No disponible.
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Al día siguiente por la tarde, un repartidor llegó a la puerta.
—¿Está Wu Suowei?
Este se levantó y caminó hacia la entrada.
—Aquí tiene varios paquetes para usted. Firme, por favor.
Wu Suowei, dudoso, tomó el comprobante de entrega y lo revisó. Efectivamente, estaba su nombre, incluso la dirección era correcta. Al mirar hacia abajo, vio al menos cinco o seis cajas grandes, cada una lo suficientemente amplia como para meterlo dentro. ¡Qué extraño! Él no había comprado nada en línea, ni nadie le había avisado que le enviarían algo.
Después de firmar, Jiang Xiaoshuai se acercó a ayudarle a abrir las cajas.
Al abrir la primera caja, Wu Suowei se quedó atónito por un momento.
Una caja repleta de ropa interior, de todos los colores y estilos imaginables, como si hubieran sido enviados directamente desde un mercado mayorista. Había al menos cien pares. Además, Jiang Xiaoshuai revisó las etiquetas y todas eran de marcas reconocidas, el precio de un solo par equivalía a todo el atuendo que llevaba Wu Suowei puesto.
La segunda caja contenía ropa y zapatos, con prendas para las cuatro estaciones del año. La tercera caja tenía artículos de cama incluyendo colchas, mantas, sábanas y almohadas. La cuarta caja estaba llena de todo tipo de bocadillos, muchos de ellos importados, cosas que Wu Suowei ni siquiera había probado…
Después de revisarlo todo, Wu Suowei no necesitó pensar mucho para saber quién había enviado estas cosas.
Jiang Xiaoshuai lo miró con complicidad, levantando una ceja, y de pronto sintió ganas de burlarse de él.
—Dime, ni siquiera tu exnovia fue tan considerada ¿verdad?
Wu Suowei realmente no podía decirlo con palabras. Yue Yue solo le había regalado una prenda de ropa, y eso solo porque a su hermano no le quedaba bien y le daba pereza devolverla. Pero el primer regalo formal que había recibido en su vida… ¡resultó ser de su rival en el amor!
En su corazón, había una sensación indescriptible.
Jiang Xiaoshuai siguió bromeando a costa de Wu Suowei.
—¿Por qué no te juntas directamente con el Sr. Weimeng? ¡Piénsalo! Él también es bueno contigo, y tu exnovia es tan despreciable. Si se unieran para vengarse de ella, ¡sería perfecto! Al menos no estarías lastimando a alguien que sinceramente se preocupa por ti.
Wu Suowei se indignó:
—¡Deja de burlarte de mí! ¿Que me mande unas cuantas cajas ya significa que es sincero? ¡Tú bien sabes qué posición tiene su padre! Hay montones de gente desesperada por enviarle regalos. ¡Quizás todo esto solo son cosas viejas sacadas de algún rincón de su casa!
Jiang Xiaoshuai sonrió, mostrando los dientes.
—¿Acaso el que te envió esto vio tus calzoncillos floreados? Porque hay una caja llena de ellos, y todos justo de tu talla…
—¿Quién dice que me quedan bien? Yo no uso esta talla—.Wu Suowei seguía terco.
Hoy, Jiang Xiaoshuai estaba decidido a llevarle la contraria. Insistía en que esa era exactamente la talla que Wu Suowei usaba, mientras que este se negaba rotundamente a admitirlo. Finalmente, Jiang Xiaoshuai lo obligó a probárselos, así que Wu Suowei entró al baño.
Se desnudó por completo, se puso los calzoncillos nuevos y ¡encajaban a la perfección! No podían quedarle más cómodos ni más ajustados.
Pero, incapaz de disimular su vergüenza, seguía insistiendo en que la talla era pequeña y que le quedaba un poco ajustada.
—Entonces dámelos a mí, yo sí uso esta talla—. Jiang Xiaoshuai hizo ademán de llevarse la caja.
Wu Suowei la sujetó de inmediato.
—Darte uno está bien, ¡pero llevártelos todos, ni pensarlo!
Jiang Xiaoshuai contuvo la risa.
—Si no te los puedes poner, ¿para qué los quieres guardar?
Wu Suowei, con el rostro tenso, respondió:
—Si no me los pongo, los puedo vender. Son calzoncillos tan caros, ¿no sería un desperdicio usarlos solo para mi mismo?— Dicho esto, arrastró la caja de vuelta.
—Voy a abrir una tienda en línea ahora mismo y subiré todas estas cosas.
—¡No te molestes! —Jiang Xiaoshuai dijo deliberadamente.
—Yo ya tengo una tienda en línea, puedo venderlos por ti.
Wu Suowei nunca había sentido que Jiang Xiaoshuai mereciera tanto una paliza como en ese momento.
—¡No hace falta! ¡Yo mismo puedo venderlos!
Después de eso, agarró la caja y regresó a su habitación.
Antes de dormir por la noche, Wu Suowei abrió la caja, sacó la colcha que Chi Cheng le había regalado y la usó para cubrirse. Era mullida, suave y hasta tenía un ligero aroma. ¡Era increíblemente cómoda! Justo cuando cerró los ojos, dispuesto a disfrutarla, la puerta se abrió de repente y Jiang Xiaoshuai apareció de la nada.
—Ahem… Recuerdo que cierto alguien dijo que iba a vender estas cosas, ¿cómo es que ahora las está usando para sí mismo?—. Tras decir eso, Jiang Xiaoshuai tironeó de la colcha que cubría a Wu Suowei.
Wu Suowei, sin inmutarse, respondió:
—¡Los calzoncillos son los que voy a vender porque no me quedan bien! Esta colcha me sirve perfectamente, ¿para qué iba a venderla? Además, hay montones de calzoncillos, no me dolería vender algunos; pero esta colcha es la única que tengo, si la vendo me quedaría sin nada. ¿Con qué me cubriría después?
—¡Oye!— Jiang Xiaoshuai mostró los dientes en una sonrisa burlona.
—¿Acaso antes dormías al aire libre? ¿Mi colcha no cuenta como colcha? ¿Qué pasa? ¿Ahora que tienes una buena, mi trapo viejo y lleno de hilachos ya no es digno de tu vista?
Wu Suowei hizo rechinar los dientes.
—¿Ahora te pones pesado, eh?
Jiang Xiaoshuai soltó una carcajada.
Wu Suowei agarró la colcha y la arrojó sobre Jiang Xiaoshuai para cubrirlo. Tras una ráfaga de golpes violentos, los dos rodaron sobre la cama, riendo.