Hacía tiempo que mi cabeza estaba tan despejada. Me sentía fresco y relajado, como en una mañana de fin de semana después de haber dormido tanto como quería, pero esa sensación no duró mucho. Donde estaba acostado era incómodo.
Era frío, duro y olía raro. ¿Qué clase de cama era esta? …¿Tal vez no estoy en una cama? ¿Me habré caído al rodar mientras dormía? Esto parece más el suelo, pero aún así no creo que sea posible. ¿Y Kybus? Ese tipo, con su apariencia decente, ¿me habrá traído a un motel tan cutre…?
Pronto, desperté como si me hubieran lanzado un balde de agua fría.
¡Hah!
Di un respingo y me desperté sobresaltado. Una placa de hierro oxidada y sucia se erguía sobre mí, parecía ser el techo.
Grruun.
Clang. Clang.
—Ugh.
El sonido de un motor tan fuerte que me lastimaba, pasos que resonaban en el techo de hierro y todo tipo de otros ruidos destrozaban mis oídos.
Y sumando el último recuerdo me inundó a la situación actual, me quedé atónito.
El lugar donde estaba era un espacio cerrado de unos 23 m². Las paredes, unidas con tornillos oxidados sobre planchas de metal, estaban irregularmente abultadas o hundidas y en algunas partes colgaban tuberías de acero de propósito desconocido.
No era el único encerrado aquí. El almacén antiguo y frío estaba lleno de hombres desnudos. Conté aproximadamente más de treinta.
Los que estaban despiertos se sentaban encorvados contra la pared y los inconscientes yacían en el centro como peces muertos. Yo era uno de ellos.
Debo moverme. Debo pensar. Soy bueno en eso, ¿no? En poner mi cabeza a trabajar. Pero mi cerebro declaró huelga y mi mente se oscureció.
Lo que se grabó en mi retina fue un tatuaje. En las clavículas de los hombres que yacían como muertos, específicamente en la clavícula izquierda, se veía una frase idéntica, como si hubiera sido estampada en cada uno.
Aunque no se veía claramente debido a que estaban encorvados, probablemente los que estaban sentados contra la pared también lo tenían. Tragué seco.
«Esto no es un simple tráfico de personas».
Mientras me cubría el rostro con las palmas de las manos, ansioso, noté algo extraño.
Mis lentes no estaban. No tenía mis lentes, pero incluso en un lugar donde la única luz era una bombilla incandescente del tamaño de un puño colgada del techo, no tenía dificultad para ver hacia adelante.
La confusión y el miedo me cortaban la respiración. Entonces, el almacén se estremeció. Se creó una sensación como si la gravedad se hubiera reducido a la mitad. Una extraña vibración que jamás se podría sentir en tierra.
«…Un barco».
Un escalofrío me recorrió el cuerpo. Las palabras de mi compañero investigador me impactaron en el cerebro, callado hasta ese momento.
“Principalmente reciben sujetos adultos criados en ‘fábricas’ fuera de la ciudad, pero de vez en cuando también secuestran a hombres dentro de la ciudad para llevárselos como esclavos. Antes de llegar a la isla, ya han completado una modificación corporal básica, por lo que pueden soportar casi cualquier acto cruel o comportamiento grotesco.”
De repente, tenía una visión clara sin lentes y mi cuerpo estaba extrañamente relajado. Incluso después de haber pasado por algo así, no había un solo rastro de fatiga, dolor o entumecimiento. Y si es porque estuve inconsciente por más tiempo de lo que pensaba…
Es decir, tiempo suficiente para que me realizaran una cirugía de modificación corporal.
Hah. Huh.
Creí escuchar una respiración áspera en algún lugar, pero provenía de mi propia boca. Con el rostro tembloroso, me sequé las comisuras de los ojos y la boca repetidamente. No había lugar a dudas.
Este barco era-
Después de un golpe y una sacudida, el balanceo disminuyó. Al mismo tiempo, se armó un alboroto arriba.
Pronto, una puerta que parecía parte de la pared se abrió de repente y hombres armados entraron a montones.
—Salgan
—…
Levantaron brutalmente a los que estaban despiertos y con mayor brutalidad aún despertaron a los que aún no habían recobrado el sentido.
Un hombre que había sido golpeado por una bota militar, se encogió y gimió.
Por ahora, decidí salir obedientemente al exterior. Acompañado del aire salado, pude ver un pequeño muelle. Una playa vacía sin rastro de vida, hombres armados con rifles y un mar que se extendía sin fin.
La certeza se añadió a mis siniestras especulaciones. Tragué seco, sin saber si la sequedad en mi garganta se debía a la ansiedad o a la deshidratación.
Entonces, en el interior se armó un alboroto. Se oyeron gritos pidiendo que los soltaran y, poco después…
¡Tatatat!
Sonó como si estuvieran friendo frijoles, seguido de gritos y luego silencio. Alguien agarró mi brazo. Era un desconocido que se había pegado a mí con su cuerpo desnudo, pero no pude empujarlo.
Poco después, el personal armado salió arrastrando varios cuerpos agarrándolos de los pies. Por dónde los cuerpos flácidos pasaban, quedaba un rastro rojo brillante.
Arrojaron los cuerpos por la borda. Aquellos cuerpos pálidos y algo enrojecidos flotaron en las aguas poco profundas.
Las personas desnudas no podían apartar la vista de esa escena surrealista y violenta.