiere decir eso…!
¡¿Significaría que dejaría morir al jefe al cargar con tan semejante petición?!
Luchino: -Por favor…. Por el momento haz eso… la razón, te la explicaré después…. Por eso, te lo pido, Gian…
Gian: -¡Ahh! ¡joder, que remedio! ¡ya entendí! ¡Sólo no debo decirlo por ahora, no. Aún no..!?
Luchino: -Gian…
“Aún no”. Dejé escapar esa palabra. He aceptado cargar con la petición de Luchino
Algún error que cometamos, la vida de Luchino y la mía estarán….
Luchino: -Gian, gracias.
Gian: -¡No dije que quisiera tu agradecimiento! ¡Una vez que nos encarguemos de lo que haya tras eso que nos dijo, en ese mismo momento, le diré todo a Bernardo!
Luchino: -Si, lo entiendo. Puedes hacerlo cuando llegue ese momento.
La mano de Luchino que había agarrado mi brazo había estado sorprendentemente fría hasta hace un momento, pero…
Ahora está caliente. Está tan caliente que mi brazo podría quedar sudado. Estando así de caliente, continuaba agarrando mi brazo.
Maldición, ¡¿en qué carajos está pensando?!
Gian: -¡O-Oye! ¡¿Hasta cuando vas a estar agarrando mi brazo?! ¡Ya lo entendí, así que ya suéltame y conduce como se debe!
Luchino: -Está bien, puedo conducir usando sólo mis pies
Gian: -¿Y cómo planeas usar el acelerador y los frenos…? Ah, si, si. Con que te referías a eso, imbécil.
Si no hablamos de algo estúpido, siento como que…. fuera a chillar. Maldición.