Shh, no hables. Cap. 42 Una carta de amor llegada del pasado

Arco | Volúmen:

No disponible.

Estado Edición:

Editado

Ajustes de Lectura:

TAMAÑO:
FUENTE:

Capítulo 42. Una carta de amor llegada del pasado

Estimado compañero Lu Kongyun:

Esta ya es la sexta carta que te escribo. Eh, ¿no viste las cinco anteriores? ¿Por qué será? Porque acabaron, cierto día del pasado, en mi papelera. Ja, ja.

Pero mañana justo me toca turno de inspeccionar las mochilas de los compañeros. Si dejo pasar esta oportunidad, no sé cuándo volveré a tener ocasión de meter una carta a solas en tu mochila. Así que esta sexta de verdad tiene que salir. ><

En la final del torneo intercolegial de tenis quedaste segundo. Verte enfrentarte a un rival que te superaba con creces en estatura y complexión fue realmente conmovedor. Aún estabas en plena diferenciación y, aun así, competiste tan bien… completaste el partido de una manera tan impecable. De verdad, eres increíble.

(dibujos sencillos de tres pulgares levantados)

Siempre he querido decírtelo en persona, pero nunca se dio la ocasión: para mí, en ese partido fuiste tan admirable como el campeón.

Además, creo que la próxima vez ganarás. Y cuando llegue ese día, espero poder estar allí para animarte~

¿Puedo (una mancha de tinta) ser tu amigo?

Sé que es muy atrevido presentarme así y decirte estas cosas, pero en realidad ya hemos coincidido algunas veces. Solo que, bueno, yo te he prestado más atención de la que tú seguramente me has prestado a mí… Soy el que estaba herido y al que le diste una tirita y medicina. Y luego el que tuvo fiebre delante de ti, y al que mandaste a tu hermano para que lo llevara al hospital. Sí, esos dos idiotas era yo.

Me gusta mucho  quiero ser tu amigo. Eres muy amable y muy guapo, bonito, atractivo, guapo. Aunque es posible que el olor de mis feromonas no sea muy agradable, uso parches inhibidores y me baño con champú de aroma suave, así que normalmente no se nota.

¡Y además! Mi mamá dice que es solo porque aún somos pequeños y la gente no está acostumbrada a mi olor. Dice que cuando crezca seguro que seré muy popular. Si podemos seguir siendo amigos, más adelante podrás decirme si mi mamá tenía razón. Ja, ja.

¡Me estoy yendo demasiado lejos!

A mí también me encanta el deporte, seguro que tendríamos de qué hablar. En cada jornada deportiva represento a la clase; en las carreras de relevos casi siempre me ponen en la última posta. Y también quedé primero en salto de longitud, obtuve un muy buen resultado.

Mis amigos dicen que soy divertido y que estar conmigo es agradable. (Aunque esta carta es muy aburrida, en realidad yo no soy tan soso; es solo que estoy demasiado nervioso y no he sabido expresarme). Mis notas son normales, desde luego no puedo compararme contigo, pero como persona no soy malo: nunca hago cosas que perjudiquen a otros para beneficiarme. Mi carácter también es optimista y alegre (si pudiera conocerte, estaría tan feliz que volaría de alegría ><).

Eres la persona que, en todos estos años, más (un gran borrón de tinta) ganas he tenido de observar y acompañar. De verdad, de verdad quiero hablar contigo, o aunque sea acercarme un poco para verte. Porque con solo verte, hasta la cena de ese día me sabe mejor y como más.

Si te parece bien, ¿podemos vernos mañana al mediodía en tu punto habitual del cuarto de material? Si no te gusta que te molesten, puedes tirar la carta sin problema; prometo no volver a importunarte. En adelante, si nos cruzamos en la escuela, tampoco será incómodo. Si tenemos la oportunidad de hacernos amigos, entonces te diré mi nombre~

Quedo a la espera de tu respuesta.
Espero no causarte ninguna molestia ^^

  1. D.: Cuando sonríes, te ves especialmente bien.

 

Yu Xiaowen apagó la lámpara del escritorio, sostuvo el papel rosa y, a tientas, se subió a la cama. Al poco rato volvió a incorporarse, encendió la luz y leyó la carta otra vez. Al final llegó a la conclusión de que ya había alcanzado el límite de su capacidad de escritura y que no podía ir más allá; así que dejó de pelear consigo mismo.

De pronto, sus ojos se deslizaron hasta el nombre al inicio de la carta. El corazón casi le da un ataque y la piel se le erizó de golpe. Apagó la luz de inmediato y se acurrucó en la cama.

No pasó mucho tiempo antes de que, forcejeando consigo mismo, volviera a levantarse. Encendió la lámpara, regresó al taburete y dejó que el bolígrafo diera cien vueltas entre sus dedos, con una fluidez nerviosa. Al final lo agarró con decisión, resignado, y añadió a la carta una última frase.

De verdad me gustas muchísimo.

────୨ৎ────

Nota del autor:
Rosa, doblada dos veces, aplastada hasta quedar bien plana. Llevaba tanto tiempo conservando esa forma que transmitía una sensación extraña: algo viejo y, al mismo tiempo, recién estrenado. Al abrirla, se veía en la parte superior un pequeño orificio, probablemente la marca de una chincheta.

Subscribe
Notify of
guest
0 Comentarios
Inline Feedbacks
View all comments

Comentar Párrafo:

Dejar un comentario:

 

0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x