• Volúmen 01: Extravió [I] •

Arco | Volúmen:

No disponible.

Estado Edición:

Editado

Ajustes de Lectura:

TAMAÑO:
FUENTE:

Una semana después, justo cuando Shao Lin estaba a punto de salir del trabajo, recibió una llamada que lo —invitaba— a ir a la comisaría de la zona oeste. No era una reunión informal para tomar té, sino una citación formal.

El personal fue bastante amable, pero después de entregar sus pertenencias personales, lo dejaron solo en la sala de interrogatorios.

No importaba si habías cometido un delito o no, primero te dejaban esperando durante la hora de la comida, sin agua, sin comida, sin noción del tiempo y sin nadie con quien hablar.

La espera sin motivo puede poner a una persona ansiosa y, peor aún, hacer que su mente divague.

Shao Lin conocía muy bien ese truco.

En ese espacio reducido prácticamente no había nada, solo una mesa y sillas solitarias soldadas al suelo. Miró a su alrededor, observando las paredes acolchadas de color crema que absorbían el sonido, hasta que su mirada se detuvo en el espejo a su derecha. Shao Lin sabía que no era un espejo, sino un vidrio unidireccional. Finalmente, su vista se posó en una esquina del techo, donde había una cámara, que parecía un ojo siniestro observándolo fijamente, con su luz roja parpadeando.

Shao Lin sabía que alguien lo estaba vigilando.

Cada pequeño movimiento suyo, ya fuera intencional o no, sería analizado bajo un microscopio. Esa sensación de —ser observado— le trajo a la mente algunos recuerdos no muy agradables.

La luz fría que colgaba del techo era terriblemente deslumbrante.

Lo único por lo que podía sentirse aliviado era que la policía no lo había esposado a la mesa y la silla. Shao Lin se cruzó de brazos, cerró los ojos y decidió echarse una siesta en el respaldo de la silla.

No sabía cuánto tiempo había pasado, tal vez dos o tres horas, cuando la puerta de la sala de interrogatorios se abrió de golpe y Shao Lin abrió los ojos con calma.

Desde afuera se escuchó la voz animada de Xia Yi: 

—¡Qué coincidencia, señor Shao, nos volvemos a ver!

Lo vio entrar acompañado de una joven oficial de policía y con un golpe, arrojó el expediente que llevaba sobre la mesa. Su mirada de halcón se fijó en el rostro de Shao Lin mientras soltaba una sonrisa fría: 

—¿Dormiste bien, señor Shao?

Shao Lin lo miró a los ojos y notó que el aura de Xia Yi había cambiado por completo. Su semblante era firme, con una mirada aguda y una presencia tan imponente que parecía haberse transformado de un husky juguetón en un perro policía entrenado.

Inexplicablemente, Shao Lin recordó un video corto que había visto, titulado —Competencia entre un husky y un border collie— y no pudo evitar que una sonrisa divertida cruzara su rostro. Su sonrisa, con los ojos curvados, parecía iluminarse, lo que hizo que la joven oficial de policía se preguntara en su interior: ¿Por qué esta persona parecía tan feliz de ver al oficial Xia?

Aunque Yan Jingjing se había graduado hacía solo unos meses, ya había visto todo tipo de personas en la sala de interrogatorios: nerviosas, ansiosas, irritadas, enojadas… 

—Bastante bien— respondió Shao Lin mientras se enderezaba un poco en su asiento, —es bastante tranquilo aquí.

Xia Yi se recostó en su silla con aire despreocupado y golpeó la mesa con su dedo índice.

—Hablemos, ¿por qué crees que estás aquí?

Después de un breve y significativo silencio, Shao Lin finalmente habló con calma: —Para ser honesto, yo también me estoy preguntando eso.

Xia Yi entrecerró los ojos como un lobo: —¿Oh?

Señaló con la barbilla a Yan Jingjing, quien rápidamente le entregó un expediente. En la foto se veía a un joven con el uniforme de repartidor, con la piel oscura, dientes amarillentos, y un casco de color naranja brillante sobre su cabeza, sonriendo de manera radiante.

—¿Este tipo te resulta familiar, señor Shao?

Shao Lin frunció ligeramente el ceño al mirar la foto del hombre.

—Si no lo recuerdas, déjame refrescarte la memoria. El viernes pasado por la noche, ¿no fue él quien te entregó una taza de café?

Hay que decir que esto fue realmente una coincidencia.

El viernes pasado a las nueve de la noche, Xia Yi estaba haciendo su carrera nocturna alrededor del lago Huarong, al ritmo del remix disco del «Mantra de la Vida Eterna». Una vuelta al lago son dos mil quinientos metros y dos vueltas completan cinco mil, lo que es parte del ejercicio diario del oficial Xia.

En ese momento, escuchó un fuerte estruendo detrás de él, seguido de los gritos de la gente: 

—¡Ayuda! ¡Alguien ha caído al agua!

Xia Yi se quitó los auriculares de un tirón, se dio la vuelta y corrió hacia el lugar lo más rápido posible: 

—¿Qué pasó? ¿Qué pasó?

El incidente ocurrió en la intersección en forma de T donde el parque del lago Huarong se encuentra con la carretera. Bajo la luz brillante de las farolas, una sección de la cerca blanca de la franja verde había sido derribada y en la tierra húmeda se veía una huella de neumático recién hecha que conducía directamente al lago. Sin embargo, después de ese fuerte estruendo, el agua del lago había vuelto a estar en calma-nadie había salido a la superficie.

Alrededor del lago, tres o cinco mujeres mayores, vestidas con ropa idéntica de baile en grupo, miraban al agua, paralizadas por el miedo, sin saber qué hacer. Una de ellas, aturdida, miró a Xia Yi y señaló hacia el lago: 

—Él, él solo… solo se lanzó al agua.

Xia Yi le puso el teléfono en la mano y le gritó: 

—¿Qué haces ahí parada? ¡Llama a una ambulancia!

Dicho esto, sacó una pequeña linterna táctica de su bolsillo, se quitó la chaqueta y los pantalones impermeables y, mientras la multitud dejaba escapar un segundo grito de sorpresa, se lanzó de cabeza al agua helada del lago, en esa noche de principios de primavera.

Cuando lograron sacar a la persona del agua, ya no mostraba signos de vida. Xia Yi, sin prestar atención al frío, comenzó a hacerle reanimación cardiopulmonar frenéticamente. A su alrededor, una multitud se agolpaba, murmurando diversas teorías: unos decían que se había ahogado, otros que los frenos de la moto habían fallado, otros que había sido un caso de conducción en estado de ebriedad y algunos incluso sugerían que se había suicidado…

Pero en ese momento, algo le resultó extraño a Xia Yi.

Al menos cinco testigos oculares afirmaban que la persona se lanzó al lago por su cuenta. Si hubiera sido por conducir ebrio, ¿cuánto habría tenido que beber? ¿Cómo era posible que no hubiera ni un rastro de olor a alcohol en él? Además-Xia Yi echó un vistazo a la nariz y la boca pálidas del hombre ahogado -no había espuma en su boca ni nariz, y sus manos no estaban cubiertas de lodo o algas del fondo del lago, lo que indicaba que no había luchado después de entrar al agua.

¿Realmente se había ahogado?

*⋆౨ৎ˚⟡˖ ࣪‧₊˚ ☁️⋅♡🪐༘⋆⋆౨ৎ˚⟡˖ ࣪

Shao Lin, mientras sostenía la foto, preguntó instintivamente: 

—¿Qué le pasó?

—Eso es lo que aún no hemos revelado. Pero primero, cuéntame lo que sabes.

Shao Lin no ocultó nada y relató toda la serie de eventos: la entrega equivocada del café, su solicitud de reembolso y la petición del repartidor. Mientras Xia Yi escuchaba, verificaba los registros en la plataforma de entrega y los contactos en el teléfono, confirmando que todo coincidía con lo que Shao Lin había dicho.

—¿El repartidor dijo que dejó el café en el lugar equivocado? ¿Dónde lo dejó exactamente?

—Vivo en la zona oeste, pero dijo que por error lo entregó en la zona este. Debería ser en el edificio 6, unidad 1, apartamento 402 en la zona este.

Xia Yi levantó la cabeza e hizo un gesto hacia el espejo, indicando —vayan a investigar—.

—Vino desde tan lejos, especialmente para devolverte el café, ¿por qué no lo quisiste? —preguntó Xia Yi, con tono pausado. —Invitar al repartidor a tomar lo que repartió… honestamente, nunca había visto algo así.

—Porque no sabía dónde había estado ese café. De la misma manera, tampoco sabía quién más había manipulado la taza —Shao Lin respondió con calma. 

—Oficial Xia, creo que es una buena costumbre.

Xia Yi frunció el ceño: —¿La taza de café mostraba señales de haber sido abierta?

—No lo pude determinar. La taza no tenía un sello.

—¿Shao Lin, estás viendo el futuro o sufres de paranoia?— Xia Yi elevó el tono de voz. 

—¿No poder determinar si estaba abierta te hizo pensar que esa taza tenía algo raro? Pediste la entrega al azar, el repartidor fue asignado al azar y que entregara en el lugar equivocado fue otro evento aleatorio. ¿Estás sugiriendo que, incluso con todo esto, en solo veinte minutos, alguien estaba esperando para hacerte daño?

Shao Lin estaba a punto de defenderse, pero se dio cuenta de que la pregunta en sí era una trampa. Si empezaba a explicarse, podría revelar involuntariamente información que preferiría mantener en secreto. Hizo una pausa y luego respondió con calma: 

—No quería una taza de café entregada en el lugar equivocado y fuera de tiempo. Eso es un derecho que tengo como consumidor, ¿es un problema, oficial?

—No, no lo es—. Xia Yi cambió de tema rápidamente. 

—Ahora cuéntame, ¿qué llevaba puesto el repartidor? ¿Cómo era su actitud? ¿Cómo estaba anímicamente? Quiero escuchar los detalles, cuantos más mejor.

Shao Lin reflexionó un momento, reconstruyendo la escena en su mente.

-La puerta entreabierta, el pasillo gris, el repartidor llevaba una chaqueta ajustada de color amarillo brillante y su casco a juego aún no estaba desabrochado. Su cabello parecía un poco grasoso, con marcas evidentes de exposición al sol y al viento en su rostro. Parecía haber corrido hasta allí, estaba un poco agitado, probablemente acalorado, ya que la cremallera de su chaqueta cortavientos estaba abierta hasta el pecho…

»Dijo que entregó el café en el lugar equivocado porque había estado ocupado todo el día y estaba muy cansado, pero su voz era fuerte y hablaba rápido, parecía estar en buen estado.

 Shao Lin respondió con la mayor precisión posible. —Su piel tenía un tono oscuro amarillento, estaba muy delgado, lo que podría deberse a la naturaleza de su trabajo, con horarios de comida irregulares o tal vez problemas digestivos.

Yan Jingjing tecleaba rápidamente en la computadora para registrar la declaración.

Xia Yi se frotó la barbilla, con una chispa de interés en su mirada: —La semana pasada, hace seis días, un repartidor desconocido, pero el señor Shao lo recuerda claramente?

Shao Lin esbozó una sonrisa forzada, pensando que había cometido un error. En un interrogatorio, tanto el no poder dar detalles como recordar perfectamente detalles de días pasados, pueden ser motivos de sospecha.

Desvió la mirada y respondió con indiferencia: —Supongo que tengo buena memoria, nada más.

—Amigo, esa memoria tuya no es para nada común —comentó Xia Yi, levantando una ceja. 

—El viernes pasado también nos vimos. Vine a llenar el formulario y hasta me ofreciste una fresa, ¿lo recuerdas?

Yan Jingjing, que tomaba notas, se detuvo un instante, sorprendida.

¡¿Comer fresas?! ¡Yo también llené un formulario y nadie me ofreció una fresa!

—En ese momento, ¿qué zapatos llevaba puestos? —continuó preguntando Xia Yi.

Shao Lin cerró los ojos nuevamente y las imágenes en su memoria se desplegaron como fotografías, cada detalle tan claro como si estuviera ocurriendo en ese momento.

—Un par de Nike en amarillo neón, azul verdoso, negro y blanco —respondió mientras abría los ojos lentamente. —Fueron un regalo, ¿verdad?

La joven oficial quedó nuevamente impactada, ¿¡cómo es posible que lo recordara!?

Xia Yi también se quedó perplejo.

Después de todo, a veces ni él mismo recuerda qué zapatos llevaba una semana atrás: —Vaya, ¿qué pasa, has desarrollado poderes clarividentes?

—Esas zapatillas, por el estilo, cuestan fácilmente más de cuatro cifras, lo que es diez veces más que todo el conjunto de ropa barata que llevabas. Así que, razonablemente, si no eres un fanático de las zapatillas de correr, esas zapatillas te las regalaron. Sin embargo, si lo fueras, no las habrías usado para correr en un charco de lodo, donde se salpicaron de barro por todas partes.

Shao Lin llegó a la conclusión rápidamente: —Así que, te las regalaron.

Xia Yi respondió con inocencia: —¿Y por qué no podría usarlas para correr en el lodo? ¡Solo cuestan poco más de 5,000! Si necesito atrapar a alguien, ¿no me lanzaría al barro con un traje Armani si fuera necesario?

Yan Jingjing se dio una palmada en la frente. No, esta parte no la anotará.

Shao Lin miró al oficial Xia con una expresión atónita y, después de un rato, logró murmurar un —Lo siento.

—Está bien, te concedo que tienes buena memoria.

Xia Yi se rascó la cabeza con fuerza, hojeando una pila de documentos frente a él, indeciso sobre algo.

Esta vez fue Shao Lin quien rompió el silencio: 

—Ya te dije todo lo que sé. Entonces, ¿de verdad había algo malo con esa taza de café?

Sin embargo, en la sala de interrogatorios, no era el turno de la persona en la mesa para hacer preguntas. Xia Yi no levantó la cabeza: 

—¿Había o no algo malo? Dímelo tú.

Los ojos de Shao Lin se oscurecieron, sumidos en pensamientos difíciles de descifrar.

—Así que, cambiemos la forma de la pregunta—. Xia Yi, como si hubiera tomado una decisión, continuó: —Supongamos, solo supongamos, ¿qué harías si quisieras envenenar esa taza de café? ¿Qué tipo de veneno usarías?

Mantuvo su mirada aguda fija en Shao Lin, observando su reacción. Pero Shao Lin no mostró ninguna reacción.

De hecho, parecía estar pensando seriamente en la pregunta.

—El tipo de veneno que usaría, eso dependería de los métodos que tenga para obtenerlo y del objetivo de envenenar. Pero lo más importante—, Shao Lin esbozó una sonrisa irónica, con una mirada completamente fría—¿cómo evitaría que la policía sospechara de mí?

Su voz seguía siendo agradable, como si no estuviera describiendo un escalofriante plan de asesinato, sino más bien recitando poesía en un programa de radio nocturno.

—Dado que la víctima es un repartidor, creo que usaría un medicamento para el resfriado que se pueda comprar en cualquier lugar, que tenga un ciclo de metabolismo rápido y que paralice el sistema nervioso central. Con una dosis lo suficientemente alta, es muy probable que tenga un accidente.

Incluso si más tarde se descubre que estaba bajo los efectos de algún medicamento, siendo un simple medicamento para el resfriado, nadie sospecharía de mí.

Xia Yi soltó un resoplido: —En resumen, lo que quieres decir es que si realmente quisieras hacer algo malo, la policía no tendría manera de atraparte, ¿verdad?

—Oficial Xia, lo estás interpretando mal— respondió Shao Lin con una sonrisa encantadora que hacía que cualquiera se sintiera a gusto, —solo estoy respondiendo a tu pregunta.

—Pero resulta que, lamentablemente, el repartidor no tuvo ningún accidente.

Xia Yi deslizó otro documento hacia él.

Era un registro de una farmacia de hace tres meses.

—Tengo algunas preguntas más para ti, señor Shao.

La mirada de Xia Yi se había enfriado por completo. 

—¿Qué hiciste con las dos cajas de fluoxetina clorhidrato que compraste usando tu tarjeta de seguro médico? Este es un medicamento que generalmente requiere un uso prolongado, entonces, ¿por qué solo lo compraste una vez? Además, si puedes conseguir ese medicamento en la farmacia justo debajo de tu lugar de trabajo, ¿por qué decidiste conducir hasta una pequeña farmacia al otro lado de la ciudad para comprarlo?

El corazón de Shao Lin dio un vuelco. Solo pensar en esas dos cajas de fluoxetina lo hizo sentirse como si estuviera clavado a la silla. Abrió ligeramente los labios, pero los cerró con un temblor.

Tenía demasiada información en su mente, confusa y desordenada, incapaz de ordenarla en ese momento.

La policía no lo habría citado sin pruebas contundentes. ¿Podría ser que esa taza de café contuviera fluoxetina? ¿El culpable originalmente intentaba envenenarlo a él, pero terminó afectando al repartidor por accidente? Eso no tenía sentido. Como dijo Xia Yi, su pedido de entrega había sido un evento aleatorio y el error del repartidor también fue un evento aleatorio.

¿Cómo podría alguien planear envenenarlo con fluoxetina en una situación tan aleatoria?

¿Alguien lo estaba vigilando en su casa?

El rostro de Shao Lin se tornó repentinamente pálido y por primera vez desde que estaba en la sala de interrogatorios, se quedó en silencio.

⋆౨ৎ˚⟡˖ ࣪‧₊˚ ☁️⋅♡🪐༘⋆⋆౨ৎ˚⟡˖ ࣪

Esa noche, cuando Xia Yi finalmente vio llegar la ambulancia y a los agentes de tráfico, las pupilas de la víctima ya estaban dilatadas. Tras examinar la escena, los agentes no pudieron determinar la causa exacta de la muerte, por lo que el caso fue transferido a la policía. Los familiares, al encontrar la situación sospechosa, accedieron a una autopsia y el caso se envió al centro de medicina forense.

Inicialmente, Xia Yi pensó que después de sacar a alguien del agua, su trabajo había terminado, pero el resultado de la autopsia fue desconcertante.

Solo se encontró una pequeña cantidad de agua en las vías respiratorias superiores del difunto, sin espuma ni signos de edema pulmonar y no había diferencias significativas en la concentración de sangre entre ambos lados del corazón. El repartidor no se ahogó. En otras palabras, antes de caer al agua, él ya había muerto súbitamente.

Sin embargo, a excepción de algunos rasguños superficiales, no había lesiones visibles en su cuerpo, ni contusiones ni hemorragias internas. Las cavidades cardíacas* estaban visiblemente dilatadas, pero las membranas internas y externas eran lisas, las válvulas estaban intactas y no había anomalías en las arterias coronarias. El difunto presentaba una leve enfermedad cardíaca y una úlcera gástrica relativamente severa. Según el análisis forense, estos problemas no eran lo suficientemente graves como para causar la muerte. Además, considerando que era un hombre joven sin enfermedades crónicas, la posibilidad de una muerte súbita natural en un estado de vigilia era extremadamente baja.

Por lo tanto, el forense realizó pruebas toxicológicas en la sangre y el contenido estomacal.

Dos días después, los resultados llegaron: Fluoxetina, resultado positivo en ambas pruebas.

La fluoxetina es un inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina, utilizado para tratar la depresión. Tiene ciertos efectos secundarios cardiotóxicos y en algunas personas puede prolongar el intervalo QT, lo que puede causar arritmias e incluso un paro cardíaco repentino.

Así que aquí surge el problema: el fallecido no tenía ningún historial de enfermedad mental, su tarjeta de seguro médico estaba limpia, sin registros de medicamentos recetados. ¿Cómo es que tenía un medicamento controlado en su sistema? El oficial Xia lo encontró sospechoso y decidió iniciar una investigación.

El nombre del fallecido era Luo Wei, tenía 27 años y era originario de una zona rural cercana a Orange County. Llegó a la ciudad de Yan’an hace tres años para trabajar y era empleado de la plataforma de entregas ‘Anxin Express’.

Según los registros de la plataforma de entregas, la noche del incidente, a las 8:43 p.m., Luo Wei recibió su último pedido y, a las 8:58 p.m., recogió el pedido con éxito. Mientras realizaba la entrega, sufrió el accidente.

Las cámaras de tráfico captaron el trayecto de Luo Wei antes de caer al agua: a las 9:02 p.m., todo parecía normal; a las 9:06 p.m., justo antes del lugar del accidente, Luo Wei se saltó un semáforo en rojo a gran velocidad y se precipitó directamente hacia el lago Huarong. Según la autopsia, se sospecha razonablemente que Luo Wei perdió la conciencia cuando pasó el semáforo en rojo y que el paro cardíaco ocurrió entre las 9:02 y las 9:06

p.m. Por pura casualidad, durante ese lapso, no chocó con nadie.

Durante la investigación, se descubrió que antes de aceptar ese pedido, Luo Wei había hablado con el dueño de un restaurante llamado —Wang Wang Stir-Fry—. El dueño dijo que Luo Wei solía cenar en su restaurante y que el día del incidente, Luo Wei había pedido una porción para llevar, sin comer en el lugar, porque dijo que después de tomar un café, se sentía mal y no tenía apetito.

Posteriormente, la porción de comida encontrada en el maletero de la motocicleta de Luo Wei coincidió con el testimonio del dueño del restaurante y se confirmó que en el estómago del fallecido no había comida, solo café. Así que la policía siguió la pista del café hasta llegar a Shao Lin.

⋆౨ৎ˚⟡˖ ࣪‧₊˚ ☁️⋅♡🪐༘⋆⋆౨ৎ˚⟡˖ ࣪

—Te hice una pregunta, ¿no eras muy hablador antes, con tantos detalles? ¿Por qué ahora te has quedado mudo?— Xia Yi se levantó y, apoyando ambas manos sobre la mesa, se inclinó hacia adelante con una presión palpable. 

—¿Qué hiciste con ese medicamento? No tienes registros de visitas a un psiquiatra, ¿cómo obtuviste una receta? Ah, ya lo olvidaba, seguro que entre tus compañeros tienes bastantes amigos que te pueden recetar medicamentos, ¿verdad?

Shao Lin abrió la boca nuevamente, pero seguía sin poder decir nada.

—Vamos, no te apures, ¿vale? Te haré una pregunta. Shao Lin, admites que compraste dos cajas de fluoxetina, ¿verdad?

Shao Lin: —…

—¿Obtuviste esa receta de manera legal?

Shao Lin: —…

—¿No vas a hablar? ¿Sabes lo que significa que guardes silencio en este momento?

La voz de Xia Yi se elevó de repente, dando un fuerte golpe en la mesa, su tono teñido de ira. 

—No pienses que por ver demasiadas series americanas puedes librarte del problema manteniendo silencio. Si sigues sin hablar, estarás obstruyendo la investigación.

Shao Lin parecía permanecer en un silencio habitual, como si nada estuviera ocurriendo. Pero solo él sabía que su corazón estaba acelerándose incontrolablemente, la familiar sensación de asfixia volvía a apretar sus pulmones. En innumerables ocasiones quiso hablar, pero las palabras no salían.

Fluoxetina. Fluoxetina. Fluoxetina…

Las frías luces brillantes de la sala de interrogatorios se agrandaron infinitamente, como si un pasillo de recuerdos se desgarrara, dejando que fragmentos se desbordaran como una inundación, mezclándose con la realidad en una serie de flashbacks.

¿Eres tú? ¿Por qué te eligieron a ti? ¿Qué relación tienes con ellos? ¿Por qué no dices la verdad?…

Alguien gritaba. Alguien golpeaba la mesa. Las cadenas de las esposas chocaron con el borde de la mesa, emitiendo un claro sonido metálico. Alguien más lo agarró del cabello y hundió toda su cabeza en agua helada…

El sudor frío perlaba la frente de Shao Lin, su corazón latía tan rápido como un tambor de guerra y vio a Xia Yi levantarse y caminar hacia él… Pero era como si sus cinco sentidos estuvieran sellados, como si hubiera una gran distancia entre él y la realidad.

¿Qué le estaba preguntando ese policía?

No puede ser así. Es demasiado vergonzoso. Contrólate.

Una sombra en tonos carne se movía en su retina, como si alguien estuviera agitando la mano frente a él…

—¿Qué te pasa? ¿Estás bien? ¡Maldita sea, ni siquiera te he hecho nada y ya te estás haciendo el desmayado! ¿Cómo es que tienes la frente toda mojada? No me digas que te vas a desmayar aquí mismo. Si te atreves a desmayarte, yo me atrevo a hacerte respiración boca a boca, ¿eh?

Shao Lin extendió la mano, agarrando al aire sin rumbo fijo hasta que finalmente aferró la mano de Xia Yi como si fuera su salvavidas.

Aprovechando el calor que irradiaba de la palma de esa persona, finalmente volvió a la realidad. Las largas pestañas de Shao Lin estaban húmedas, temblando bajo la fría luz como alas de mariposa… Sus pupilas, desenfocadas, volvieron a concentrarse mientras veía a Xia Yi arrodillado junto a él y se dio cuenta de que estaba agarrando con fuerza la mano de la otra persona.

⋆౨ৎ˚⟡˖ ࣪‧₊˚ ☁️⋅♡🪐༘⋆⋆౨ৎ˚⟡˖ ࣪⋆౨ৎ˚⟡˖ ࣪‧₊˚ ☁️⋅♡🪐༘⋆⋆౨ৎ˚⟡˖ ࣪

⋆౨ৎ˚⟡˖ ࣪‧₊˚ ☁️⋅♡🪐༘⋆⋆౨ৎ˚⟡˖ ࣪

  1. Cavidades Cardíacas: Un corazón normal tiene dos cavidades superiores y dos cavidades inferiores. Las cavidades superiores, las aurículas derecha e izquierda, reciben la sangre entrante. Las cavidades inferiores, los ventrículos derecho e izquierdo más musculares, bombean la sangre desde el corazón hacia fuera.
  2. Serotonina: La serotonina funciona como neurotransmisor (sustancia que usan los nervios para enviarse mensajes entre sí) y vasoconstrictor (sustancia que hace que los vasos sanguíneos se estrechen). Se cree que una concentración baja de serotonina es causa de depresión.
Subscribe
Notify of
guest
0 Comentarios
Inline Feedbacks
View all comments

Comentar Párrafo:

Dejar un comentario:

 

0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x